Mostrando entradas con la etiqueta Destino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Destino. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de junio de 2014

“Aniquilación” de Jeff Vandermeer

No sé ni por dónde empezar. 

Atentos al argumento:

En el planeta Tierra hay una zona X, que es un espacio de proporciones indefinidas que, al igual que la Nada de La historia interminable, avanza que te avanza y no deja de avanzar y a la que se llega no se sabe cómo, así, de repente. La zona X es, como su nombre indica, una gran incógnita que no se resuelve ni con la fórmula de la Coca-Cola. A ella llegan cuatro chicas como cuatro soles, la psicóloca, la antropóloga, la topógrafa y la bióloga, que se llaman entre ellas por sus quehaceres diarios, como en las novelas de Saramago: Pass me the butter, please, antropóloga. En este plan:

«La topógrafa blasfemó y se la quedó mirando. Tenía un genio que debió de considerarse una cualidad. La antropóloga, en su estilo, se levantó sin protestar. Y yo, en el mío, estaba demasiado ocupada observando como para tomarme personalmente aquel despertar. Por ejemplo, advertí la crueldad de la sonrisa casi imperceptible en los labios de la psicóloga mientras nos veía pugnar por adaptarnos, con la antropóloga todavía flaqueando y disculpándose por ello».

Total, que al llegar al Mundo Perdido se encuentran al jabalí de La princesa Mononoke y el bunker de Perdidos, primo-hermano de La Casa de Hojas y ya tienen para investigar un rato largo. Porque, a todo esto, no lo he dicho, pero ellas van a la Zona para investigar, enviadas por una gran corporación que además de no darles una triste pista de lo que se van a encontrar hace como Gran Hermano, les pone para que sufran más. A partir de ya todo son desconfianzas y no tardarán en ponerse de uñas, buenas son ellas, lo que las conducirá irremisiblemente a catastróficas crisis de convivencia.

«La topógrafa asintió malhumorada y apartó la vista. La psicóloga emitió un suspiro audible, de alivio o de cansancio.
—Pues está decidido —concluyó, y pasó rozando a la topógrafa para ir a preparar el desayuno. Hasta entonces siempre lo preparaba la antropóloga.»

Esto con la Nespresso no pasaba.

La cosa, pues, va de descubrir, con ellas, qué sitio raro es ese que se ha cepillado a los integrantes de no menos de once expediciones anteriores. La narradora es la bióloga, que ha ido allí para saber qué vainas ha pasado con su marido (también, en su momento, explorador) y con sus amiguetes, machos alfa todos.

La novela es de acción demorada, como la peli de El Hobbit, con esa eterna promesa de que pronto va a pasar algo. La bióloga va contando sus cosillas, intimidades, cómo era ella con su marido, ese hombre maravilloso que la apartó de la mala vida. La bióloga mola, en realidad, aunque es un poco Pocahontas. No era (es) una mujer cualquiera. Para nada. Bebía, iba con hombres y prefería mirar un caracol que ver un partido de futbol. Ahora se rebela no comprándose el iPhone y leyendo spoilers de Juego de Tronos. Es broma. Medio broma.

La novela es un pastiche. No pasa nada, los pastiches también tienen derechos, especialmente en las novelas de género. Lo que no tiene mucha explicación es que uno llegue a un mundo perdido, salvaje, inexplorado y con más misterios que dónde se fabrican y a lo más que lleguemos es a ver a punki haciendo grafitis y los restos de una batalla en la playa. Estoy exagerando. En realidad es todo mucho menos trepidante de lo que lo parece.

Lo bonito es que incluye mensaje ecologista, que es algo que no se ve todos los días. Qué coño, si funcionó con Avatar…

«Lo terrible, lo que no puedo ignorar después de todo lo que he visto, es que ya no estoy convencida de que se trate de algo malo. No ante la naturaleza inmaculada del Área X en comparación con el otro mundo, que tanto hemos alterado».

Ah, casi me olvido: esta es la primera parte de una trilogía, de ahí el encadenamiento de incógnitas, que es de suponer que se resolverá al final siempre que no vaya demasiado bien y haya que ampliar con episodios IV, V y VI o precuelas y spin offs.

Bueno, en fin, que tienes que tener un día muy bueno para que te guste esta cosa.

martes, 18 de marzo de 2014

“Ánima” de Wajdi Mouawad

Cuando escribo estas palabras han pasado casi veinte días desde que terminé de leer esta novela. Conociéndome, esto significa que, si no digo algo ya, lo más probable es que no lo diga nunca. 

Leyendo la mayoría de la literatura actual —española o no, da igual— y leyendo novelas como esta de Mouawad, cae uno en la cuenta de que hay una diferencia fundamental entre unas y otras que tiene mucho que ver con el efecto que producen en el lector. En mi opinión la literatura puede ser muchas cosas, y de hecho lo es, pero nunca debería ser inofensiva, en el sentido que tiene no dejar indiferente. Lo que tiene la literatura de personajes como Aloma Rodríguez o Tao Lin o tantos otros es que da igual lo que digan, parece que no digan nada. Sin duda “Ánima” no es la mejor novela del mundo y desde luego no es lo mejor que ha escrito Wajdi Mouawad (¿tengo que volver a recordarles “Incendies”?) pero desde luego hay una cosa que no provoca: indiferencia. 

Otro cantar, ya, que nos importe todo un carajo.

* * * * * * * * *

Cuando hace unos días hablaba de esta novela en una aproximación (que creía yo tangencial aunque luego resultó no serlo tanto) (AQUÍ) salía a la luz un tema de la masacre de Chatila, que es la típica masacre que se olvida después del siguiente partido de la Champions. Aquello fue, por ir metiendo veladas referencias, una animalada que venía a demostrar que cuando se trata de violencia y crueldad, el ser humano es el puto amo.

Pues de eso trata Ánima

Dejen que se lo resuma. 

Al protagonista le matan, un buen día y sin venir a cuento de nada, a su mujer. No lo hacen pegándole un tiro, eso sería demasiado generoso: la violan y la apuñalan y la matan, a ella y al feto que lleva dentro. A partir de ese momento, la novela será él buscado al asesino en zonas fronterizas, en reservas indias. Donde sea. No es, de entrada, una novela sobre la venganza, ya que el protagonista sólo quiere mirar a los ojos al asesino y –a riesgo de que malinterpreten- asegurarse de que no ha sido él quien empuñó el cuchillo. 

A medida que avance la novela las heridas se abrirán y un torrente de recuerdos irá minando las fuerzas de este buen hombre, este superviviente de la masacre de Chatila que no acaba de entender qué demonios está pasando, por qué todo vuelve a empezar:

«Yo nací hace tiempo de una masacre, mi familia fue degollada contra el muro de nuestro jardín, y hoy, años después, a miles de kilómetros de allí, la maquinaria de la sangre parece haberse puesto de nuevo en marcha.»

He aquí lo especial: la novela tiene como narradores a los animales con los que, de un modo u otro, se cruza el personaje. Desde los perros de sus acompañantes, hasta la araña que se oculta en las alturas, pasando por los mosquitos o las mariposas o los zorros o los conejos. Lo que sea que no tenga hipoteca.

La Gran Pregunta es: ¿tiene esto algún sentido más allá del simple golpe de efecto o no son nada más que ganas de llamar la atención? Al fin y al cabo, ya sabemos cómo es esta gente del teatro… La respuesta es complicada pero en mi opinión SÍ se justifica y la razón, en cierto modo y sin esperar que lo entiendan, está aquí:

«Y Humbert empezó a hablar de la muerte, esa línea donde todo se borra, y de la guerra, esa línea donde todo se desgarra. Habló de las líneas porosas que separan a los humanos de los animales y de las líneas que surcan los rostros de los vivos. Habló de las líneas que nos hacen y nos deshace, pliegues, trazos, límites, fronteras, demarcaciones. Habló de las líneas que nos salvan, conductoras, eléctricas, musicales, y habló de las que nos faltan, esas líneas blancas desaparecidas en el trazado de nuestras carreteras, esas líneas invisibles para nuestras almas perdidas en lo más profundo de sus laberintos. Habló de líneas verticales de cuya punta se colgaron tantas y tantas Ariadnas sin Teso que salvar ni Minotauro que vencer, habló de de las líneas sin tinta para inscribirse en el papel de la memoria y luego, con el paso interminable del tren arrastrando los vagones, se puso a chillar: Y también querría hablarte de la línea que llevas en el rostro, de ese tajo que separa tu cara, igual que el tajo que aquí mismo, hace más de un siglo, separo este país entre el norte y el sur, haciendo brotar la sangre de toda una generación de jóvenes.»

La línea como división. La división como germen de la violencia. La violencia como argumento. Estamos muy lejos de merecer la humanidad de la que presumimos. Somos peor que las bestias, cuya violencia sí tiene una razón de ser. Somos unos hijos de la gran puta; tal vez no asesinos, pero sí, con nuestro silencio, cómplices. 

En definitiva y para no alargar más esta reseña, Ánima trata sobre aquello que mejor nos define: la violencia, ese inconfesable placer.

Una más que recomendable novela. Avisados quedan.


jueves, 27 de febrero de 2014

Una aproximación [tangencial] a “Ánima” de Wajdi Mouawad

1

Sabra y Chatila. El 16 de septiembre de 1982 tuvo lugar en estos dos campos de refugiados situados en Beirut, una masacre cometida por fuerzas cristiano-falangistas libanesas (en respuesta a un atentado llevado a cabo por facciones pro-palestinas) con una cifra de víctimas que oscila entre las 300 y las 3000. La comisión Kahan determinó que las fuerzas israelíes habían sido indirectamente responsables de las matanzas. En diciembre del mismo año Naciones Unidas «resuelve que la masacre fue un acto de genocidio

En 2001 la justicia belga admitió a trámite una demanda contra Ariel Sharon (ministro de defensa Israelí en 1982) «en aplicación de una ley de jurisdicción universal para casos de violaciones de los derechos humanos». Israel cuestionó su jurisdicción (alegando que existían razones políticas) y en 2003, bajo la presión de Estados Unidos que amenazaba con bloquear la aportación financiera a la OTAN si Bélgica no derogaba la ley que permitía juzgar a extranjero por crímenes de guerra, se modificó la ley y se archivó la causa alegando que ya no había base legal para el proceso.


2

El 22 de julio de 2002 un F-16 lanzó una bomba sobre Al Daraj, en Gaza, al norte de la franja palestina. El objetivo era Salh Shehadeh, líder de Hamas al que Israel tenía por terrorista. La bomba, sin embargo, destruyó la casa vecina. Murieron catorce civiles, siete de ellos, niños. Otras 150 personas resultaron heridas. El 29 de enero de 2009 un juez español decide investigar la posible responsabilidad penal por crímenes contra la humanidad del entonces ministro de defensa Israelí. La demanda se admite a trámite. Esto provoca una crisis diplomática que se resuelve dando carpetazo asunto el 29 de agosto del mismo año y modificando la ley de modo que solo se podrá enjuiciar por delitos de genocidio o lesa humanidad cuando «sus presuntos responsables se encuentren en España o existan víctimas de nacionalidad española o [tuvieran] algún vínculo de conexión relevante con España».


3

Pronto hará diez años que víctimas tibetanas reclamaron justicia en los tribunales españoles acusando a la cúpula del Partido Comunista Chino de cometer crímenes internacionales (léase genocidio, tortura, terrorismo de Estado). En 2006 la Audiencia Nacional dictaminó que se tenía plena competencia para investigar los hechos. Hace poco, la misma Audiencia puso en busca y captura al ex presidente chino Jiang Zemin y al ex primer ministro Li Peng por el genocidio del Tibet. Se les acusa de «de estar al corriente de torturas, ejecuciones extrajudiciales y arrestos arbitrarios a ciudadanos tibetanos y de someter a este pueblo a “políticas de planificación familiar forzosas que incluían la práctica extendida de abortos y esterilizaciones forzosos”, entre otros delitos de lesa humanidad.» 

Y empiezan las presiones, económicas y comerciales. 

Acaba de aprobarse en el Congreso de los diputados el archivo de la justicia universal con el fin de evitar, según admitió la dirección del Grupo Popular, «conflictos diplomáticos» especialmente el abierto con China. Según la reforma, que reduce la ley a la mínima expresión, «los jueces españoles solo serán competentes para investigar delitos de genocidio, lesa humanidad o contra las leyes de la guerra cuando “el procedimiento se dirija contra un español o contra un ciudadano extranjero que resida habitualmente en España o que se encontrara en España y cuya extradición hubiera sido denegada por las autoridades españolas”.»


4

En “Ánima” de Wajdi Mouawad el protagonista es un superviviente de la masacre de Chatila, hecho que, sin ser apenas nombrado, flota como una losa sobre una novela que habla, entre otras muchas cosas, de las líneas de separación. Ya entraremos en detalles. 

Es asombrosamente fácil, parece decir Wajdi, pasar de ser un héroe a ser un monstruo. El gobierno español se ha asegurado, no sólo de recordárnoslo, sino de demostrarlo. 

En 2015 habrá elecciones generales; seré nuestro turno de hablar.



5

Independientemente de todo esto pero también “precisamente por todo esto”, “Ánima” de Wajdi Mouawad está resultando ser (a escasas 100 páginas del final) una novela más que recomendable.




jueves, 20 de diciembre de 2012

Promociones Destino: “El guardián invisible” de Dolores Redondo

Me aburro. Me aburro y recibo una nota de prensa de la editorial DESTINO anunciando un próximo e inminente estreno. Entonces dejo de aburrirme. Información: el 15 de enero saldrá a la venta una novela llamada “El guardián invisible”, escrita por una tal Dolores Redondo. Asegura el poster promocional (ver foto) que es (será) “una historia repleta de misterios y leyendas que es ya un fenómeno internacional”

[…] que es ya un fenómeno internacional.” Cágate lorito. Cómo puede ser YA un fenómeno internacional una novela que se estrena un mes después de su anuncio es en sí mismo un misterio muy superior a cualquiera que pueda incluir la propia historia y que atenta contra todas las leyes físicas conocidas. Back to the future. Anuncian su próxima (y quiero pensar que inminente) traducción a 10 lenguas (de ahí lo de internacional, supongo) y destacan que el productor que apostó por Milennium (la trilogía de Larsson) ha comprado los derechos. Ahí es nada. 

Lo siguiente en promociones salvajes será la confección de fajas que garanticen un número de ventas determinado tal que así: “La novela que venderá 2.300.000 ejemplares” o “Un futuro éxito de ventas arrollador que llegará a la 37ª edición antes de 2017”. Ese tipo de promociones. No es tan descabellado como parece. Por ser es ya una realidad: no hace mucho se publicó una novela llamada “Entra en mi vida” de Clara Sánchez que incluía una faja que decía lo siguiente: “Tras Lo que esconde tu nombre, la novela que esperaban más de 150.000 lectores” dando ya por hecho todos los lectores de la primera quedaron tan contentos que repetirán compra, lectura y placer. Ellos, y sus amigos. 

Se puede ir más lejos. Van más lejos, de hecho, en el trailer del libro, al colocar algunas palabras entre corchetes a modo de cita: «Adictiva», «Impactante», «Misteriosa». Una original novela de suspense, dicen, también. 

El hecho: 



* * * * * * * * * * 


Pero si hemos llegado hasta aquí, ¿por qué no ir más allá? 

Del mismo modo que Hermann Tertsch pudo grabar el 13 de noviembre la crónica de la Huelga General del 15N, así Destino podría, debería, contratar críticos -de renombre a poder ser- que confeccionasen sus críticas utilizando como base el argumento y como herramientas los tópicos habituales. No puede ser tan difícil. Veamos el argumento: la protagonista, inspectora de policía, vuelve a su pueblo natal, del que trata de alejarse desde que lo abandonó, para dirigir la investigación del caso de un cuerpo desnudo que aparece en los márgenes del río Baztán y que parece estar relacionado con otro caso similar ocurrido meses antes en los alrededores. 

Déjenme fantasear. El ejercicio crítico consistiría simplemente en destacar una doble tensión narrativa para que así tengamos no una sino dos razones para comprarlo: por un lado la inspectora luchará por descubrir, en una carrera contrarreloj, al asesino, que lo mismo puede ser el hombre de lobo que el cartero, por aquello que convocar “a los seres más inquietantes de las leyendas del norte”. Es un poco Scooby Doo, pero tampoco sería justo echarle toda la culpa al crítico. La segunda línea la enfrentará a su pasado, que quiero imaginar plagado de traumas infantiles, juveniles, postadolescentes, así como el reencuentro con aquel viejo amor ahora maestro de escuela (¿profesor de literatura, quizá?) o los enemigos declarados de sus padres o lo que sea que ocurrió en aquella cabaña abandonada del bosque. También habrá que dejar muy claro (esto es fundamental) que la escritura es clara, correcta, precisa, impecable y que las dos líneas narrativas se complementan maravillosamente. De las seiscientas palabras cuatrocientas pueden resumir el argumento. El resto será repetir mucho «Adictiva», «Impactante», «Misteriosa». Al menos un crítico, quizá de algún blog de corte fantástico, ha de jurar por su vida que no ha podido dejarla hasta haberla terminado. El final TIENE que ser sorprendente e inesperado y cerrar algún círculo que previamente alguien tendrá que abrir, que tampoco voy a hacerlo yo todo. 

Así de fácil y así de rápido. Ya veremos si también eficaz.


jueves, 13 de octubre de 2011

“Niños feroces” de Lorenzo Silva


El argumento viene a ser, grossisimo modo, el siguiente: un profesor regala al protagonista -joven aprendiz de escritor que se lamenta por no tener algo bueno que contar- la historia de Jorge, un chaval que se marcha a hacer voluntariamente las alemanias hitlerianas de la mano de la famosa División Azul. Que el protagonista sea joven e inexperto le permite a Silva regalarse la vista con la imagen perfecta de un escritor en ciernes al que dibuja asquerosamente brillante, inteligente, trabajador, diligente y disciplinado pero sobre todo lo que le va a permitir es llevar a cabo un taller de escritura en segundo plano. Soy consciente de lo raro que ha sonado esto. Pero sigamos: en general todos los personajes de la novela son bastante de mear colonia: listos o valientes o ambas cosas o muchas más. No lo digo como una crítica pues la propia novela huye despavorida de cualquier intento de novelización “tópica” y eso incluye villanos y mujeres fatales. En “Niños feroces” hay un objetivo muy claro: sacar a la luz lo que fue, lo que hizo, lo que significó y en qué quedó aquello que fue la División Azul (y por extensión La Guerra, así en genérico, que es por lo que se habla tanto de los diferentes puntos de vista con que se afronta la misma.) 

Y en ese sentido nada que objetar: Silva lleva a cabo un libro impecable desde el punto de vista documental. La profusión de datos es asombrosa y realmente no se me ocurre un modo mejor ni más claro de explicar lo que ocurrió entonces. Otro cantar será que interese el tema, lo cual dependerá de cada cual, pero por si les ayuda a decidirse les diré que a mí, que de natural detesto lo bélico (salvo honrosas excepciones) y más concretamente todo aquello que tenga que ver con la Guerra Civil Española (no así la Mundial y quizá por ello) me sedujo. Quizá también porque una cosa es saber qué hizo la División Azul - como hecho aislado, como aberración nacional- y otra muy diferente verlo desde el punto de vista que ofrece la inmersión en el contexto histórico europeo, que es a la postre lo que Silva ofrece. 

Básicamente esto es todo pero en retorcido, es decir, el profesor encomendando la tarea al alumno modélico y este creando la ficción de marras sobre unos personajes también ficticios. Ficción sobre ficción sobre ficción en la que a pesar de sus tres niveles resulta imposible perderse. El camino estará plagado de interrupciones por parte de los primeros para ir ofreciendo información adicional o todo aquello que cueste meter en la narración y que tenga que ver con los segundos y los terceros. Es menos complicado de lo que aparenta aunque las primeras quince páginas del libro inviten a la espantada. 

Los peros (siempre ha de haber alguno) se los pongo todos a aquellas partes que me sacaron de la historia principal, que era la que realmente me interesaba. No me refiero a las conversaciones del profesor y el alumno ampliando datos que de otro modo, insertados en la ficción, hubiesen quedado un tanto forzados (a este respecto, nada que objetar) sino a pequeñeces tipo historias de amor innecesarias -es de suponer que no todos los soldados se enamoraron perdidamente de enfermeras y ya podía habernos tocado uno de esos- o lo de reunirse con legionarios con la excusa de explicar al alumno qué es entrar en combate o cómo se vive desde dentro la situación bélica más hostil imaginable -esto incluye la innecesaria parte del videojuego o el visionado de películas y documentales varios aunque no es mala idea como inserto publicitario. Entiendo que el objetivo que persigue Silva es sumergir al lector en la historia utilizando todos los medios de que dispone pero quien mucho abarca poco aprieta y hoy, viéndolo con perspectiva, me doy cuenta de que aquellos momentos, por mucha calidad e interés que individualmente tuviesen (que sí, lo tenían (casi todos, al menos)) fueron exactamente los mismos momentos en los que no me importó dejar la lectura por cualquier otra actividad. Lo mismo en la recta final, aquella que incluye un viaje por Europa o la que se mete de lleno en la Puerta del Sol con unos indignados a quienes cuesta vincular con la historia central. 

En resumen, que quitando algunos pequeños detalles que a mí personalmente no me aportan demasiado y quitando también un ocasional exceso de información (aquella saturación de datos que jamás se nos quedarán en la memoria porque es del todo imposible que así sea) en general la novela me parece una más que acertada aproximación a un acontecimiento hacia el que hasta hoy había sentido escaso o nulo interés. Dicen que los buenos profesores, los realmente buenos, son aquellos capaces de estimular intelectualmente a sus alumnos, los que logran suscitar interés por la materia impartida. Si eso es realmente así (y no hay razón para dudarlo) Silva no sólo puede presumir de ser un buen escritor (técnicamente hablando) sino también un magnífico profesor tal como lo demuestra el hecho de que acabada su lectura me ocurrió lo que tantas veces me ocurre pero nunca con novelas de corte bélico: la necesidad, más que el deseo, de saber más, de entender mejor.



lunes, 10 de octubre de 2011

"TANiA CON i 56ª. Edición" de Enrique Rubio



Esto va de una niña que deja el campo por la ciudad para vivir la gran aventura de la modernidad. La muchacha se llama Antonia y al ser un poco paleta se deja influenciar fácilmente por todo -por la lírica, la ética, la estética- lo que la lleva a ir cubriendo las etapas más temidas de la paternidad: neohippy, indie, mística, comunista, artista bisexual, radikal, solidaria, gótica y misionera. Pues bien, la cosa va de esta niña que se muere no sabremos cómo hasta el final y de un biógrafo de encargo que se ocupa de documentar el acontecimiento que fue su vida y en cuyas redes cae a pesar de ser consciente de la imbecilidad que destila la niña y del poco peso de sus pasiones. Esto así contado no tiene mucho interés y lo cierto es que escrito tampoco es para revolcarse en el barro pero en conjunto tiene su aquel. Hasta le dieron un premio y todo. 

Lo llamativo/divertido -llamémosle x- radica en la forma que tiene el biógrafo de llevar a cabo su labor: desatiende continuamente las directrices editoriales e inserta aquí y allá acontecimientos personales de su presente inmediato que lo abocarían al desastre si no fuese por un providencial giro final de lo más cinematográfico. Lo "divertido" incluye la técnica de Palahniuk en “Rant” consistente en meter las voces de sus conocidos para dinamizar la historia y hacer un libro "collage" con otros subterfugios narrativos. Esto me gustó unas veces sí y otras veces no. Sí por la parte de innovación que pretende, por el tono a veces salvaje, la fina ironía, el citado dinamismo y No porque lo de la niña y el escritor por más vueltas que le den a la tortilla no tienen interés para 430 páginas de paciencia infinita.

En general la novela es irregular, pero no necesariamente mala (aunque sí prescindible, olvidable y el tan temido largo etcétera.) Tiene ese punto de cierta originalidad que se acompaña por algún momento especialmente interesante como pueda ser, por ejemplo, el dedicado a la Tania Comunista. Mención aparte merece también la paliza que le da al Nocilla Dream -el único libro que Tania se ha leído “gracias a la brevedad de los capítulos y las pocas letras con las que su mente disléxica ha tenido que pelearse”. El caso es que le dedica un buen montón de páginas (demasiadas, otra vez) y no todas ellas bonitas en el sentido de elogiosas aunque por el camino acabe quedando más o menos clara la idea de que sí es un libro que ha marcado un antes y un después en la literatura asiática, por ejemplo. El reverso oscuro del asunto es que por culpa de cosas como esta, tan de concreción espacio/temporal, el pobre libro tendrá que pagarlo caro cuando de aquí a veinte años ya nadie sepa de qué cuernos está hablando este señor, qué problema tiene con la nocilla y cómo se me pudo ocurrir leer esto

Por ir terminando... Ya he dicho que la historia no está mal, también que detrás hay un escritor que trata de hacerlo diferente (fin del elogio) pero el libro dichoso se va haciendo poquito a poco pelín pesado ya que las etapas que va quemando la niña por más que se consideren importantes para demostrar una evolución que se consolida con el paso del tiempo (y que dará que hablar en el ya mencionado capítulo final) resultan bastante repetitivas (por no decir "de sobra conocidas") y que la diferencia entre la Tania “solidaria” y la Tania “misionera”, por ejemplo, esté nada más que en ir a ayudar a los negritos y regalarnos otro par de risas con la evidencia de su ignorancia supina. Una última cosa que no me quiero dejar en el tintero: no me ha disgustado nada cómo escribe este Enrique Rubio, la forma que tiene de retratar la actualidad con una prosa ágil y divertida. Tiene momentos realmente buenos y no sólo uno o dos por lo que deduzco que no son fruto de la casualidad sino del saber hacer, lo cual me ha animado a buscar (infructuosamente, pero es que acabo de empezar) su anterior novela que ya supongo no será fácil de encontrar.