jueves, 17 de febrero de 2011

Imagen irreal de una lectura



Este blog permanecerá cerrado durante la lectura del libro de Rubén Martín G. Acontecimiento que, si nadie evita, tendrá lugar en unos minutos. 

El dueño y señor de este espacio ha cerrado sus puertas, ha apagado las luces y ha vuelto a encenderlas porque al no ver se ha dado un golpe contra una mastodóntica escultura hecha de poliestireno expandido que algún desaprensivo cartero del servicio de correos Tristero & Co. ha dejado en el portal de acceso a este blog y que reproduce, con virtuosismo milimétrico, una trompetilla anudada con sordina.




El dueño y señor de este lugar, aún estando herido de muerte mortal, logra descorchar el libro, lo deja respirar y se recrea en estos momentos con los vapores que exhala; vapores estos que se cuentan por millares y que le provocan pequeños y taquicárdicos placeres. 

El dueño y señor de este antro se recrea en este momento en la lectura del libro en cuestión y se compromete en silencio silencioso a comentarlo inmediatamente después de acabado; cuando pase de pendientes a histórico. Como el libro tiene apenas 90 páginas e incluye fotos y saltos de página calcula, el lector, que será cuestión de cinco minutos. 

Y no se equivoca.


2 comentarios:

  1. vale, me espero en el café de enfrente; no, el otro, vale 5 min.

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  2. Espero que ese bar sea 24 horas...

    Siento el retraso. Uno no se conecta siempre que quiere o no al menos del modo que le gustaría. Una larga historia.

    Y tampoco fueron cinco minutos la lectura sino un poquito más.

    Pero ya está. Queda corregir, ver que no quede una chapuza y a media mañana publico la sentencia.

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