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viernes, 4 de enero de 2013

Cajón desastre [12/2012]

Gatillazo en El Sindicato o Claudio desfalleciendo

El Sindicato, también conocido como Centro de Bajo Rendimiento del Marquesado de Mondadori y Aledaños, es un espacio en el que regularmente se puede disfrutar, por llamarlo de alguna manera, de, por ejemplo, los textos de unos cuantos hablando de los libros de sus amigos; también del blog llamado UBSD, que venía a ser algo así como el germen de todo esto, hablando de… bueno, hablando, así, en general de las cosillas de Mondadori, y de las críticas de Carlota Moseguí o las de Pablo Muñoz (que duerme el sueño de los justos desde el 28 de noviembre) o los análisis de Bob Pop sobre las tendencias del invierno en las bibliotecas públicas. También está Fresán, claro, la estrella de lugar. Y ya. El Sindicato es la imagen de un algo cayendo en picado. Parece que alguien no está haciendo bien su trabajo, señor Marqués. ¿Se lo dibujo?:

Rodrigo Pinto no actualiza desde el 22 de noviembre. Su último artículo era un elogio a la novela de Julián Herbert, que acaba de hacer los deberes después de un par de meses de sequía. Desde el 4 de noviembre Jordi Soler no da palo al agua y poco más que eso hacen Mónica Carmona (7 de noviembre) y Andreu Jaume que recién publica hoy tras dos meses de silencio administrativo. MRPUC, es decir, el blog de Caballo de Troya, se la viene fumando desde el 10 de octubre, que es más o menos lo que venía haciendo desde el 9 de octubre Diego Zúñiga hasta que publicó algo el último día del año. Y por último el más holgazán de todos, Juan Diego Montiel, que se debió quedar mico después de las cuatro entradas dedicadas a la crítica literaria y no se ha vuelto a saber de él desde el 24 de septiembre. Se le busca en un pozo sin fondo. 

Etiquete a todos estos, haga el favor, como vagos y maleantes y recuérdeles a unos que esa no es forma de colaborar con el grupo y a otros que los favores se pagan con artículos o copas, nunca con silencio. Ya no hay proletarios como los de antes.

P.D. Mención especial para el nuevo fichaje: Power Paola, una joven de Ecuador que se estrena en Reservoir Books en marzo de 2013 y empieza así, a lo grande. Es un decir. Bienvenida Paola a esa tu nueva casa. Que todo vaya bien. Háganse a un lado, por favor: ¡arranca la promotabilización de Power Paola! 


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¿Se puede ser más posmoderno? 

Hablando de El Sindicato y por no dejar títere (nunca mejor dicho) con cabeza. Un síntoma de modernidad es que te guste David Foster Wallace. Que te guste Chuck Palaniuk, también, especialmente El club de la Lucha, película de referencia para unos, novela de referencia para otros. Hay más síntomas, claro, pero esto no es un documental. Es fácil identificar a estos modernetes en la red puesto que acostumbran a citar regularmente a uno o a otro escritor, dejan sus Me Gusta en cada puta cosa que tiene que ver con ellos, ponen fotos de sus estanterías repletas de sus libros, abren blogs corporativos a los que ponen nombres-homenaje (unblogsupuestamentedivertido, for example) y dicen cosas como “La primera regla El Sindicato es: no hablar sobre El Sindicato”. En ello están, parece, visto lo visto en la noticia inmediatamente anterior. Concretamente en el caso de El Sindicato estas normas son una auténtica soplapollez, ya que no hay peleas, ni hay zapatos ni camisas que quitar, ni, desde luego, contendientes; sólo un post por persona y tampoco especialmente comentado. Ahora bien, este tipo de introducciones modernizan mucho un blog, que es de lo que se trata. A ver si nos vamos enterando, folks, de una puta vez. 

Descubro gracias al Quimera que en Lima también les gusta Chuck Palahniuk (es un decir) pero ellos se han inventado un juego bastante más acorde con las normas establecidas por el escritor de “Fight Club”. Su nombre: LUCHALIBRO. La cosa va de esto: “LuchaLibro es el enfrentamiento, en vivo, de escritores que improvisan historias en un espacio público. Los escritores son una suerte de performers, enmascarados como luchadores, que intervienen el espacio con una laptop y una pantalla gigante sobre sus cabezas donde se proyecta la historia que están escribiendo. El tiempo máximo que tiene cada escritor para crear es de 5 minutos.” No cualquier cosa, claro; han de incluir tres elementos elegidos por la organización. El premio son los vítores del publico asistente (unas doscientas personas por sesión semanal) y un libro publicado, vaya usted a saber en qué editorial y con qué tirada. Los perdedores son humillados quitándoles la máscara, que tengo entendido que es algo muy de lucha libre. 

Pero no es ganar o perder lo que importa. Se trata de pasar un rato divertido y de humillar a los malos escritores a través del escarnio público. Un gran invento que tiene desde hace poco su réplica en Canarias. 




Cosas de la postmodernidad, supongo.

Recuerdo también, no hace mucho, que un colectivo llamado Hotel Posmoderno (que debe ser algo así como el Hotel Kafka de las nuevas generaciones) reunió a siete escritores hispanoargentinos en un mal llamado reality show literario. El experimento, presentado por Eloy Fernandez Porta (no podía ser otro) ponía a Carrión, Olmos, Villarroya, Alberto Torres, Juan Terranova, Iván Moiseeff y Javier Sinay a darle a la tecla durante tres horas frente a la cámara (el evento se retransmitía vía streaming) creando historias a partir un personaje asignado a cada uno de ellos que guardaba una estrecha relación con la película de Serie Z “Kung Fu contra los siete vampiros de oro”. Ni idea qué fue de aquello pero tal como la sindicada  crítica Carlota Mosegui se preguntaba en el siguiente vídeo (que no deberían perderse) ¿se puede ser más posmoderno? No, seguramente no. 





miércoles, 28 de noviembre de 2012

Cajón desastre [11/2012]

Porque el mal no descansa, abrimos, mis socios capitalistas y yo, nueva sección, que ya veremos si prospera o no prospera. La cosa no estará tanto en hablar de lo que nos gusta como en rajar de lo que nos plazca. Resumiendo: he aquí un bloque de noticias (o simples cosillas que me he encontrado por la red) irregular y descontextualizado; un ejercicio para reírse de todo y de todos, un poco por aquello de no perder la costumbre y otro poco porque sí. Me siento supermegahijodeputa haciendo esto, de verdad, pero yo no sé escribir de otra manera. Que no, tontis, que es bromis; si lo hago encantado. 

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Las cartas al director de Miguel Espigado 

El escritor Miguel Espigado (voy a dar por hecho que lo conocen y así me ahorro el par de líneas de su currículum) protesta enérgicamente. ¡Protesto enérgicamente!, piensa y no dice. Razón no le falta. Yo también estaría enfadado si me hubiera pasado lo que a él. ¡Qué desastre, madre mía! Ya verán qué horror, qué pena, qué drama. 

Miguel Espigado es un amante de la literatura que pertenece a esa generación, como los Fernández y Fernández, que creen que la letra con música entra y de ahí que se dedique a hacer Sponken Words de su novela. Lo suyo es la guitarra, como los trovadores. El caso es que nuestro hombre orquesta ama las letras por encima de todo y fue todo uno enterarse del proyecto Diario Kafka y ser feliz. Como otros se ofrecen a Lourdes él se ofreció al órgano de gobierno del suplemento o complemento del diario.es pero he aquí la sorpresa: cuando descubrió en los dos días siguientes (la semana del estreno) que habían fichado a Alberto Olmos en plan Mal-herido por un lado y a servidor en plan cirujano por el otro le dio un parrús.  

Todo ESTO es lo que dice Espigado (clic) pero yo se lo resumo en un parrafito porque supongo que tendrán mejores cosas que hacer que andar pegando botes de hipervínculo en hipervínculo: 

Que muy mal Alberto (hay confianza, ya) y yo. Fatal. Que somos unas verduleras; que no tenemos criterio. Que nuestros juicios son todos sumarísimos; que nos hemos olvidado del análisis. Que somos como la Estaban y nuestros blogs como La Noria. Que es inconcebible que eldiario.es, que se supone que apuesta por el rigor periodístico, acepte entre sus filas a impresentables como nosotros; que por eso envía la queja a la defensora del lector a pesar de qué (esto sí que me ha gustado) nuestra originalidad y enrevesamiento en la forma de construir estos sarcasmos alcanzan verdaderos estados de gracia. No se me merecen. Pues así, encadenando elogios, durante 1.500 palabras. 

Es decir, que se pregunta Miguel Espigado dónde está la policía de Eldiario.es, dónde los profesionales de Diario Kafka y dónde el sentido crítico de servidor. Pues mira, Miguel querido, te diré que los demás no sé, pero se ve que mi Sentido Crítico está en un hotel, el Kafka seguramente, teniendo sexo anal con tu Sentido del Humor

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Los Promotables según Enrique Rubio 

Quizá recuerden el tema de los Promotables de Claudio López de Lamadrid, aquella insignificancia de la que hablamos hace un par de semanas que tenía que ver con vender un escritor antes que un libro. AQUÍ, era. Pues bien, hace unos días, dando un paseo por los blogs habituales me encontré con un divertido artículo del eternamente ácido Enrique Rubio que guardaba una estrecha relación con aquello. Les dejo en enlace (ENLACE) y un fragmento para que se hagan una idea. 

Sé que puede sonar algo exagerado o inverosímil, pero imaginad que a una poetisa le diera por hacerse continuamente fotos de sus rasgos aniñados y sus señales de fertilidad, como labios hinchados y estrogenados u ojos de rana, para vender sus poesías. El éxito estaría asegurado. El porno es el negocio perfecto. El instinto primario siempre triunfa. Una foto de una lolita con rasgos claros de fertilidad y un gesto lascivo siempre vendería más que mil poemas.
Bien. Lo vería apropiado si la lolita vendiera solo sexo y pornografía explícitos en vez de utilizar la calidad de sus óvulos para venderme otra cosa muy distinta, pues acabaría haciéndonos la picha un lío. Cuando un hombre fuera a ponerse a leer una poesía en su blog, ya habría eyaculado mirando las fotos y no le apetecería nada más, mucho menos ponerse a leer poesía. Todos conocerían la calidad de sus óvulos pero nadie el título de uno de sus libros. Sin embargo, la mayoría de hombres y muchas mujeres creerían que sus poesías son extraordinarias por el efecto halo. (Texto completo: aquí

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Gonzalo Garrido, de profesión Perpetrador 

Gonzalo Garrido fue el hombre que montó, organizó, perpetró, aquello que se dio en llamar “Encuentros de blogs literarios” que reunió a un puñado de gente del medio que habló, habló y habló (hasta que el entendimiento derrotó) de un montón de cosas que sólo les importaban a ellos y sus familias. Luego siguió perpetrando, Garrido, y perpetró una novela llamada “Las flores de Baudelaire” de la que ya se hablaron maravillas en este mismo blog. Me niego a resumir la película. Toda la historia AQUÍ

Puesto que Garrido lleva lo de perpetración en la sangre sugirió que estaba planeando un segundo encuentro de blogs literarios por si la gente no había quedado contenta con el menú o algunos de los integrantes no habían acabado de decidir si quedaban para follar o no. Mensaje para aquellos que no tienen plan para el viernes por la noche de un indeterminado mes del año que viene: esta es la vuestra. 

Perpetrando, perpetrando y viendo que lo de los frikiencuentros le sentaba muy bien a su novela, que ya va por la segunda edición (tiembla María Dueñas), Garrido, el azote de los vagos, se apuntó a otro encuentro literario: Liburutekia. Se ve a que este hombre lo de las letras le mola. Total, que los días 13 y 14 se juntó en Bilbao con un grupo de escritores que no conoce ni dios (hora va siendo, ya, de que llamen a Nuria Azancot para que les monté una Generación Literaria en condiciones) para hablar, otra vez, de la putas nuevas tecnologías, total para que acabemos todos escribiendo en Word, cogiendo los libros en la biblioteca o bajándolos por alguna torrentera. [Aquí el programa para los curiosos.] Por las conclusiones no esperen; ya se las cuento yo: que todo muy bien; que super-majos, todos; que el futuro está aquí; que sin tarifa plana no eres nada, monada; que qué tacones tan altos, amor. 

Puesto que nuestro héroe, Garrido, aspira a una tercera edición de su novela, perpetra otro encuentro, el primero de esta clase, también en Bilbao, llamado “Negra y de Bilbao” (gran nombre) que ha tenido lugar o está teniendo lugar hoy, ahora, en la Casa del Libro (de Bilbao, sí). [Salvo error] participan en él cuatro colegas (de profesión), un moderador (aunque no son de esperar grandes conflictos) y un puñado de gente que seguramente se verá obligada a comprarse alguno de los libros de los contertulios. La charleta irá sobre entender el alcance de este género y sus limitaciones, o lo que es lo mismo, por dónde se mueve el animal y de qué color tiene la cola. Apasionante. A ver si hay suerte, los sacan en Quimera y nos enteramos con detalle. 


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Nuevo trovador para el Nuevo Drama 

Los más viejos de lugar recordarán aquello del Nuevo Drama, la primera Generación Literaria de Diseño. Se lo resumo: Soto Ivars, Manuel Astur y el eternamente escritor novel Sergi Bellver (el único hombre capaz de escribir un poemario, una novela, un relato, un microrelato, una obra de teatro y el guión de una película sin dejar rastro alguno) utilizaron un recopilatorio de cuentos llamado “Mi madre es un pez” para adscribir a todos los antologados a su propio círculo concéntrico y vicioso; un plan que parecía de natural espontáneo sin ser tanto así. Aquello fue un desastre en todos los sentidos sobre todo porque se quedaron más solos que las tres teniendo que pagar ellos solitos el dominio web a perpetuidad. 

O eso creíamos hasta ahora. 

Si hacen ustedes clic AQUÍ verán que el Nuevo Drama está de enhorabuena: ¡ha parido un poeta! Su nombre: Francisco Javier Sanchez Ocaña. Vamos a hacerle el curriculum: FJ ve la luz en Granada en 1981. Nace, crece y se desarrolla sin llamar la atención pero desde muy joven siente la llamada de la literatura, una pasión que acabará desembocando en un poemario que le publica una editorial. No es fácil ser especial. Dice Soto Ivars que el poemario de este chico fue razón más que de suficiente para invitarle a formar parte de ese peculiar valle de lágrimas. Estoy convencido de que Soto, que es un poco cabrocete, dice esto a sabiendas de que de los tres miembros sólo él ha aportado producción a esta desigual cooperativa. 

Damos desde aquí nuestra más sincera enhorabuena a Sánchez Ocaña, a quien se le ve realmente ilusionado cuando afirma que enseña a su familia y amigos el mail que le escribieron los neodramáticos; se le llena la boca, dice, con un mantecado de ilusoria grandeza, se chupa los dedos, emborrona el ratón. Se deshace lentamente, Ocaña, el hombre que tiene “Los ojos de Sarah” junto a “Rayuela” sin leer por miedo a empezarlos porque no quiere que se acaben (que de todas las excusas que se dan por no haber leído un libro es, con diferencia, la mejor). 

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ANEXO: Promociones varias


Nuestros tiempos felices” (La esfera de los libros), una novela de la coreana Gong Ji-young (autora que se vende como “la Paulo Coelho de la literatura oriental”), lleva en su portada un globo informativo que dice lo siguiente: “más de 20 millones de lectores en Asia”. El lector se imagina que por muy grande que sea Asia veinte millones no dejan de ser una cifra a tener en cuenta. Pues no. En la web de la editorial, que consulto por sincera curiosidad, descubro que la cosa no es tanto así como asá: “Con más de veinte millones de ejemplares de sus títulos vendidos en Asia, Gong Ji-Young es una de las autoras más sobresalientes del panorama narrativo actual.” Según la wikipedia el total de títulos vendidos por esta mujer son once. No es por restarle méritos a la muchacha pero cambia de cojones, la cosa. 



y 2 

Recibo una nota de prensa (automática) de la editorial Planeta (la del premio ese tan importante) informándome de un acontecimiento de repercusiones bíblicas: “Pídeme lo que quieras”, de Megan Maxwell, la primera novela de una saga erótica española publicada por Esencia y que está teniendo una gran acogida, ha recibido un premio: las tres plumas a la mejor novela erótica (claro) otorgada por “Pasión por la novela”, un blog de color rosa chicle. La autora prepara actualmente la secuela que se llamará “Pídeme lo que quieras ahora y siempre”, algo para lo que no tenemos palabras. Porque no hay dos sin tres, nos tememos lo peor con el cierre de la más que posible trilogía de la que nos atrevemos a aventurar un posible título: “Pídeme lo que quieras ahora y siempre pero cierra la puerta al salir”. Ahora bien, los más impacientes, aquellos que no sean capaces de pasar ni cuatro meses más sin leer algo de Megan Maxwell, nos avanza el avance que la muchacha publicará en breve otro libro chic-lit (este palabro figura en el comunicado) en la misma editorial, llamado “Melocotón loco”. Ahoguen las carcajadas: Melocotón loco es, con diferencia, el mejor título de novela erótica que yo he visto en mi vida. Aún así esta chica necesita urgentemente que alguien mire por su imagen púbica pública. 

A destacar, también, en el plumarés del premio, el libro llamado “Recuerdos” de Melanie Alexander galardonado con las tres plumas a la mejor novela romántica autopublicada paranormal, que como subgénero marginal es absolutamente genial porque sí.