lunes, 10 de octubre de 2016

“Hermano de hielo” de Alicia Kopf

MIEDO A UN CLUB FEMINISTA

Me van a perdonar la introducción, pero no quiero evitarla. Verán, me metieron el otro día en un berenjenal. Un berenjenal pequeñito, no se crean. Carmen G. de la Cueva, militante profesional y tutoranda de talleres feministas de lectura, se indignaba con motivo de algunos comentarios que servidor había dejado caer en la reseña de Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout. «El machismo sale a borbotones de este post de Tongoy», decía, ella, soliviantada. En aquel post, yo, es verdad, insinué, medio en broma medio en serio o, dicho de otro modo, con todo el humor que me permiten temas de semejante transcendencia, que había un tendencia, por parte de algunas mujeres, a hacer buenos según qué libros (muchos libros, casi todos los libros) por la única razón de haber sido escritos por otras mujeres. Esto sería un poco lo de dar por bueno, en un bar de carretera, todo lo que escriba, no sé, Dan Brown, únicamente tener pene.

«Pensé que podrían criticarme por muchísimas cosas, pero nunca por hacer que la gente lea. [Ingenuidad máxima] Y sí, que lea libros escritos por mujeres ya que al señor Tongoy le cuesta tanto terminar cualquiera que haya escrito una mujer. Por poner dos ejemplos según sus últimas reseñas/ posts en el FB: "Las chicas" de Emma Cline o "Hermano de hielo" de Alicia Kopf al que compara con Marie Claire.
Yo no sé qué quieres que te diga, amigo, creo que soy bastante libre como para decir si un libro me gusta o no en mi muro de FB [todavía no lo había leído] y los demás son igualmente libres para que el libro no les guste, pero no me parece bien que ridiculices los libros que escriben las mujeres y a las mujeres que los leen. Al final, estás haciendo lo mismo que se lleva haciendo durante siglos: llamarnos histéricas, fanáticas, chillonas porque, en este caso, recomendamos con entusiasmo un libro, ¿no es esa una forma de silenciarnos? ¿de quitarnos autoridad?»

Y no, claro que no le quito autoridad. No hace falta; ya solita ella se la quita cuando asegura que no le parece bien ridiculizar los libros que escriben otras mujeres, como si las mujeres no pudiesen escribir basura. O cuando afirma que al señor Tongoy, servidor, le cuesta mucho (tanto) terminar cualquier libro escrito por una mujer cuando aquí lo que nos gusta es defenestrar, cuantos más géneros mejor. ¿Cuándo le hemos hecho ascos a nadie? Ya lo que nos faltaba era ponernos tiquismiquis con la cuestión sexual. Un poquito de por favor.

Y termina el discurso viniéndose arriba, a grito pelado y con el puño en alto, creyendo que lo suyo es el no va más: «¿POR QUÉ LE TEMES TANTO A UN CLUB DE LECTURA FEMINISTA?»

Angelito.

RESEÑA

El caso es que hoy quiero hablarles, desde el machismo más recalcitrante, inevitablemente, de un libro escrito, que ya es casualidad también, por otra mujer. Concretamente uno de los que nombra Carmen en su diatriba. Se trata de Hermano de hielo de Alicia Kopf, que se me acusa de comparar con Marie Claire. Dejen que se lo aclare: lo que yo dije, en su momento, fue lo siguiente: «El instante exacto en el que una novela se convierte en un artículo de Marie Claire y a uno le pierde el poco respeto que le quedaba». Se acompañaba la sentencia de la fotografía de página en la que Kopf hace una relación de todas las variantes negativas de regalo que se le ocurrían: regalo-envenenado, regalo-pongo, regalo-traición, y algunos más. Y esto sí es Marie Claire total, se pongan como se pongan la liga de la justicia y sus secuazas.

Todo el libro (y cuando digo todo quiero decir todo) es un poco Wikipedia y otro poco yo y mis circunstancias: el diario de una niña que se hace mayor y nos lo viene a contar. El libro se estructura en tres partes bien diferenciadas: 

Primera parte: a Alicia Kopf le fascina el hielo y por extensión los polos (norte, sur, de naranja y de limón). Esto se traduce en una suerte de breves artículos sobre exploradores árticos, sus relaciones, sus aventuras, sus odios, sus errores, sus aciertos. Se acompaña de fotografías, extractos de periódicos, se citan fuentes. Algunos a esto lo llaman ensayo pero está claro que hay gente para todo. Esta primera parte es, sin lugar a dudas, la mejor y más entretenida, no sólo porque parece que la novela sí conduce a alguna parte (a ratos incluye fragmentos, aunque pocos, autobiográficos) sino porque toda aventura, a poco que el narrador sea medianamente solvente, crea adicción y suscita interés. 

La segunda parte se olvida prácticamente por completo de todo esto (en la página 139 repite lo que había contado en la 51 y siguientes) y se centra única y exclusivamente en el pasado de Alicia Kopf, su pasado más reciente. Ires y devenires en formato blog (breves episodios autoconclusivos) de una niña que quiere ser artista. Lo es. El arte es su vida y a él se consagra en la medida de sus posibilidades. Vende cosillas, la exponen, la premian. Se va al extranjero. Se vende bien, esta chica, así, en general. Se acompaña, es parte, de reflexiones varias sobre temas variados tipo la familia, el amor, la soledad, las redes sociales: me gusta ese chico, le agrego en face, le doy me gustas compulsivamente, él a mí no, no le gusto, ay, ay. Y así. 

Leyendo a esta chica se alcanzas nuevas cotas de aburrición. 

Vaya por delante que yo a Alicia Kopf no la conocía de nada. Me dicen que por Barcelona es lolastdelolast. Yo no sé, cualquiera se fía. Cuando saqué el libro de la biblioteca lo hice creyendo (creencia que se basaba en el nombre, la foto de la solapa y esa referencia al frío) que se trataba de una noruega de ascendencia judía. No me digan que no hubiera sido mucho mejor que darse de bruces con la cruda autoficción de patetismo más absoluto. Sirva como ejemplo que en un momento equis, durante un enfrentamiento generacional, a la madre se le escapa la palabra superdotada. Así, como sin querer: ups, llevaba treinta años ocultándolo y mira tú que me va a escapar hoy. Alicia no duda ni un segundo: esto va para la novela: sinceridad máxima: para lo bueno y para lo malo: si la gente ha de saberme genial, sea. Lo llevaré con dignidad.

«Ah, y M [su hermano, de hielo] es discapacitado, por si no lo recuerdas, y eso lo sufro cada día desde hace cuarenta años y no me quejo. Y a ti a los seis te dijeron que eras superdotada. —Estupefacción, eso es nuevo—. ¿Y te parece poco para esta vida? ¿Te parece poco? Y unos padres que te quieren pero no son perfectos».

Esto, claro, explica muchas cosas. Explica, por ejemplo, que una escritora que no tiene absolutamente nada que aportar y que, de hecho, no aporta absolutamente nada a la literatura toda vez que su libro es puro tedio y engreimiento, encadene fragmentos de un pasado que sólo destaca (que sólo es destacado por ella, eso sí, desde esa humildad ejemplarizante) por la consecución de no sé qué premio y una supuesta arrolladora personalidad que no acaba de creerse nadie.

Me gustaría, de verdad que me gustaría, que alguien me explicase cuál exactamente el valor de esta segunda parte, la única que puede ser tenida en cuenta toda vez que la primera es la novela de aventuras que otros escribieron y la tercera un viaje turístico a Islandia que más tarde, en la presentación de los libros, se venderá como un ejemplo del arrebatado espíritu documental de la escritora. 

Por ego que no quede.

Conste que puedo entenderlo. Su mera existencia, digo. En su momento, Alicia Kopf, autoconsiderada «Artista y escritora. Trabajo especialmente en formatos híbridos entre lo literario y lo expositivo» se hizo un Verkami a medida para publicar una colección de relatos que, se ve, va camino de ser la única manera de vender libros de relatos en este país. Pidió 2.500 euros. Recogió 2.668. A esto ahora se le llama tener éxito. Y encima le sobró pasta para cenar. Sabido es que a poco que te apoyes en las redes y pongas cara de artista conceptual, ya tienes alphadecay para rato. Pues tal cual. Tras su publicación en catalán y viendo que aquello rompía la pana, a la editorial de Ana S. Pareja le faltó tiempo para hacerse con los derechos de esto que hoy nos ocupa y que no es otra que cosa que otra de esas vacuas moderneces a las que nos tiene acostumbrados.

Pero volvamos a la novela o no acabaremos nunca.

La tercera parte es la más breve y trata, ya lo he dicho, sobre Alicia en el país de las estalactitas, esto es, la Kopf viajando a Islandia. Que qué bonita y tal y yo qué atrevida que voy a lugares desaconsejados y prácticamente secretos porque tengo un hermano autista y además esto me va a venir genial para el cutis. Y que si la piedra no vale para hacer museos, que si es casi todo glaciar y no sé qué manía de dejarlo todo perdido de wikidatos y reflexiones de Perogrullo:

«Excursión organizada. Salimos a las ocho de la mañana en bus. La guía, una señora islandesa, seca y vivaz de unos sesenta años, toma el altavoz, se presente y después de un par de bromas sarcásticas para calentar el ambiente empieza a informarnos: «Islandia está situada entre dos placas tectónicas, la del continente americano y la del continente europeo. Las placas se mueven a causa de la deriva continental y provocan una separación anual de la falla central de dos centímetros y medio aproximadamente… El volcán Snaefells, la entrada al centro de la tierra según Verne, está activo, y se espera que vuelva a entrar en erupción dentro de doscientos cincuenta años… La energía geotérmica que abastece la isla…». Eso me hace pensar que se puede extraer energía de estar instalado en una zona de inestabilidad. Como la perpetua necesidad de construir sentido de los que se encuentran en situaciones de fricción continua con el mundo. Sigo tomando nota: «El tipo de roca que abunda en la isla se forma cuando la tierra entra en contacto con el hielo. Es una roca blanda, joven, con la que no se puede construir. Entre las dos placas tectónica de los continentes visitamos la falla que los separa en el valle de Thingvallavatn. El nombre de este valle surge de la yuxtaposición de los términos thing (‘asamblea’) y vellir (‘valle’ o ‘llano’), y en él los habitantes islandeses instituyeron uno de los primeros parlamentos del mundo».

Y así todo hasta el final. No bromeo. Muchos a esto lo llaman LITERATURA y a Kopf, joven promesa. Promesa de qué, me pregunto, si se puede saber. ¿De lo que ya hemos visto QUE NO? Pues vaya.

Pero hacia esto vamos, no les quepa duda. Este es el nivel y no tiene pinta de mejorar. Por eso, cuando ya todo sea un páramo desolado y nada más que podamos recurrir a los clásicos en busca de consuelo, recuerden que fueron ustedes, con sus clubs de lecturas feministas y sus apoyos incondicionales a la nueva narrativa de arte y ensayo, quienes lo hicieron posible. 

Pena de país.

50 comentarios:

  1. Ep. La autora de "Me llamo Lucy Barton" no es Olive Kitteridge; Olive Kitteridge es una obra anterior de la misma autora.

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  2. "Me llamo Lucy Barton" la tengo medio aparcada y la terminaré porque es corta y me cabe en el bolsom cuando tomo el metro pero, vamos, me chirría desde el primer instante. Muy lejos de Olive Kitteridge que ofrecía una lectura a tener en cuenta.

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  3. Coincido en que el detalle de hacer saber que es superdotada es bochornoso y algunos pasajes son absurdamente indulgentes. Aunque la idea central del libro, reformular el concepto de la épica y tratar de democratizarla, por paradójico que pueda resultar, se me antoja una intención muy loable.

    Por otra parte, a nivel formal, la estética del hipervínculo que permea toda la narrativa me parece un fiel reflejo sobre cómo se relaciona la gente joven con el formato de texto hoy en día. Creo que este tipo de construcción fragmentada puede ayudar a hacer la literatura un poco más atractiva a futuras generaciones que no saben mantenerse más de dos minutos seguidos ante una página sin interrumpirse.

    Si queremos que los jóvenes y adolescentes de hoy en día no desarrollen más alergia de la que ya tienen por la literatura, quizá no sea mala idea generar textos más ergonómicos que se adapten a sus maneras de relacionarse con la información.

    Renovarse o morir.

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    1. ¿¿¿Democratizar la épica???

      Venga... ¡más madera!. ¡Ja ja ja!

      Y mis gónadas (por ponerme fino)... ¿No hay por aquí nadie, de momento, que se haya reformulado el concepto "testículos" y planteé democratizar mis gónadas?.

      Sin prisas. Todo se andara. Y si no... al tiempo. ;-)

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    2. De tu argumentación he conseguido sacar en claro dos conceptos:
      Gónadas, testículos.
      Intuyo que no hace falta decir nada más al respecto.

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    3. Eh, las gónadas son el nombre genérico de los aparatos reproductores de ambos sexos, no sólo de los hombres. Las gónadas masculinas se llaman testículos; las femeninas, ovarios.

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    4. Una pena que el anónimo de las 23:15 lo único que haya conseguido extraer de mi argumentación sea eso. Pero es lo que hay. La gente, hoy, todo lo que no esté relacionado con "los bajos" lo posterga a un segundo plano. O directamente no lo ve, tal y como le ha sucedido, según su propio testimonio, al amable comunicante de las 23:15.

      ¡C'est la vie! Como diría Arnaud Fleurent-Didier.

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    5. Me fascina eso de "democratizar la épica". Me gustaría que el anónimo se extendiera, porque a tenor de los fragmentos, en el libro no se consigue, así que será de mayor utilidad leer lo que se pretende... en lugar de lo que se hizo.

      Y Tongoy, más que machista, se podría definir como efebifóbico. Que es "odio a los adolescentes" según google que todo lo sabe. A Tongoy no le gusta la literatura de chavales, sean del sexo que sean. Y me da que considera "chaval" a cualquiera de menos de cuarenta años.

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  4. Yo creo que no todo vale, ya sea eso que tú llamas "estética del hipervínculo" o cualquier otro recurso al que se quiera echar mano en la literatura actual. A ver, la técnica siempre ha evolucionado, pero no creo que pueda hacerse jodiendo ciertas cosas básicas. Yo entendería (y aplaudiría incluso) el wikipedismo de esta chica si fuese un "además", una herramienta nueva, siempre y cuando la autora sea capaz de establecer una trama, un argumento, de crear personajes de la nada y animarlos... lo que sea que haga que la ficción es lo que es desde hace tanto tiempo.

    La literatura no es información.

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  5. Una reseña estupenda, diría, por su prosa saludable y su indudable mejora de la comunidad que acarrea con ella, por la necesidad de difundir textos orillados por ser femeninos, por el reflejo del papel que ocupa la mujer en el mundo actual, su imparable, y cada vez mayor, relevancia, en fin, por todo y por tanto, aquí le pongo el sello que certifica que podría ser aprobada en cualquier club de lectura feminista o quizás seminarista que se precie, clubs, por cierto, tan necesarios, enriquecedores y justos, casi tanto como los talleres feministas, las revistas feministas, las tertulias feministas y las femeninas feministas.

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  6. Las feministas no tienen (no tenemos) el listón tan bajo, me niego a creerlo. Esto, como mucho, lo debatirán en sus círculos de lectura las señoras pijas mientras meriendan cupcakes. Esto ni es literatura ni es feminismo ni es nada, no me jodas, es un extracto tras otro de la Wikipedia pegados con ínfulas en formato pseudonovela. Una pena, sí.

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  7. Otra boñiga de Alpha Decay. También publican a la insoportable de Tracy Emin.

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  8. Intento responder algunas de las preguntas que se hace Tongoy en el artículo. En Cataluña, el libro ha sido recibido por un cierto grupo de moda (y por sus lectores y seguidores) con aplausos, pero la realidad es un tanto más compleja. Miembros del propio jurado que le dio el Premio Documenta han afirmado en la radio pública catalana que "el libro es una paja mental" sin fundamento, pero que los premios privados son premios y no siempre se tiene suficiente influencia para convencer a quien se debe, y tal y cual. Una parte importante del sector editorial prefiere no opinar sobre el libro porque no quiere malentendidos con sus amigos, y otra parte, por lo bajini, está escandalizada con la construcción mediática. Todos y cada uno de los críticos o entrevistadores que han dado voz a la joven autora son amigos o conocidos de la propia autora (Cuando no, directamente, tutores de su proyecto artístico). Siendo así, sin embargo, no han conseguido explicar en las críticas por qué el libro es tan maravilloso, más allá de citar lo obvio: que el tema está muy bien elegido y remite (remite solo) a tantas grandes reflexiones de otros autores. Algunos de los argumentos más extraños para aclamar el libro han sido: "Hay que leerlo como un 'artefacto', no como una novela" (Como si los lectores no supieran que de artefactos, la literatura, va llena desde hace por lo menos un siglo, y a mucha honra con ellos), "Se intuye un gran talento y se merece el reconocimiento, pero aún le queda camino", "La belleza de la incompletitud como nueva forma de la literatura", "La frialdad como virtud". Entre el jurado del Premio Llibreter (hace unos años de prestigio) que decidió este año darle el premio a la autora, figura la librería de moda que le ha organizado todos los chiringuitos de presentación a la autora y cuya librera ha confesado también en la radio pública, y sin ningún tipo de pudor, que ya la conocía por una amiga en común y otras vicisitudes. Y luego está el 'blurb' de Enrique Vila-Matas para Alpha Decay, que ni tan siquiera es un extracto de alguna crítica más larga que pueda dar sentido a tan hiperbólica declaración sobre el libro. La edad pasa factura y me temo que le hizo ilusión que lo atropellara en una fiestecilla que organizaba La Vanguardia y que lo cite en todas partes como referente. El libro, hablando claro, es normal tirando a malo, aunque se publican tantos libros así que no debería siquiera preocuparnos, más si se trata de una primera novela... Lo que es absolutamente increíble es que se haya afirmado en entrevistas y críticas que "es lo mejor que le ha pasado a la literatura catalana en años". Pues no, mire, no. Lo que pasa que al sector editorial alternativo catalán le venía bien una autora joven (después de tanto macho premiado), bien parecida en las fotografías y que defendiera un cierto pseudoprogresismo. Y ya. No hay más, pero la bola sigue creciendo. La editorial inglesa que publica a Vila-Matas le ha comprado los derechos.

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    1. Yo me tiro al monte11 de octubre de 2016, 13:03

      Joder qué vergüenza todo y qué asco.

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    2. Muchas gracias por la aportación. Ha sido reconfortante, como poco.

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  9. El libro, aunque no es ni de lejos tan genial como están diciendo algunos críticos, tiene su interés. La primera parte está bastante bien, y la idea de conjunto es buena. Si se desinfla es por la inmadurez de la autora: la segunda parte -una especie de diario íntimo- abunda en chiquilladas, sociología de manual y narcisismo mal disfrazado. Pero tampoco exageremos tanto, la obra tiene su mérito. Nos encantan las conspiraciones y los linchamientos.

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  10. Alicia Kopf es joven, es mujer, es guapa, es moderna y tecnológica, es despiadada y chica cool. Entra en el lote (Sara Mesa, Luna Miguel, Paulina Flores, Elvira Navarro, Lara Moreno, Cristina Morales, Samanta Schweblin, Marina Perezagua, Valeria Luiselli) de lo que el marketing editorial ahora ha puesto de moda. Esperemos que pronto lo cambien por otra cosa, el descubrimiento de ancianos talentos, la literatura somalí o el bondage zombi.

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    1. lejos, ya casi llegando a gobi12 de octubre de 2016, 17:04

      lo próximo podría ser literatura escrita por perros, con subdivisiones de acuerdo a las razas, y clubes de lectura perrunos, donde se ponga por el cielo todo cuanto salga de las pezuñas o lo que sea de estos

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    2. Comparar a las mujeres con perros era lo último que quedaba por decir aquí. Os cubrís de gloria.

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    3. Mirád en la página web de Carmen Balcells Agencia Literaria cómo Vargas Llosa admirá como "voz fundamental" a la Samanta esa. Ambos están en la misma agencia.
      Todas estas tonterías de márketing y basura de libros es lo que queda hasta que la gente deje de comprar esas cosas y hacerle la pelota.

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  11. En verdad soy muy malo, de los machos13 de octubre de 2016, 0:04

    Ser mujer hoy día es un problemón, es una religión. Vale, es cierto que perteneces a un club de seres elegidos, somos las mejores, las más guapas y listas, verdad como piedra, y si algo hay malo se debe a los hombres, también. Pero es que eso de ser feminista y activa todo el santo día, ni un momento de descanso, siempre en la brega desfaciendo entuertos y desbaratando malandrines, lo de tener que repetir cual loritos palabros como patriarcado, misoginia, machismo (esa, es comodín, varias veces cada pocos minutos), tan largos y dificultosos y, lo peor, tener que leer, incluso aguantar que nos dirijan como rebaño todas esas pensadoras, talleristas y/o escritoras de ficción y alto standing que guían o coordinan nuestras acciones y reuniones con mano de hierro y dulzura en la mirada, eso ya no, eso es tortura y cansinismo en grado sumo.
    Dimito y no sigo.

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    1. En verdad lo que eres es poco listo13 de octubre de 2016, 9:43

      Pues eso, mejor no sigas porque no tienes ni puñetera idea de lo que estás hablando. No has debido de caer en que si una tiene que ser "feminista y activa todo el día sin descanso" es quizá porque una está recibiendo desprecios y ataques todo el día sin descanso, cosa que los hombres no sufrís, pero sólo hace falta un pelín de empatía para darse cuenta, precisamente de lo que careces.
      "Aguantar que nos dirijan como rebaño", dices. Sí, a eso nos hemos dedicado las mujeres desde que existe la Humanidad. Vete a cagar.

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    2. Si doy tan poco de mí, pues falto, raleo, peno13 de octubre de 2016, 11:43

      Cierto, tú, en cambio, rebosas información y conocimiento. Casi nada de lo que has dicho es un tópico gordo o una simpleza sonrojante, qué va.
      Claro que sí, debe ser un infierno cargar con esa cruz, con esa avalancha de humillaciones y miserias cada minuto, solo por el hecho de haber nacido mujer. Es una injusticia monstruosa, increíble, alucinante. Demasiado poco hacéis, sois santas, mártires, víctimas a toda hora. Como en este blog soléis comentar tan enfadadas, con razón, tan pisoteadas, y sometidas, desde el comienzo del tiempo, desde la primera luz.
      Mira, ya he empatizado (empatizar, otro verbo mágico de vuestro gusto, poderoso y sutil) un poco, casi que lloro.
      Por último, me encanta esa finura con la que te despides, esa delicadeza tan femenina, inveterada, admirable.

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    3. Para mandar a alguien a cagar, hay que estar seguro de que no es lo que estaba haciendo cuando escribió el mensaje. Hoy en día, con una tablet y una buena conexión wifi, desde el trono se hacen maravillas.

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    4. Sabio comentario.

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    5. Si ya lo decía yo, es tontito el pobre. Evidentemente no llegas y no te da para más.

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    6. Otra lumbrera que ilumina este blog con su escribir. Qué ralea. Y se supone que leen. Pobre Tongoy.

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  12. Machista o no, tú lo que eres es tonto.

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  13. Es lo que tengo, hasta ahí llego13 de octubre de 2016, 5:07

    Insulto, luego existo.

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  14. alcoholizado en un bar de gasolinera13 de octubre de 2016, 10:02

    eso de los clubs feministas de lectura es una cosa tan pedorra como si en los restaurantes de pronto se pusieran a decir que se sirven platos feministas preparados por UNA chef y por lo tanto la esencia y cosa-en-sí del puto guisado (digamos que unos huevos revueltos con jamón) contiene un elemento precioso y único que lo hace distinto naturalmente a otro puto par de huevos con jamón cualquiera preparado por un chef con huevos: es exactamente el mismo puto par de huevos (los del plato), y si a un comensal no le gusta y lo proclama, nadie va y le dice "oh, eres un puto machista asqueroso que odias a las pobres mujeres"

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    1. Debería usted ver menos películas de Tarantino.

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  15. Muchos argumentos, pero luego os encontráis en un bar y no paráis de haceros ojitos.

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    1. Una mujer de verdad, feminista a pura ansia, no hace ojitos, mira a la cara, con determinación y firmeza, sin broma ninguna, en ese mirar se juega la vida entera.
      Un macho recio, tampoco, echa fuego por los ojos.
      No hagamos bromas con las cosas serias.

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    2. Este diálogo entre el anónimo de las 10:13 y el anónimo llamado 'Cortejo' es buenísimo. ¡Por favor, seguid!

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    3. ¿Haces mofa del alto nivel literario de nuestra discusión? No importa, Dylan ha ganado el Nobel. Si hubiese sido mujer nos estaríamos preguntando a quién se la ha chupado.

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    4. Chupar y mamar, la cosa es empezar13 de octubre de 2016, 18:01

      Así es, yo todavía me lo pregunto con Wislawa Szymborska.
      Polaca y mujer y poeta, si no de qué.

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    5. ¡Que no, que no , que me gustaba mucho! pero ahora ya no importa, ahora ya no, habeis perdido chispa

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  16. Pueden ver que Vila-Matas y esta Alicia tienen a la misma agente. MB Agencia Literaria.
    http://www.mbagencialiteraria.es/autores.php

    Supongo que los pastiches de Vila-Matas serán la referencia de este otro pastiche.
    Es patético ver a gente como Vargas Llosa anunciar como "voces prometoras" o "voces fundamentales" a chavales y chavalas que están en su misma agencia, Carmen Balcells.

    Fíjense en las agencias en las que están los escritores y verán cómo se quieren todos los autores del catálogo

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  17. Caramba, un blog de literatura...déjame ver... Ya...Bien...Sí...¿Cómo? ¿Thomas Dylan, premio nobel de literatura? Ya era hora.

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  18. Joder, cómo echo de menos a la sargento Margaret.

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  19. Os leo mientras me pongo labios mayores y menores para triunfar en los artefactos literarios. Yo también quiero ser Ana Grama.

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  20. eso de artefacto literario me pone mucho, casi tanto como si dijese dildo literario, con función vibrátil, termotracción anal, retropercusión clitórica. a lo mejor se puede conseguir uno con tubito de tinta para escribir cosas literarias mientras lo usa uno en su modalidad más carnal

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  21. Buscando información sobre Carmen G. de la Cueva llego aquí. El libro de marras es infumable, pero eso no es novedad dada la editorial. No lo he leído, sólo lo he hojeado en La Central porque me llamó la atención el elogio de Vila-Matas, que antes no fallaba pero ahora, por lo visto, se vende barato.

    Pero lo de Carmen G. de la Cueva. Me están dando la lata unas amigas para que me apunte a un club de lectura que dirige esta señora. Como no la conozco, busco información y resulta que la mala pécora está montando este follón de la tribu de Frida sólo para hacerse conocida porque en nada saca un libro con alguna editorial grande de cuyo nombre no me acuerdo. Y encima, por lo visto los herederos de la Frida Kahlo la han denunciado y tiene que eliminar un blog o algo que tiene, y quitarle el nombre ese al club de mujeres, o pagarles una pasta o ir a la cárcel, no sé.

    De verdad, si la gente dejara de tocarse las narices y trabajara y se olvidaran de escribir bobadas, y de leer tonterías (habiendo tantos libros buenos que no se habrán leído, ir a leer estas imbecilidades, las haya escrito una mujer, un hombre o una hidra de diez cabezas, diez pitos y veinte chochos), no habría tanta polémica.

    Dejo de perder el tiempo, adiós.

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    1. Las recomendaciones de Vila-Matas ya no son tan infalibles, hasta ahí, más o menos, de acuerdo; pero afirmar que "Vila-Matas se vende barato" me parece una mezquindad. Si por algo se ha caracterizado este autor en su ya larguísima trayectoria ha sido por su independencia e integridad. Te puede gustar más o menos su obra, pero siempre ha dicho y ha hecho lo que le ha dado la gana. Publicó su primer libro en 1973 y hasta el año 2001 (con la edición de "Bartleby y compañía") en España fue un autor prácticamente ignorado por la crítica, los lectores, las instituciones que reparten premios y la mayoría de los escritores de su generación. Cuando todo el mundo babeaba en los 80 con la llamada "Nueva narrativa española" él estaba escribiendo cosas tan contracorriente como "Historia abreviada de la literatura portátil" o "Una casa para siempre".
      Vila-Matas se puede equivocar pero merece más respeto.

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    2. Que se respete un poco más a sí mismo y no caiga en la alabanza fácil a una cara bonita por unos cuantos intereses comerciales y editoriales, no te jode. Que este libro no hay por dónde cogerlo, y él lo sabe.

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  22. "El fenómeno literario que debes leer". Y así en todas partes. Venga, hasta luego.

    http://smoda.elpais.com/moda/alicia-kopf-el-fenomeno-literario-entrevista/

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  23. Soy el mismo de antes, es que sigo flipando2 de noviembre de 2016, 21:07

    Vila-Matas dice que “en otro país, este libro habría cambiado incluso el curso de su historia”. ¿Es o no para flipar? Esta declaración sólo puede provenir de un hombre chocheante hasta el delirio senil y/o al que una jovencita con ínfulas y muy pocos escrúpulos le ha comido la polla muy bien.

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