martes, 17 de diciembre de 2013

“Constructores de monstruos” de Javier Tomeo

Hoy toca comentar una lectura de hace dos meses. Me van suponiendo injusto en grado sumo y relativizan todavía más el caso que me suelen hacer. Gracias.

La novela, corta cortísima, cuenta la historia de un creador de monstruos y su ayudante en un mundo en el que existe la figura del creador de monstruos y en el que éste tiene ayudantes. Como en la vida misma el jefe no es el más listo ni el ayudante el más tonto sin ser ninguno de los dos nada del otro mundo o más bien sí, pero de uno bastante peculiar. Imaginen un viejo castillo, viejas maneras, ladrones de cadáveres y gente sin demasiada experiencia pero con mucha voluntad. Es como el colegio de Harry Potter pero en versión Frankenstein y protagonizado por un Gabino Diego en sus peores momentos.

Es decir, que va de esto: en el siglo XIX en un castillo alemán situado junto a un cementerio, un cabezón, un cabezoncito y un enano coinciden en la creación de un monstruo aterrador, al que llamarán Karolus, encargado por el tío del primero para meter en cintura al populacho. Esto le sirve de excusa a Tomeo para plagarlo todo de reflexiones varias a cual más boba, intrascendente y mil veces vista (ver ejemplo en la siguiente cita) pero sobre todo para hacer un poco el ganso y para poder hacer de sus protagonistas seres por sí mismos monstruosos.

—¿Te parece necesario que Karolus sea feo? —me pregunta.
Le contesto que los monstruos, por definición, tienen que ser feos, asimétricos y deformes. Eso es, por lo menos, lo que se espera de ellos y lo que aconseja el manual.
—Si no lo fuesen —añado—, ya no serían monstruos y no nos servirían de consuelo.
No entiende lo del consuelo, así que le explico que si en este mundo hay monstruos es para que nosotros, que también estamos en él, nos consolemos pensando que podríamos ser peores de lo que somos.
—¿Qué significa nuestra pequeña fealdad cotidiana comparada con la de un buen monstruo?

Poco o nada interesante novela si no es vista a través de otras lecturas del autor. Y de humor, justita. Una cosa es cierta: como creador de personajes, digamos, peculiares, Tomeo termina de la mejor de las maneras posibles: haciendo protagonistas a otros que son, como él, constructores de monstruos. Lo absurdo del planteamiento y resolución lo suponen ustedes inevitado. La putada es que no sabe a nuevo, a original ni a interesante. No sabe a nada. O sí. A tiempo perdido.



13 comentarios:

  1. Tomeo es algo irregular como escritor. Tiene libros francamente buenos, como "El castillo de la carta cifrada" o "Amado monstruo" y otros algo más flojos, como "El cantante de boleros", para mi gusto, aunque en general de bien a muy bien, al menos lo que he leído de él, salvo algún relato de "Cuentos perversos" realmente flojo.

    Esta que comentas me parece que no estaba acabada cuando murió, no? A lo mejor es por las prisas y eso.

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    1. Pues a mí "Amado monstruo" no me gustó (casi nada). Tengo la reseña escrita y de hecho estuve tentado a publicarla hoy pero preferí respetar el orden en que fueron leídas. 

      No sé, sin disgustarme, no le acabo de ver la gracia a Tomeo. 

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    2. Ya. Creo que en el caso de "Amado monstruo" hay que tener en cuenta cuándo fue escrita.

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    3. Hummm, no sé yo. Ya hablaremos de ella pero así de entrada.... un poco decepcionante fue, aunque no me parece una mala novela cero que va perdiendo fuelle a medida que avanza.

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  2. Ya ni Tomeo, Tongoy. Es pa mearse.

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    1. No perdamos el norte, lo de Tomeo (por lo que he visto) no era para tanto. Veo que tiene sus fans. Me alegra.

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  3. Iba a escribir: “o sea, otro cagarro de un autor español joven”, pero veo que el tal Tomeo ya tiene sus años. Lo que me pregunto es quién puede disfrutar de los libros de determinados autores (no hace falta decir nombres, supongo), ya que si se editan será porque alguien disfruta de ellos.

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    1. Ojo, Tomeo tiene (o tenía) una legión de fans considerable. No he encontrado críticas negativas por ningún lado (tampoco es que las buscase). Supongo que un estilo que te tiene que gustar. A mí un rato sí, pero luego me cansa. NO me aporta nada. No me pone.

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    2. Hombre, fue de los pocos que se dedicó a innovar algo en la maltrecha literatura española de los 80. Si alguien lo ha leído esperando "obras maestras" se ha equivocado. El absurdo, como todo, tiene que cumplir unos mínimos que Tomeo cumple y sobrepasa. No todo van a ser realismos en este mundo.

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    3. Puede ser. En realidad, yo pensaba en Andrés Barba, en Matías Candeira, en Elvira Navarro, en el sobrino de Vila Matas, en Alberto Olmos (aunque éste dizque está un poco acabado), en Alex Morellón, y por ahí.

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  4. Cabecera nueva, o al menos ahora me fijo yo. ¿Versión zombie navideña de las muñecas de famosa se dirigen al portal o es la colección de tu pequeña hija malvada?

    Y por añadir algo literario: leí a Tomeo hace tiempo y no me acuerdo ni de cómo se titulaba el libro ni mucho menos de qué trataba: dejó una huella profunda en mí....

    Otra: ayer fui a comprar Asterios Polyp (para regalar) y no pude encontrarlo, el librero de la tienda de cómics me dijo además que la editorial Sinsentido está muy malita, con un pie en la tumba. Como tantas otras que empezó a enumerar... La novela gráfica, me dijo, no vende una mierda, me explicó, que se puso de moda pero que ya se está pasando y los autores y editores empiezan a pasar de ella. Mi impresión sin embargo no es esa -hablo sólo por lo que veo a mi limitado alrededor, claro-. ¿Qué crees, tb ha llegado aquí la crisis, se publican realmente menos novelas gráficas?

    Un abrazo

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    1. Ni puta idea. A ver, cuando yo lo vivía desde dentro (cuando era consumidor "activo"), hace unos... ¿ocho/diez años?, me parecía que el comic (lo de novela gráfica no sé yo) estaba en auge y de hecho parecía vivir su mejor momento. Esta puta crisis se lo está comiendo todo, no veo porqué esto iba a ser diferente. Joder, si no vende ni Reverte...

      Puede que también tenga algo que ver la piratería. No cuesta lo mismo leer un comic en inglés que un libro. A mí para lo primero me da, para lo segundo no.



      Sobre la foto. Bueno, es que me daba cosa entrar en el blog y verlo ahí tan blanco y vacío. Esta me la encontré por google por casualidad y cuanto más la miro más me gusta. Igual hasta me la quedo.

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    2. Quédatela, Tongoy, quédatela, que ésta es buena buena. Parece una imagen alegórica de los escritores que reseñas después de leer tus críticas, en plan no dejo títere con cabeza. Sólo te faltaría poner debajo del nombre un pequeño "escritores que entráis, abandonad toda esperanza" XDD. Saludos de un anónimo habitual.

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