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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Cajón desastre [11/2012]

Porque el mal no descansa, abrimos, mis socios capitalistas y yo, nueva sección, que ya veremos si prospera o no prospera. La cosa no estará tanto en hablar de lo que nos gusta como en rajar de lo que nos plazca. Resumiendo: he aquí un bloque de noticias (o simples cosillas que me he encontrado por la red) irregular y descontextualizado; un ejercicio para reírse de todo y de todos, un poco por aquello de no perder la costumbre y otro poco porque sí. Me siento supermegahijodeputa haciendo esto, de verdad, pero yo no sé escribir de otra manera. Que no, tontis, que es bromis; si lo hago encantado. 

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Las cartas al director de Miguel Espigado 

El escritor Miguel Espigado (voy a dar por hecho que lo conocen y así me ahorro el par de líneas de su currículum) protesta enérgicamente. ¡Protesto enérgicamente!, piensa y no dice. Razón no le falta. Yo también estaría enfadado si me hubiera pasado lo que a él. ¡Qué desastre, madre mía! Ya verán qué horror, qué pena, qué drama. 

Miguel Espigado es un amante de la literatura que pertenece a esa generación, como los Fernández y Fernández, que creen que la letra con música entra y de ahí que se dedique a hacer Sponken Words de su novela. Lo suyo es la guitarra, como los trovadores. El caso es que nuestro hombre orquesta ama las letras por encima de todo y fue todo uno enterarse del proyecto Diario Kafka y ser feliz. Como otros se ofrecen a Lourdes él se ofreció al órgano de gobierno del suplemento o complemento del diario.es pero he aquí la sorpresa: cuando descubrió en los dos días siguientes (la semana del estreno) que habían fichado a Alberto Olmos en plan Mal-herido por un lado y a servidor en plan cirujano por el otro le dio un parrús.  

Todo ESTO es lo que dice Espigado (clic) pero yo se lo resumo en un parrafito porque supongo que tendrán mejores cosas que hacer que andar pegando botes de hipervínculo en hipervínculo: 

Que muy mal Alberto (hay confianza, ya) y yo. Fatal. Que somos unas verduleras; que no tenemos criterio. Que nuestros juicios son todos sumarísimos; que nos hemos olvidado del análisis. Que somos como la Estaban y nuestros blogs como La Noria. Que es inconcebible que eldiario.es, que se supone que apuesta por el rigor periodístico, acepte entre sus filas a impresentables como nosotros; que por eso envía la queja a la defensora del lector a pesar de qué (esto sí que me ha gustado) nuestra originalidad y enrevesamiento en la forma de construir estos sarcasmos alcanzan verdaderos estados de gracia. No se me merecen. Pues así, encadenando elogios, durante 1.500 palabras. 

Es decir, que se pregunta Miguel Espigado dónde está la policía de Eldiario.es, dónde los profesionales de Diario Kafka y dónde el sentido crítico de servidor. Pues mira, Miguel querido, te diré que los demás no sé, pero se ve que mi Sentido Crítico está en un hotel, el Kafka seguramente, teniendo sexo anal con tu Sentido del Humor

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Los Promotables según Enrique Rubio 

Quizá recuerden el tema de los Promotables de Claudio López de Lamadrid, aquella insignificancia de la que hablamos hace un par de semanas que tenía que ver con vender un escritor antes que un libro. AQUÍ, era. Pues bien, hace unos días, dando un paseo por los blogs habituales me encontré con un divertido artículo del eternamente ácido Enrique Rubio que guardaba una estrecha relación con aquello. Les dejo en enlace (ENLACE) y un fragmento para que se hagan una idea. 

Sé que puede sonar algo exagerado o inverosímil, pero imaginad que a una poetisa le diera por hacerse continuamente fotos de sus rasgos aniñados y sus señales de fertilidad, como labios hinchados y estrogenados u ojos de rana, para vender sus poesías. El éxito estaría asegurado. El porno es el negocio perfecto. El instinto primario siempre triunfa. Una foto de una lolita con rasgos claros de fertilidad y un gesto lascivo siempre vendería más que mil poemas.
Bien. Lo vería apropiado si la lolita vendiera solo sexo y pornografía explícitos en vez de utilizar la calidad de sus óvulos para venderme otra cosa muy distinta, pues acabaría haciéndonos la picha un lío. Cuando un hombre fuera a ponerse a leer una poesía en su blog, ya habría eyaculado mirando las fotos y no le apetecería nada más, mucho menos ponerse a leer poesía. Todos conocerían la calidad de sus óvulos pero nadie el título de uno de sus libros. Sin embargo, la mayoría de hombres y muchas mujeres creerían que sus poesías son extraordinarias por el efecto halo. (Texto completo: aquí

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Gonzalo Garrido, de profesión Perpetrador 

Gonzalo Garrido fue el hombre que montó, organizó, perpetró, aquello que se dio en llamar “Encuentros de blogs literarios” que reunió a un puñado de gente del medio que habló, habló y habló (hasta que el entendimiento derrotó) de un montón de cosas que sólo les importaban a ellos y sus familias. Luego siguió perpetrando, Garrido, y perpetró una novela llamada “Las flores de Baudelaire” de la que ya se hablaron maravillas en este mismo blog. Me niego a resumir la película. Toda la historia AQUÍ

Puesto que Garrido lleva lo de perpetración en la sangre sugirió que estaba planeando un segundo encuentro de blogs literarios por si la gente no había quedado contenta con el menú o algunos de los integrantes no habían acabado de decidir si quedaban para follar o no. Mensaje para aquellos que no tienen plan para el viernes por la noche de un indeterminado mes del año que viene: esta es la vuestra. 

Perpetrando, perpetrando y viendo que lo de los frikiencuentros le sentaba muy bien a su novela, que ya va por la segunda edición (tiembla María Dueñas), Garrido, el azote de los vagos, se apuntó a otro encuentro literario: Liburutekia. Se ve a que este hombre lo de las letras le mola. Total, que los días 13 y 14 se juntó en Bilbao con un grupo de escritores que no conoce ni dios (hora va siendo, ya, de que llamen a Nuria Azancot para que les monté una Generación Literaria en condiciones) para hablar, otra vez, de la putas nuevas tecnologías, total para que acabemos todos escribiendo en Word, cogiendo los libros en la biblioteca o bajándolos por alguna torrentera. [Aquí el programa para los curiosos.] Por las conclusiones no esperen; ya se las cuento yo: que todo muy bien; que super-majos, todos; que el futuro está aquí; que sin tarifa plana no eres nada, monada; que qué tacones tan altos, amor. 

Puesto que nuestro héroe, Garrido, aspira a una tercera edición de su novela, perpetra otro encuentro, el primero de esta clase, también en Bilbao, llamado “Negra y de Bilbao” (gran nombre) que ha tenido lugar o está teniendo lugar hoy, ahora, en la Casa del Libro (de Bilbao, sí). [Salvo error] participan en él cuatro colegas (de profesión), un moderador (aunque no son de esperar grandes conflictos) y un puñado de gente que seguramente se verá obligada a comprarse alguno de los libros de los contertulios. La charleta irá sobre entender el alcance de este género y sus limitaciones, o lo que es lo mismo, por dónde se mueve el animal y de qué color tiene la cola. Apasionante. A ver si hay suerte, los sacan en Quimera y nos enteramos con detalle. 


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Nuevo trovador para el Nuevo Drama 

Los más viejos de lugar recordarán aquello del Nuevo Drama, la primera Generación Literaria de Diseño. Se lo resumo: Soto Ivars, Manuel Astur y el eternamente escritor novel Sergi Bellver (el único hombre capaz de escribir un poemario, una novela, un relato, un microrelato, una obra de teatro y el guión de una película sin dejar rastro alguno) utilizaron un recopilatorio de cuentos llamado “Mi madre es un pez” para adscribir a todos los antologados a su propio círculo concéntrico y vicioso; un plan que parecía de natural espontáneo sin ser tanto así. Aquello fue un desastre en todos los sentidos sobre todo porque se quedaron más solos que las tres teniendo que pagar ellos solitos el dominio web a perpetuidad. 

O eso creíamos hasta ahora. 

Si hacen ustedes clic AQUÍ verán que el Nuevo Drama está de enhorabuena: ¡ha parido un poeta! Su nombre: Francisco Javier Sanchez Ocaña. Vamos a hacerle el curriculum: FJ ve la luz en Granada en 1981. Nace, crece y se desarrolla sin llamar la atención pero desde muy joven siente la llamada de la literatura, una pasión que acabará desembocando en un poemario que le publica una editorial. No es fácil ser especial. Dice Soto Ivars que el poemario de este chico fue razón más que de suficiente para invitarle a formar parte de ese peculiar valle de lágrimas. Estoy convencido de que Soto, que es un poco cabrocete, dice esto a sabiendas de que de los tres miembros sólo él ha aportado producción a esta desigual cooperativa. 

Damos desde aquí nuestra más sincera enhorabuena a Sánchez Ocaña, a quien se le ve realmente ilusionado cuando afirma que enseña a su familia y amigos el mail que le escribieron los neodramáticos; se le llena la boca, dice, con un mantecado de ilusoria grandeza, se chupa los dedos, emborrona el ratón. Se deshace lentamente, Ocaña, el hombre que tiene “Los ojos de Sarah” junto a “Rayuela” sin leer por miedo a empezarlos porque no quiere que se acaben (que de todas las excusas que se dan por no haber leído un libro es, con diferencia, la mejor). 

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ANEXO: Promociones varias


Nuestros tiempos felices” (La esfera de los libros), una novela de la coreana Gong Ji-young (autora que se vende como “la Paulo Coelho de la literatura oriental”), lleva en su portada un globo informativo que dice lo siguiente: “más de 20 millones de lectores en Asia”. El lector se imagina que por muy grande que sea Asia veinte millones no dejan de ser una cifra a tener en cuenta. Pues no. En la web de la editorial, que consulto por sincera curiosidad, descubro que la cosa no es tanto así como asá: “Con más de veinte millones de ejemplares de sus títulos vendidos en Asia, Gong Ji-Young es una de las autoras más sobresalientes del panorama narrativo actual.” Según la wikipedia el total de títulos vendidos por esta mujer son once. No es por restarle méritos a la muchacha pero cambia de cojones, la cosa. 



y 2 

Recibo una nota de prensa (automática) de la editorial Planeta (la del premio ese tan importante) informándome de un acontecimiento de repercusiones bíblicas: “Pídeme lo que quieras”, de Megan Maxwell, la primera novela de una saga erótica española publicada por Esencia y que está teniendo una gran acogida, ha recibido un premio: las tres plumas a la mejor novela erótica (claro) otorgada por “Pasión por la novela”, un blog de color rosa chicle. La autora prepara actualmente la secuela que se llamará “Pídeme lo que quieras ahora y siempre”, algo para lo que no tenemos palabras. Porque no hay dos sin tres, nos tememos lo peor con el cierre de la más que posible trilogía de la que nos atrevemos a aventurar un posible título: “Pídeme lo que quieras ahora y siempre pero cierra la puerta al salir”. Ahora bien, los más impacientes, aquellos que no sean capaces de pasar ni cuatro meses más sin leer algo de Megan Maxwell, nos avanza el avance que la muchacha publicará en breve otro libro chic-lit (este palabro figura en el comunicado) en la misma editorial, llamado “Melocotón loco”. Ahoguen las carcajadas: Melocotón loco es, con diferencia, el mejor título de novela erótica que yo he visto en mi vida. Aún así esta chica necesita urgentemente que alguien mire por su imagen púbica pública. 

A destacar, también, en el plumarés del premio, el libro llamado “Recuerdos” de Melanie Alexander galardonado con las tres plumas a la mejor novela romántica autopublicada paranormal, que como subgénero marginal es absolutamente genial porque sí. 



lunes, 14 de mayo de 2012

Los escritores son GI-LI-PO-LLAS

Me ha contado un pajarito que el sábado 05 de mayo se publicó en el diario La Verdad un curioso artículo del escritor Enrique Rubio que, al no encontrar enlace en la web, reproduzco íntegro a continuación y acompaño de una reflexión brevísima, por aquello de no cansarles ni pisar el mérito de otro. 

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LOS ESCRITORES SOMOS GILIPOLLAS Y SOBRAMOS 
Llego a un programa literario de un canal de televisión, con nervios y cargado de mis mejores intenciones, y un escritor viejo y frustrado me llama “gilipollas” dos veces sin venir a cuento. Todos llevamos una verdulera dentro y la mala educación y la bocaza grande la tiene hasta el más erudito de los intelectuales. Todos. No pretendo ponerme por encima de nadie. Faltó una chispa para que nos liáramos a puñetazos, pero me contuve por miedo a que, por culpa de un mal golpe o una mala caída, se desnucara y su libro se convirtiera en un fenómeno editorial póstumo. 
Los escritores nos odiamos a muerte, pero lo último que le deseamos al escritor de al lado es precisamente la muerte, para que no se haga famoso y empiece a vender como churros. Por eso nos odiamos pero nos deseamos salud y una vida longeva, pero en todo lo demás, nos deseamos el peor de los dolores. Nos deseamos una meningitis que te deja la cabeza tonta pero no te mata, o un accidente de coche que te deja la cara desfigurada para que no te llamen de la televisión. Sólo el escritor muerto vende más que el vivo. No así el enfermo, que ni es capaz de escribir algo digno ni todavía ha conseguido morirse. 
Siempre habrá más escritores que escritoras. El hombre tiene que mostrar a la hembra su capacidad intelectual en un mundo en el que la fortaleza física ya no supone ninguna superioridad. Marcamos el territorio con palabras y tonos de voz, sublimando la orina porque “no somos animales”. Los que peor te reciben son los de tu propia ciudad, sobre todo si has surgido de la nada y no eres “uno de los suyos”. Nueve de cada diez escritores paisanos están deseando acuchillarte con una UVI al lado para que no la palmes. 
Ciclos, conferencias y presentaciones endogámicas retroalimentadas con subvenciones públicas. Reunión del clan. La mentira más repetida entre nosotros es: “Me he leído tu libro” La segunda es: “A ver si me lo leo”. A veces, sin embargo, leemos un libro de un “compañero” por inseguridad o morbo. Si es bueno, dejamos de leer a mitad y, con mucho tacto y actitud constructiva, le criticamos muy negativamente las virtudes y le animamos a cambiar en el futuro. Si el libro es malo, seguimos leyendo encantados y cuando te lo vuelves a encontrar, te deshaces en elogios haciendo hincapié sobre todo en aquellos aspectos, escenas o personajes en dónde la caga penosamente, para anular cualquier posibilidad de cambio. 
Conclusión: Aléjense de los escritores. Lean libros pero no se acerquen a nosotros. Somos engreídos, vengativos, envidiosos, maleducados y extremadamente violentos. Los escritores deberíamos mantener una distancia de seguridad de varios centenares de kilómetros entre nosotros. No hay nada más peligroso en un país no lector que una superpoblación de escritores frustrados. Somos tantos que no tenemos ni siquiera espacio para darnos de hostias. Deberían dispersarnos por todo el país; uno en cada aldea recóndita y deshabitada, para evitar una tragedia. 
Los escritores no somos necesarios. Ya hay demasiados libros acumulados por leer. Lo que es necesario es que se lea. En 2.000 años de historia, ¿cuántos libros pueden haberse escrito? ¿Un billón? Debería ser ilegal escribir un solo libro más. ¿Por qué no dejamos de escribir y nos ponemos a leer un poco? Yo hago un llamamiento desde aquí al colectivo para que abandonemos la violencia, entreguemos las plumas y nos disolvamos. 
Enrique Rubio 

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A Enrique Rubio le van a llover las hostias el día que publique su próxima novela. Pero las cosas como son: se lo ha ganado (y tampoco creo que le pille por sorpresa). No hace mucho ya se llevó un par de (cientos de algo así como) insultos y menosprecios variados de parte de cierto sector (adivinen cuál) cuando tuvo la feliz idea de comentar su lectura fracasada de Fresy Cool y el propietario de mencionado monovolumen dejó caer el enlace en su Facebook como quien no quiere la cosa. Los fresys se pusieron corporativos y se liaron a buscarle las cosquillas al Rubio, ese canalla, ese traidor, mentiroso, pendenciero y seguro que mal escritor (de hecho algunos lo ojearon y ya vieron que sí, que era una puta mierda también él). La reseña, para los que no estén al corriente, empezaba del siguiente modo: “Antonio José, el conocido novio de la no menos conocida y mediática Luna Miguel, ha escrito un libro. A pesar del panorama circense y esnob que lo rodea, he decidido arrinconar mis ideas preconcebidas y darle una oportunidad al mismo. Bien, resulta que el libro es cien veces peor que el más ofensivo de mis prejuicios”. El resto no les sirvió precisamente para estrechar lazos de amistad. Se lo voy a ahorrar para evitar el monográfico, pero quédense con la copla del buen rollo entre estos jóvenes escritores y traten de extraer sus propias conclusiones del porqué no suelen reseñarse negativamente entre ellos. 

Pero este odio o esta rabia o esta manía que se tienen unos a otros no puede estar -no me lo creo- limitada a estos acnedóticos grupúsculos por todos de sobra conocidos. Pensaba yo, en mi ingenuidad, que sí, pero fue levantar otra piedra (Eutelequia, sin ir mas lejos) y encontrar más de lo mismo y ya de repente NO y fue que luego me enviaron el texto de arriba y creí verlo todo más claro o todo lo claro que se puede ver algo tan turbio. Y aquí es exactamente dónde quería yo llegar: hay algo en todo esto que me tiene horrorizado en la misma medida que fascinado y que tiene que ver lo mucho que parecen saber algunos anónimos de todo lo que se cuece en este mercadeo nacional de literatos (sin querer dar por buena cada soberana estupidez). Lo que quiero decir es que me extraña tanto saber para tan poco ser

Les voy a poner un ejemplo a ver si me pillan la idea. Quizá los más viejos del lugar recuerden aquella locura que fue el post del Nuevo (viejo, ya) Drama (enlace) donde lo Anónimo se convirtió en una fuerza arrolladora que parecía no buscar otra cosa que destrozar, así, en general, a ciertos personajes y su prestigio, o al menos el de aquellos que lo tenían, que no eran tantos. Por aquel entonces, lo recuerdo como si fuese ayer, alguien en facebook dejó caer un mensaje en el que se declaraba algo así como fan de aquel despropósito que consentí porque en el fondo soy lo peor. Ese alguien era, es, escritor y amigo de otros, también como él, escritores (otros no), algunos, parecía, fans de aquello tan vil. Ese escritor tuvo también, más tarde, su propia reseña cuyos comentarios no resultaron ser, ni de lejos, tan salvajes como los de aquella otra, lo cual supongo tiene una explicación que voy a dejar a su imaginación. 

Este blog ha sido muy criticado, entre otras cosas, por hacer la vista gorda en lo que a trolleadas de  anónimos se refiere. Y es verdad. Convendrán conmigo en que soy ejemplarmente tolerante pero, si esto es así, es únicamente porque creo que, en el fondo, tanta miseria no puede ser otra cosa que un reflejo desatado de una realidad sobre lo que no tengo maldita la culpa. También porque me divierte, claro, o en buena hora. Y añado: si consiento los desmanes es por su bien, para no tengan que dejarse nada dentro, que luego eso se enquista y les puede matar. No hace falta que me den las gracias. (Ni que decir tiene que todo esto, coño, claro, tomando con pinzas la generalidad insinuada, no siendo tal ni la generalización ni la insinuación.)

lunes, 10 de octubre de 2011

"TANiA CON i 56ª. Edición" de Enrique Rubio



Esto va de una niña que deja el campo por la ciudad para vivir la gran aventura de la modernidad. La muchacha se llama Antonia y al ser un poco paleta se deja influenciar fácilmente por todo -por la lírica, la ética, la estética- lo que la lleva a ir cubriendo las etapas más temidas de la paternidad: neohippy, indie, mística, comunista, artista bisexual, radikal, solidaria, gótica y misionera. Pues bien, la cosa va de esta niña que se muere no sabremos cómo hasta el final y de un biógrafo de encargo que se ocupa de documentar el acontecimiento que fue su vida y en cuyas redes cae a pesar de ser consciente de la imbecilidad que destila la niña y del poco peso de sus pasiones. Esto así contado no tiene mucho interés y lo cierto es que escrito tampoco es para revolcarse en el barro pero en conjunto tiene su aquel. Hasta le dieron un premio y todo. 

Lo llamativo/divertido -llamémosle x- radica en la forma que tiene el biógrafo de llevar a cabo su labor: desatiende continuamente las directrices editoriales e inserta aquí y allá acontecimientos personales de su presente inmediato que lo abocarían al desastre si no fuese por un providencial giro final de lo más cinematográfico. Lo "divertido" incluye la técnica de Palahniuk en “Rant” consistente en meter las voces de sus conocidos para dinamizar la historia y hacer un libro "collage" con otros subterfugios narrativos. Esto me gustó unas veces sí y otras veces no. Sí por la parte de innovación que pretende, por el tono a veces salvaje, la fina ironía, el citado dinamismo y No porque lo de la niña y el escritor por más vueltas que le den a la tortilla no tienen interés para 430 páginas de paciencia infinita.

En general la novela es irregular, pero no necesariamente mala (aunque sí prescindible, olvidable y el tan temido largo etcétera.) Tiene ese punto de cierta originalidad que se acompaña por algún momento especialmente interesante como pueda ser, por ejemplo, el dedicado a la Tania Comunista. Mención aparte merece también la paliza que le da al Nocilla Dream -el único libro que Tania se ha leído “gracias a la brevedad de los capítulos y las pocas letras con las que su mente disléxica ha tenido que pelearse”. El caso es que le dedica un buen montón de páginas (demasiadas, otra vez) y no todas ellas bonitas en el sentido de elogiosas aunque por el camino acabe quedando más o menos clara la idea de que sí es un libro que ha marcado un antes y un después en la literatura asiática, por ejemplo. El reverso oscuro del asunto es que por culpa de cosas como esta, tan de concreción espacio/temporal, el pobre libro tendrá que pagarlo caro cuando de aquí a veinte años ya nadie sepa de qué cuernos está hablando este señor, qué problema tiene con la nocilla y cómo se me pudo ocurrir leer esto

Por ir terminando... Ya he dicho que la historia no está mal, también que detrás hay un escritor que trata de hacerlo diferente (fin del elogio) pero el libro dichoso se va haciendo poquito a poco pelín pesado ya que las etapas que va quemando la niña por más que se consideren importantes para demostrar una evolución que se consolida con el paso del tiempo (y que dará que hablar en el ya mencionado capítulo final) resultan bastante repetitivas (por no decir "de sobra conocidas") y que la diferencia entre la Tania “solidaria” y la Tania “misionera”, por ejemplo, esté nada más que en ir a ayudar a los negritos y regalarnos otro par de risas con la evidencia de su ignorancia supina. Una última cosa que no me quiero dejar en el tintero: no me ha disgustado nada cómo escribe este Enrique Rubio, la forma que tiene de retratar la actualidad con una prosa ágil y divertida. Tiene momentos realmente buenos y no sólo uno o dos por lo que deduzco que no son fruto de la casualidad sino del saber hacer, lo cual me ha animado a buscar (infructuosamente, pero es que acabo de empezar) su anterior novela que ya supongo no será fácil de encontrar.