viernes, 2 de marzo de 2012

“La Fábrica del Lenguaje, S.A.”, de Pablo Raphael

La Fábrica del Lenguaje” parece el quiero y no puedo del Quienes Somos, A Dónde Vamos, De Dónde Venimos de la narrativa actual; pero no una narrativa actual cualquiera sino la de nuestros ya-no-tan-jóvenes escritores, aquellos que parecen más dispuestos a utilizar todas la armas que la tecnología pone a su (nuestra) disposición. Es por ello que todo el ensayo está plagado -pero plagado no se imaginan cuánto- de citas de esos mismos escritores a los que a estas alturas creo que ya deberíamos ir pensando en marcar igual que a las ovejas. Estoy hablando de (VL) Mora, Carrión, Zambra, Herbert, (AF) Mallo, y el habitual largo etcétera que incluye una cantidad ingente de completos desconocidos. Exacto: hay mucho, sí, de la Generación Quimera (aka Nocilleros Mutantes Sin Fronteras). Esta “limitación” autoimpuesta por Raphael no es en absoluto gratuita. El autor aunque mexicano es (o ha sido) colaborador de la mencionada revista y es de suponerle X relación, mejor o peor (probablemente esto último), con otros colaboracionistas. Esto es una suposición no especialmente malintencionada; si me pongo cabrón se me ocurren maldades que pudieran tener que ver con el amor y el sexo oral fuera del matrimonio. No es el caso, como verán a continuación, porque en realidad Pablo Raphael es un cordero reconvertido en lobo que se los quiere comer a toditos todos a dentelladas. 

Voy a serles sincero: no estoy seguro de cuál es exactamente el centro de este libro. Sé que tiene que ver con la literatura, con el pasado y con el futuro pero sobre todo con el presente y especialmente con México, lo cual me desubica párrafo sí párrafo también. En principio parece que el objetivo es explicar las razones por las que en España se escribe actualmente tan mala literatura mientras que al otro lado del charco es tan rematadamente buena (o viceversa). Si es eso, ha fracasado; si no, también. Dice la sinopsis en Anagrama que “éste es un ensayo sobre el lenguaje, la idea de generaciones y las estéticas de la literatura contemporánea; pero también es una denuncia que señala los mecanismos que han provocado el distanciamiento entre la creación y la acción, la ética y la estética, la literatura y el espacio público.” Pues será. 

Mi gran problema con este ensayo no está tanto en una temática que no me interesa la mitad de las veces sino en la sensación de no pisar nunca en firme de lo que puede tener parte de culpa la construcción a modo de extensos artículos que han sido preparados del siguiente modo: 

La forma dialogada de este ensayo se debe a una serie de entrevistas, tuits, posteos en Facebook, correos electrónicos con preguntas de ida y vuelta, libros de contraste, conversaciones distendidas y algunas lecturas de las primeras versiones que muchos de ustedes tuvieron la gentileza de soportar. 

Sin querer pecar de xenófobo debo confesar que lo más pesado del ensayo es la excesiva “mexicanización” del discurso. Lo menos, las patadas en la boca a nuestros notables fabricantes del lenguaje. Raphael no escribe un ensayo, en realidad declara una guerra, ¿a quién?: a los nocillos (o aproximaciones), a quienes acusa de ser en el fondo demasiado individualistas, de negarse a aceptar su condición generacional, de escribir basura que no incide en el cambio social, de darle más importancia al escritor que al texto... Para muestra un botón: 

En Nocilla Lab hay una breve escena donde al personaje le ocurre algo muy importante: alguien le anuncia que su gata ha muerto. Asunto impostergable, existencial y demoledor, muy lejos de los cuarenta mil muertos caídos por el narco mexicano, de la pobreza en ruinas del país que fue Haití, de la desolación palestina. Lo publicado por Nocilla es un reflejo de su preocupación más primordial: la identidad. Ya será la crisis económica la encargada de obligar a esta generación a poner los ojos en cosas más necesarias que los productos que se venden en Carrefour y los fenómenos que suceden en YouTube, la crítica a los centros vacacionales, el elogio de la ignorancia, los juegos electrónicos como material literario o los zombis del pulp; ya deshonrarán el nombre de una generación tipo yogur que en el apellido lleva una fecha de caducidad; ya abandonarán el elogio del exhibicionismo y la imitación de cosas como el spoken word (verlo en España es como estar ante la presencia de un cantaor de flamenco que intenta rapear) o las jam sessions de escritura que por la incapacidad cuadrada de improvisar acaban convirtiéndose en lentísimas tormentas de tormento. Ya llegará el momento de abandonar la silla que los escritores de esta estirpe ocupan en la habitación de un hotel con vistas a la televisión. Cuando eso suceda, quedará atrás la sociología mínima que confunde la condición humana con el estado del grupo y a Benidorm con el mundo. Si Nocilla abandona los ecualizadores y las pantallas con que mediatiza su relación con el espacio público y se reconoce como la versión ibérica de los punks de boutique, la literatura española habrá logrado pasar de la picaresca quijotesca al idealismo polifónico, esa segunda vena del Quijote que la literatura española decidió no transitar desde el principio de los tiempos. 

No se engañen; que disfrutemos zurrando a los mismos o que estemos puntualmente de acuerdo en ciertas obviedades no quiere decir que apruebe el conjunto de la obra, por llamarla de alguna manera. Porque Raphael, en un intento de abarcar demasiado no aprieta nada y la sensación que va dejando la lectura es que en el fondo del enrevesado discurso laten unas ideas bastante... bobas: “La diferencia entre literatura y videojuegos está en la cantidad de esfuerzo que puede requerir la primera contra la satisfacción inmediata que proporcionan los segundos. Compárese lo que se necesita para leer las 1.500 páginas de El señor de los anillos, mientras que el videojuego permite ser Aragorn y atravesar orcos con su espada de inmediato.” Que no le falta razón, pero, ¿a dónde quiere llegar con este encadenamiento de chorradas? Cuando parece que quiere criticar la excesiva “digitalización” de los escritores españoles nos sorprende con una sucesión ininterrumpida de twittitonterías que lo sitúan al mismo o peor nivel: 

“1. Se puede abrir cuenta en Twitter y escribir sin seguir a nadie ni tener seguidores. Antes que red social esto es un espacio de escritura. 2. Se puede estar en Twitter sin escribir, leyendo a otros, o escribiendo, sin leer a otros. En cualquier caso debe haber escritura, 3. Toda escritura supone un lector: el autor u otro. Pero no es lo mismo dar a leer a otro que publicar. El público debe ser desconocido. 4. Publicar es poner un texto a disposición de otros, más allá del espacio privado. Las ediciones limitadas no son del todo publicaciones. 5. Salvo que mantenga uno su cuenta privada, y acepte y siga sólo a amigos y conocidos, quien escribe en Twitter publica. 6. Publicar es dar a leer. No es esperar diálogo, ni interacción. Quien publica aquí, como en cualquier otro lado, no tiene por qué leerte.” 

Y así hasta 59. Sí, 59. “59. Ya hablar de «los tuiteros» crea la ilusión de homogeneidad: lo que hay es un cruce de múltiples comunidades en metamorfosis incesante.” Vale, ¿y? 


Por otro lado -abriendo un punto y aparte para la anécdota del día- es la primera persona que conozco que elogia la obra de Andrés Neuman del modo que él lo hace. Que conste que no tengo nada contra Neuman, no busco criticarlo; no he leído nada suyo ni cruzado en la vida una palabra con él, pero me extraña lo salvaje del cumplido que pueden juzgar ustedes mismos: “[…] frente a los detractores editoriales del género que funda toda la literatura, habrá que decir que en el cuento hay un maestro indiscutible. Con libros como Alumbramiento, la brevedad alcanza niveles de concentración capaces de inventar algo parecido a lo que sucedió al universo unos segundos antes del big bang.” Ahí es nada y que se joda el dinosaurio de Monterroso. El caso es que esto me extraña tanto, tanto, tanto, que dedico cinco minutos a investigar en google cuál puede ser el origen del aparente despropósito, si acaso lo hay. Encuentro una página que me da la respuesta. Tiene cosillas escritas por Pablo Raphael que pueden darnos la clave de su apasionamiento. Lean: “Un fantasma recorre la isla. A la orilla de la playa llega una botella; parece vacía. Adentro, un barco fantasma se estrella invisible.” No se vayan todavía, aún hay más. “Al entrar en el velatorio, ahí estaban los ataúdes del chelo, las flautas, los violines, el arpa. Desnudos, los músicos se aprestaban a tocarse.” Maravilloso. Como amante del microrrelato no es de extrañar que Andres Neuman le parezca el genio que le parece (para los que no lo sepan Neuman tiene un blog especializado en microrrelatos.) 

En definitiva, “La fábrica del lenguaje” es algo así como un inmenso especial mexicano de Quimera que trata los temas de siempre: la obsesión del quiénes somos, qué hacemos y qué buenos estamos. Con todos ustedes, el futuro.


70 comentarios:

  1. Excelente entrada, señor Tongoy. "Si es eso, ha fracasado; si no, también.", resume mi sentir sobre el libro. La fábrica del lenguaje es de los ensayos más estúpidos que he leído en mucho tiempo, sobre todo por dos motivos: 1) Pretende criticar la frivolización de la literatura y ni siquiera habla de literatura, sino que cae grotescamente en lo que critica y así nos enteramos de quién es amigo de Jiménez Morato o de Juan Sebastián Cárdenas o de Tryno Maldonado; 2) Es el primer libro que pretende estudiar la nueva literatura en español como un conjunto (España-Latinoamérica) y acaba hablando sobre la pandilla del bar Quimera (más algún agregado, como el mencionado Neuman). No me explico cómo Anagrama publicó una tontera de este calibre. Y eso por no hablar de la prosa flojita de Raphael y de la escandalosa superficialidad de sus ocurrencias.

    ResponderEliminar
  2. ¿Y todas las leches que le pega a saco a los Nocilla no las has leído? Creo que esta lectura está bastante limitada porque el tipo en ciertos momentos parece una suerte de Joe Kelso a su manera.

    ¡No a la lectura en diagonal!

    ResponderEliminar
  3. Ay, Lunita... si nos cargamos la lectura en diagonal, ¿qué será de ti?

    ResponderEliminar
  4. Ya te vale, Luna, bonita. Venir a acusarme de leer en diagonal cuando eres tú quien lo está haciendo. Ejemplos:

    1. Esto es una suposición no especialmente malintencionada; si me pongo cabrón se me ocurren maldades que pudieran tener que ver con el amor y el sexo oral fuera del matrimonio. No es el caso, como verán a continuación, porque en realidad Pablo Raphael es un cordero reconvertido en lobo que se los quiere comer a toditos todos a dentelladas.


    2. Raphael no escribe un ensayo, en realidad declara una guerra, ¿a quién?: a los nocillos (y la cita que viene a continuación, la más larga, en la que les zurra (a los nocillos) hasta en el dni.

    Hay más, pero voy a dejar que los descubras tú solita.

    Claro que se les pega a los Quimeros, nunca dije que no fuese así (la broma de la mamada era por ser todos hijos de la misma madre). De hecho, si te fijases un poquito, verías que hago todo lo contrario. Lo que digo es lo mismo que dice el anónimo anterior a tu comentario: Raphael quiere analizar algo muy grande (literatura latinoamericana y española) y se limita a hacerlo desde el micromundo Quimero. No son maneras. Es un ensayo de lo más patatero.

    Un saludo y gracias por pasar.

    ResponderEliminar
  5. Me ha encantado, Carlos.
    No tenía previsto leerme en ningún momento ese ensayo, porque el tema no me interesa lo más mínimo, pero tu 'objetividad' - perdón, perdón, se me ha escapao jiji - me ha gustado mucho.

    Saludos

    ResponderEliminar
  6. Jajaja. No te me enfaaaades. Tu reseña es engañosa, especialmente el párrafo que me copias. Dices algo así como: esto es nocillero y "quimero?" pero no es nocillero ni "quimero?". Pega buenas leches a un lado y a otro y saca conclusiones interesantes más allá de las cuatro referencias a Esos autores a los que tú re refieres. "Pablo R es mi amigo porque critica a unos tipos que odio pero no puede ser mi amigo porque también defiende a otros tipos que odio". EN QUÉ QUEDAMOS CHARLES.

    ResponderEliminar
  7. Por otro lado. A mí me parece muy lógica su selección de contemporáneos, habla de muchos, habla de todos, habla de lo que hay. Sólo hace falta ver el índice para saber que la cosa no se queda en: Jordi Carrión, Vicente Luis Mora y Gabriela Wiener.

    ResponderEliminar
  8. Pero luna, mujer, que esto al final va a parecer una pelea entre bandas macarras! Carlos dice que los argumentos del autor flojean en base a la observación. Que se líe a hostias con algún corpúsculo mediático no es razón suficiente para que el ensayo valga la pena.

    ResponderEliminar
  9. Huy! Lunita! si se te ha quitado el acento francés al reir!

    ResponderEliminar
  10. Lunita, habla con propiedad.

    A Vicentito le han impuesto la orden del marquesado de Cervantes (cargo vitalicio para tomar té con Goytisolo en Marrakech, en las instalaciones del instituto). Hay que dirigirse a él como don Vicentito Luis Góngora de la Mora. Un poco de pleitesía, po favó.

    Adsl gratuito 24/7 everywhere pagado por todos los españoles, parados o en movimiento. Para que Vicentito pueda twittear sus chascarrillos.

    ResponderEliminar
  11. Pero si el tal Raphael es un humorista de primera categoría! Resulta que un nocillero cómico como el tal Fdez-Mallo, aka Willie Fogg, se preocupa porque se le ha muerto el gato y de ahi pasamos a una preocupación universal sobre la identidad. Yo quiero leer a ese humorista!
    Ahora en serio. Me comentan Raphael -acuaariuuussss...- fue invitado por los nocillas en el Raval a un par de kebabs y admitido en la cuchi-pandi.

    Por favor, pongámonos todos de pie para escuchar el himno quimérico internacional. Un poco de understanding.

    http://www.youtube.com/watch?v=DvxkVmVpmbU

    Dr J, radio slave.

    ResponderEliminar
  12. ¿Que la reseña es engañosa? ¿Que no sabe dónde poner a Pablo Raphael con respecto a los quimeros? ¿Que Tongoy no sabe si Pablo Raphael es su "amigo" o su "enemigo"? ¿¿!!!"EN QUÉ QUEDAMOS CHARLES"!!!??

    Luna, a ver si ponemos más atención a lo que leemos. ¡Qué desastre! Si hasta nuestros Futuros Flamantes Héroes Literarios fallan en esto, que luego no nos extrañe que la OCDE nos suspenda en comprensión lectora en el informe PISA ese.

    ResponderEliminar
  13. Pero si el tal Raphael es un humorista de primera categoría! Resulta que un nocillero cómico como el tal Fdez-Mallo, aka Willie Fogg, se preocupa porque se le ha muerto el gato y de ahi pasamos a una preocupación universal sobre la identidad. Yo quiero leer a ese humorista!
    Ahora en serio. Me comentan Raphael -acuaariuuussss...- fue invitado por los nocillas en el Raval a un par de kebabs y admitido en la cuchi-pandi.

    Por favor, pongámonos todos de pie para escuchar el himno quimérico internacional. Un poco de understanding.

    http://www.youtube.com/watch?v=DvxkVmVpmbU

    Dr J, radio slave.

    ResponderEliminar
  14. "La fábrica del lenguaje S.A.": qué buen título para tantas monsergas. Se ve que el cambio empresarial en Anagrama empieza a dar sus frutos también en el ensayo.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  15. A mí Neuman me gusta. Mucho. Su blog, no tanto, pero sus cuentos me parecen muy buenos, algunos geniales. Suele ser escueto, muy minimal, muy esencial, es verdad, pero en mi opinión, no es un defecto cuando se sabe hacer. Neuman lo sabe hacer muy bien.
    Que coincida con Pablo Raphael en esto no quiere decir que esté de acuerdo con el resto de su discurso. Es más, estos discursos que se empeñan en criticar a grupos o generaciones me huelen raros.
    Me voy a ahorrar su lectura.

    ResponderEliminar
  16. Los libros ya existen. Todos. Da igual lo que digas, la prosa con la que lo redactes; ese libro ya existe. Y también han existido ya antes los mismos cronistas: con unos años menos o con unos años más, siendo también hombre -como yo- o siendo mujer, en esta parte del mundo o en sus antípodas; eso es indiferente. Las palabras que aquél o aquella, ellos o ellas, dijo, dijeron, retumban como un eco en la senda del tiempo y es absurdo decir que nos es imposible reconocerlas. Vienen a por nosotros. Quieren que las escuchemos, como los trinos de los pájaros o el retumbar de los truenos. Forman todas ellas el patrón sobre el que superponemos nuestros papeles de calco. Ellas son también, nuestros críticos (incluso los que no saben hacer la “o” con un canuto) y nuestros queridísimos lectores.

    ResponderEliminar
  17. Yo nunca podría enfadarme contigo, Luna; me disculpo por no evitar que lo pareciese.

    A ver, ni quiero "querer" a Raphael ni busco excusas para odiar a "los Quimeros". No me gustan las cosas que suelen escribir ni la política que siguen de autopromoción permanente que luego no tiene reflejo en lo escrito (salvo excepciones). Bueno, no me lío, ya sabes como pienso. Por otro lado este Raphael me deja frío glaciar y me da igual si zurra o no zurra porque su libro, en cualquier caso, es un peñazo monumental en el que apenas se pueden salvar algunos párrafos. ¿Amigo o enemigo? ¿A favor o en contra? Por favor, Luna, que ya tenemos edad para distinguir los grises.


    Respecto al índice, dejo un enlace a la bibliografía del ensayo. Es interesante para ver desde que perspectiva ha sido escrito: http://eldiariodetongoy.blogspot.com/2012/03/bibliografia-de-la-fabrica-del-lenguaje.html





    Hola Paz. Ya digo que no he leído a Neuman. Estuve a nada de sacarlo el otro día de la biblio, precisamente para escribir esta reseña pero estaba liado con otras lecturas que no quería dejar y lo volví a dejar en la estantería. Prometo leerlo pronto, si no un libro entero, sí algunos cuentos. De todos modos sólo quería llamar la atención sobre el EXCESO a la hora de elogiar o despreciar a unos o a otros.



    Un saludo,

    ResponderEliminar
  18. Habrá que leer esto de Pablo Raphael.
    Fdo. Margaret Marihcarmen

    ResponderEliminar
  19. Lo que ocurre es que Luna Miguel está contenta con Raphael porque la pone bien en su libro:

    Pág 85 del librito de Raphael:

    “Con un grado de sofisticación delicada vienen los llamados escritores 2.0 que nacieron en la blogosfera. Cito el ejemplo que me parece más destacado: la poeta Luna Miguel escribe sobre su cuerpo, se tatúa palabras microscópicas, tiene un blog que es referencia crítica, se retrata para portadas ajenas, gesta con su novio una novela a cuatro manos (Exhumación), sube secuencias fotográficas
    y declamaciones en vivo para YouTube, se deja grabar: la cara apenas vista, los labios muy de cerca, la imagen en blanco y negro que enuncia el poema «Serán ceniza...» de José Ángel Valente. La versión española de Tao Lin se representa a sí misma como una obra reunida, donde la voz y la imagen tienen mucho por venir, por decir; donde la obra total consiste en convertirse en el personaje total”.
    (...)
    “Más allá de la vía tradicional que en los últimos años eligieron escritores como Alessandro Baricco (Homero Ilíada, reinterpretación desprovista de dioses leída por el autor ante un auditorio de Turín) y Mario Vargas Llosa (que siguiendo los pasos de Baricco escribió y actuó Odiseo y Penélope y posteriormente Las mil noches y una noche), tenemos casos muy originales de literatura performativa o representación extracódex que se puede observar en los trabajos de los poetas José Eugenio Sánchez, Julián Herbert y Luna Miguel y en la literatura de la periodista y escritora experimental Gabriela Wiener. Autores todos que entienden la literatura como una autoficción, donde la poesía
    no sucede sin la inclusión de personajes y sin que el autor se convierta en representación de su obra creada”.
    ¿”literatura performativa o representación extracódex”? ¿No será este de “Pablo Raphael” un seudónimo de Patricio Pron?
    Lo que hay que leer.
    La sargento Margaret

    ResponderEliminar
  20. Ahora me explico tu defensa a saco, luna.
    Venga, chata.
    Un besito

    ResponderEliminar
  21. Y si es verdad eso que dice de ti, o este tío es tonto de remate o quiere publicar con tu mami.
    saludines

    ResponderEliminar
  22. No entiendo. En el título pone Rafael con f y luego le ponéis Raphael con ph. ¡Vaya lío!

    No tengo nada más que decir sobre este mejicano que escribe ensayos sin interés sobre temas sin interés para gente rara que no toma el sol.

    Es acojonante.

    ResponderEliminar
  23. Daniel Nehmovich3 de marzo de 2012, 0:06

    Y por si fuera poco, ni una palabra sobre NARDO. Hay que joderse.

    Nada, que estos tíos lo tienen claro: es cuestión de meter ruido. Sólo eso. Ruido.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  24. Gracias por la información.

    Creo que el atractivo de este tipo de libros de crítica neoimpresionista reside más en la visión panorámica que ofrece de la literatura actual (caso de Afterpop) que en los argumentos poético-estéticos que se desprende de lo que podemos considerar, en puridad, una sarta de paralogismos, producto de la incapacidad de sus autores por establecer una verdadera ontología de la literatura de nuestro tiempo.

    Sonará pedante y todo lo que queráis, pero es la puta realidad. A veces me pregunto si a los neoliteratos no les interesa en parte que las Humanidades hayan muerto para hacer con las letras lo que a uno les sale de los huevos.

    Pero es lo que suele ocurrir cuando no se lee nada de 1850 para abajo salvo el abecé, cuando la filosofía te la rasca y cuando uno es tan bizco como el historiador de arte Mondhaus creado por Werfel para entender que ciertos RPG se construyen, en pleno siglo XXI, en torno al epos clásico.

    En fin, víctimas de Eagleton.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  25. Pues sonará todo lo pedante que tú quieras - que sí, para qué mentir... - pero a mí también me lo parece. Acabar con cualquier atisbo de pensamiento crítico parece haberse convertido en un objetivo prioritario, de ahí el bombardeo constante de estupideces cada vez más grandes. Si no, no me lo explico.

    También podríamos subir un poco más la fecha, ¿no?. Parece que todo lo que se escribe últimamente sea una mierda y tampoco es cierto. El problema es que hay tanta que acaba cubriéndolo todo.

    Saludos

    ResponderEliminar
  26. El mundo es una gran crítica rodando. Y escaneos.

    ResponderEliminar
  27. Vincent, siempre me hace usted sentir culpable por no adentrarme en esos mundos anteriores a 1850. Un día le pediré que me haga una lista de cinco (y ni uno más) títulos "imprescindibles" y me quitaré la espinita de un tirón.

    Y sí Ire, claro que podemos subir la fecha, siempre ha habido buenos libros, pero creo que el tema se centra bastante en la literatura actual de cercanías.

    Saludos,

    (He leído en el twitter que han dicho que en el encuentro ese de blogs literarios que "leo para que no me guste". Me ha encantado. Tengo que hacerle un post a esta gran frase. Me ha gustado pero de verdad de la buena.)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Leer para que no te guste = Ser exigente

      Que jodíos.

      Eliminar
    2. Pues para leer por placer que estén traducidos, sin que sea una obligación y pasártelo pipa, estos más o menos rarunos, Tongoy: los Lais de Marie de France, Till Eulenspiegel, el Diablo cojuelo, cualquiera de Swift y La edad del pavo de Jean-Paul Richter.

      Y claro que sí, Ire. Yo soy fanático de Ellis, Human Stain de Roth es de lo mejorcito que he leído, la escena de la disco en Ampliación de Houellebecq y lo que sucede después con Raphael es genial, Gaddis es Dios y El mal de Montano y 2666 (quitando la parte de los asesinatos) son maravillas literarias. Además soy de los que defiende a Olmos como escritor. Leí hace poco El estatus y me parece una obra más que respetable que nadie ha criticado como merece. No es una opinión. Puedo demostrarlo con el texto delante y así lo haré llegado el momento.

      Saludos

      Eliminar
    3. Ya, ya, ya sé que te gusta.
      A mí mucha ilusión de entrada no me hace. Pero nunca se sabe.

      ¿Chrétien de Troyes no?

      Saludos

      Eliminar
    4. Gracias, Vincent. Los he anotado y localizado TODOS. Curiosamente de Jonathan Swift cogí el otro día (junto con "Jacques el fatalista" de Diderot) un tomito de Espasa llamado "Obras selectas". De momento sólo he ojeado "Humilde propuesta" y es ciertamente... ¿divertido? Da miedo admitirlo pero sí, supongo que sí. Hay por ahí también un tomito editado por Sexto Piso llamado "Instrucciones a los sirvientes", que tiene buena pinta.
      Y voy a hacer que no me he dado cuenta de que "Los Lais" está en la sección de poesía.

      Por cierto, acabo de terminar "Gótico carpintero" de Gaddis y es brutal. A ratos escribo una reseña, pero a ver qué sale porque no se está dejando.

      Un saludo,

      Eliminar
    5. Daniel Nehmovich6 de marzo de 2012, 9:48

      Vincent, Ire, de lo que se ha escrito "últimamente" ¿Y Boris Vian? Creo que ha sido siempre infravalorado. "La hierba roja" y "Escupiré sobre vuestra tumba" me parecen novelas fascinantes. Y anteriores a la famosa fecha de 1850, muchas, pero especialmente "Vida y opiniones del doctor Samuel Johnson", de Boswell. No es una obra de ficción, no es narrativa, bien es verdad, pero su tema central es un escritor, y resulta más que interesante. Además, implica un repaso y revisión de toda la literatura inglesa hasta la fecha de su redacción, lo que no es poco.

      Eliminar
    6. Sabía yo que esto me iba a costar caro, pero no imaginaba que tanto...

      Eliminar
    7. De acuerdo contigo, Daniel. Vian era un tipo cachondo e inteligente, además de culto. La crítica que hace a la tontería de la sociedad de su tiempo en sus libros es devastadora.

      Saludos

      Eliminar
    8. Sí, pienso lo mismo. "Escupiré sobre vuestra tumba" es devastadora, y el estilo, fluido e hipnótico. En "La hierba roja" se muestra un poco más el Vian típico, la forma resulta, más en los primeros capítulos que en el resto, casi lúdica, juega con las estructuras tradicionales, pero el juego oculta un tema terrible. Recuerdo, además, la caracterización de los personajes femeninos como la perfecta figura de la frivolidad y el alma hueca de nuestro tiempo. Era muy bueno.

      Eliminar
  28. Vaya, Carlos, eso de "leer para que no te guste" es una sutil variante de un ad hominem. Ahora resulta que, previamente a la lectura, tu carácter de amargado y rencoroso te conduce a escoger libros que te permitirán descargar tu bilis y tu envidia sobre los pobres autores. Se especula sin cesar acerca de la forma e intenciones de tus reseñas, pero nunca sobre su contenido material... Todo menos atender a lo que dices, todo menos asumir para tu discurso cierta pretensión de validez. La estrategia consiste en psicologizar el asunto: aquél que se manifieste contra la "nueva narrativa en español" está loco, o es un excéntrico, o persigue la fama y la atención de los integrantes del mundillo, o la amargura y el rencor lo tienen envenenado...

    Cualquier cosa antes de considerar tus palabras y analizarlas como discurso serio y fundamentado. Me recuerdan mucho a nuestros amigos de siempre, que ahora vocean desde sus púlpitos, caracterizando a la izquierda: "son unos nihilistas", "quieren echarlo todo abajo", "son unos inadaptados", "odian la cultura occidental porque han fracasado en ella", etc, etc... Todo menos considerar que, quizás, el objeto criticado por la izquierda merecería ser alterado, y que sus críticas son justas o, al menos, dignas de ser tenidas en cuenta.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  29. Es que es muy bueno. Me refería precisamente a perlas como ésta.

    ResponderEliminar
  30. Nehmovich, eres la mayor acumulación de obviedades que he visto en mi vida. Descansa un rato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si ya descanso. El comentario anterior lo escribí dormido...

      Ahora en serio: si comento extensamente, se me acusa de pesado, plasta y de redactar "comentarios sin sentido pretendidamente intelectuales"; o bien de pedante y aburrido. Si señalo algo que no cuesta mucho ver, con la intención de hablar de ello, resulta que soy discípulo directo de Perogrullo. ¡Dadme un poco de cancha, joder! Además, aquí se está hablando de otra cosa y no de mí, o de ti, o de la madre que nos parió a los dos. ¿A qué viene reprenderme con tonillo de perdonavidas? ¿No sería mejor, y mucho más divertido, que nos dedicáramos a hablar del tema que nos ocupa?

      Un saludo.

      Eliminar
    2. Te das cuenta? Para defenderte, has ocupado como doce renglones. Si es por tu bien, Nehmo. En cualquier Juzgado de lo Social no te dejarían pronunciar más de cuatro palabras seguidas. Ni aunque fueras culpable...

      Eliminar
    3. Daniel Nehmovich5 de marzo de 2012, 0:14

      Bueno, venga, pues si la cosa es por mi bien, y lo digo en serio, no te lo tomo a mal.

      Un saludo.

      Eliminar
    4. Yo pienso que a los pies de un famoso lienzo de Botticelli aparece apuñalado Steven Black –un devorador de novelas mistéricas– con un extraño símbolo grabado a fuego en su dedo gordo. Para el profesor Woody Nelson no hay duda: La Orden del Templo Oriental, que se enfrenta a la humanidad desde los tiempos del Lazarillo de Tormes, ha regresado. Acompañado de Salma, una joven científica, y Burt, un detective, Nelson comienza una carrera contra el reloj mediante una búsqueda desesperada en las cataratas del Niágara, para aclarar el misterio del porcentaje exacto de algodón que lleva la capa de Harry Potter. Necesitará todo su conocimiento para descifrar las claves ocultas que La Orden del Templo Oriental ha dejado a través de los siglos en unos manuscritos que hay en Río de Janeiro y en una gasolinera de Hipona, y todo su coraje para vencer al despiadado asesino, ya que el tiempo se agota y la credibilidad de la Champions League está en peligro.

      Eliminar
    5. Pues eso se lo propones a Planeta y se les abren las carnes. Ya lo sabes de sobra.

      ¿Para cuándo la próxima crítica acompasada?

      Un saludo.

      Eliminar
    6. Nehmo, este comentario, por ejemplo, es excelente.
      Sujeto, verbo y predicado.
      Luego, plantea una breve cuestión.
      Y se despide con cordialidad.
      Be water, my friend.

      Eliminar
    7. Comprendo, maestro.

      Eliminar
    8. Este ya es la hostia: una idea, dos palabras.
      That´s the way.

      Eliminar
    9. jaja Nehmo/Tongoy/Inma

      Muy guay.

      Eliminar
  31. “La diferencia entre literatura y videojuegos está en la cantidad de esfuerzo que puede requerir la primera contra la satisfacción inmediata que proporcionan los segundos. Compárese lo que se necesita para leer las 1.500 páginas de El señor de los anillos, mientras que el videojuego permite ser Aragorn y atravesar orcos con su espada de inmediato.”
    Pero, ¿a este hombre le gusta leer?
    Menudo aporte. Nivel, argumentos, ideas... Lo tiene todo.

    ResponderEliminar
  32. Curioso que critique a los "nuevos narradores" (me descojono, lo siento: ¿cuántas comillas harían falta? ¿Hay suficientes?)precisamente por el lado social, que les acuse de masturbarse (literariamente, que lo otro mancha)ante la tele mientras Haití, mientras el Narco, mientras Palestina..., y en otro pasaje él mismo, como buen onanista postpostpostmoderno ande a vueltas con los videojuegos o el Twitter. Serán tus selecciones tendenciosas y malignas (qué maligno eres, Carlos, con qué mala intención lees...y cómo nos gusta a algunos retorcidos cascarrabias), pero de momento no pienso leerlo, aunque promete alguna risotada (involuntaria, claro: no creo que fuera parte del plan), como la gilipollez del Spoken Word... si la mayoría de actuaciones y juegos con la improvisación y la poesía oral son una mierda no tiene nada que ver con dónde se hagan, pero se ve que este Raphael cree que en Chicago son la hostia (no debe de haber visto muchas), o en el D.F....y en cambio aquí suenan a flamenco... me parto, joder, vaya lumbrera.

    ResponderEliminar
  33. Daniel, no te contengas que luego es peor. Hazme caso. Yo creo que al Anónimo que te “reprende” en el fondo también le gustas pero teme enamorarse de ti.

    Respecto a lo de “leer para que no me guste” hay una historia detrás que creo importante compartir. No lo he hecho antes porque hasta ahora la desconocía. Quien lo dijo se refería al hecho de reseñar negativamente, que eso traiga gente y que uno (yo) se acabe perdiendo en su propio juego “de maldades”. Me han soplado que el tono no sonó irrespetuoso (me lo creo) sino que simplemente trataba de poner sobre la mesa, tomándome como ejemplo, uno de los males de los blogs. Es cierto, por otro lado, que ya en su momento (en aquella “despedida” (que no cierre, debí añadir)) admití que había demasiados factores que me influenciaban a la hora de elegir lecturas equivocadas por lo que no es tan raro que haya quien piense así.
    No estoy justificando el comentario porque creo que es bastante… “interesado” (la descalificación es una práctica bastante habitual en este medio) pero en honor a la verdad sí he de reconocer que desde fuera –especialmente si eres uno de los agraviados- puede ser visto de ese modo. La parte que siempre se obvia (porque interesa hacerlo) es que independientemente de los fallos en mi criterio de selección está el hecho de que jamás (jamás) de dicho que me gustase un libro cuando no era así ni lo he criticado negativamente habiéndome gustado. Otro cantar es ya si soy o no de fiar, que debería ser el auténtico debate. Tampoco se tiene en cuenta el esfuerzo de leer novelas que a primera vista (y si uno no se deja llevar por el “cotilleo”) no serían elegidas por nadie como lectura de tarde y la publicidad que indirectamente se hace de ellas. La verdad es que me jode bastante haberme perdido el evento de marras (me refiero a las jornadas literarias del fin de semana pasado).
    Quería contarlo porque creo que es un tema muy interesante y me apetecía reflejar todos los puntos de vista ahora que los conozco.

    Muchas gracias a todos por pasar y los comentarios.

    ResponderEliminar
  34. No te van a invitar en tu vida, Carlos, pero a mí me parece hasta bueno. Ya sabes cómo pienso.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, en realidad sí que me invitaron pero dije que no. Es que yo no creo que estas reuniones o congresos o como quieras llamarlos sirvan de nada y entre eso y que me pillaba a tomar por culo de casa pues lo tuve bastante claro. Y luego que yo soy más de pijama y manta que de kedadas.

      Lo que pasa es que después, con tanto ruido y tanto twitter y tanta leche le fui cogiendo el punto y me eché unas risas y aún me dura un poco la tontería. Y es que de repente todo el mundo estaba metido en el ajo. El que no estaba allí, estaba de camino y el que no da igual, también tenía cosas que decir. Hay post que lo demuestran.

      No sé, a mi todo me parece mucho más sencillo. Blogs literarios, por ejemplo. De eso iba esto, no? Pues ayer leí un megapost de casi dos mil palabras que buscaba definir qué era un blog literario. A ver, no puede ser tan difícil: un blog literario es un sitio que tiene un nombre, un punto, la palabra blogspot o wordpress (o similar) otro punto y un com, un es o así y en el que se habla fundamentalmente de... literatura, sí.

      Y luego está que si sirven para algo. ¡Pues claro que sirven! A mí me sirven para pasar un rato estupendo, por ejemplo.

      Saludos,

      Eliminar
  35. Acabarán haciendo un congreso (de una semana, mínimo) para hablar única y exclusivamente de tu persona, de tu blog, de tus lecturas y de tus paranoias. Llamarán a psiquiatras especializados en literatura, solicitarán hacerte una analítica y ya veremos si no acabas en la cárcel.
    Siesqueeeee...

    Un bico
    Marieta

    ResponderEliminar
  36. No sé, en cualquier caso solo eres una pequeña nota discordante entre tanto monocorde. Yo creo que te sobrevaloras ; )

    Un beso

    ResponderEliminar
  37. No me quedan abuelas. Si no me sobrevaloro yo...

    ResponderEliminar
  38. Escupiré sobre vuestra tumba es una gran novela, y La Hierba Roja es de las mejorse novelas cortas que el menda ha leído. Pero Boris vian nació en 1920, entonces a qué coño viene eso de anterior a 1850?
    La opinología y las gilipolleces se defienden a base de más chorradas, las fechas son más difíciles de cambiar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De buena fe te digo que no pretendía generar opinología y gilipolleces sobre una figura como la de Vian. Al igual que tú, lo admiro. No está mal eso llevar la escopeta cargada, pero mejor asegurarse antes de abrir fuego. Carlos ya ha reproducido el párrafo en el comentario que sigue, así que no redundaré en ello.

      Un saludo.

      Eliminar
    2. Pues la verdad es que ni siquera vi quien había dejado el comentario y cambié un punto por una coma, no se enfade usted aunque motivos tuviese.
      Mi mínima explosión es porque cada vez hay más opinologos, que como políticos populistas, se basan en chascarrillos e insultos fáciles no argumentados para tener una plétora de lectores. Flaco favor se hace a la literatura de esta forma y etc. No es el caso de CArlos, con el que no coincido en ocasiones pero me parece un lector inteligente. Luego hay cosas como esa patrulla de salvación que se encarga de repartir caña a diestro y siniestro y de repente defiende a Carlos Ruiz Zafón. Válgame Dios.

      Eliminar
    3. (Bueno, yo también he hecho mis buenas tonterías... las cosas como son.)

      No sabía que a la Patrulla le gustase Zafón. Curioso. Pero no puedo juzgar. Solo leí La sombra del viento y aunque es verdad que me sobró mucho libro no sé cómo ha evolucionado después (aunque ya me imagino que no muy bien).

      Eliminar
    4. No te preocupes, quedó muy claro que el asunto se debía a una confusión. Yo no estuve muy afortunado, la verdad, al mencionar ambos temas en el mismo párrafo y a renglón seguido. Coincido con tu visión del populismo de los opinólogos; la honestidad no está muy presente estos días en el mundillo literario, y se agradece que algunos lo denunciéis en voz alta. Y por cierto, que yo tampoco acabo de entender lo de Ruiz Zafón y la Patrulla...

      Un saludo.

      Eliminar
    5. Zafón es un escritor correcto, hombre. Otra cosa es que sea un fuera de serie, que nadie ha dicho que lo sea. A mí no me entusiasma, y me deja bastante igual, pero no es un desastre. Entiendo que haya gente que le pueda gustar si busca una lectura para pasar el rato.

      Eliminar
    6. Ire, sinceramente y con todo el respeto, creo que Zafón es un hortera de mucho cuidado. Todas sus escenas parecen estampas sacadas de un mal pulp. Recurre continuamente a trucos retóricos muy baratunos, únicamente para deslumbrar, sin conseguirlo, al lector; y por si fuera poco, lo que cuenta no tiene, según creo, interés alguno. Te lo comento para ver qué opinas, sin ninguna mala intención ni soberbia, porque siempre está muy bien debatir sobre letras y tal.

      Un saludo.

      Eliminar
    7. A mí no me gusta, Daniel, y estoy de acuerdo contigo en que es un estilo bastante manido y, sobre todo, te doy la razón en lo de las historias. Pero mi madre - otra vez, sorry- que no es ni una lectora delicatessen ni chusma, por así decirlo, se lo pasó pipa con él, y como ella mucha gente. Le distrajo la historia y le pareció que estaba bien escrito. Yo me lo leí por eso, y aunque no me gustó tampoco me parece tan horrendo, la verdad.

      Un saludo

      Eliminar
    8. Claro, claro; en ese sentido, el del entretenimiento, cumple perfectamente el objetivo que se propone. Resulta eficiente. Pero creo que esto es lo único positivo que se puede afirmar sobre sus novelas.

      Un saludo.

      Eliminar
    9. A eso me refería, Daniel. Como producto de entretenimiento me parece más que correcto.

      Saludos

      Eliminar
    10. Hombre, yo no estoy seguro de que la literatura que escribe Zafón deba "juzgarse" como se juzga otro tipo de "narrativa". Es decir, de Zafón uno se espera lo que se espera y él escribe lo que escribe para un público muy concreto (y muy numeroso) y parece que le va de puta madre.

      Cuando dije que imaginaba que su estilo no había evolucionado "bien" lo decía porque tengo amigos que lo leen y me han dicho que cada novela de Zafón es peor que la anterior. Alguno ha llegado a decir que después de la última (no sé cuál es) ya no volverían a leerlo.

      Si es que al final es lo que tienen todos estos: entretienen un rato, pero acaban cansando.

      Saludos,

      Eliminar
  39. No se enfade, mi buen anónimo. Escuche, la frase era:

    Vincent, Ire, de lo que se ha escrito "últimamente" ¿Y Boris Vian? Creo que ha sido siempre infravalorado. "La hierba roja" y "Escupiré sobre vuestra tumba" me parecen novelas fascinantes. Y anteriores a la famosa fecha de 1850, muchas, pero especialmente "Vida y opiniones del doctor Samuel Johnson", de Boswell

    Se habla de dos épocas distintas en el mismo párrafo. Lo que pasa es que luego se siguió hablando del amigo Boris y se dejó de lado lo anterior a 1850.

    Un saludo,

    ResponderEliminar