lunes, 28 de octubre de 2013

Una aproximación a “Bajo treinta" (#bajotreinta generation)

Y tras la Última temporada llega Bajo treinta, una antología producida por la Editorial Salto de Página, dirigida por Juan Gómez Bárcena y protagonizada por un puñado de seres humanos de los que ya nos ocuparemos en los títulos de crédito. Los treinta están de moda. 

Pero hoy no toca reseña; hoy lo que toca es aproximación a través de un prólogo, una práctica que se está volviendo demasiado habitual. Pero es lo justo, al fin y al cabo Última temporada (Lengua de Trapo) y Bajo treinta son dos caras de la misma moneda y como tal deben ser tratadas. Sin favoritismos. Jaja. Ja.

Bueno, al lío.

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Para variar, la antología no es exclusivamente de relatos. Se agradece. Es de fragmentos de novela, de aquellos que son novelistas, y relatos, de aquellos que son cuentistas. Se supone que lo mejor de lo mejor. Se supone, insisto. Personalmente prefiero mil veces esto a un puñado de textos que una vez leídos seguramente me van a dejar como estaba. 

«Pero el objetivo no era sólo convocar a estos excelentes narradores, sino invitarlos a participar con sus mejores textos. Por ello preferimos renunciar a los habituales encargos de textos inéditos, cuyo resultado podía no estar a la altura de la calidad demostrada en obras anteriores, y dirigirnos a los seleccionados solicitándoles los pasajes de su obra que a nuestro juicio mejor representaban su propuesta literaria. La mayoría de los textos pertenecen por tanto a libros ya publicados, en una clara apuesta por la calidad antes que por la novedad.»

* * * * * * *

Sabiendo que Juan Gómez Bárcena nace en Santander en 1984 y que lo suyo no es el malditismo ni el victimismo ni otros ismos de corte similar, el prólogo sólo puede ser una defensa de la generación que llamaremos, para entendernos, de los #bajotreinta. Es un prólogo largo que habla de muchas cosas. Lo pueden leer AQUÍ. A mí no me apetece analizarlo en detalle; no tengo tiempo ni ganas; lo único que realmente me interesa es esto (las negritas son mías):

«Lectores, industria editorial y autores parecen haber contribuido de diferente forma al descrédito de la narrativa joven en España. Este libro, sin embargo, se opone decididamente a dicho discurso. Editor y antólogo compartimos la convicción de que existe una literatura joven de alta calidad en nuestro país, que si ha pasado relativamente inadvertida en por razones ajenas a su nivel literario.» 

Convendrán conmigo (y, si no, ya me dirán) en que el discurso de Bárcena se aleja bastante de lo planteado en el prólogo de Última temporada, donde se hablaba de escritores becados que medraban gracias al mamoneo social y al amiguismo o el arrimamiento, que es una variante del frotamiento. Prostitución, en definitiva. Figurada o no, cada uno sabrá. 

Volviendo al prólogo de la antología que nos ocupa, más allá de lo más o menos de acuerdo que uno pueda estar con afirmaciones del tipo “alta calidad” está la intención última de defender a capa y espada a un grupo de escritores que son generalmente maltratados por sus mayores, así como entender qué es eso de pasar relativamente inadvertidos, que parece una forma suave de decir que, a parte de sus amigos y familiares y dos o tres despistados, no los conoce ni Dios. Según Bárcena, muchas son las culpas a repartir y tres los culpables. Saquémosle punta a esto.


Los lectores
«Los primeros culpables en la construcción de este discurso [la baja calidad de la literatura joven] somos seguramente los propios lectores, que con frecuencia hemos interpretado la relativa [y dale] ausencia de autores emergentes en editoriales y premios relevantes como prueba de su mediocridad.»
O no. Además de eso —que sí, admitámoslo, es perfectamente posible— está lo otro: la constatación de una realidad: no es tan alta la calidad como la pintan. No siempre, al menos. Afortunadamente, hay de todo. Quienes leemos habitualmente a lectores jóvenes sabemos de qué hablamos. Quizá no seamos los mejores jueces (sin duda no lo somos), pero esa es otra cuestión (que bien merecería una antología crítica, no me digan). Un libro te llega o no te llega y los de cierta gente, fundamentalmente joven, no suelen llegar ni a la esquina. Por algo será. Hay excepciones, claro, pero como norma general esto es así y no hay vuelta de hoja. No pasa nada porque los jóvenes no ganen premios; si ese es todo el problema no hay de qué preocuparse, se cura con el tiempo. O no.



Las grandes editoriales
«[…] los grandes sellos han ido perdiendo gradualmente interés en apostar por jóvenes talentos, en especial si estos son españoles; […] Desaparecidos de escena los grandes sellos, son las pequeñas editoriales independientes […] las que han recogido el testigo de publicar narrativa joven de calidad».
Sí y no. No sé. 

Las grandes editoriales son lo que son y siempre van a apostar por el caballo que lleve las de ganar. Ya tenemos una edad para creer en cuentos de hadas. A estas alturas de la película dudo mucho que publicar en Mondadori, por ejemplo, sirva de algo. (Que se lo digan a Antonio Fresy Cool Rodríguez.) No. No creo que el problema sea tan sencillo como esperar que Lumen te publique y Fernando Valls saque tu reseña en Babelia o que antes de salir el libro ya se anuncien sus chorrocientas traducciones a veinte lenguas o la venta de los derechos cinematográficos a una productora finlandesa. Todo esto es dinero que hay poner sobre la mesa. Salvo excepciones, un autor joven es una apuesta muy poco segura y muy largo plazo. Es un producto tóxico. Esto nos lleva al punto anterior: ¿estamos realmente seguros de que la calidad es suficiente para que un editor te dedique una partida de equis miles de euros? Mi experiencia me dice que no. El sentido común, también. A los veinte no se triunfa. A los veinte se fracasa estrepitosamente. 


Los propios escritores
«Por último, no hay que eludir la responsabilidad de los propios autores, que rara vez transmiten interés por sus compañeros de generación. Es de hecho ésta una afirmación largamente repetida en reportajes, entrevistas y artículos: un momento en el que el joven narrador en cuestión declara que no lee a sus contemporáneos, porque prefiere la enseñanza perdurable de los clásicos.»
Mi no entender. ¿Se busca corporativismo o qué se busca? Que otro escritor te lea o no te lea no significa absolutamente nada. Sólo los escritores y los enfermos leen las entrevistas. Esas cosas se dicen para evitar el fango de la verdad; a saber: que tu libro es una mierda, chaval. Y para darse una pátina de prestigio, aunque sea ajeno, también. La realidad es la que es. No hace mucho una joven escritora especializada en subproductos prometía que su próxima novela sería “más Proust, más académica” [vómito]. Más allá de la carcajada que pueda provocar semejante afirmación está la sensación de que hay gente que no merece ser leída, no digamos ya respetada.

Los amigos están para ir a las presentaciones, mandarte fotos posando con tu libro y que las subas a tu muro y para darte un me gusta al día. Para eso están. No se van a leer tu puto libro; tienen mejores cosas que hacer. 

Espabila, nene. Estás solo.



“La imaginación está secuestrada. Las grandes editoriales, con muy contadas excepciones, están haciendo un daño extraordinario a la literatura. Todo lo que tiene que ver con las operaciones de marketing y de comercialización, están dañando sobre todo a los chicos muy jóvenes, las generaciones que vienen por detrás, que están condicionados en la manera de escribir.” (Eduardo Lago, http://www.youtube.com/watch?v=9Sk3JiDwPwQ)



Relación de victimas de las circunstancias: Guillermo Aguirre, Víctor Balcells, Matías Candeira, Cristian Crusat, Irene Cuevas , Aixa de la Cruz, Jenn Díaz, María Folguera, Julio Fuertes, Marta González Luque, Cristina Morales, Aloma Rodríguez, Almudena Sánchez y Juan Soto Ivars.


77 comentarios:

  1. Tongoy, si supieras lo que aburres.

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  2. He leído/hojeado a 6 autores de esa antología (y a alguno más de la de Lengua de Trapo) y lo que se dice un buen libro/buen relato todavía no lo he encontrado. Hay detalles salvables, por supuesto, pero nada que responda como conjunto a unos mínimos de calidad. Pero vamos, como viene siendo habitual con la mayoría de escritores españoles actuales, siguen la misma línea defectuosa.

    Creo que razones para el "fracaso" hay muchas, pero seguro que la más importante es la baja calidad de los textos. Eso de que los autores de hoy no muestran interés por los de la generación de los 80... Lo que pasa es que los jóvenes de hoy destacan más por sus becas, sus premios y el número de seguidores de twitter (como diría aquel) que por sus escritos.

    Y añado: supuestamente este libro quiere mostrar de forma más precisa cómo escriben sus autores, hasta el punto de que ponen fragmentos sueltos de novelas, bien... Un claro ejemplo de los valores de los escritores de los 80, es decir, mi reino por diez minutos de visibilidad. A mí me dicen que ampute un trozo de mi novela para exhibirlo en una antología que sirve como reclamo publicitario y los mando a tomar por culo pero rápido.

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    1. Querido, por la inquina con la que escribes, bien sabes que ni tienes novela que exhibir, troceada o no, ni nadie te va a llamar para uno, dos o diez minutos de fama.

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    2. Lo bonito es que algún día leerás algo mío en papel y te gustará, y ni siquiera sabrás que soy el autor. Esa será la mejor respuesta a tu negatividad.

      Un saludo

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    3. "He leído/hojeado a 6 autores de esa antología (y a alguno más de la de Lengua de Trapo) y lo que se dice un buen libro/buen relato todavía no lo he encontrado".

      Vamos a ver, Cordon, teniendo en cuenta que tu criterio es, en general, lamentable con tus lecturas y con tus pequeñas reseñas de sintaxis escolar, supongo que toda crítica negativa que hagas debe interpretarse justamente en el sentido contrario. Yo, que te leo desde hace bastante por aquí, ya he hecho la inversión y está funcionando muy bien.

      En realidad lo peor no es que tengas un pésimo criterio, sino que sigas queriendo demostrar obstinadamente que sabes leer. No sabes, así que no insistas. Tampoco vas a publicar en ninguna editorial con una mínima seriedad, a menos que puedas demostrarlo. En fin, que tienes las de perder.

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    4. Pues fíjate tú si sabes leer bien que me llamas Cordon...

      ¿A quién quiero demostrar que sé leer?, ¿acaso crees que me importa algo lo que digan otros?

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    5. Te importa conndonumbi... te importa y mucho... jejeje

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  3. Qué graciosa queda la dignidad de quienes jamás van a aparecer o a ser invitados a antología alguna. La Ire, el ombligo, etc. "Yo retiraría mi texto si...". El "si" no existe, amigos, cuando la única publicación probable es el print de vuestra PC. Jamás, además, podréis escribir un texto como el de Aixa de la Cruz, Laura Fernández o Paula Cifuentes. Es duro, sin duda, pero es menos duro si lo asumís.

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    1. Joder, pero qué pesadez, tío. Olvídame de una puta vez, que yo no sueño ni contigo ni con tus libros, pesao. A ver, métete en la cabeza que yo escribo artículos académicos, imbécil. Ese rollo estúpido de las Converse mal atadas no me importa un pimiento. Disfrútalo tú, si quieres. A mí qué me cuentas. Y déjame en paz ya, joder, que parece que no tengas nada mejor que hacer en este mundo.

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    2. Disculpa, Carlos, pero es que no son ni divertidos. Siempre es lo mismo, están como programados. Te prometo que ya no digo nada más.

      Y deja de darles bola a esta peña ya, que son unos plomos.

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    3. ¿Disculpar? Anda queeee...

      No, divertidos no son. Es un problema del sentido del humor. Debemos ser comprensivos.

      Mira, me juré la semana pasa dedicarme a otra cosa, pero luego leí este prólogo y me pareció casi de justicia comentarlo. Pero sí que es verdad que son cansinos. 

      Voy a mirar que tengo por ahí aparcado y esta noche o mañana les echamos tierra encima. ¿Qué te parece? Tengo uno que los mataría de aburrimiento. Es como un tratamiento para los piojos. ¿Hace?

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  4. Eres un capullo, Tongoy, mucho decir que si a partir de ahora vas a dedicarte sólo a Cioran, a Musil, a Chin Pan Pum, a diseccionar el Finnegan's Wake frase por frase, palabra por palabra y... a las primeras de cambio... ¡hala! ¡a volver a soliviantar a la chavalería!. Eres capaz de vender tu alma por dar el salto a los 300 comentarios. Que, por cierto, espero que sea algo que logres gracias a este otro salto. Ya puestos... ¿no? ;-)

    En esto -como ves no digo que lo seas en todo- eres igual que la prima gorda de once años que en todos los juegos infantiles se pedía hacer de "madre"para encabronarles a los primos más pequeños.

    ¡Qué hay infierno, Tongoy! ¡Qué hay infierno...!.

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  5. ¿Lo siguiente va a ser leer los libros y comentar los relatos?

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    1. No. Lo siguiente va a ser leer cualquier otra cosa. Quizá a los de Bajo treinta les eche un vistazo (alguno ya he leído) porque sí me interesa tomarle el pulso a un par de autores, pero el de última temporada no voy ni a intentar conseguirlo. 

      Hoy tendría que hacer el calendario de lecturas del mes que viene. Ninguno de estos dos va en él.

      Lo he comentado más veces, puede que no aquí. De estas dos antologías lo que más me interesa son los puntos de vista que ofrecen. Más allá de polémicas gilipollas deberíamos quedarnos con el fondo de la cuestión: ¿qué pasa con la literatura española de jóvenes que rondan los treinta años? ¿Es tan mediocre como dice Lengua de Trapo o tan buena como dice Salto de Página? 

      Dos editoriales que editan fundamentalmente literatura joven en castellano se "dan de tortas" por un mismo tema, ¿y lo que importa es si yo me voy o no me voy a leer los relatos? Curioso.

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    2. Oyes, un mini post resumen con los libros que prometiste para octubre y que nunca llegaron, please.

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    3. Sí, ya pensaba hacerlo, pero esperaré al último día del mes. Coño, si es pasado mañana.... Ha variado un poco de que tenía pensado, pero menos que otros meses. Lo dicho, me pongo a ello.

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  6. Oye, y a Luisgé Martín lo has leído, tienes intención? Ya he oído hablar en varios sitios muy bien de él y creo que me voy a hacer con su último libro de relatos, pero fíjate si soy loca, loca, loca, que no he hecho ni preguntar qué edad tiene!!

    Abrazo

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    1. Hola Zombita. 

      El de Luisgé lo leí. Dos veces. Su último libro también, hace tiempo, pero tengo que volver a echarle un ojo para la reseña porque no me acuerdo de casi nada. Me gustó. Más que las novelas, eso por descontado. La forma que tiene de narrar... sólo eso ya me engancha. Ahora mismo Luisgé (1962) es uno de los pocos escritores que sigo con interés. 

      Esto es lo que he escrito sobre él de momento. El nuevo acaba de reseñarlo Mike. Yo lo haré en cuanto pueda.

      http://lamedicinadetongoy.blogspot.com.es/2013/06/la-misma-ciudad-de-luisge-martin.html


      http://lamedicinadetongoy.blogspot.com.es/2013/03/la-mujer-de-sombra-de-luisge-martin.html

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    2. Joderr, loca no sé pero chocha un rato sí que estoy, el post de La misma ciudad lo había leído, el otro no ya no estoy segura, por las fechas yo creo que sí...

      La próxima vez, antes de preguntar, buscaré en la columna esa de Etiquetas (mentira)

      El post de Mike lo acabo de leer y creo que no es el tipo de relato que más me gusta. Lo dejaré para cuando no tenga nada mejor o alguien me lo preste.

      Hace poco he releído el de El Nadador, de Cheever y sigo pensando que es de los mejores artefactos literarios que se han construido jamás. Perfecto.

      Gracias

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    3. Zombie, no tengo afán coleccionista. Si quieres escríbeme un mail con tu dirección y te lo mando cuando publique la reseña. Te juro que no soy un psicópata. Pero sin compromiso; sólo si te apetece.

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    4. Gracias, Tongoy, por el ofrecimiento, pero no hace falta.
      Confieso que además de escribir poesía doy talleres de escritura (soy lo peor de lo peor) y tengo muchos alumnos incautos a los que recomiendo libros que no he leído con el único afán de aprovecharme de ellos.
      Hay uno por ahí especialmente tontuno que nunca me defrauda.

      Por cierto, eso de "te juro que no soy un psicópata" me ha puesto los pelos de punta, casi te he visto acariciando el filo de un machete de carnicero en plan Delicatessen.

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    5. Ya sólo falta que escribas microrrelatos mientras esperas el autobús.

      Soy padre de un niña de siete años. Estoy muy sensibilizado con los hijos de puta que van por ahí pidiéndote la dirección.

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    6. Escribo microrrelatos eróticos en los taxis; yo sólo viajo en taxi o monociclo si el tiempo lo permite. Voy a hacer una autoedición con los 400 que he reunido este mes para mandártela junto a una antología poética de menores de 25.

      En cuanto a lo de que eres padre, ya lo sé y eso no da ninguna garantía, ¿y si la psicópata es la niña? Con ese padre no me extrañaría.

      No, en serio, sabes que me fio de ti pero no tengo tanta jeta como para que andes gastándote pasta en enviarme libros :)

      Esto empieza a recordarme a 84, Charin Cross Road pero justo al revés...

      Abrazo, Tongoicito


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    7. Zombie, que son dos euros. No me vas a quitar de comer. La oferta sigue en pie. Cuando quieras, me avisas.

      Lo de los micros eróticos está bien. Tiene más sentido que una novela. ¿Quién ve más de quince minutos de una peli porno? Pues lo mismo.

      Joder, qué horror, Charin Cross....

      P.D. Si ha de haber una psicópata mejor que sea mi hija. Papá, me dice el otro día (hecho real), cuando te mueras, ¿te puedo vestir yo? Claro, cariño, si te hace ilusión. Vale, pues te voy a enterrar en calzoncillos y con la camisa que no te gusta.

      No me digas que no es amor.

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    8. Jajajaa, es el mejor microrrelato de terror que he leído en mi vida.

      Se puede juntar con mi hijo cuyo objetivo en la vida es destruir el mundo. (A mí dijo que me perdonaba la vida hasta que aprendiese a usar el microondas).

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    9. A ver, una es hija de uno que escribe un blog masoquista con tíos de caras deformadas, y el otro, hijo de una zombie... ¿qué os esperabas

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  7. Esto sí que me parece una gilipollez de antología, indefendible y sin criterio. Además, son los mismo que en la otra.

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    1. Pues ignórala, como todo el mundo hace con tus opiniones.

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  8. "Son los mismos de la otra". Dinos a quién habrías metido tú; descontándote a ti, claro, que con lo resentido que pareces fijo que también eres escritor. Vamos, escritor a juicio de tus padres y de tu novio/a.

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  9. Como punto de partida surge una diferencia esencial entre el planteamiento de ambas antologías: una escoge autores, mientras la otra escoge textos.

    Sólo eso hace que una tenga interés (si el gusto del lector coincide con el del antologador) y que la otra, además, necesita de una dosis extra de chiripa, teniendo en cuenta que se va a ciegas.

    Eso también explica la diferente aproximación de los prólogos.

    PD - Cuando se hayan publicado 30 antologías de autores menores de treinta, prometo interesarme por la destilación definitiva: una coda (en menos de 140 caracteres) que excluya la primera persona del singular.

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    1. Alberto, eres buen tío, pero leer dos palabras tuyas y quedarme dormido en el acto son acciones indisolubles.

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    2. Recuérdalo la próxima vez que tengas insomnio.
      Añadiré que el tonillo complaciente que gastas impedirá que tu comentario me quite el sueño.

      Quizá podríamos quedar para contar ovejas.

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  10. A la gente joven que escribe, decirle que no tiene por qué desanimarse. Llegará un momento en el que todos los que ahora tienen más de cuarenta la habrán diñado y ellos pasarán a ser los putos amos del chiringo. Sí o sí. Ha sucedido siempre, sigue sucediendo ahora ¿O me van a decir que X,Y,Z -poner los que se quiera de cuarenta y tantos, yo no me mojo- son mejores que Goytisolo, Vincent o Marsé? ¿O que estos, últimos, son mejores que Torrente, V Montalbán o Umbral? ¡Y un güevo!. Lo que está claro es que los sillones de la RAE van a seguir estando ahí el día de mañana para que los planchen los culos. Culos viejos. Culos satisfechos. Sí o sí. The Show Must Goes On.

    Por cierto, y aunque venga un poco a trasmano, que Jiménez (el Ibrahim) póngase como se ponga quien se ponga, juega en ota liga. Lo mismo que Andreu Jaume. Hablo de los jóvenes ¡eh!,

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    1. Disculpas. He vuelto a leerlo y donde pone Jiménez, debería haber puesto Rodríguez. Me hice la picha un lío. ;-)

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  11. Tampón Dominical es disléxico y, para un disléxico, llegar a la página treinta de una novela es la repera. No os metais con el chico, nenes.

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    1. Bueno, cuando aprendáis a escribir lo mismo consigo pasar de la página 30.

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  12. Pues a mí me parece que no está mal recoger trocitos representativos de gentes sencillas y mundanas para que uno se los pueda leer y decidir si alguno es de su palo y, en consecuencia, interesarse por ese autor en el futuro y, por tanto, gastarse la pastuqui en él. Lo que no me cuadra es que te cobren por eso. Los catálogos suelen ser gratis. El negocio viene después, se supone. Sin ánimo de ofender lo digo. Ya me perdonaréis.

    Quique

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  13. Pregunta: ¿cuántos de los anónimos de este post son autores participantes en la antología? Van a quedar regulín si siguen, porque echaremos cuentas y no se salvará ni el tato.

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    1. Los demás no sé: yo sí lo soy, la verdad. Autor de una de las antologías. Se lo digo con toda sinceridad. Y sólo escribo para decirle que me ha sorprendido la memez que usted acaba de escribir. En los posts en los que hay 300 comentarios diciendo que una obra es una mierda, la conclusión que sacamos es que hay un consenso crítico: Matías Candeira es una mierda, Hijos apócrifos de Balcells es una mierda, etc. En ningún momento se piensa que son los mismos cuatro imbéciles hablando de libros que ni han leído, amparados en el anonimato. Sin embargo, cuando hay varios anónimos defendiendo un trabajo, la conclusión que saca usted es que son los autores defendiéndose. Cada uno lee lo que quiera, está claro.

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    2. Adivina. Yo soy un uno de eelos, por ejemplo.
      O no.

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    3. "En ningún momento se piensa que son los mismos cuatro imbéciles hablando de libros que ni han leído, amparados en el anonimato"

      bueno, yo creo que sí se piensa, la verdad.

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    4. Es curioso. Aquí hay gente que descalifica con burradas al más pintado, y llego yo, un anónimo más, y fantaseo sobre si otros anónimos serán o no autores de las antologías, me brean y me dicen memo. Coño, Tongoy, defiéndenos, que los débiles siempre estamos expuestos a unas collejas de más.

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  14. Son interesantes estas discusiones bizantinas que no conducen a nada. Desde el punto de vista de un lector más parsimonioso que avezado y de un escritor que ni siquiera ha fracasado, creo que esa obsesión por englobar a un grupo de jóvenes en una generación ha quedado obsoleto desde el 27. Si nos atenemos al significado que ha adquirido el término "generación" cuando hablamos de grupo literario, hace falta algo más que una coincidencia temporal para usarlo. Porque usarlo por el prestigio que atesora no hace más que minusvalorar a los escritores que quieren que formen parte de tal. Es decir, si hablamos de la generación de estos subtreinta, o retrotreinta, o como quiera que quieran denominarla, y buceamos entre líneas, nos damos cuenta de que se trata de un artificio que se diluirá como un azucarillo cuando la crítica lectora pose sus garras sobre ella. Las generaciones necesitan reposo como una paella recién hecha para que permitan vislumbrar una cohesión, llamémosle, si se quiere, idiosincrásica.

    Porque, seamos serios, un grupo de escritores, cada uno de su padre y de su madre, que no tiene más relación que la meramente temporal en un momento en el que los libros brotan como champiñones, es, cuanto menos, aventurado. Y así lo atestigua la trivialidad del título, Bajo treinta (lo he mirado), que no solo no dice nada sino que lo que intenta decir es una perogrullada que no sé si pretende tomarnos a los potenciales lectores por espectadores previamente anestesiados o si su autor es un creyente recalcitrante.

    Supongo que la necesidad del ser humano por agrupar todo lo que se le puede escapar entre el barullo que le golpea insistentemente sea uno de los motivos por los que en ocasiones se tiende a recolectar. Las generaciones no hacen ningún bien a los escritores verdes que apenas han salido del cascarón.

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    1. Es que no hay ninguna intención de «englobar a un grupo de jóvenes en una generación». Ninguna. Está expresamente enunciado en el prólogo. De verdad, es un problema esto de hablar antes de leer.

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  15. A ver... ¿Pero los 40 no eran los nuevos 30 ? (y entonces , supongo, los 30 los nuevos 20 y los 20 los nuevos 10... sí, ahora todo cuadra) Porque entonces deberían estar en estas antologías gente más interesante o al menos que ya han demostrado que no son para nada interesantes (según el gusto) como Gonzalo Torné, Javier Calvo , aún por los pelos...( perdón por el chiste malo), David Torres... o incluso ¿oh, cielos! incluso el mismísimo Alb Olm!!!! O no,no estoy seguro... ¿cuantos tacos tiene ya Alb? Porque es tan maduro, que es difícil acertarle la edad...
    En fin, lo que yo quiero es lanzar desde aquí una serie de preguntas a las que no tengo respuesta (y que tampoco me esfuerzo por tenerla, la verdad), por si a alguien le interesan: ¿qué se cxnsidera hoy en día, siglo XXI molón pero oxidado, un escritor/a joven? ¿Por debajo de 30, de 40...?¿ de 50, incluso...?(¿sería Orejudo un escritor "joven", como piensan algunos?)... ¿Un autor/a de menos de 30 se considera un niño/a prodigio, un milagro, un timo? ¿Es la juventud en sí un valor literario o, aunque sea, le presta un valor añadido a la obra literaria? ¿Hay que juzgar entonces a Joël Dicker por su edad (sería un prodigio) o por sus resultados (sería una "merde") ¿Por qué alguien de menos de treinta está (o no está) en su cuarto rellenando cuartillas o documentos de word con sus historietas particulares, o mandando twits a diestro y siniestro o comentarios anónimos en blogs como éste para creerse un escritor/a, en vez de hacer lo que deben hacer los menores de 30 años (recordemos: son los nuevos 20) que es emborracharse, en bares, discotecas o botellones, fumar petas o lo que sea y, ante todo, tratar de fornicar con partenaires del sexo contrario o del mismo sexo, según gustos, siempre que sea posible y el cuerpo aguante? Como diría el gran Mou (no el de la Taberna de Mou, sino el otro, el íncubo), que Dios tiene en Su Gloria (o sea, la Premier League), ¿por qué? ¿por qué?, ¿por qué?

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    1. Sobre el tema de la juventud, Bárcena dice algo en el prólogo (pág.7). No me deja copiar/pegar. Échale un ojo en el link:

      http://www.saltodepagina.com/texto/bajo_treinta-69/

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    2. Vale, me lo he leído y no me ha aclarado tampoco mucho. Estoy de acuerdo con lo que dice de que se ha alargado hasta edades sonrojantes el concepto de " joven", quizá para compensar la dificultad que tienen los jóvenes en acceder a todo lo que supone una vida "adulta". Y también entiendo que no se quieran comer el tarro y hayan establecido un limite temporal estricto: menos de 30 años y punto. Me parece bien.
      Pero los lamentos por lo malos que son todos con nosotros los jóvenes me recuerdan a los de hace años, de otras épocas anteriores y supongo que se habrán repetido en cada generación...es ley de vida... y precisamente por eso repito al viento la pregunta (la única que más me interesa de las que he planteado antes) : es lo "joven" un valor literario en sí mismo o acaso un valor añadido (y estimable) a la obra literaria? El autor del prólogo parece creer que sí.
      Y por cierto, al leer que éste ha sido becado por la Fundación Antonio Gala, otra pregunta que siempre me ha intrigado: ¿para que te den una beca de la Fundación Antonio Gala tienes que leer alguna obra de Antonio Gala? ¿O decir que has leído alguna y te ha gustado? ¿O incluso explicar cual de todas te ha gustado más? E
      Es una curiosidad que me inquieta, de verdad...

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    3. Hola Jonan: Soy Juan Gómez Bárcena, cómo estás. Sobre tu primera pregunta: no, no creo que la juventud sea un valor en sí, para nada. Tal vez no he sido suficientemente claro, así que está bien tener esta oportunidad para afirmar más claramente mi postura. Lo que quería decir es que la juventud no debe ser ni un valor en sí pero tampoco una tara: y creo que conviene dejarlo claro, porque muchos lectores comienzan (y a mi juicio no siempre con motivos) desconfiando de ciertos autores de los que de hecho no saben nada, sólo porque son jóvenes. Y lo que yo he tratado de demostrar, no tanto con el prólogo sino con la nómina de textos, que sí existen buenos autores menores de 30 y que sí hacen obras dignas de interés, a mi juicio algo invisibilizadas por ese tipo de prejuicios.
      Sobre tu segunda pregunta, yo estuve en la Fundación Antonio Gala, y puedo decirte que nunca se nos pidió ningún tipo de familiaridad con la obra de Gala. De lo contrario me habría sido posible ingresar, porque de hecho no he leído ningún libro suyo.
      Gracias por comentar y avivar el debate.

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    4. ¿Para ser antólogo y becado por la Fundación Antonio Gala es obligado seleccionar en un antología a otros compis becados en la misma fundación? Porque aquí, casualidad, eso ocurre en varios casos. Pregunto.

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    5. Sí, Anónimo. Tengo entendido que Gala ha dado cinco millones de euros (a cada antología) para que saquen a todos sus becarios. Hay quien dice que simplemente lo que sucede es que es una beca que selecciona con cierto criterio, lo mismo que las antologías (de ahí que varios autores coincidan). Pero son rumores absurdos, claro.

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    6. Perdona Jonan, con las prisas me comí algunas palabras en mi contestación a tu comentario. Lo repito sin las erratas:
      Hola Jonan: Soy Juan Gómez Bárcena, cómo estás. Sobre tu primera pregunta: no, no creo que la juventud sea un valor en sí, para nada. Tal vez no me he explicado correctamente, así que está bien tener esta oportunidad para afirmar más claramente mi postura. Lo que quería decir es que la juventud no debe ser un valor en sí, pero tampoco una tara: y creo que conviene dejarlo claro, porque muchos lectores comienzan desconfiando de ciertos autores de los que de hecho no saben nada, sólo porque son jóvenes. Y lo que yo he tratado de demostrar, no tanto con el prólogo sino con la nómina de textos, (es) que sí existen buenos autores menores de 30 y que sí hacen obras dignas de interés, a mi juicio algo invisibilizadas por ese tipo de prejuicios.
      Sobre tu segunda pregunta, yo estuve en la Fundación Antonio Gala, y puedo decirte que nunca se nos pidió ningún tipo de familiaridad con la obra de Gala. De lo contrario (no) me habría sido posible ingresar, porque de hecho no he leído ningún libro suyo.
      Gracias por comentar y avivar el debate

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    7. Hola Victor Rugama/Juan Gómez Barcena: sobre el primer punto, puedo entender y hasta compartir tu postura: ser joven no debería ser considerado un valor literario per se, pero tampoco un impedimento, de acuerdo. Pero resulta que cuando por la razón que sea destaca algún escritor joven entre el maremágnum de novedades (tengo demasiado y dolorosamente reciente el caso de Joël Dicker, lo siento, pero hay muchos más ejemplos), para las editoriales sí que se considera un valor, o al menos tratan de venderlo como tal (sí, ya sé, las editoriales son empresas que quieren ganar dinero y van a lo suyo para conseguirlo y tal y cual). Yo sigo sin tenerlo claro.
      En cuanto a lo de la Fundación Antonio Gala, me quitas un peso de encima.
      Hola Victor Rugama/Juan Gómez Barcena: sobre el primer punto, puedo entender y hasta compartir tu postura: ser joven no debería ser considerado un valor literario per se, pero tampoco un impedimento, de acuerdo. Pero resulta que cuando por la razón que sea destaca algún escritor joven entre el maremágnum de novedades (tengo demasiado y dolorosamente reciente el caso de Joël Dicker, lo siento, pero hay muchos más ejemplos), para las editoriales sí que se considera un valor, o al menos tratan de venderlo como tal (sí, ya sé, las editoriales son empresas que quieren ganar dinero y van a lo suyo para conseguirlo y tal y cual). Yo sigo sin tenerlo claro.
      En cuanto a lo de la Fundación Antonio Gala, me quitas un peso de encima.
      Hola Victor Rugama/Juan Gómez Barcena: sobre el primer punto, puedo entender y hasta compartir tu postura: ser joven no debería ser considerado un valor literario per se, pero tampoco un impedimento, de acuerdo. Pero resulta que cuando por la razón que sea destaca algún escritor joven entre el maremágnum de novedades (tengo demasiado y dolorosamente reciente el caso de Joël Dicker, lo siento, pero hay muchos más ejemplos), para las editoriales sí que se considera un valor, o al menos tratan de venderlo como tal (sí, ya sé, las editoriales son empresas que quieren ganar dinero y van a lo suyo para conseguirlo y tal y cual). Yo sigo sin tenerlo claro.
      En cuanto a lo de la Fundación Antonio Gala, me quitas un peso de encima.

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  16. Hola, Juan,

    quería puntualizar algo como lectora. A ver, a mí me da igual la edad de un autor, cuando me gusta un libro me gusta y punto, pero es cierto que por pura estadística no es frecuente encontrar grandes obras en autores jóvenes (menos de 30), porque es lógico y natural, están al principio del camino, tanto el vital como el profesional. Los casos de jóvenes prodigiosos suelen ser excepcionales, por eso, hablar de generación de talentos a esa edad, reunirlos en una antología me parece sospechoso, cuestión de simple estadística.
    Otra cosa, cuando leo un buen libro y compruebo que el autor es joven me suele parecer un plus, dices, joder, si ya escribe así con 23 años...! Me ha pasado recientemente con Bárbara Butragueño y su libro Incendiario. Pero es eso, una entre un millón. El resto no es que sea peor (o no todos) sino que seguirá una evolución más convencional y creo que es positivo tener paciencia y no publicar a toda prisa (al menos si lo que se busca -tanto editores como autores- es la calidad y no otras muchas cosas).

    Un saludo

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  17. Insisto. No tengo nada contra los catálogos. Los hay de ropa sport, de ropa "seria", de electrodomésticos, de gafas, etc.

    Un muestrario de escritores jóvenes no me parece mejor ni peor que otro de viejos, poetas, conceptistas o latinoamericanos. De alguna manera hay que clasificar. Lo que no entiendo es lo de cobrar. La chavala del súper que te ofrece salchichas de una bandeja no te cobra por la cata sino por el producto, si es que ha gustado y te lo vas a llevar a casa para cenar.

    Yo lo que veo es mucha confusión en el mundillo y muy pocas ideas solventes, calidad de los autores aparte. Pero no me hagáis mucho caso. Sólo soy una persona normal con un trabajo normal y una hipoteca razonable.

    Quique

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    1. Querido Quique:

      No sé ni qué decir. Tengo claro que este comentario tuyo puede ser el más mongolo (y ya han caído bastantes) que haya aparecido por aquí. El sálvame delux de los comentarios, lo mismo que el sálvame delux de la literatura que se ha comentado alguna vez que regenta Carlos. MIra que es difícil, pero lo has conseguido y mereces llevarte un premio por ello. Tu premio será una explicación.

      Hay que saber no ya leer, sino distinguir entre catálogo y antología. "Bajo treinta" es una antología, en la que hay fragmentos escogidos de novelas de los antologados en una proporción igual a la de relatos, algunos hasta inéditos. Que tú me digas que una editorial no tiene que cobrar por libros en los que se ha hecho un trabajo de selección, no ya de autores, sino de textos. Que además se ha maquetado y corregido, que se ha buscado una portada, como mínimo, interesante, que se ha hecho un prólogo tratando de poner en valor el objeto del libro y, en fin, que se ha tratado de ofrecer una lectura interesante al que está ahí fuera. La verdad, yo creo que después de esto la mayoría de los autores de la antología, bueno, de cualquier antología, y no digamos cualquier editor, daría las gracias por que ni leyeras ni compraras el libro. Os encanta decir que los escritores jóvenes son tal o cual (bueno, en realidad os encanta que os den un espacio para producir ruido), pero es que algunos de vosotros directamente merecéis que os lleven a un cotolengo y tiren la llave.

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    2. Estimado Charlie Rivel,

      Todo eso que tú detallas es un catálogo de toda la vida. Y los catálogos, que yo sepa (tú no, yo sí) también tienen un trabajo digno detrás. Remunerado. Pero no deja de ser un medio de divulgación cuyo retorno en dinero se produce (si tiene éxito) indirectamente, pero se produce. No me extiendo más.

      Ignoro cuánto sabes tú de este mundillo pero sí sé que del resto entiendes más bien poco. Al menos yo 1) he dejado abierta la puerta a estar equivocado (aunque sé que no) y 2) he expresado mi opinión con respeto, independientemente de que me gusten más o menos la opiniones de los demás.

      Te recomiendo que dejes de leer/escribir/publicar ficción (si es que lo haces) y leas un poco de todo lo demás. Y estudia, hombre, estudia. Y aprende a no volverte loco cuando un desconocido dice algo que a ti no te gusta, por mucho que atente contra el pan de tus hijos.

      Resumiendo, eres un completo ignorante que va dando lecciones por ahí. Sí señor, con dos cojones.

      Y no. No me voy a comprar un catálogo a no ser que me lo recomienden mucho, aunque parece que no es el caso. Todavía tengo dignidad. Antes me compro el de los juguetes de El Corte Inglés.

      De McSweeney's, en cambio, me compre dos. El blanco y el negro. Fíjate tú qué contradicción.

      Quique, que no ha cambiado de opinión, el pobre, pese a tu razonamiento.


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    3. Ay tunante...

      "Ignoro cuánto sabes"....

      Bueno, lo más probable es que sepa lo mismo que tú. ¡O incluso más, porque soy del mundillo, de ese asqueroso mundillo, y sé lo que se cuece! Y hasta he trabajado aquí de corrector, allá de lector... Algo sé, créeme.

      "En el Dia la chica de las muestras me las da gratis..."

      Confundes respeto con los argumentos populacheros, pero ese problema esencial de criterio, que nos coloca en posiciones muy diferentes, es tuyo, no mío. Háztelo mirar. No extiendas el hecho de que haya que cuidar un catálogo y una imagen de marca con el hecho de realizar una antología. Ambos son trabajo remunerado, claro, como el de corrector o el de maquetador. Tú quieres convertir el agua en vino para, como dicen los ingleses, "to make your point", pero no, no puede haber cosa más diferente que una antología de relatos y un catálogo.


      Parece mentira que haya que repetirte las cosas para que las entiendas. Tengo aquí delante el catálogo de RBA, por ejemplo. Veo las portadas de los libros, la ficha técnica, una somera descripción, un orden de colecciones. Bueno, lo que se le supone a un catálogo.

      También tengo Bajo treinta delante. Textos escogidos, relatos inéditos, prólogo. En fin, un libro de autores que no son, en su mayoría, de la casa. No es que nuestra nomenclatura sea distinta, es que tú quieres hacer comulgar con ruedas de molino al respetable (con el argumento populachero y submental de las muestras gratis) y el respetable no está para esta clase de cosas.

      Ah, además tengo el Mcsweeneys delante, el blanco, el otro lo presté. Aquí está, a una mano de distancia. Ya me dirás tú en qué se diferencia "físicamente" Bajo treinta del Mcsweeneys después de las explicaciones que has necesitado que te den, minuto a minuto, como los partidos.

      De nada, hijo mío. No te cobro. Pero hazme el favor y no me vengas con el asunto del respeto después de lo de las muestras gratis, que aquí todos nos metemos de forma anónima por una serie de razones muy limitadas pero claras como agua de manantial.

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    4. Mira, oye, da igual. Al final cada uno entiende lo que quiere. Ya sé lo que es el catálogo de una editorial y no me refería a eso. No lo precisé porque me pareció que estaba claro a qué me estaba refiriendo. Al final lo que vengo a decir es que una antología de desconocidos (da igual si son menores de 30 que burgaleses con boina) no me parece un producto demasiado rentable ni que contribuya a lo que yo creo que podría contribuir. Y a mí me duele casi tanto como a ti (supongo) que las editoriales se estén yendo al carajo irremisiblemente.

      También pretendía decir que, hombre, como manera de dar a conocer gente nueva no está mal la idea de recoger fragmentos y cuentos y lo que sea que pueda ayudar a guiar al lector por nuevos territorios en poco tiempo, con poco esfuerzo y un coste razonable. Pero claro, por cuenta de la casa. Como las catas de los supermercados o los catálogos de moda.

      Hacer esto que han hecho (con la mejor intención, seguro) me parece un error si se quiere cobrar por ello, porque esa editorial y esos autores necesitan más a los lectores que no tienen que esos lectores les necesitan a ellos.

      Lo que tú has querido entender es otra cosa, pero es lo que tú has querido entender, tu sabrás por qué.

      Enrique

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  18. Lo de la visibilidad será una broma, ¿no?

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    1. No aguanto más la incertidumbre. ¿Qué visibilidad, Ire?

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    2. Jolín, Carlos: "(...) a mi juicio algo invisibilizadas por ese tipo de prejuicios". Si la preocupación de la editorial es darles visibilidad a los autores, a algunos al menos, yo creo que se podrían haber ahorrado los cuartos, que ellos solitos se lo montan la mar de bien. Me parece, vamos, pero igual es cierto que no los conoce ni su padre. Y es muy chulo decir que hay "prejuicios" contra los jóvenes que interfieren en su visibilidad y que por eso hace un copiopega de su obra. No sé dónde los ve. Los prejuicios, digo, que a los autores los veo en todas partes aunque no los busque. Como excusa no me parece de las mejores que he oído, la verdad. Casi me gusta más la del Olmos, que está harto de verlos en todas partes.

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    3. Ah, eso. Yo creo que no los conoce ni su padre. Entre ellos sí, pero fuera de ahí son unos completos desconocidos. Visibilidad es estar la mesa de novedades del corte inglés. Lo demás es un efecto óptico.

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    4. Haced el favor de dejar tranquilo a Olmos, que suficiente tiene con su nueva (vieja) cruzada de atizarle a Pron. Cómo salpica, amigos, venid, rápido, sentémonos todos a mirar.

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  19. Carlos, saliéndonos un poco del asunto (no me he leído aún ninguna de las antologías, y creo que solo me voy a leer la de Lengua de Trapo porque a mí me parece mejor lo de cuentos por encargo que la selección de unos fragmentos que me debería leer en sus obras originales), ¿has escuchado alguna vez esta canción de Bunbury? Estoy seguro que está dirigida a algún crítico musical que le tocara los cojones, por lo que cabe preguntarse: ¿cuántos escritores «bajo treinta» (aka anónimos entre estos comentarios) la estarán escuchando en estos mismos instantes, con dardos en mano y una diana —uno de los rostros deformes de arriba pegado a ella con celofán—) enfrente?

    http://www.youtube.com/watch?v=26RJbudvSkI

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    1. joder, espero que muchos. Me encantaría ser una diana en una puerta.
      Conocía la canción, pero nunca le había prestado mucha atención. Sí, tienes razón, pero estamos en lo de siempre: la culpa siempre es de los demás. Ja.

      Que tal escuchar,
      Otras voces algo que no conoces,
      Que te pueda apasionar,
      Que te pueda sorprender,
      Como la primera vez,
      Por ultima vez.

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  20. El mundo vuelve a polarizarse: todo lo que no sea converse de colores es zapato de ejecutivo. Tú eliges: o lo más cool o sobrino gris de Rajoy. Jooooder.

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    1. Tu interpretación de la imagen de cubierta es, eh, muy interesante. En cuanto a la medicación, ¿has notado alguna mejoría?

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  21. Joder, ¡cuánta historia para señalar lo evidente! Escritores jóvenes que quieren realizar la fantasía de vivir de sus genialidades y significar algo en cualquier mundillo si les dejan... ¿Qué se puede esperar? Pues un montón de mierda. Una cosa lleva a la otra.

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  22. Vaya, ahora participan en Tongoy hasta proyectos de ilustradores. Con respecto a la medicación y tal, tiene razón usted, lo que le sirve a su santo progenitor a mí no me hace ni cosquillas.

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  23. Dicebamus hesterna die. El problema radica en la superficialidad de numerosos textos actuales y su falta total de profundidad semántica. Insisto, vuelvo a insistir y seguiré existiendo en la misma idea. Una y otra vez. El problema de mi generación no es un problema de escritura. Es un problema de formación. Me encantaría, y tanto, por soñar que no sea, plantarles, a muchos de estos literatos en agraz, un examen de Garcilaso, fray Luis o Cervantes y ver cómo se las apañan para interpretarlos. ¿Cuántos de ellos han cursado una carrera humanística? ¿Cuántos de ellos han pasado por un examen de un texto clásico para saber qué demonios es la literatura? ¿Cuántos han leído a Damaso o a Auerbach? ¿Cómo denomonios se puede tener una idea de lo que es la literatura sin haber estudiado literatura? No digo más.

    Y aun con todo, mi enhorabuena a todos ellos.

    Saludos desde el exilio.

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    1. Por favor, a Garcilaso, fray Luis y Cervantes los ha leído usted en el instituto y ya se cree un T.S. Eliot en cuanto a conocimiento de su tradición. ¿No se le ocurre algo más obvio? ¿Por qué no se molesta, además, en contrastar su prejuicio con datos? Porque estoy viendo que en la antología de Última Temporada la mayoría de los escritores han estudiado alguna filología o incluso dos (Daniel Gascón); hay varios con más de un título (Juan Gómez Bárcena en Historia y Literatura Comparada) y escritores muy interesantes, como Salvador Galán Moreu que hacen de su formación mixta (él es Licenciado en Psicología) un sello distintivo de su literatura porque además de saber, cómo usted, quién fue Cervantes, saben cómo funcionan los neurotransmisores de su cerebro y los esquemas mentales que justifican prejuicios como el que ha venido aquí a exponer.
      Un saludo a usted también,

      V.

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  24. Es bastante significativa la maniobra que han realizado estos chavales. No pasa de ser una operación de marketing pero lo han hecho bien. Consiguen posicionarse en el panorama, reclamando un sitio por el simple hecho de que es a ellos a quienes se les ha ocurrido hacer la antología. Saben lo perezosa que es la gente para buscar cosas nuevasy , también, conocen de primera mano que a las editoriales les viene de perlas publicar a autores ya publicitados. Así cubren cupos, prensa, etc. En realidad ninguno de ellos ha escrito nada interesante, ni lo escribirá, probablemente, pero ya se han posicionado, han creado su parcela para destacar. Hay formas y formas de hacer las cosas, sin duda la antología es la menos literaria y la más facilona. El prólogo de este libro está bien escrito pero solo se dedica a decir lo que no quieren, lo que sí, etc. Es bastante inocente. Es una pena que la literatura en español necesite de estas cosas y festivales eñe y otras cosas por el estilo que están muy lejos de lo literario.

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  25. recién acabo de leer el prólogo en la librería, sí, definitivamente inocente. a todas luces deva ver el carácter de la genración que metafóricamente sería algo así: jovenzuelos que se resisten a abandonar la infancia, intentando pasar por lo que no son con detalles de madurez pero que nunca dejan de ser los niñatos histiónicos que se molestan si les tocas sus plumas de escribir. entra dentro de la lógica que tengan varias carreras, que apliquen a becas... es el comportamiento de niñato que vive con sus papis mientras escribe. O peor: viven del dinero de sus padres y comparten piso, no porque no tengan dinero, más bien porque no son capaces de vivir solos. de mi paso por españa me llevo esta impresión. esta gente no habla de literatura cuando se junta, beben, se rien de ellos mismos como personajes literarios pero no va más. el prólogo es algo así.

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  26. Hola a todos,

    Como ya he leído el libro, y me creo con el derecho de opinar. Sólo salvo a Aixa De la Cruz. Si me lees...¡Felicidades, Aixa! Eres buena, esa mezcla de rarezas enganchan.

    Un saludo de nuevo a todos,

    M.

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  27. Qué grande: la tipa ésta, Aixa, no ha resistido la tentación de nombrarse y saludarse como si estuviera delante del espejo dándose gozo. Guay!!

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  28. Qué grande: la tipa esa, Aixa, no ha podido resistir la tentación de nombrarse y saludarse como si estuviera delante de un espejo dándose candela. Guay!!

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