miércoles, 2 de octubre de 2013

Resumen de lecturas Septiembre 2013 (y avance de octubre)

Recupero, excepcionalmente, una vieja costumbre: comentar brevemente las lecturas del mes pasado. Octubre será un mes más de leer que de reseñar por lo que es de esperar que quede el blog un tanto abandonado. Me van a perdonar pero me lo he ganado. El caso es que no me parece del todo justo dejar en el olvido tantas lecturas que sé que de otro modo nunca llegaría a comentar.

Ahí va, pues.

Arrancó el mes con “Infancia” de J.M.Coetzee, reeditado recientemente por Mondadori en un tomo que incluye los tres relatos autobiográficos. Yo lo empecé ahí, pero lo acabé en el kindle por comodidad. (Sí, el futuro; ya advertimos que estaba aquí.) El relato bien, gracias, bastante bien. Sencillo, sereno e interesante como suelen ser las memorias escritas por gente de cierta edad. No ve uno mucho de Sudáfrica (tampoco se vende como una lección de historia) pero en el fondo se agradece esa visión desde la perspectiva de un niño al que le pasaban cosas que tenían que ver con la política sin ser él ni remotamente consciente de qué coño era eso. Lo dicho: una agradable lectura…

…que me gustó lo suficiente como para plantearme seguir adelante con las memorias de algún otro escritor. El elegido fue (por una reseña de Malherido, para que luego digan) “A la caza de la mujer” de James Ellroy. Empezó bastante bien. Era Ellroy, ¿vale? (Hola, aquí un fan de América y Seis de los grandes y aquel cuarteto de los ángeles.) Sí, pero no. Ellroy cae en el abismo habitual de los escritores “abismales” (drogas, alcohol…) por la razones sobradamente conocidas: le matan a su madre cuando tiene 10 años y desde entonces, y hasta hoy que sepamos, arrastra el peso del culpa de lo último que le dijo, que era algo así como ojalá te mueras, mamá, o no sé qué. Bromas aparte, la cosa tiene que doler, que a los diez no se procesa como a los treinta, y esto se traduce en un continuo lloriqueo a las tantas de la noche sentado frente a un teléfono en algún rincón oscuro del hogar. Y si hubiera esperanza de redención, pase, pero se ve que no es así, que todo es un llanto amargo hasta la noche del martes por lo menos. Es el relato ideal para acabar con el mito de James Ellroy. Y para morirse de asco, también. 

“La senda del perdedor” de Bukowski fue más de lo mismo: autobiografía en vena. Cuando leí a Bukowski, hace años, lo hice sin orden ni concierto, y hace poco, un par de meses, me dio por tomármelo en serio. Empecé cronológicamente mal (“El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco”) pero seguí bien, por la senda esta, que era uno de los que no recordaba haber leído. Premio. Relata su más tierna infancia (es un decir) y viene a confirmar que lo más importante para ser escritor es que tu padre sea un hijo de puta. En general, muy bien. Bukowski es un refugio bastante seguro entre lecturas mediocres o directamente malas, como la de Ellroy. Tiene ese no sé qué, qué sé yo; ese centrarse en lo fundamental y ahorrarnos detalles de su amor por la literatura, quitando algún momento puntual. No como otros, que de tanto amar la literatura parece que no vean más que libros y lecturas y todos sus recuerdos de infancia sean la misma mierda.

“Por si se va la luz” de Lara Moreno fue la cuarta lectura de mes. Ya está la reseña escrita y saldrá en nada, apenas unos días. Les adelanto que no me entusiasmó.

Quinto: “El héroe discreto” de Mario Vargas Llosa. Hay un post sobre este asunto y la cuestión del abandono. Los habituales lo recordarán. Está AQUÍ. Para los perezosos: no pude con ella. Horrible, espantosa, mortalmente aburrida. 

“Los fantasmas del masajista” de Mario Bellatín es un libro recogido en la obra reunida del escritor que acaba de publicar Alfaguara pero yo lo leí en la edición de Eterna Cadencia. No es una novela sino más bien un relato corto, de apenas una páginas, pero que gracias al tamaño de la letra y al anexo fotográfico (supuestamente enriquecedor), da para setenta. El arte de la edición. La historia es Bellatín visitando una clínica para tullidos y el masajista contándole una película de su madre, que se acababa de morir, y un loro que tenía y lo unidos que estaban. Bueno, en fin, bastante normal. Es el primer libro que consigo terminar del escritor y no sé si repetiré, honestamente.

“El abrazo” de David Grossman no es una novela, es un cuento casi diría que infantil. No, qué digo, sin “casi”. Es infantil y punto. Maravillosamente editado por Sexto Piso, con unos dibujos que son apenas trazos hechos con carboncillo, el texto de Grossman habla del abrazo como remedio contra la soledad (o la “sensación de”, que para el caso es lo mismo), que tampoco es que sea un gran descubrimiento. Ideal de la muerte como lectura previa al sueño y para descansar de tanto Gerónimo Stilton y tanta leche. 

“Todos los crímenes se comenten por amor” de Luisgé Martín es una recopilación de relatos del escritor que, sorprendentemente, me gustó bastante. Merece un post y lo tendrá. Baste decir que llegué a él con todos los prejuicios habidos y por haber (que si Luisgé, que si español, que si relatos…) y a pesar de todo no tardó en atraparme. Me duró dos días, que tampoco es decir mucho porque tiene poco más o menos 150 páginas. Pero bien, en general, bien. Lo dicho, ya entraremos en detalles.

El final de septiembre me pilló en el ecuador de “Siete”, recopilación de los mejores relatos de Chimal, el escritor más feo del mundo. Tomazo de 300 páginas que parecen 500. Demasiado cuento para mi gusto. No está mal, pero acabaré pidiendo papas. De momento lo aparco hasta que se me pase la hartura.







MISIÓN OCTUBRE

Tengo grandes planes para octubre. Demasiado grandes, me temo. Supongo que de todo lo previsto apenas leeré la mitad, pero me gusta trabajar sobre un calendario. Este calendario:

“El libro de los pequeños milagros” de Jacinto Muñoz Rengel, la enésima recopilación de microrrelatos del año. Es el género de moda. Todos los niños los practican. No espero mucho de él, si acaso confirmar si, tal como sospecho, Jacinto es uno de los escritores más sobrevalorados del panorama literario actual. Español, se entiende. Y sí, por lo que llevo leído, igual un poco sobrevalorado sí que está. Él y por descontado, el microrrelato. 

“El camino de ida” de Ricardo Piglia no necesita presentación. Piglia, Anagrama y el habitual aval de comentarios elogiosos. Porque me fio, me lo he comprado, como también he comprado la que es mi lectura actual, “Sermón sobre la caída de la montaña” de Jerôme Ferrari. Apenas cuarenta páginas no me llegan para emitir juicios (es broma), pero de momento puedo decir que octubre empezó bastante bastante bien (la repetición es voluntaria).

Más. Esta misma semana sale a la venta, tras un largo silencio, el nuevo libro de Ramón Buenaventura, también compra segura (aquí un pirata dilapidando el tesoro), “NWTY”, siglas de No Working Title Yet (todavía sin título de trabajo). De Don Ramón no le leído nada más que el fruto de sus traducciones, pero tengo buenas vibraciones con este libro, no me pregunten la razón. Publica Alianza, al igual que “La fuga del maestro Tartini” de Ernesto Pérez Zúñiga, autor que me ganó hace años con “El juego del mono” y que ahora se la juega con lo que parece una novela de corte histórico, género al que renuncié hace más tiempo del que soy capaz de recordar y al que vuelvo con mucho muchísimo miedo. 

“Bono, el hombre del poder” podría poner la nota de no ficción de este planning. Se dice se cuenta se rumorea que el libro termina con el mito de Bono Salvador de los pobres. Aquí no hay nada que nos guste más que ver los mitos caer y por eso, lo vamos a leer.

Termino. 

Dependo de mi biblioteca habitual para leer “La habitación oscura” de Isaac Rosa de la que estoy oyendo de todo, desde los que dicen que es maravillosa hasta los que no han podido pasar de la página treinta. Bueno, solo hay una forma de salir de dudas. Más de lo mismo (también dependo de) con “Librerías” de Jorge Carrión, finalista del premio Anagrama de Ensayo. De esta no leído nada fuera de lo que viene siendo el circuito habitual de suplementos buenistas. Los libros sobre libros o librerías o libreros o bibliotecas suelen aburrirme bastante (sobredosis de amor por los libros); prometo dejarlo si es así.

Eso es to… eso es to… eso es todo amigos.


34 comentarios:

  1. Y dale... Carlos, que el problema no es el género, es que fallas el tiro. No has leído ni uno de los grandes autores de microrrelato españoles (en eso que te ilustren los comentaristas pero sin mal rollo). Ahora, el libro de Rengel es potente, ¿eh? No hay chorradas tipo chiste de bar, sino textos que aúnan filosofía, imaginación libre y humor. A mí me ha gustado mucho, será porque no tengo prejuicios de género y porque ahí hay calidad literaria. Saludo.

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    1. Rengel es viejuno y aburre tendiendo al infinito.

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    2. Ya empezamos. Discutamos otro día, mejor. Con la reseña.
      Mire, ese rollo de "no has leído a los mejores" me lo dicen cada vez que leo algo, pero nunca me entero de quienes son los mejores.

      Aquí hay un especie de reseña sobre Rengel. ¿Qué opinan?

      http://lamaniadeleer.com/2013/09/29/el-libro-brunido-de-jj-munoz-rengel/

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    3. Bueno, pues yo digo que con este libro Rengel está ya entre los mejores escritores actuales del género. Solo espero que no me lapiden por eso. Y disculpa, Carlos, por soltarte el rollo, quizá empieza uno a veces la casa por el tejado. Saludo del mismo anónimo de ayer.

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    4. Muy bien, pues yo digo que eres Rengel, uno de sus alumnos o un primo (familiar).

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    5. Joder, macho, parece algo petsonal. Propón tú una lista de autores de microrrelato a leer y todos contentos.

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    6. NO HAY. Pesaditos sois con las listas. No hay nada que merezca no ya el dinero sino el esfuerzo de leerlo. Este muchacho, Tongoy, lo mismo podría ponerse a comer tipos de mierda y encontraría alguna más apetitosa que los libros de microrrelatos.

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    7. Lo elegante es precisamente gastarte el dinero en algo que lo mismo no te gusta, chico. Todo lo demás, es malvivir con la cabeza metida en un saco de mierda. Folla un poco, hombre, que no todo es tener en el feis a un chorro de escritores a los que luego pones verdes.

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    8. Gran idea. Voy corriendo a comprarme libros de poesía. Elegancia ante todo.

      Anda que no habrá cosas en las que gastarse el dinero que en libros que "lo mismo no te gustan". Será por libros....

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  2. ¿Qué fue de Amado monstruo?

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    1. Es de agosto. El primero de agosto, de hecho. El segundo, “Problemas oculares”. El resto de los libros de ese mes están todos reseñados. (Hijos apócrifos, Donde dejé mi alma, Los ojos de los peces, Andanzas del impresor Zollinger, Samuel Johnson está indignado, Un hombre soltero).

      No me olvido de él. La reseña está escrita. Saldrán varias de Tomeo al mismo tiempo.

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  3. ¿Qué le ha parecido el de Chimal, señor Tongoy? Yo le adelanto que ni él ni el prologuista son lo mío.

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    1. No es tipo de relato que más me gusta, pero empezó muy bien.

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    2. A todo esto no lo acabé. Lo que digo arriba es cierto: está aparcado. Exactamente en la página 189.

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  4. Ya he leído lo que opina, benévolamente, de Chimal.

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  5. Después de leer el "Sermón sobre la casa de Roma" sentí cierta decepción . La mezcla de tragedia griega y de sermón laico acompañado por una prosa bien construida pero rebuscada, con frases largas, plagadas de subordinadas, y con regusto intelectual, hacen poco placentera su lectura. Los personajes no logran conectar, a lo que contribuyen las continuas rupturas narrativas de la historia en aras, supongo, de primar la reflexión por encima de la emoción... que apenas llega al final de la historia... Libro con interés, que peca de exceso de intelectualidad a la francesa. Me recordó a esa joya que es "Diario de un milenio que huye" de Marco Lodoli, pero esta novela, sobre la mentalidad del superviviente a nuestro mundo caótico, si que acierta plenamente al retratar la fuga sin fin como la única casa posible de cierta generación.

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    1. ¿No podías evitar la recomendación, eh? (Prácticamente inencontrable, ese libro de Lodoli, pero lo conseguiré).

      Sigo leyendo. No digo nada, que luego todo se sabe.

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  6. Ha fallecido Tom Clancy. Podías leerte algo de él, como homenaje, ¿no?

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    1. Hecho. Me pondré ya mismo con sus obras completas. Bueno, no sé si esperar por una nueva traducción...

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  7. Yo espero leer pronto el de Coetzee. No he leído nada de este autor y, en fin, veremos qué tal.

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  8. Tongoy, ¿sabes algo de esta chorrada?http://www.festivalpremierroman.com/SDL_2013/medias/presel_es_2013.pdf
    ¿Hay pasta o solo palmaditas en la espalda? ¿A quién premiarías tú?

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    1. Intemperie le pasa por encima a todas las demás.

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  9. Eso no es un premio. Es, siendo muy generoso, un reconocimiento de un grupo de lectores que nunca leerían el libro ganador si no se lo hubiera regalado la editorial. Es como los minutos finales de un partido de baloncesto resuelto: correcalles, reservas, tiros mal seleccionados, un espectáculo que transcurre mientras la gente se prepara para irse.

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  10. Así que el de Olmos te lo tenías archivado en el recuerdo hasta que se metiese contigo en su blog....¡¡EH!!

    Queremos saber.

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    1. ¿No es evidente la jugada?
      Atento:

      Olmos reedita libro a mediados de mes. A finales se marcha a México pero antes deja un mensajito en su blog. Es la Tongseñal. Yo publico el post de Pose cual si fuera un acto de venganza. Se arma la de dios. Olmos se exculpa así de participar como anónimo y yo me hago el tonto respecto a su viaje. Justo antes de su vuelta yo publicaré un post anodino que habrá acallado convenientemente el furor anónimo y así él podrá entregarse a su habitual pasión: escribir la segunda crónica mexicana, Alb Returns, que se incluirá en un libro llamado POSEiDOS.
      A cambio de tal vil acción yo publicaré algún libro en Mondadori. De momento chiquitito, seguramente en la sección de ebooks (que habré promocionado poco antes). Ni que decir tiene que no me costará nada. Incluso me han ofrecido ser prologado por algún escritor de renombre, pero vete tú a saber lo que entienden estos por “renombre”, lo mismo es uno que lo tiene compuesto.

      Todo esto siempre y cuando Olmos y yo no seamos la misma persona, claro.

      Espero que esta respuesta haya sido satisfactoria.

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  11. Efectivamente, eso no es un premio, por eso, subjetivo o no, es justo, más que cualquier premio español, y huye de nepotismos ibéricos: los lectores votan sus obras favoritas sin conocer a los autores. Ni hay pasta ni palmaditas en la espalda, sólo un reconocimiento a los tres autores noveles más votados.

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  12. ¿Cuántas horas lees al día?, sólo por curiosidad. Yo intento sacar entre 1 y 2 de lunes a jueves y no me da para ni la mitad.

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  13. Pues si esto le parece mucho tendría que haber visto los resúmenes de hace dos años: el doble y muchas veces más del triple. Buenos tiempos.

    Leo cuando buenamente puedo, que siempre resulta ser menos de lo que quisiera. Excepto el sábado, que suele ser imposible, todos los días leo algo, aunque no sean más que diez minutos. A mediodía mi media horita no me la quita nadie y por las tardes, si está tarde de parque (tengo una hija de siete años), dispongo de una hora u hora y media. Súmele lo que pueda robarle a la noche (otra media hora, una si puedo) y tenga en cuenta que siempre surgen imprevistos. Reste también el tiempo que le dedico al blog y a los comentarios y ahí lo tiene.

    Pero ahora en serio: es poco para lo que fue. 2011 se saldó con más de 160 libros leídos. El año pasado fueron 110. Este dudo que llegue a 90. Soy un hombre en franca decadencia.

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    1. Y después de haber cotilleado lo que publica en alguna que otra ocasión, me pregunto yo...con todo lo que usted lee... que nunca le guste nada y que su blog tenga como único fin despotricar de los libros que "reseña"...es cuanto menos curioso, ¿no?
      ¿Tan cualificado es usted para estar por encima del bien y del mal? ¿Tan talentoso en sus apreciaciones? ¿Tan exigente en sus lecturas? ¿Tan acertado en sus opiniones? Yo no soy ninguna experta la verdad, pero es que pierde credibilidad, y ya que se toma la molestia de leer tanto y de pasarse media vida aqui, y que tiene seguidores que entramos a leerlo, podía dejar el papel este que a veces parece que se ha construido y ofrecer una visión más real de las cosas, ¿no?. Que al final termina pareciendo una copia barata de Risto Mejide. Se agradecería un poquito de objetividad, un poquitín nada más, aunque sea para mantener las apariencias de que tiene algún criterio en lo que hace. (sin acritud)

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    2. Sin acritud:

      Se ve que no ha cotilleado lo suficiente. Siga. Decir que nunca me gusta nada es bastante gratuito, pero acepto la generalización con gusto.

      Sí, estoy sobradamente cualificado para decidir si lo que leo me gusta o no me gusta. Ni soy exigente en todas las lecturas, ni acertado en mis opiniones; ni falta que me hace. Lo voy a decir una vez más: la objetividad se puede buscar y se puede encontrar, pero no aquí. NO me interesa ser objetivo; no quiero hacer carrera. Esto es flor de un día. Mañana me puedo levantar y decidir pasar el resto de mi vida pintando soldaditos de plomos. De momento no me ha dado por ahí, por eso leo lo que me apetece o aquello por lo que siento curiosidad y comento según me levante o según esté el café de la mañana.

      Todo lo demás no depende de mí. Sabrá usted lo que hace con su tiempo libre.

      Repito: ha sonado fatal, pero lo digo de buen rollo. Palabrita.

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    3. En absoluto ha sonado fatal. Con objetividad me refiero no a que deje de leer lo q le plazca o que deje de dar su opinión. Me refiero a que no puede ser que todo lo que "reseñe" sea tan malo,tan digno de burla,es que pierde la credibilidad. Y sus opiniones dejan de tener valor. Es como si se hubiera montado este personaje para trascender. Este blog para que todos acudan a ver qué barbaridad ha puesto esta vez. Y claro, usted mism lo dice. Si aqui no hay objetividad qué criterio subjetivo sigue? Decir que todo es una mierda literaria, sistemáticamente?y ese qué criterio es? Y si nada le gusta, y cree estar por encima d todo,q hace en un blog en vez d estar publicando en editoriales d prestigio?y si tan seguro está d su criterio por qué no firma con su nombre real? Por favor, si es capaz d pintar alguna vez un soldadito sin destrozarle la cara,hágamelo llegar. Me encantan las figuritas. Palabrita. Seguiré investigando...no vaya yo a caer en aquello que ahora critico.

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  14. Es impresionante, yo los años que más leo deben ser entre 20 y 30 libros. Ojalá mi decadencia lectora sea como la suya!

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