El retorno de un clásico: el más incumplido de todos los propósitos: Las Lecturas Posibles del Mes de Diciembre.
Verán, el asunto es el siguiente: tengo un montón de libros sobre la mesa que no es exactamente que me haya comprometido a leer (no todos, al menos) pero que sí debería hacerlo porque es de bien nacidos ser agradecidos y no está bien que a uno le regalen un libro y se haga el tonto de esta manera. Luego los pondré a parir y dejarán de quererme, ya verán. En fin... Los nominados en esta categoría son: “Königsberg” de Mariano Veloy, “Tangram” de Juan Carlos Márquez; “Como vivir o una vida con Montaigne” de Sarah Bakewell (de todos, con diferencia el más apetecible); “La generación beat” de Bruce Cook (bueno, este también); “Tengo una pistola” de Enrique Rubio; “El síndrome E” de Frank Thilliez; “Mi primer muerto” de Leena Lehtolainen; “La revolución de la dignidad” de Lina Ben Mhenni; “El viaje de Cloe” de Javier Tejada y Eugene Chudnovksy; “El malogrado” de Thomas Bernhard; “Las vírgenes suicidas” de Jeffrey Eugenides y otro que no diré porque no tiene ISBN. La idea de escribir una reseña sin dar el nombre del libro ni del escritor es tentadoramente diabólica (y también un poco perder el tiempo, para qué nos vamos a engañar).
Pero todo esto suponiendo que no me llamen de la biblioteca para decirme “tenemos el libro que nos ha pedido”, cosa harto probable. Les cuento. “Ejercito enemigo” de Alberto Olmos. Este ya es un clásico en la sección. Creo que nunca he esperado tanto por un libro y creo que es también la primera vez que me ocurre que cuanto más tiempo pasa menos ganas tengo de leerlo. Sí que es raro, sí. También “Beatitud”, un recopilatorio de varios escritores, creo que jóvenes, que me recomendó alguien por aquí no hace mucho. Más: “Canción de tumba” (XXVII Premio Jaén) de Julián Hervert del que ignoro hasta el argumento. Luego es el típico libro que abandono a las dos páginas o que directamente devuelvo sin abrir. "El rey pálido” de David Foster Wallace lo pedí por capricho, lo admito, porque lo cierto es que tengo intención de comprarlo o esperar a que alguien me lo regale, lo mismo me da que sean los Reyes Magos que el departamento de relaciones públicas de Mondadori. Yo por los libros que sé que me van a gustar no tengo inconveniente en prostituirme. Y es que son veinticuatro eurazos, oigan. “Generación perdida” de Franciso Castro y las obras teatrales “Litoral” de Wajdi Mouawar e “Hilda” de Marie NDiaye (premio Goncourt por “Tres mujeres fuertes”, editado por Acantilado) fueron recomendaciones que me llegaron del o gracias al blog. Son ustedes una bendición del cielo. Y por último y no por ello menos importante… otro libro más cuyo título me voy a callar también al menos hasta que decida si lo voy a leer o no (aunque ya supongo que será que no) (Esta es una maldad que tengo muchas ganas de perpetrar).
Y luego estoy yo, que me dejo de lado a pesar de las ventajas que tiene ser yo mismo. Si fuese mínimamente sensato o directamente menos imbécil este mes entrante leería lo siguiente: “El doble” y algunos relatos de Dostoievski, todavía no sé cuáles (“La mujer de otro hombre y su marido debajo de la cama” seguro que sí). El problema (por llamarlo de alguna manera) es que estoy leyendo, unas veces en segundo plano y otras no, la biografía de Dostoievski escrita por Joseph Frank (que para los que no lo sepan son cinco pedazo de tomos que a este ritmo me va a llevar media vida terminar) y me gusta la idea de acompañar el análisis que hace Frank de las obras con la lectura de las mismas. En la misma línea (es un decir) estarían “El inspector” -obra de teatro recientemente reeditada por Alba- y “El capote”, un relato corto, ambas de Gogol. “Relatos de Belkin” (en una edición que no es la de la foto) y “Boris Godunov” de Alexander Pushkin. También "El último día de un condenado a muerte" de Victor Hugo; el segundo tomo de “Los Thibault” (Estío) y “Jean Barois” de Roger Martín du Gard; “Doctor Glas” de Hjalmar Soderberg; “Crónica de Dalkey” de Flann O’Brien, “Las cumbres de Moscú” de Vasili Aksiónov, “Corrección” de Thomas Bernhard, “Carta breve para un largo adiós” de Peter Handke, “Paseos con Robert Walser” de Carl Seeling; “Teatro reunido” de Samuel Beckett… y un (no se imaginan cuánto) largo etcétera, que incluye algunos cuentos a un euro de www.sigueleyendo.es (tantos como cinco) y un folletín de Robert Juan-Cantavella y Oscar Gual de publicación gratuita en el mismo espacio. Sí, ya sé que en el mes de las cenas, las borracheras y las cabalgatas va a ser complicado, pero me planteo todo esto con muy poca seriedad. Todo se andará. Semos jóvenes, habemus tiempo.
Y en estas estamos. Al final ya verán, me dará por la narrativa uruguaya de finales del XIX, mandaré todos los planes al carajo y el esfuerzo tonto de esta media horita no habrá servido para nada. Pero hablando en serio: del primer bloque, el de los Compromisos Ajenos, no tengo intención de leer más de cinco (cinco, ni uno más); con el segundo, los Compromisos Propios, voy sin planes (seguramente no caiga ninguno) y del tercero, llamémosle X, dependerá el tiempo que quede y que ya pronostico escaso aunque no descartaría que fuese este quien finalmente se llevase el gato al agua.











