viernes, 9 de septiembre de 2011

"A bordo del naufragio" de Alberto Olmos

A bordo del naufragio” es la primera novela de un escritor joven -unos veinte años- que resultó finalista del premio Herralde (Anagrama) el mismo año que Bolaño lo ganó por “Los detectives salvajes”. Cuando a mí me dicen esto yo pienso… ¿saben qué pienso?... pienso: LI-TE-RA-TU-RA. Y no. 

Para los que no estén al corriente, que alguno hay: Alberto Olmos es ese tipo de escritor que levanta la clase de pasiones que sacan lo peor de uno por razones que nunca he acabado de comprender pero que pudieran perfectamente tener que ver con la -en apariencia- actitud chulesca de su “discurso”, entendiendo “discurso” cómo “su opinión sobre”. Yo estoy por encima de eso, ya se lo adelanto. A mi Olmos ni bien ni mal sino todo lo contrario. Sólo leí dos de sus novelas: “El Estatus” y “Trenes hacia Tokio”. La primera regular tirando a bien; la segunda mejor. Esto lo aclaro para que nadie se lleve a engaño: no voy “a por él”. Si he leído ABDN ha sido únicamente por las cinco entrellas que cierto ser humano le colocó en el GoodReads. Ver para creer.

Este debería ser el momento en que les dijese, someramente, si me ha gustado o no la novela ergo esta debería ser la parte en que ustedes me tachasen de lameculos, vendido o de no tener ni puta idea de literatura y/o postmodernidad, todo dependiendo de algo tan objetivo como pueda ser lo mejor o peor que les caiga Olmos, de lo más o menos que les haya gustado esta novela si la han leído o directamente la mejor o peor impresión que tengan de ella si no ha sido así. Pues bien, no, no me ha gustado. Con esto no quiero decir que me parezca una mala novela. No al menos completamente. Lo que digo es que a mí personalmente no me gustó. Claro que eso será por algo. Razón, aquí.

Cuando empecé a leerla entendí perfectamente porqué a Alberto Olmos defendía “Alma” de Javier Moreno. Caramba, es que se parecen mucho. Se parecen demasiado en el sentido en que las dos tratan (ABDN indirectamente) el asunto del alma y las dos busquen la mejor manera de llevarlo al papel. De quedarme me quedo con la de Olmos pero sólo porque la alternativa es la que es. Aclaro: me quedo con la de Olmos si le borramos un par de adjetivaciones y expresiones bastante espantosas que me fui encontrando y que gracias a dios fueron a menos a medida que avanzaba la historia: “luz paupérrima y cenicienta”, “gélido bofetón”, “nube exangüe”, “Palpas de nuevo la pared, mas no en busca del interruptor”, “césped infame”, “Tienes delante de ti una chica alta, displicente de espetera”, etcétera. En fin, un horror. Ya sabemos que es cuestión de gustos pero es que este blog es mío y el (dis)gusto también. 

Más. Esta novela la leí poco después de “Memorias del subsuelo”, un libro de Dostoievski que descubro a todo pasado que al alter ego de Olmos, Juan, no le gustó. Eso me hizo reír. Dice que Dostoievski está sobrevalorado. Esto no. Dice que "Memorias del subsuelo" es una puta mierda. Esto a ratos. Pero de acuerdo, es su opinión y como tal muy respetable por más que pueda atentar contra alguna desconocida lógica suprema y literaria. Por cierto, esta es de las pocas veces que no coincido con ella (con su opinión). Retomando: cuando digo más arriba que me hizo reír lo hago por una razón muy sencilla que les explico enseguida. Hay un momento en la novela de Olmos en que ocurre esto: 

Levántate, vamos, provinciano, se ha reído de ti, te ha dejado en ridículo, ha confirmado lo que todos pensaban: ése del fondo es tonto. No debes dejar que esto termine así. Si de verdad no eres un cobarde, tienes que ponerte en pie, andar hasta la tarima, y clavarle el bic en los ojos al señor profesor, un trozo en cada uno. Y luego sal de aquí, sin mirar atrás, sólo agrede y sal dando un portazo, punto final, dixit. Ya no lo vas a hacer, ¿verdad? Sabía desde el principio que, en cuanto tu corazón volviera a su sitio, te olvidarías de tus instintos. Tú siempre te olvidas de tus instintos. 

En la “puta mierda” de Dostoievski que es “Memorias del subsuelo” ocurre esto otro: 

«¡Dios mío! -pensaba-. ¿Cómo puede convenirme esta compañía? ¡Qué papel tan estúpido acabo de hacer ante esta gente! He consentido demasiado a Ferfitchkin. Los muy imbéciles creen que me han hecho un gran honor al admitirme en su mesa, y no piensan que soy yo, sí, yo, quien les hago honor a ellos... ¡He adelgazado!... ¡Y este traje!... ¡Malditos pantalones! Zverkov ha visto inmediatamente la mancha amarilla de la rodillera. Aquí no hay más solución que levantarse de la mesa, coger el sombrero y salir sin decir palabra. Así les demostraré mi desprecio. Estoy dispuesto a batirme en duelo mañana. ¡Los muy cobardes! No lo siento por los siete rublos, como ellos deben creer. ¡Que el diablo se los lleve! No, no lo siento por los siete rublos! ¡Bueno, me voy!»
Naturalmente, no me fui. 

Ya, ya sé que no es exactamente lo mismo, pero a mí me hizo gracia la parte de coincidencia que tiene, qué quieren que les diga. También me hicieron gracia los momentos en que el protagonista recuerda su pasado. Para no desorientarles más de lo que ya estarán mejor les cuento de qué va la película: el protagonista es un chaval de unos veinte años que estudia en la universidad. Su vida es de mierda o de lo contario no tendríamos novela: su madre lo "abandonó" de niño quedando al cuidado de unos abuelos que vivían en campo y eran como tojos. Su abuelo especialmente; quería un nieto duro, un hombre de verdad, y no aquella cosa, aquel desecho. Se pueden imaginar lo que debe ser tirarse así chorrocientos años viendo sólo vergüenza en sus ojos al mirarte. En la universidad este chaval no ha mejorado mucho, la verdad, y vive sumido en una depresión permanente y, por su forma de ser, ineludible. Todo está narrado en segunda persona, siendo "todo" un día concreto de su vida a lo largo de 170 páginas sin puntos y aparte y con pequeñas digresiones que nos hablan de su lacrimógeno pasado, para que nos quede claro que no hay escapatoria ni volviendo a él. Estas digresiones es lo de los "recuerdos" que les decía mas arriba; algo así: 

...en el patio apoyado en una pared llena de pintadas unos chicos juegan al baloncesto otros más pequeños corretean de acá para allá hay corrillos por todas partes alrededor de la fuente unas chicas fuman y hablan y ríen junto a la verja los chicos también fumando lanzando miradas furtivas hacia la fuente el cielo está azul tú estás solo no fumas no haces nada sólo miras junto a ti pasa una pareja metiéndose mano apartas la vista de sus pechos a tus pies rueda la pelota de baloncesto PASA el cielo está azul PASA tú estás solo PASA TÍO alguien se acerca SUBNORMAL recoge la pelota y se va la pareja se magrea a tu izquierda oyes su risita oyes sus quedos jadeos….. 

Sé lo que están pensando. Están pensando en el capítulo 18 del “Ulises”. Sí, el capítulo en que James Joyce escribe del siguiente modo: 

Sí porque él no había hecho nunca una cosa así antes como pedir que le lleven el desayuno a la cama con un par de huevos desde los tiempos del hotel City Arms cuando se hacía el malo y se metía en la cama con voz de enfermo haciendo su santísima para hacerse el interesante ante la vieja regruñona de Mrs Riordan que él creía que la tenía enchochada y no nos dejó ni un céntimo todo para misas para ella solita y su alma tacaña tan grande no la hubo jamás de hecho 

Tranquilos, tiene su lógica: Joyce escribió así para expresar el vago fluir de una mente libre de inhibiciones y Olmos, con ligeras diferencias, también. Porque señores, si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Tampoco creo que tenga nada que ver el que la acción se desarrolle durante un solo día. Ojo, no estoy hablando de plagio -afirmar eso sería del género imbécil- sino de otra cosa: que a los veinte todos somos muy influenciables, caramba, y que las buenas novelas, las que ganan premios y dan prestigio, pocas veces se escriben a esa edad y que ya me extrañaba a mí esto. 

Todo lo que acabo de decir tiene una parte importante de soberana estupidez pues nadie puede pretender que cada premio de cada certamen de cada año de cada país ofrezca un producto revolucionario y sensacional a partes iguales, finalistas incluidos. Eso es de cajón que no va a ser jamás. La solución pasaría por ir dejando alguno desierto de vez en cuando para dar un poco de ejemplo y del resto esperar un ejercicio de humildad. No pongo en duda la “honradez” del premio sino el criterio que lo rige y conste que esto lo digo como un cumplido puesto que la novela de Olmos es todo menos comercial. 

Resumiendo: que si no me gustó fue por una razón fundamental y otras muchas pequeñas y tontas (entre las que pueden incluir, si se van a sentir mejor, la supina ignorancia y las ganas de polemizar gratuitamente a costa del dolor ajeno): tuvo mucho que ver la perspectiva de la narración que acaba resultando bastante cansina y algunos momentos en los que no ocurre nada de nada o nada de interés o que se nos cuenten las grandes verdades de la vida demasiadas veces: la madurez del escritor se supone. La novela "experimental" es necesaria, en eso estamos todos de acuerdo, otra cosa es que funcione. Pero no me hagan caso, yo tampoco lo sé todo. Además, da igual. Miren, al final todo se reduce a algo tan sencillo como el placer que proporciona la lectura: yo no sentí en ningún momento ese deseo de volver al libro durante las pausas (en mi caso inevitables) y por eso me llevó tanto leerlo a pesar de su extensión y por eso lo compaginé con otras lecturas que sí me llenaron más. Esto es lo "fundamental" de lo que hablaba más arriba y con lo que, de todo lo dicho, se deberían quedar. Por eso no voy a recomendar su lectura ni a perder más tiempo con una reseña de la que ya estoy un poco harto y supongo que ustedes más. Imagínense el resto: soy yo todo el tiempo diciendo que no.


57 comentarios:

  1. Bueno, lo que no aclaras en tu post, o es que yo no me he enterado aún, es que si la novela no te gustó, o si la consideras mala literatura, porque al principio parece que reniegues de denominarla literatura, pero luego afirmas que "no es que el libro sea malo, no...". Quiero decir, ¡que la has comparado con Dostoievsky y con Joyce! Hombre ¿es un intento de salvar tu crítica sutilmente, por mucho que a ti Olmos ni sí ni no...?

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  2. Esto digo: Pues bien, no, no me ha gustado. Con esto no quiero decir que me parezca una mala novela. No al menos completamente. Lo que digo es que a mí personalmente no me gustó. Claro que eso será por algo.

    No quiero salvar la novela porque me parece espantosa. Y no la estoy comparando con Dosto y Joyce. Estoy hablando de lo influenciable que es uno a los veinte y lo fácil que es decir DOSTO APESTA y luego descubrir de donde salen las ideas.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Perdón, decía que me ha quedado claro que no le ha gustado y que si le pregunto por un libro a nos er que me tenga maní no me recomendará a este señor.
    Un saludo

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  5. Pero si le parece espantosa, ¿es o no es una mala novela?

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  6. Lo de escribir sin pausas (o con menos) lo han hecho también otros como Gaddis ("Ágape se paga").

    A mí esta novela sí me pareció de gran originalidad, además con un contenido interesante. No creo que vaya del alma; sino de la incomunicación, de los problemas de infancia y adolescencia (¡que no es tan bonito cómo pudiera parecer!), de la personalidad, y sobre todo, de no encajar en el mundo. De sentirte un alien en tu casa, ciudad, país, planeta. Después da para pensar si la culpa es del personaje o del mundo. Además, es de esas novelas pesimistas que te inducen y te adentran en esa espiral autodestructiva.

    Vamos: me gustó y la considero una MUY BUENA novela. Ahora que vengan los trolls que no la han leído a rajar de Olmos.

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  7. Me parece que yo a los veinte eso no lo escribo. En ese sentido poco que decir. Ahora, de ahí a lo que se dice de ella, que quede finalista del Herralde o a lo que me ha gustado...
    Jamás la recomendaré a nadie, amigo o enemigo, eso se lo aseguro. Y si esto fuese lo primero que leo de Olmos seguramente no repitiese.

    Lo de las pausas, anónimo, lo han hecho muchos. De ahí la crítica. Yo lo primero que pensé fue: Joyce.

    Lo de espirales destructivas y todo eso es gracioso si lo compara con Memorias del subsuelo.

    Ahora me vuelvo a mi cueva. Les dejo solos. Sean buenos.

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  8. Leí "A bordo del naufragio" hace once años y guardo bastante buen recuerdo del libro, la verdad, más allá de que en el texto haya pistas demasiado evidentes de las influencias (¿nadie va a citar la pentalogía autobiográfica de Bernhard o qué?) Imagino que ahora comparecerá mi amigo anónimo, el que me llama Caduco (hey man, ¿cómo va eso?), para llamarme felatriz o algo similar, así es la vida.

    Están bien tus comparaciones de los párrafos (que no de los autores, opino). Encuentro también oportuna tu observación sobre las expresiones.

    Ya que estoy aquí: ¿por qué no copiaste la respuesta de Bellver a tu reseña de Chejov comentado? Estaría bien que tus cheerleaders pudiéramos leerla.

    a seguir bien, Carlos,
    abrazo

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  9. No la pegué por una mezcla de educación y prudencia. Supongo que ya da igual. Ve por allí, ya la tienes.

    Abrazo, Cadou.

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  10. Como ya te comenté hace tiempo, sospecho que Herralde es un malvado maquiavélico. Algo muy grave debía tener contra Olmos o su familia cuando le concedió el segundo premio por algo como esta "novela". Esa es la única explicación que tiene ese premio a Olmos. La calidad de la novela, como tú has comprobado, no lo explica. Desde luego la venganza de Herralde dió su fruto: destruir la carrera literaria de este chico.
    De todos modos leyendo uno de los párrafos que destacas, y como abuela que soy, "me se" han "sartao" las lágrimas. Me da penita imaginar a Albertito allí solito...
    la sargento Margaret

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  11. “Palpas de nuevo la pared, mas no en busca del interruptor”

    Estoy dándole vueltas a ver si consigo hallar dónde está el error, de estilo claro, y no lo consigo.

    Por cierto, esta novela a mí ni fu ni fa, como toda la obra en general de Alberto Olmos exceptuando THT, pero quizá debería leer usted un poco más a Benet, Sánchez Ferlosio o Lobo Antunes y a partir de ahí criticar el resto. Si los ha leído ruego me disculpe, porque no todo el mundo consigue madurar a la misma velocidad, pero tampoco todo el mundo pone a parir novelas sin tener ni idea de qué va el asunto como usted o la denominada "sargento Margaret".

    Y creo que usted tiene ya más de 30...

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  12. amiguete, en esa frase no hay error: más bien horror. "Palpas la pared" ya apunta maneras. Ahora, lo grande es el "más no en busca...". Hay que gustarse mucho para escribir así. Más, a los veinte años. En mi pueblo, se llama ser tirando a redicho, más no ir sobrado de humildad. Hay diferencias entre escribir y redactar. Para eso, por ejemplo, lo escrito por Marguerite Duras sobre la escritura.

    Pero vamos, no busque usted las llaves donde hay luz, más no están alli. Y quédese mejor paladeando las fragantes esencias de una "luz paupérrima". Ummm, eso sí que sí. Ahora lo entiende? Es que palpaba la pared, puesto que la luz paupérrima le impedia vislumbrar (Marías escribiría "individualizar") la gélida bofetada (del atardecer indómito, suponemos...)

    Y todo eso, por qué? Porque no palpó el interruptor, "accionándolo" en sentido inverso al off!

    Oigan, que me estoy enganchando a este tipo de redacción muy del gusto anagramesco.

    Saludos, Clemente (usted sabe que le estimo, todos estamos predestinados a cierta caducidad, no se lo tome a mal).

    Que gran viernes! Parece un sábado noche...
    Me despido puesto que escribo desde la bañera, y el agua acrisolada y estereofónica me está acalambrando las pantorrillas lúgubres de mi ser adocenado.

    Dr Jacques, desde lo más hondo de lo jondo.

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  13. El anónimo de las 18;13 es el inimitablé, el inefable Alberto Olmos.
    De nada
    Gracias Alberto por descender desde "éxito" a defender tu novela y a pasar un ratico conversando con estos insignificantes mortales
    La sargento Margaret

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  14. yo creo que lo mejor que tiene la novela, y no lo ha dicho nadie, es el uso de la segunda persona, que es difícil.
    Por lo demás en una novela tipo historias del kronen, que aburre algunas veces, y que si la escribió un chico de veinte años tiene bastante mérito. No sé si el premio Herralde está comprado como casi todos los premios, si no lo estuvo esta vez(porque en cuestión de jurados y premios influyen muchos factores) no sé como no quedó desierto el segundo premio, pues tampoco es para tanto.
    Y otra cosa mala de la novela es el pensamiento tan erudito que tiene un joven durante los años de carrera, por el uso de mas etc, no se lo cree ni dios. Y en lo que acierta es en el sentimiento de incomunicación que alguien ha reseñado, en el desquiciamiento etc. Es mi opinión, claro está, que ni soy crítico ni me cae mal Alberto Olmos. La que más me gustó es El estatus

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  15. Sigue usted sin convencerme a mí y dudo mucho que a cualquiera con algo de criterio. Estoy de acuerdo en el resto de expresiones, propias de un veinteañero redicho -aunque lo de la humildad me parece otra de sus numerosas y fantásticas invenciones-, como usted indica, pero no en esa. Le quedan a usted muchas lecturas de Proust, me temo.

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  16. Pues a mí lo de "gélida bofetada" me pone MUCHO...

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  17. olmos, nadie intenta aqui con-vencer ni con-derrotar a nadie. esto es mero divertimento. si usted se hubiera auto-promocionado menos en la tele de sánchez-dragó y hubiera visto menos pelis de almodóvar y sí leído algo más a proust, igual le hubiera cambiado algo la sintaxis. pero no estamos aqui por pedir milagros. con la sintaxis (lalengua) se nace. trate usted de que sus voces narrativas palpen menos paredes y papeles pintados, y si acaso enciendan la luz de vez en cuando, más nunca, oiga, nunca renuncie a las gélidas bofetadas. será que las bofetadas son calientes? mire, olmos: le regalo un título para su próximo cuento escrito en seis atroces minutos, para VICE, Mamachicho o Quimera: La tórrida bofetada o el bofetón fallido. (Una voz narrativa oscilante entre primera y segunda persona, sufre la angustia del encerramiento en una sociedad del espectáculo ajena al nacimiento de un genio, etc, etc).

    Dr Jacques, ludópata literario.

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  18. Anónimo de las 18:13

    Margaret, es usted toda una Philip Marlowe.

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  19. Permítaseme decir, a colación de lo anteriormente debatido, que todo aquel que, como un servidor, es su momento pudo plantearse la propia capacidad para escribir novelas y, dicho y hecho, a ello se puso, por norma general tiende a querer demostrar la profundidad de su vocabulario y la variedad de sus recursos estilísticos.

    Luego te acabas dando cuenta que no va de eso y te dejas de hostias y te centras en escribir algo que con un poco de suerte pueda interesarle a alguien sin necesidad de demostrarle a nadie lo cojonudamente bien que escribes y lo jodidamente original que eres.

    Cuando yo me di cuenta llevaba 400 páginas de escritas.

    Es decir, si hubiera empleado todo ese tiempo en levantar pesas, ahora mismo estaría poniéndome morado de follar y no aquí escribiendo algo que no le puede interesar absolutamente a nadie en su sano juicio.

    No obstante, "luz paupérrima y cenicienta" no lo supero ni yo.

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  20. Hombre, Carlos, lo de las influencias es lo más normal del mundo. ¿Quién no tiene influencias? Los grandes logros de la litetura quedan ahí para que otros los utilicen de la mejor forma posible. Mientras no se plagie...

    Olmos nos va a sorprender a todos con Ejército enemigo, ya veréis.

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  21. Olmos e Isaac Rosa son, hasta ahora, los escritores más interesantes de la generación de los setenta. Así es. Lo siento si a alguien le pueda llegar a molestar este hecho.

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  22. Que no, que no os enteráis, mangurrianes. Olmos antes de ponerse a escribir no follaba nada. Es decir: NADA. Pensó que poniendo por escrito sus miserias infantiles, alguna tía se apiadaría de él y se la chuparía un poco (eran los tiempos de American Pie, pobrecicos). Pero se quedó en finalista tras el heroinómano, perdón, héroe bolañudo y tan sólo consiguió un beso en la boca de Herralde, que ese día, además, no se había lavado los dientes tras zamparse ocho kilos de fabes con chorizo. A Albertine, perdón, Alberto no le quedó otra que elegir entre continuar haciéndose pajas o largarse a Japón, donde, según leyó de un tal Murakami, se folla más, dónde va a parar (más, para él, significaba "algo"). En la tierra del sol naciente se ligó a una tía llamada Susana, más conocida por Sushi, que parecía un pez troceado. Pero tuvo mala suerte y pasó tanta hambre que finalmente se la comió sin que antes ella le hubiera comido a él nada. La Sushi le dejó mal sabor de boca: "Todo por follar y no consigo ni que me muerdan una tetilla, joer, soy un Olmos al que nadie le da peras", pensaba Olmos-san. Cómo decirlo, por culpa de la Sushi se le quedó la lengua hecha un trapo, y volvió con el rabito entre las piernas. Ya en Madrid buscó trabajo "de lo que fuera", preferiblemente puto y, si no era posible, pues qué se le iba a hacer, escritor... A su alrededor, todo el mundo follaba y ganaba dinero construyendo pisos de renta libre, y él, animalico, se sentía herido en lo más hondo de su escroto: su literatura no daba ni para un café de sobre y en la editorial se cagaban de risa cuando aparecía con sus gilipolleces encuadernadas bajo el brazo. Pero un día se le apreció la virgen, ¿o era el diablo?, y le dio al interruptor que Bertín tenía detrás de la oreja: "pon un blog, Olmito, y cágate en to'dios". Y eso hizo. El resto ya lo conocéis: Olmos, la Belén Esteban de la literatura, y Tongoy el Matamoros que le ríe las gracias y le masajea los güevos. A ver si follan y se dan gusto.

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  23. Yo digo, solo yo digo. Repito, solo, solo, solo yo digo: ¡yerras, Mr. Tongoy!
    Yo digo. Es importante el punto de vista, mi punto de vista. Usted puede escribir lo que ha escrito y yo decir lo que escribo. ¿No?
    ABDN es a día de hoy una de las 10 novelas que rescataría de mi biblioteca en caso de que mi piso ardiera. Junto a otras de Bernhard, Vila-Matas y Dostoievski. Ya está. Por ahora ya está.
    Esa novela despertó en mí instintos adormecidos. Pero eso da igual. Esta novela, de la que hoy habla ya es carne de Historia de la Literatura, le pese a quien le pese como fue Tiempo de Silencio. Solo tiempo, a ABDN le falta tiempo en silencio para que madure en barrica, en las barricas de la Historia de la Literatura Española.

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  24. Anónimo de las 21:31 y añadiría, de los que he leído a Jon Bilbao, Álvaro Colomer, Pablo Gutiérrez, Muñoz Rengel si me apura y sí, de acuerdo, Isaac Rosa y Olmos.
    ¡Coño, me ha salido una generación!

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  25. Señor G. Peón, salga de su cueva un momento por favor que estoy que no duermo y se me ha acabado la tila. ¿En su quinto párrafo su “a todo pasado” es un ejercicio de estilo o es una errata? ¿La expresión no debería ser la castiza “a toro pasado”? Si me dice que es antitaurino lo comprenderé aunque parece que disfruta con la suerte de banderillas.

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  26. Date tiempo ya verás cómo lo cojes.
    Fante.

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  27. Señores: el anónimo anterior, hermano de sushi y blumm, son Olmos. Esto ya huele a promoción por los cuatro costados. Además, venga a meter a Isaac Rosa (vaya, que saca novela nueva...ummm). Que pesados son todos estos blums y bluffs que aprovechan posts para promocionar nombres y editoriales.

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  28. Oye que soy el del ante penúltimo que yo no soy el Olmos.

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  29. Vamos a ver qué cojones pasa aquí? Lo de Fante era dirigido a Al.
    J. Edward Olmos.
    Miami vice

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  30. Tela de tertulia que tienes montada en tu chiringuito Carlos..

    En fin, que mi me gustó mucho este libro, no se si tuvo algo que ver que lo leí en un trayectro en tren, en aquella época no existia el AVE así que viajé en Altaria...pues eso que me lo leí en el trayecto Madrid-Barcelona..
    Hala, ya lo he dicho

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  31. Recomendaría a más de uno de los desabridos tertulianos Literatura de izquierda de Damián Tabarovsky. Quizá así mejore algo su conocimiento sobre narrativa y rebaje sus pretensiones críticas. Saludos

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  32. Estupendas comparaciones.

    El Premio Herralde está en las tiendas quince días después de fallarse, ¿no? Los ejemplares los distribuye Herralde en su trineo tirado por renos.

    Bueno, voy a palparme la entrepierna, mas no en busca del interruptor.

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  33. amiguete, ojeando tu blog, ye recomiendo leas a damián y a otros más, de derechas, centro o izqtierdas, para mejorar tu nivel de redacción. La soberbia la puedes tratar en la próxina JMJ. No se cura leyendo, se requiere arrepentimiento y voluntad.

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  34. Voy a releer hasta la saciedad ABDN. Me parece una obra de arte, le pese a quien le pese.
    Y esto ¿a quién le importa?
    A Alberto.

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  35. Pues a mí, la novela en cuestión me parece una mierda pinchada en un palo. Así que paso de leérmela. Tal es mi sometimiento al juicio del Sr. Peón.

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  36. Querido Blumm, gracias por tu apoyo incondicional. Ahora sí: cuenta con mi relato para la recopilación que quieres editar. Mi nombre, con estas polémicas, suena bastante. Te ayudará. Intenta convencer a Apalabaza y otros nombres que suenan en la red. Aunque sea por las criticas. Es el momento. Además, mira a ver si te promocionas tu también un poquito. Estas en todos los frentes!

    Un abrazo al borde del naufragio, como Tom Hank.
    Tu Alberto.

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  37. Chicos, un poco de seriedad.

    Mañana es el día. Luna Miguel empieza a trabajar en Mondadori, Barcelona.

    Un minuto de silencio.

    Bueno, dos.

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  38. Apablaza, nenes, que entre los que aquí comentan y los de la Patrulla, vaya nómina...
    Pero la verdad, esos dos sitios parecen zahúrdas de resentidos literarios.
    Esta misma reseña es una pamema, no vale ni un duro, hablando desde la crítica literaria. Es plana, inventada sobre opiniones personales, nada objetiva menos científica. Eso, una pamema.
    Aquí, mucha batahola insulsa que no vale para nada.
    Aquí, mucho zascandil. Soso además.
    Y no, no son ineluctables los argumentos que aquí se dan entre gentes anónimas, como yo.
    Besos, mozos, muchos besos.
    Tongoy, deja de garlar.
    Primo de Bert.

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  39. No sé que es más triste: si el que este libro sea mejorable o que todos los comentarios anónimos sean de Alberto Olmos.

    ¿Os imagináis que pasara todo este tiempo escribiendo?

    ¡Sería la puta hostia!

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  40. Lo que está claro es que Olmos no deja indiferente, y esto ya es algo.

    No tenía ni zorra de lo de Luna... voy a investigar a ver si me entero.

    Un saludo.

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  41. Danilo, guapo:
    Cuando uno entra a hacer un comentario en un sitio tan respetable como este de Tongoy hay que pensárselo al menos un poco. El comentario, digo.
    Belen Esteban tampoco deja indiferente. Lo que denunciamos en la patrulla de Salvación es que chicos como Olmos, gracias a la dejación de sus obligaciones de crítica y editoriales, se están haciendo un nombre gracias a ia autopromoción (blogs, formspring, Twitter...) Pero ese nombre no está respaldado por la calidad de lo que escriben. ¿Resultado? Lectores engañados y el buen nombre de la Literatura arrastrado por el barrizal.
    La sargento Margaret

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  42. Margaret, querida. Lo suyo empieza a ser un poco dudoso. El chico Olmos se promociona, pero no tanto como lo promociona usted en su página. Que hablen de mi aunque sea mal. La cosa huele bastante, tengo que decirle.
    Porque no creo ni que tenga tantos lectores, mucho menos compradores. Y la inmensa mayoria del personal, quitando estas páginas, no saben ni quien es. Ni falta que hace.
    Asi que Margaret/Olmos, buen intento!

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  43. A ver, la chica de Pamema: sólo dos cositas que me tengo que seguir rascando los huevos un par de días más:
    1º. ¿Es usted nuevo, verdad? Lo digo porque de otro modo no se entiende eso de la crítica objetiva y ¡científica! El día que me dé por hacer semejante memez cierro el chiringuinto, se lo juro por Snoopy. Eso de la objetividad en crítica literaria es un poco bastante utópico, no? Usted debe referirse a las reseñas de los suplementos y revistas en las que uno nunca sabe si X libro está bien, mal o regular pero en cambio es capaz de relacionarlo con lo mejor y más granado de la literatura de altura. Lo dicho: aquí no tenemos de eso. Mire más arriba, donde pone “blogspot”. ¿Le suena? Pues eso. Me voy a tener que tatuar esto en la polla: yo no hago crítica literaria; digo lo que opino sobre lo que leo. Y punto. Bueno, me ha quedado algo largo; seamos realistas: mejor me lo tatuo en la frente.
    2º. Si no le gusta… ¿a qué tanto esfuerzo? Me refiero a leerme y a esta comentario tan sin razón de ser. A esta pataleta de otro. Es todo un esfuerzo, admítalo. Yo lo hacía antes (lo de ir por ahí criticando la opinión de los demás) pero ya no soy tan capullo. Aun así me ha gustado verle por aquí. Vuelva, por favor, mis estadísticas y yo se lo agradeceremos.

    Blumm, ¿obra maestra? ¿ABDN obra maestra? Recuérdame que no te vuelva a hacer caso.

    Dr. Jacques: es usted brillante. Se merece este blog más que yo. El día que me canse se lo dejaré en herencia. Ya tengo el título: “LA MEDICINA DE TONGOY en manos del Dr. Jaques”. Piénselo.

    Al resto les contesto otro día o no les contesto. Nuevamente disculpas. Prometo volver en unos días.

    P.D. No he visto las IP´s de los anónimos que parecen Olmos pero no creo que lo sean. El muchacho también tendrá amigos y fans y eso, no? Vamos digo yo… No sean tan mal pensados. Si alguien, cualquiera, en un blog, criticase “El sobrino de Wittengstein” (por ejemplo) negativamente yo también haría algo cómo, no sé, levantar una ceja o así.

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  44. Tiene usted razón, Tongoy. Es que estoy de baja laboral por "stress" -que será eso?-, vamos, como el 30% de los currantes, y me divierte demasiado este blog y sus aledaños. La labor que usted realiza -fitosanitaria, en el mundillo de las letras- es totalmente impagable e insustituible. Mensaje recibido. Intentaré reducir próximas intervenciones. Autocontrol. Usted entenderá, por otra parte, que la mayor obra de arte es la usurpación de identidad. Salud y vacaciones.

    Dr. Jacques, yo no soy mi IP, soy un otro.

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  45. Gracias a lo leido por ahí (blogs, revistas, críticas a favor y en contra, amigos y enemigos, editoriales y premios ...) entre unos y otros me da la sensación que lograremos, que en este país no lea nadie.
    Carme

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  46. Es un problema de sobresaturación, Carme. Y de poca confianza en ya casi nadie, ni publicaciones, ni blogs, ni editoriales. Se les ha ido la mano con el autobombo. A las tres 'obras geniales e innovadoras' leídas y reposadas se te quitan las ganas de que te sigan tomando el pelo.

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  47. Todo el mundo sabe que el blog Lector malherido es de Alberto Olmos. Los anónimos aquí vertidos tienen todo su estilo ...

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  48. Sargento Margaret, totalmente en desacuerdo con tu forma de ver las cosas. Y así para empezar, tu falta de respeto para referirte a mi comentario (como el de alguien que no piensa lo que dice) ya me deja tranquilo en todo lo demás.

    Alberto Olmos escribe muy bien, mal que te fastidie, a ti y a muchos, tiene "talento" para eso y si se autopromociona y consigue resultados con esa autopromoción, olé sus huevos, porque muchos lo intentan y no consiguen un carajo ni con sus novelas, ni con su autopromoción. Sois unos envidiosos y no sabéis aceptaros. Dejad vivir en libertad, no os proclaméis defensores de los pobres lectores que son engañados por el maléfico Alberto Olmos. Uuuuuu, qué malo es!!!!

    Pero qué bien escribe. Se trata de eso.

    Por cierto, soy Danilo, el de Belén Esteban. Pido perdón a la Medicina de Tongoy por este comentario desperdiciado. No volverá a ocurrir.

    Un saludo.

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  49. Dr. Jaques, no me ha entendido: pretendía ser un cumplido. Prodíguese, prodíguese, disfruto mucho con sus intervenciones.

    Carme, ya te han contestado pero no me resisto a añadir algo: en este país ya no leía nadie antes de hoy aparte de cuatro gatos. Mira las estadísticas, que alguna habrá. Respecto al autobombo, lo defiendo pero se puede decir “una buena novela” donde se dice “una novela revolucionaria” y así todos contentos. Más que nada porque estas cosas cuestan dinero.

    Danilo, no tienes que pedir disculpas. A tu comentario no le pasa nada. Gracias por pasar. Bueno, sólo una cosa: nadie se proclama defensor de nadie; nos limitamos a decir lo que pensamos. Eso no puede ser condenable, no? Olmos no tiene menos libertad porque yo diga que ABDN no me parezca ninguna obra maestra.

    Un saludo,

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  50. Carlos :)

    todo mi comentario era una respuesta al de la sargento. No he pretendido condenar tu crítica. Olmos no solo no tiene menos libertad, sino que son necesarias las diferentes opiniones, los diferentes gustos.

    A mí, ABDN tampoco me entusiasmó, sin embargo, Trenes Hacia Tokio me gustó mucho.

    Abrazos.

    Danilo.

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  51. A mí me intriga: ¿por qué los escritores calvos se hacen primerísimos planos del jeto para que no se vea su alopecia? ¿es una moda más? ¿es falta de autoestima? ¿negación? ¿sublimación a través del recorte que no muestran?

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  52. No seas malvada, Silvia; la foto la elegí yo porque mi hizo gracia el gesto. No creo que a Olmos le importe mostrar la calva o no se hubiese dejado fotografiar así en la portada de la Qué Leer: http://4.bp.blogspot.com/-XlBmjMS1RFM/ToGW504VJmI/AAAAAAAADkg/sVJ3-Eat3_Y/s1600/QL169.jpg


    Un saludo,

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  53. Esta novela me pareció en su momento absolutamente aburrida y mal escrita. Olmos, un escritor que no sé cómo sigue publicando en editoriales de las grandes. No lo entiendo.

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  54. Esta novela me pareció en su momento absolutamente aburrida y mal escrita. Olmos, un escritor que no sé cómo sigue publicando en editoriales de las grandes. No lo entiendo.

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  55. Pues acabo de leerla en dos tardes y no me ha disgustado, la verdad, me parece de lo más decente que se ha publicado en este país, teniendo en cuenta que Olmos tenía 20 años cuando la escribió.... algún defecto tiene, pero en general es bastante buena.

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