lunes, 26 de septiembre de 2011

“Un día me esperaba a mí mismo" de Miguel Angel Ortiz Albero (Crónica de un abandono)


Este fue el único libro que abandoné este mes con voluntad de no volver a él jamás. Tenía yo hace un par de meses muchos y muy sinceros deseos de leerlo por tanto y tanto elogio que estaba recibiendo de todos cuantos frentes había por más que no todos fuesen dignos de mí confianza. La editorial se enteró, me lo ofreció y lo rechacé. Entonces era yo bastante capullo y presumía de unos principios de lo más gilipollas que no beneficiaban a nadie y mucho menos a mí. Argumenté no sé qué memez acerca de que prefería no sentirme obligado a escribir una [buena] reseña si al final el libro acababa no gustándome. Ellos, muy amablemente, dijeron que lo respetaban, que vale, gracias y adiós muy buenas. Quiero aclarar que jamás me pidieron nada a cambio. Hace unos días, después de hacerles saber que ya lo tenía entre las manos, me advirtieron: habían estado observándome (qué bien) y no creían que fuese a gustarme. Ya. 

Bien, la novela en cuestión la empecé el día veinte de este mes y tardé exactamente 25 páginas en descubrir que aquello no era para mí y que mejor dejarlo estar antes de hacernos daño alguno de dos. Es que verán: la cosa parece ir de campos minados de amor, amantes, poetastros y tanto concentrado de sentimiento a flor de piel como puedan ustedes imaginar y quepa en un libro de las proporciones de este. Pero al margen de odios viscerales o manías persecutorias hubo un algo determinante que me disgustó especialmente y que era evidente desde la página uno: el "estilo". Tenía su gracia: era una forma de escribir que me recordaba a la que yo estaba dejando de utilizar en este blog desde hacía menos de un mes porque padecía de un abuso desmedido de puntuación. Creía que me daba cierta personalidad hasta que un amigo me llamó la atención sobre el exceso al que me encaminaba y cierta regla consistente en evitar las comas porque cuanto más pulcro es un texto –decía- más se acerca a lo que se quiere decir o al menos no contiene elementos que distraigan de su sentido. Pues bien, la novela de Ortiz está plagadita, párrafo sí párrafo también, de esto: 

“Y a ella le duele, aunque sepa, pues él se lo escribe, que la mayor parte de sus compañeros han muerto y que, al evocar tan horrible y macabro recuerdo, él no sepa, o no pueda, añadir nada más” (Pág.18) 

“Un buen día me llamó, a mí, poeta, y añadió que era un erudito de primer orden, a quien la intervenciones útiles de la humanidad no interesaban en absoluto” (Pág.18) 

“Guillaume, ojo avizor, vio, entre otras muchas cosas, cómo un joven negro montado en bicicleta, vestido maravillosamente de colores que cambiaban desde el azul plateado al rosa de la aurora, recorrió la calle hasta alcanzar el mar y hundirse en él, y cómo, pronto, no se vio de él sino el turbante color de agua que se confundía con las olas”. (Pág.20) 

Debió ser más o menos por aquí (siendo “aquí” la página veinte) cuando tomé realmente conciencia de que esto estaba escrito por un poeta en pleno salto a la narrativa. Y van… Por rigor profesional –ya me conocen- y por aquello de estar seguro de tomar la decisión correcta abrí al azar un par de páginas del centro de la novela sólo para darme de bruces con esto otro: 

“Guillaume, agente de enlace, se había perdido, sin mapa, como casi todos los días, en una ensoñación de luciérnagas sobre los prados.” (Pág.59) 

Yo les juro, por dios, que es, así, todo el tiempo, hasta el final; cada frase, cada párrafo, cada puta página; una sucesión, ininterrumpida, de espasmos faciales: 

“No sólo mías, repite, ahora que, y desde tiempo atrás, su nombre, dice, les resulta tan familiar a todos”. (Pág.xx) 

Puesto que rectificar es de sabios -y yo tengo grandes expectativas para mi futuro- opté por corregirme y ahora trato de no interrumpir mis discursos nada más que con paréntesis (así). Ortiz en cambio parece bastante cómodo con su sistema pues se ha escrito enterito un libro de 125 páginas. Por eso creo que él y yo nunca haremos buenas migas; que lo nuestro está condenado al fracaso. Mi vida está plagada de amores imposibles. 

Soy consciente de estar cometiendo una tropelía inexcusable; que no hay peor cosa que “juzgar” sin un mayor conocimiento de causa y que es una canallada tratar así el primer libro de esta nueva editorial que es Jekyll and Jill (que, por cierto, está preparando una aparentemente interesante -esta vez sí- colección de relatos sobre el Doppelgänger). En mi defensa diré que en ningún momento trato de condenar el conjunto de la novela sino explicar los motivos que me han llevado (a mí, cómo ser humano y lector) a su abandono y que no son otros que un profundo rechazo a la formas y un ligero desinterés hacía el fondo. En cambio sí creo importante destacar que me parece un error imperdonable que nadie haya advertido a este buen señor que su prosa es cansina en demasía; que llegando al final del párrafo no se acuerda uno de cómo había empezado y que no es lo mismo ser poeta que novelista, que el truco no está en poner comas donde había marcas de párrafo. Creer que sí y darle la razón son, en mi humilde opinión, el mismo [condenable] mal. 



74 comentarios:

  1. No estoy de acuerdo en lo que dice de las comas. En una novela puede haber frases larguísimas, plenas de aposiciones y subordinadas, y no sólo ser comprensible, sino agradable de leer. Pienso en Marías, Fernando Vallejo y en una docena más de escritores. Sin embargo, me bastan los fragmentos que copió para darme cuenta de que el libro parece insoportablemente cursi. Será cosas de poetas, dice usted. Y por las citas que pegó, le creo. Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Que sí, que sí... si ya he dicho que yo mismo las utilizaba y si lo hacía era porque me gustaba. El riesgo, que fue lo que me llevó a cambiar, fue el peligro del exceso. Todos los excesos son malos; los de puntuación también. Esta novela peca de eso, se lo aseguro.

    ResponderEliminar
  3. Existen unas normas de puntuación de textos en castellano, en francés, en inglés, que no son iguales, por supuesto. Bastaría con que quien desee dedicarse a escribir se las leyera.

    ResponderEliminar
  4. Una parte importante de ese misterio llamado "estilo" lo conforma la puntuación. Si un escritor falla en la puntuación, no porque cometa errores sintácticos, sino porque resulta cansado o poco claro o no consiga un ritmo, estamos en problemas. Supongo que fue lo que le pasó a Ortíz Albero. Una pregunta, señor Tongoy, ¿éste es el libro que al leerlo le parecía demasiado literario?

    ResponderEliminar
  5. Uff, no sé, no me suena; igual sí. No me extrañaría, la verdad. Es muy de "voy a encandilaros con mi prosa"....

    ResponderEliminar
  6. Los ejemplos que usted pone suelen ser bastante ilustrativos. No sé bien como alguien puede "hundirse" en el mar. El fraseo cortado por comas, el metralleo de medias frases y todo eso, está a la moda, al parecer. Se lo considera signo de modernidad. Léase "Crematorio", o "La mano invisible".

    ResponderEliminar
  7. "Entonces, el teniente de mi derecha –no el que jugaba con la silla–, percibiendo, sin duda, mi embarazo y mirándome a mí, pero volviendo de vez en vez la vista al capitán, como para escuchar en su rostro la aprobación o, al menos, tolerancia, o como consultando "¿Digo bien?" o, en fin, tratando acaso de incluirlo en la osada responsabilidad de su osada intervención, lentamente, como si examinase una a una las palabras antes de proferirlas, me decía: "La cuestión... claro, la cuestión es...(y aquí hacía una pausa especialmente larga) el precio. Saber si nuestra idea... si nuestra idea merece tanta...", y dejaba ahí la frase interminada, como desfallecida, como exhausta; pero quedaban, sin lugar a dudas, en el aire, gravitantes, las palabras omitidas: "tanta muerte, tanto padecimiento, tanta destrucción."

    Omito el autor (misterio). Pregunto en general si a alguien le parece que este párrafo, en el que no hay ningún error sintáctico, está mal puntuado. A ver, sabedores, decidme.

    ResponderEliminar
  8. Amiguete, yo diría que podria ser Celine.

    ResponderEliminar
  9. A mi parecer es correcta la puntuación. Y la prosa excelente. Una pregunta, lo de "percibiendo, sin duda, mi embarazo" está traducido directamente del embarrasing anglosajón? Porque en español no puedo más que pensar en hembra gestante, aunque el término es correcto...

    ResponderEliminar
  10. Bueno, para mi la puntuación del texto que expone Clément Cadou es correcta, aunque lo que más lo caracteriza es la complejidad de lo que se narra, el detalle. No sé si se trata de un párrafo concreto o, en general, responde al estilo general de una obra. Si fuera esto último encontraría esta manera de puntuar excesiva. Entiendo que el lector sabe hacer las pausas solito. O debería. Bueno, y no conozco el caso de nadie que se haya asfixiado leyendo un libro...

    Saludos, Tongoy.

    ResponderEliminar
  11. Cadou lo ha dicho claro. Aunque haya quienes coloquen imperdonables comas para separar sujeto y predicado, quizá porque entiendan la puntuación al modo de hamacas o descansillos y no como lo que es, modos de intercalación y subordinación, el caso del poeta aquí traído por Carlos es distinto y, a mi juicio, sintácticamente intachable, pues prefiere ofrecer la información del modo que ilustra, antes de hacer una presentación dinámica. Su "estilo" es deliberadamente moroso, otra cosa es que no guste o guste más el dinamismo que otorga el uso de las conjunciones y de los puntos (seguidos y aparte).

    Sé que a Carlos no le gusta porque es lector amante de la velocidad, en eso coincidimos; y que la poesía no es su fuerte, como tampoco la mía. Sé que le gustan ciertos escritores americanos para los que la coma es más un estorbo que un encierro explicativo o descriptivo. Que principalmente por estas razones no pudo avanzar en la lectura del libro. Pero el situarse frente a (que no contra) esos mismos motivos es quizá lo que provoque que editores así y escritores como éste merezcan ser calificados, en los tiempos que corren, como valientes. Porque no, no está "a la moda" sino todo lo contrario: en el más miserable desuso.

    En todo caso, el tema de debate abierto por Carlos me parece magnífico. Algo así como "recursos sintáctico-narrativos para enganchar (o desenganchar) al lector".

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Je, je, está bien traído lo del embarazo –aunque, como dices, el uso del término es correcto–. Es un texto de Rafael Sánchez Ferlosio titulado "Sueño y vigilia en armas".

    ResponderEliminar
  13. Yo, por ejemplo, no puedo con la prosa de Juan Benet, párrafos interminables donde no consigo recordar el principio, y donde una coma, lejos de ser un oasis en el desierto, no es más que una puerta que abre otro camino más imbricado aún si cabe a su parafraseo ininterrumpido.
    No así Bernhard, quien también abusa de los párrafos largos pero quien, no obstante, sí logra captar mi atención. Empiezo a pensar que esto sucede por la traducción de Saenz... A lo mejor si alguien tradujera a Benet del español al español inteligible, sería más... pues eso, inteligible.

    ResponderEliminar
  14. Entiendo, Peri Lope y José Luis. De hecho, estoy bastante de acuerdo con lo que dice Carlos: los párrafos que reproduce en el post no me parecen afortunados, aunque no haya en ellos errores sintácticos; en cambio, el de Ferlosio me parece extraordinario, y realmente no sé decir por qué.

    Ahí va otro, por si alguien se anima. Es menos exagerado en la puntuación, pero creo que el estilo es muy bueno:

    "A ella, de hecho, podían confundirla porque no era hipócrita. Podía pasar por una más, porque estaba, entre ellas, en primera fila, y había hecho, con ellas, seis u ocho horas de cola; porque también, de igual modo, para disfrutarlo a solas, compraba sus discos y, sin que interviniera la memoria más que como un efecto del proceso, se aprendía sus canciones, y las cantaba, y las bailaba, y conocía muy bien a qué momento y a qué lugar de sus otras experiencias podían aplicarse. Pero quizás para ella, he aquí lo singular, no hubiera otras experiencias"

    ResponderEliminar
  15. Esto es intolerable.

    Ferlosio emulando a Celine.

    Me lo temía.

    ResponderEliminar
  16. Este último mejoraría con algunos guiones en lugar de comas. En los manuales en cuestión también se explica cuándo son necesarios los signos de puntuación para darle aire al texto y cuando sólo enlentecen la comprensión y transmiten una sensación de pedantería innecesaria.

    Los mismo es aplicable en el caso contrario, cuando una ausencia exagerada de puntuación dificulta la exposición de las ideas y la transmisión de sensaciones. Aunque hay algún ejemplo por ahí muy notable que no resulta en absoluto atropellado, curiosamente.
    Saludos

    ResponderEliminar
  17. He vuelto. Qué animado está esto.

    Ferlosio, eh? Me lo recomendaron vivamente hace tiempo y no hice caso. Empieza a ser ineludible.

    JL me conoce muy bien. Efectivamente yo soy de lectura rápida y (esto es importante) no soporto a los poetas. No es nada personal, simple cuestión de gustos. En semejante disposición ante semejante novela la cosa sólo podía acabar como el rosario de la aurora. (JL, te haces de rogar, pero en la próxima te veo aquí, seguro. Ya verás.)

    Insisto en que mi problema no son la comas sino el exceso. El mismo del que puede presumir el texto de Ferlosio, sí, pero al igual que Cadou yo tampoco sabría decir exactamente porqué éste no me disgusta (tanto) aunque supongo que tiene que ver con la intención del escritor. Tengo la sensación de que Ferlosio logra lo que quiere escribiendo así y Ortiz cree que debe ser así como tiene que escribir para conseguir lo mismo. Probablemente me equivoque y esto no sea más que una estupidez pero el texto de Ferlosio, por alguna razón, me parece mucho mas "seguro" de sí mismo.

    Peri, esto (de no morirnos) debe ser porque leemos en silencio. Quizá si probásemos a hacerlo en alto otro gallo cantaría. Es broma. Me alegra verte por aquí.

    Un saludo a todos y estoy con JL: lo mejor de todo es el debate que se ha originado.

    ResponderEliminar
  18. Me refería a algo así:

    "Volvió a su habitación y metió en la bolsa su recado de afeitar y la pistola y cruzó el aparcamiento y subió al Ramcharger y arrancó y cruzó al aparcamiento de la tienda de electrónica colindante pasando sobre la divisoria de cemento y salió a la carretera."

    Saludos

    ResponderEliminar
  19. Después de (intentar) leer 'Un día me esperaba a mi mismo' me sumo a sus quejas sobre el estilo de Ortiz y acotaré un poco. No es en sí la puntuación tanto como que las frases se convierten, casi necesariamente, en un tedioso tour de force de kilométrica forma poética. Seguramente, sin su exceso de comas, sería igualmente pesado de leer.

    Un saludo, y enhorabuena por su blog.

    ResponderEliminar
  20. Ya quisiera Céline escribir como Ferlosio... Céline tiene un estilo más de jerga pretendidamente informal, más de lenguaje coloquial de los suburbios, de hecho revolucionó la literatura francesa por eso mismo... No veo yo coloquialismo alguno en la prosa de Ferlosio.

    Anónima.

    ResponderEliminar
  21. Anónima,

    sin Celine, adiós a la generación beat. Viaje al fin de la noche fue la inspiración directa de los señores del ritmo. Es muy interesante el número monográfico de la revista Archipiélago dedicado a Ferlosio. Incluye un texto autobiográfico alucinante donde detalla su método de trabajo para cada una de sus novelas. "El Jarama", por ejemplo, es una obsesión de Ferlosio por el lenguaje oral -escribir igual que se habla- en su época de servicio militar en el norte de Africa, curiosamente. Luego, detalla con nombre y apellidos las anfetaminas -drogas de farmacia- que se metia pal cuerpo, pues cerraba las contavenanas y perdía la noción del tiempo. Que es algo que no se lee últimamente, autores que pierdan la noción del tiempo, a mayor gloria de sus lectores. Salvo, claro, el Olmo hendido y en su mitad partido, que sufre el insomne insomnio, también llamada "muerte dulce en la oscuridad". Ya que, pienso, al igual que Berlanga incluía en todas y cada una de sus películas una mención al Imperio Austrohúngaro, no ha de haber comentario a un post sin mención posible al Olmo hendido, en honor a Miguel Hernández.
    Pero, ya lo que es el tema y la cosa en sí y para sí (Heidegger), Anónima, esta usted libre? Podriamos divagar un poco más el tema de las comas y los puntos seguidos en breve charla bisabis presencial. Me ha interesado mucho su conocimiento de la bibliografia francesa, y pretendo iniciarme en dicha lengua, a fin de leer en original la obra de Proust unas veces traducida como "La fugitiva", otras como "La desaparecida".

    Dr Jacques, de baja laboral transitoria.

    ResponderEliminar
  22. Y luego, comas al margen, añadir un par de apuntes, Clemente, amigo de los títulos. El título de esta novela me parece pésimo. Lo del "mi mismo", en el título, sólo lo entiendo si va seguido de "y mi mecanismo". De perdidos, al río. Pero eso de quedarse en tibios secarrales...La portada, asi como el nombre de la editorial, me parecen excelentes. Igualmente, si yo mismo hubiera sido el autor, me hubiera suprimido el segundo apellido. Cosas.

    Dr.

    ResponderEliminar
  23. Jacques, Jacques... modérate con las anfetas, man; me parece que si sigues así no vas a empatar con Anónima. De acuerdo con lo que dices del vínculo "Viaje al fin de la noche"––––> beat generation. Y sí, el título del libro de Ortiz es casi de libro de autoayuda –o, peor aún, de ensayo/paja mental de Punset sobre psicología cognitiva y neurociencia pillado en el Pryca un día de mucho bajón–.

    ResponderEliminar
  24. Jeje > el empate no se firma. Hay que salir siempre a ganar, no seas resultadista.

    Pero sí sólo tomo café.
    Tamién es verdad que lo tengo prohibido.

    Yo nunca pienso en el marcador.
    Menos cuando apuesto.
    Napoleón terminó sus días en una isla.
    (esta frase añade misterio)

    Dr. J.

    ResponderEliminar
  25. A nosotros nos enamoró «Un día me esperaba a mí mismo» precisamente por aquello de lo que aquí se habla: tiene estilo. E imaginábamos que no le gustaría precisamente por esto.
    Somos conscientes de que nuestros libros no agradarán a todos (esta es una de las ventajas de ser una pequeña editorial principiante). Aún así pensamos que no cometemos ningún delito.
    Un saludo,
    Jekyll&Jill.

    ResponderEliminar
  26. Por cierto, aviso a poetisas y navegantas: esta tarde al Instituto Francés, pase gratuito a las 20h de "Jules et Jim". Excelente, excelente novela, sr Peón.

    Dr.

    ResponderEliminar
  27. Dr. J. Compré un libro carísimo titulado Céline et la literature contemporaine, en Francia, de unas 700 páginas, donde se hablaba de la prosa de Céline... Lamentablemente, solo leí el prólogo, pues otras manos me lo arrebataron...
    Ni "la fugitiva", ni "la desaparecida", en paro. Yo lo llamaría "La desamparada".

    Anónima.

    ResponderEliminar
  28. Para eso querría yo parlar el gabach, para leer libros de hasta mil págs o más que hablan de otros libros o de influencias. Mira que hurtarle un libraco de 700. Entiendo tu mania por Celine.
    Eso solo puede pasar en París. Aqui se, me hace improbable. Aqui la gente no sabe quien es Lacan. País de lentejas hervidas.

    Dr J.

    ResponderEliminar
  29. Oftalmóloga? Entiendo usted, residencia finiquitada, los treinta ya no los cumple..

    Buen tiempo para hablar de libros, septiembre es el mes más cruel.

    ResponderEliminar
  30. Pues me lo birlaron de las manos curiosamente aquí en España, y no en Francia, mira tú por donde.

    Anónima

    ResponderEliminar
  31. El tema de las comas, creo yo, tiene que ver mucho con el ritmo de la narración y la musicalidad. Bernhard es música, en cierto sentido poesía. Martilleante, eso sí. En cambio, además de lo desacertado del título ya dicho por el Dr. J (aunque si el pésimo título "Si tu me dices ven... ha vendido tanto... no me extraña nada), por las frases remarcadas por Tongoy, si bien parecen deliberadas, las asocio a una prosa excesivamente cursi, como pretendiendo ser etéreo (el autor), con exceso de lirismo hasta resultar empalagoso, por exceso de dulce (o trágico). En cierto sentido se podría asemejar a Seda de Baricco; no en su prosa, sí en su intención. Todo esto por apenas unas frases. Nada más.

    @ Clement Cadou

    Hablando de la generación beat... yo el segundo ejemplo que has puesto diría que es de Kerouac.

    ResponderEliminar
  32. No, anónimo, no es de Kerouac. El párrafo pertenece a "G. G.", uno de los relatos largos incluidos en "Belinda y el monstruo", el segundo libro que publicó Luis Magrinyà. Saludos.

    ResponderEliminar
  33. Robado aqui? Solo se me ocurre Pitis.

    Coincido con el anterior, creo se le está dando demasiada caña al autor zaragozano de esta novela; fuera gabacho, otro gallo trinaria. (Nótese el uso del ; en esta frase)

    Lamentablemente, no podré yo leerla, al ser la editorial también de Zgz, ya que este pasado verano, tuvo lugar un desagradable incidente cn una chica de Calatorao, a la que tenía yo errada -o herrada- en su aprecio, dando a entender que aquéllos conocimientos basados únicamente en el reflejo del internés, sin húmeda carnalidad, se esfuman en el asfalto.

    Sin embargo, a modo venganza, procedo a enviarle mañana mismo a la editorial el manuscrito intitulado > Mi vida será una bolsa de plástico, pero la tuya más.

    Donde se narra al detalle lo sucedido y de como cuando te gusta la hermana mayor, malo andar tentando a la menor, gustándote las dos a modo.

    Dr J

    ResponderEliminar
  34. Qué pedorrez de crítica o reseña o lo que sea. Genial que tú dejes de escribir con tanta coma porque te lo ha dicho tu amigo, pero deja que el personal escriba como le venga.
    Me parece que realidad querías escribir sobre tus problemas con la escritura.

    juan pérez

    ResponderEliminar
  35. @ Juan

    Por si no te has dado cuenta, esto es el blog de Tongoy. Y comenzar hablando de sí mismo (ficcionado) es una forma, como otra, de romper el hielo.

    ResponderEliminar
  36. No se quien será Juan. Considero a esta crítica modélica. Subjetiva, mojándose, argumentada y con cierto suspense -la relación con la editorial. Hombre, por pedir, que hubiera incluido algún chisme sobre el autor, a ser posible tipo trayectoria sentimental. Vamos, que en wikipedia de todo autor yanki que se precie, te cuentan las fechas de boda, separación y nuevos enlaces. Datos que, muchas veces, me han ayudado a pasar la tarde, buscando fotos de las ex, e intentando adivinar vínculos entre la escritura del autor y el estilismo de la ex, porque un escritor cambia de mujer con el anhelo -difuso- de encontrar un nuevo pulso narrativo. Y quizás por ese motivo Hemingway se pegó un tiro a los 61, highway.

    ResponderEliminar
  37. Por cierto, sería posible dedicar una entrada al documental sobre la vida personal y literaria de Terenci Moix que han estado pasando en la 2, en modo bucle, durante todo el fin de semana? En especial, hablar sobre el estilismo de los escritores. En los 80, claro, y ahora.

    ResponderEliminar
  38. Pero señor G. Peón, ¿Se siente usted en paz consigo mismo? ¿Que es lo que le sucede buen hombre? ¿A santo de qué tanta saña? Pues ¿no podría usted limitarse a decir así con calma y sin hacer sangre gratuita lo que no le gusta de la obra y ya está?
    Yo creo saber lo que le pasa, me da a mí que igual que usted antes escribía con muchas comas para darse estilo, cree también que siendo así como muy despiadado consigue una imagen de crítico muy consolidado (y temido, que siendo crítico entiendo que ser temido es un grandísimo valor).
    Yo le aconsejo, igual que hizo su amigo con lo de las comas, que abandone también el recurso fácil del exceso de sangre en sus críticas. Es innecesario, ya verá usted como también se puede criticar sin sangre. Crítica constructiva, ya sabe, intentar no hundir a la gente que trabaja con ilusión editando y escribiendo libros. Y que además, bajo mi muy humilde opinión lo hace con mucha mas gloria que pena.
    En fin, que creo que me he explicado, las ganas de hacerme caso dependerán de la magnitud de su trauma. Si un dia tiene un rato para hablar de si mismo no deje por favor de explicarnos qué le ha hecho el mundo...

    ResponderEliminar
  39. Molaría mucho leer el historial de rechazos editoriales de Jacques el Mongolo.
    Por cierto, Tongoy, tu blog apesta.
    ¡Viva Segovia!

    Y mi nombre es Olmos, Anselmo Olmos.

    ResponderEliminar
  40. Dr., Anónima, entiendo que no han copulado todavía. Es bonito verles conocerse: sus manías, sus psicopatías,… Hacen ustedes una pareja ideal. Ni siquiera tendrán que buscarle nombre al niño.

    Alvaro Mortem, gracias. Y ándate con ojo: decir cosas últimamente es como ponerse frente a un pelotón de fusilamiento.
    Octubre ha de ser el mes de Olmos y Franzen pero también de Celine y Ferlosio. Anotado queda.

    Juan Pérez, me has pillado. Es verdad, tal como ha dicho el anónimo inmediatamente posterior yo sólo quería hablar de mí mismo y mis circunstancias (¿qué tal, Dr.?). Pero mire, esto viene de lejos, ya. ¿No será su problema? ¿No estará usted demasiado acostumbrado a blogs corporativos y ya no recuerda aquello de tener un blog personal (lo voy a poner con mayúsculas, por si no lo ha pillado a la primera: PER-SO-NAL) dónde escribir, cómo decirlo, lo que le sale a uno de sus reales alcázares? Mayormente, que decía aquel.

    Anónimo de las 21:42 yo tampoco sé quien será Juan, pero me lo imagino. Cómo seguro que me equivoco me lo voy a callar. Gracias por el cumplido, se agradece. Debo acordarme me meter más suspense en el futuro. Algún crimen quizá…

    Anónimo de las 22:06
    ¿Saña? No me haga reír. El día que me ensañe, créame, lo sabrá. Saña no es decir que el libro me parece espantoso por el abuso de comas y porque no me interesa la historia. Lea esto: “Alatriste es un peñazo porque no hay tanto de novela de capa y espada como retrato de una época cuando la promesa es de acción. En mi opinión Reverte pierde demasiado tiempo hablando de chorradas”. (Es mío, lo acabo de escribir y tiene de lo verdad lo que tiene.) ¿Esto es saña? No. Es una opinión. Saña será cómo lo reciba el escritor, su editor, sus amigos, su familia y sus amantes. No hay saña. No la hay. No tango nada más que palabras buenas para la editorial: magnífica labor, diseño, promoción, etc. Al escritor no lo conozco de nada. DE NADA. Ni bien ni mal, me cae. No sé si usted puede decir lo mismo ni qué opina al respecto.
    Aquí el único problema es que las malas críticas hacen mucho daño. Soy consciente. Pero yo no trabajo para ningún grupo ni para editorial alguna: yo leo y comento. Si quiere miento. Si quiere digo: “bueeeeno, está bieeeen, no me gusta mucho el tema, pero no sé, seguro que tuve un mal día; y la narración excelente, de un lirismo maravilloso aunque en mi torpeza mental, como no estoy acostumbrado, no sepa apreciarlo en su justa medida”. Igual usted sí lo prefiere. Yo no. Yo quiero, cuando voy a un blog a ver qué tal está el libro, que me digan lo que REALMENTE piensa la persona que voy a leer, NO LO QUE AL ESCRITOR LE GUSTARÍA LEER SOBRE SÍ MISMO. Para eso está la familia. Hay muchos blogs, no los sigo todos; únicamente de los que me fío, que ya le adelanto que son muy pocos. En el resto no entro: pruebe usted a hacer lo mismo.
    Y de mí mismo (y de mis circunstancias) no hablo. En esto también estamos mal acostumbrados: darle más importancia a la persona que al escritor o reseñista o lo que sea.

    ResponderEliminar
  41. JEKYLL AND JILL. Ya he visto en Facebook y en vuestro blog que no os ha hecho mucha gracia. Era de esperar. Siento, entre comillas, haber sido tan duro. Digo entre comillas porque realmente no era mi intención “hacer sangre” cómo dicen por ahí, sino simplemente contar lo que fue esta lectura abandonada. No fue la primera vez que hice esto y en su momento el escritor se lo tomó con mucha más deportividad, quizá porque era consciente de no haber escrito una novela para todos los públicos. De todos modos las críticas malas existen. Hay lectores que compartirán vuestros gustos y otros no. Le pasa a todo el mundo en todos los órdenes de la vida. Me pasa con Alpha Decay, con la que tampoco soy afín. Al final hemos optado por ignorarnos pero el desencuentro fue inevitable y hoy ya no me vuelvo a leer nada de esa editorial ni regalado. No quiero ponerme demasiado gilipollas, acabo enseguida. Vais a sacar un libro nuevo. Uno de relatos. Supongo que sois conscientes de que algunos de los escritores de ese grupo son gente a las que suele acompañar la polémica. No lo digo por mí a pesar de que -por lo que le entendí a B. en Facebook- alguno se tome esto como algo personal. Personal es hablar de la persona, no de su trabajo. Pero ese es otro cantar que habrá que tratar en su momento. Internet es una bendición, pero también una maldición. Exponerse tanto como se exponen algunos tiene consecuencias inevitables. No todo el mundo es tan buena persona como yo.
    Adelante. Si os gusta lo que publicáis, cojonudo. Lo que yo diga yo (un simple lector, no un crítico) o cualquiera, si estáis seguros, os la tiene que traer floja y pendulona. Me leeré el libro de relatos porque el tema me interesa pero si no me gusta lo diré. Si mi opinión os parece tan poco interesante o relevante, obviadla.
    Lamento en desencuentro, de verdad. Os deseo mucha suerte y un futuro lleno de éxitos.

    Madison, muchas gracias. Me alegra verte. Un beso.

    ResponderEliminar
  42. Alguien que escribe la frase "Tenía yo hace un par de meses muchos y muy sinceros deseos de leerlo por tanto y tanto elogio que estaba recibiendo de todos cuantos frentes había por más que no todos fuesen dignos de mí confianza", ¿tiene derecho a criticar el estilo de nadie, o su forma de poner las comas? Buena y deportiva polémica, por lo demás. Como un Madrid-Barça. El dedo en el ojo contra el estilo. MSL

    ResponderEliminar
  43. ¿Derecho? Todo el del mundo. Lo que también tiene que asegurarse de tener (ese alguien) es espíritu crítico y sentido del humor porque dónde las dan las toman. En ese sentido estoy tranquilo.

    Gracias por la visita. A mi también me parece que está siendo una polémica interesante.

    Un saludo,

    ResponderEliminar
  44. Feliz cumpleaños, señor Tongoy. Estoy de acuerdo con usted: usted habla de libros, no de personas. Habla del trabajo de los demás, un trabajo que además sólo cobra valor cuando se somete al gusto, es decir, al criterio ajeno. Ahora resulta que un lector no puede tener opinión, estemos de acuerdo con ella o no. Usted siga en la suya mientras le apetezca, que ya se cansará. Créame: octubre será mes de buenas lecturas. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  45. De muy buenas lecturas. Tengo grandes expectativas para este mes entrante. Quizá demasiado buenas. Estoy trabajando en el calendario.

    Un abrazo y muchas gracias. Ya tengo los años, sólo me falta el sentido común.

    ResponderEliminar
  46. Brutal ¿no? ¡Cómo se ponen algunos por una mala crítica!
    Demasiado acostumbrados estaban a lametones varios, me temo.
    Buen trabajo, Tongoy. Keep on workin', man.

    ResponderEliminar
  47. A ver, por romper una lanza en su favor: tampoco podemos esperar que nos den las gracias. Tanto el escritor y la editorial sacan adelante su primer libro y las críticas negativas por mucho que puedan hacerles pensar (que no lo sé) también duelen. Y duelen mucho. Especialmente por ser, ya digo, el primero para los dos y porque me consta que pusieron toda la ilusión del mundo en él. No me estoy disculpando, sabía lo que hacía cuando la escribí. Pero cada uno lo suyo: ellos se han comprometido a hacer el mejor trabajo posible y yo a ser repugnantemente sincero.

    Y sí, la gente está muy acostumbrada a que todo sean cumplidos. Ni que la crítica negativa se inventase aquí... País de peloteo.

    ResponderEliminar
  48. La crítica tampoco era tan negativa, Tongoy. Simplemente se cuestionaba el estilo del escritor que, por lo demás, tiene solución. Algunas editoriales -cada vez menos, es cierto- disponen de un corrector de estilo en plantilla justo para casos de esos, pero parece que la moda de la autoedición está haciendo pupita en todas partes. Costes mínimos, promoción a cargo del autor - y cuanto más virulenta mejor- y echarse a contar cash. Una pena.

    ResponderEliminar
  49. Feliz cumpleaños. Pasa un buen día.
    abzo.

    ResponderEliminar
  50. Gracias, Cadou. Estamos trabajando en ello.

    Un abrazo,

    ResponderEliminar
  51. Olmos, amiguete, rechazos editoriales, mira los que tengo: a la tierna edad de veinte años, antes incluso de tu gran texto sobre "palpé la pared, más el interruptor no hallé" -que si lo pilla Rubén Blades, pone al estadio a bailar a ritmo de sabrosón-, premio de novela JB, con mención especial de gente como Gimferrer, académicos de la lengua, etc. Nada sospechosos, pues el premio era ese: nada, o bueno sí, barra libre en el el claustro de la universidad.

    Luego, es cierto, me disipé un poco. De los veinte a los treinta, siguiendo el consejo de buenos maestros, me dediqué a follar. Más que nada para salir un poco de mi ego-mismo y tener algo que contar. En 2012, publicaré una novela de 612 páginas en Timadori. Cada uno de los días que faltan, hablaré de eso, del Gran Pedo Final. (Le recomiendo consulte algún psicólogo, en su caso Grupo Cero será suficiente, se anuncia en el metro y en un par de sesiones, te nombran Maestro..)

    Contigo no tengo ni para croquetas de picadillo. Estoy salivando de cara a octubre.

    Dr. Jacques, antes Lecter.

    Felicidades, Mr Tongoy!

    ResponderEliminar
  52. http://krmpotic.blogspot.com/2011/09/desde-ya-en-su-quiosco-mas-cercano.html?spref=fb

    No me digan que no tiene la mirada del tigre!

    Por cierto, Acorazado, a ver si apareces por aqui a contarnos cuanto ha untado el señor Claudio López/Timadori por la portada. Teniendo en cuenta que no sale Franzen, claro.

    ResponderEliminar
  53. Muy buenas, Sr. Glz. Peón:
    He leído muchas entradas de su blog y me han parecido interesantes algunos de sus puntos de vista, aunque no comparto su excesiva "sinceridad" y falta de tacto para con algunos autores/as. No obstante, entiendo sus formas y su estilo.
    Recientemente se ha publicado una antología de jóvenes promesas literarias, y algunos no tan jóvenes (consagrados), bajo el sello editorial Libros del Silencio. La obra en mención se titula: Mi madre es un pez.
    Espero que si ese libro llega a sus manos, tenga a bien reseñarlo con el debido respeto que merecen los autores. No porque su edición haya sido subvencionada por el Estado, sino porque se trata de dar a conocer nuevos nombres en el panorama literario, tan venido a menos últimamente.

    Un cordial saludo

    José Delgado Ruíz.

    ResponderEliminar
  54. Hola ni he leído toda la critica ni el libro, pero lo de hablar de hace dos meses como un tiempo remoto es muy bueno, lo voy a practicar.

    Despertarse y poder decir, "hostia en esa época yo era un pedazo frívolo pero he sentado la cabeza y vuelvo con mi mujer."

    la mañana siguiente de conocer una tía


    Saludos.

    FB

    ResponderEliminar
  55. Amigo José Delgado Ruíz,

    nuevos jóvenes autores en ese libro de relatos subvencionado en modo auto edición? Es decir, se hace una tirada, se regala a los autores para ver si mojan algo y ya. Usted de verdad cree que alguien se va a gastar esa pasta para leer a la Belén Esteban de las letras, Olmos? Es que para eso ni robo la revista Eñe en Antonio Machado. Además, el sábado Maria Teresa Campos se lleva al segoviano a Que Tiempos Tan Felices, para que cante una jota-pop con el de los Brincos. Black is black, yeah, yeah, in Segovia me crié.

    Dorita.

    ResponderEliminar
  56. No sé cuánto más tiempo podrás mantener activo - o así de activo - este blog, Tongoy, pero como mínimo habrá servido para que nadie vuelva a fiarse de reseñas de escritores sobre libros de otros escritores, o de periodistas de medios pertenecientes a grupos editoriales, etc.
    Si se tenía la sospecha de que solo por gremialismo se podían entender las críticas que se leían en todas partes, la sospecha se ha convertido en evidencia. Y es que todo el mundo tiene que comer, ya se sabe.

    Pero para eso mejor hubiera sido que cada cual se dedicara a lo suyo: el escritor a escribir, el crítico a criticar y el periodista a reseñar. Yo creo que hubiéramos salido ganando todos.
    Saludos

    ResponderEliminar
  57. Ya salió otro ordenancista. Pa echarse a temblar.

    Que de vocaciones para la benemérita se pierden a diario en este país. "Esto es lo que hay que hacer, esto otro no, tu haz esto, tu haz lo otro, se debería pensar asi y no tanto así".

    Dios mío, a dirigir el tráfico en uniforme, al modo de las peliculas españolas de los 70.

    ResponderEliminar
  58. Anónimo, creo que te has colado.

    El Anónimo de las 15:37 esta defendiendo la libertad de expresión y el déficit público.

    En la narrativa española actual, salen demasiados Iphones. Pijos anedónicos que viven de papá y mamá.

    No les da la sensación de que todos los libros editados por Mondadori, están escritos por la misma persona? Utilizan un programa llamado "escritura total 3.1". Es una especie de ralladora de queso de sintaxis universal.

    Olmos, viva Usera libre!

    ResponderEliminar
  59. Anónimo de las 15:43, no te enteras de nada, macho.

    ResponderEliminar
  60. Mi segundo apellido es Seoane. Siento que el primero no les diga nada (aunque no deja de ser curioso que en una larga lista de anónimos se pregunte quién es a alguien que se identifica).
    Vale, es verdad que no soy nadie, no soy escritor, ni crítico, ni siquiera bloguero. Sólo soy alguien que había disfrutado de la lectura de "Un día me esperaba a mí mismo" y que al pasar por aquí se encuentra una critica tan negativa de alguien que confiesa no haberlo leído y que habla más de él mismo que del propio libro (si no contamos los párrafos copiados). En mi sobresalto se me escapó llamar pedorra a esta entrada (pido disculpas por ello), mejor hubiera sido exclamar simplemente caspita. En cualquier caso me parece cuando menos floja, creo que se puede hacer mejor. En ningún caso modélica, como sostiene un anónimo. Ummm, me asusta esto de la crítica modélica... ¡ojala no exista la crítica modélica!

    Comprendo lo de "personal", González Peón, no hace falta que me grite, por eso supongo que no le habrá molestado que dijera que usted en realidad quería hablar de usted mismo.

    Un saludo.
    Juan Pérez

    ResponderEliminar
  61. Interesantes y pertinentes las reflexiones que Milo krpmrtjh hace de este blog en Qué leer de este mes. Lástima que su equipo no hiciera caso al llamado de honestidad.

    ResponderEliminar
  62. Peón, a ver si creces un poco y llegas al menos a Alfil.

    Firmado: El Rey.

    ResponderEliminar
  63. Mira, anónimo de las 19:45, lo que pueda decir el tal Milo de este blog me lo paso por ahi. El problema del Que Leer, de este mes, del anterior y del que viene, es ser una revista promocional, única y exclusivamente sostenida por intereses comerciales y promocionales. Deberían decidirse pronto por convertirse en el Cuore de las letras. Más y mejores fotos de autores, editores y farándula tomando copas y copetines. Divorcios, separaciones y robados pactados de autoras en top-less. Vamos, como pa decirles a los demás lo que tienen que hacer. Cobra tu pasta y pírate por ahi.

    ResponderEliminar
  64. Dr. Jacques se ha ganado mi respeto con el premio JB, haberlo dicho hombre, si ¡incluso le dieron una mención!
    Y eso de pasarse una década follando... ¡qué hombre! "No pude escribir, estuve follando". Ahora se entiende todo, menos su mala sangre, ¿qué se ha presentado a todos los premios y no ha sido ni finalista? ¿qué va de rechazo en rechazo en todas las editoriales? ¿qué se junta aquí con veinte pseudónimos distintos para soltar sus paranoias conspiratorias? No se apure hombre, lo triste es que fracase por escribir mal. pero si fracasa por ¡haber estado follando!
    Acabáramos, usted sabe el esfuerzo de contención seminal que han hecho Olmos y Pron y Antonio J. para alcanzar el catálogo. No se frustre hombre, recurra al clásico...
    ¡Escriben, luego follamos!

    Anselmo,
    ¡Viva Segovia!

    ResponderEliminar
  65. (Anónimo de las 15:37) Mire, si eso es así -como usted dice- si gracias a este blog las reseñas de los escritores son directamente sospechosas y nadie más volverá a fiarse de ellas (en la proporción que sea) yo ya me doy por satisfecho. Es más, si es así de verdad verdadera de la buena, lo que debería hacer este blog es echar el cierre y yo dedicarme a leer y nada más que reseñar de pascuas en ramos novelas cojonudas. Muchas gracias y un saludo.

    Juan Pérez (Seoane), no se arrepienta, a mí lo de pedorra me gustaba. Pero hombre, ¿no ve que estamos de acuerdo en todo? ¡Claro que la reseña se puede hacer mejor! ¡Infinitamente, nada menos! Empezando por hacer un esfuerzo por leerme el libro entero. Mire, es tan fácil desautorizarme en esta entrada que clama al cielo que no se haya hecho más veces con ese único argumento. Pero allá cada cual. Y no le estaba gritando, alma de cántaro, esta re-sal-tan-do (esto se lo pongo en minúscula en señal de paz). Para que se considere grito ha de escribir más de una palabra en mayúsculas.
    Esto me ha quedado un poco borde. No era mi intención, disculpe. Le agradezco pasar, los comentarios… el debate, vaya y también la crítica. Trataré de sacarle jugo. Un saludo,

    About la Qué Leer. No la he visto todavía. Estoy trabajando en ello. Hasta que usted lo dijo (Anónimo de las 19:45) tampoco sabía que se hablaba de este blog. Me ha dejado terriblemente intrigado, rozando el sadismo. Eso de su equipo y la honestidad…
    Todas las revistas son promocionales: las de pesca, las de libros, las de dvds… hasta las de gatos, que ya es decir. Saberlo es una ventaja. Disfrutémoslo. En lo que estoy absolutamente de acuerdo es en lo del Cuore: tienen que meteste en las fiestas y sacar muchas muchas fotos. De las conclusiones ya nos ocuparemos después aquí.

    FB, se lo crea usted o no para muchos dos meses es mucho tiempo. Yo cambio más de sesenta veces de camisa y leo veinte o treinta libros. Aprendo mucho en el camino. Dos meses. Joder, quién los pillara… Miedo me da pensar en el año que viene.

    Gracias a todos por sus comentarios y un saludo,

    ResponderEliminar
  66. José Delgado Ruíz, ¿sería mucho preguntar su relación con el libro? Es simple curiosidad, ni siquiera tiene que hacerlo públicamente, puede usar el correo que creo que aparece en mi perfil. Si le apetece, claro; es que ha sonado tan corporativo…. Respecto al libro en cuestión: no es que “si ese libro llega a mis manos”, es que ya ha llegado. Tiene un montón de cuentos. Y de cuentistas. Respecto al respeto que me merecen los autores: mira, sé que no me va a creer, pero a mi todos los escritores me merecen el mismo respeto, que es mucho ni es poco porque quitando prejuicios inevitables acostumbro a juzgarlos por su trabajo y no por su vida. Incluso contra los que he “tirado a dar” en este blog. Incluso a esos, porque no tengo nada contra ellos, lo he dicho muchas veces, sino contra los malos productos que quieren (las editoriales, etc) hacer pasar por revolucionarios o simplemente excelentes. Esa y la defensa del derecho a “criticar” (en el amplio sentido de la expresión) son mi única guerra. A este respecto me sorprende que no se comparta el “exceso de sinceridad”. ¿Exceso? Bueno, no sé… o se es sincero o no se es, entiendo yo, ignoraba que hubiese escalas. Otra cosa es el tacto, que efectivamente no tengo y que sí, yo también creo que debería mirar de trabajarlo. Ser más sutil. Me lo pongo como meta de aquí a fin de año. A ver que sale.
    Leeré ese libro y lo juzgaré como merece (si en público o privado todavía no lo sé y comprarlo desde luego no, máxime estando subvencionado): si me gusta lo digo y si no me gusta también. El problema es que valorar este tipo de obras corales globalmente es injusto y hacerlo individualmente un coñazo. Habrá que buscar el medio de encontrar un punto intermedio. De entrada le adelanto que sólo he leído el de Alberto Olmos y mire por donde me ha gustado. Me ha sobrado, es verdad, la parte más artística: los “palabrota, palabrota” y el “le pregunto, le pregunto” que me sacaron un poco de la historia cuando más metido estaba. Si lo ha leído sabrá a qué me refiero. En cualquier caso el resto, y en conjunto, es un buen cuento,; un cuento que va in crescendo y tiene un estupendo e difícilmente olvidable final. Espero que este comentario le parezca lo bastante imparcial.

    Un saludo y gracias por pasar.

    ResponderEliminar
  67. "Esfuerdo de contención seminal" igual a "represión feroz"...? Tiene toda la pinta.

    ResponderEliminar
  68. Anselmo/Olmos segoviano.

    Tiene que haberte hecho mucho daño, el haberte criado entre jotas y cochinillos, en un ambiente tan episcopal. Quizás por eso tienes como 4 -cuatro- blogs oficiales, twitter, facebook, formspring y sospecho que hasta Iphone.

    Sinceramente, creo que tras arrastrarte por Telemandril y arrodillarte ante Sánchez-Dragó hace años -no se puede caer más bajo...- con nula repercusión en las ventas, has decidido:

    1.- Multiplicarte en la red.

    2.- Ir de provocador. De verdad para colocar un libraco hay que insultar en portada al movimiento de los indignados?

    Sabía que lo del JB con cola te iba a gustar, así como lo del folleteo, una de tus obsesiones recurrentes. Has entrao al trapo como un campeón.

    Lamentablemente, a mis casi sesenta años, ya he publicado todo lo que tenia que publicar. Y con bastante éxito, por cierto.

    Para mi, esto es como jugar a pokémon o a los marcianitos. Me descojono. Sólo que los bichitos los has nombrado tu, no yo: lunas, olmos, prones, abdullahs, moras y demás "contenidos seminalmente".

    Sé que usted me ama, mora mía, pero mi corazón pertenece a mami. Este rechazo le causará mucho dolor, inmediato. A la larga, le fortalecerá.

    Teruel libre.

    Dr J.

    ResponderEliminar
  69. Doctor, no se apure, siga follando, mi IP es de Barcelona, no soy Olmos, soy su primo. ¿Usted no es el lumbrera que dijo que el artículo de GT a favor de Marías era en contra?

    ResponderEliminar
  70. Discúlpeme, Ip de Barna, mi senil desmemoria.

    Gt, quien era ese? El preparador físico de Guardiola? No sé quien es. Gran theft auto? Gigante tasado?

    Siguiente pregunta, por favor.

    Ay, que pronto se olvidan los lanzamientos Timadori. Le soy sincero: falta de creatividad, para los medios con los que cuentan. El mayor problema hispanicus narrativus es el nepotismo y la consanguineidad twittera. Resultados? A la vista están. La red infectada de los pokemons del nuevo vómito, terminaremos como Paraguay, con un cura presidiendo cada editorial. Un cura con amantes, por supuesto. Mientras tanto, el bizco con flotadorcitos es el rey en el país de los tuertos.

    ResponderEliminar