martes, 30 de diciembre de 2014

Resumen de lecturas DICIEMBRE 2014

Brevemente, que se acaba el año.

Mes de pocas, muy pocas, lecturas con tendencia, según avanzaba, al cero absoluto. A día de hoy, y desde hace una semana, ningún libro ocupa mi tiempo libre. Lo vamos a tomar como un milagro navideño. Pero dejémonos de lamentaciones. Esto, y cuatro polvorones, ha sido diciembre:


"El idioma materno" de Fabio Morábito

Existe una reseña, que verá la luz en breve (o debería) que empieza tal que así: «Cabría preguntarse qué interés puede tener para esa especie en peligro de extinción que es el lector de blogs, lo que el autor de un espacio dedicado a las reseñas literarias le pueda contar sobre su propia experiencia lectora. Probablemente —más que probable, seguramente— nada. A mí personalmente —y aunque he caído en ello en innumerables ocasiones— suelen aburrirme asquerosamente todas aquellas historias que, prescindiendo del humor (porque, ah, si hay humor, ya es otra cosa), hablan de cómo llega uno a un libro o qué ha significado para él ese libro o qué le iba pasando con el dichoso libro a medida que lo leía. Suelen ser relatos adormecedoramente tiernos, emotivos y vilamatinamente plagados de casualidades. Yo, si no hay humor o violencia, bajo discreta e inmisericordemente la vista hasta llegar al último párrafo, que suele ser el que guarda la información relevante: si te ha gustado o no te ha gustado la novelita, pollo. Esto lo digo porque El idioma materno, es, de alguna manera, Morábito en modo blogger (artículos de entre 350 y 400 palabras) reflexionando sobre qué es literatura, aquello que lo hizo escritor… » Etcétera.



"Olive Kitteridge" de Elisabeth Strout

Nada como una buena película o una buena serie para rescatar libros del olvido. A ver cuánto tardamos en ver esta obra reeditada con una horrible portada (aunque la de la edición que leyó un servidor no era gran cosa) de la protagonista de la serie de HBO, Frances McDormand, posando como la Sra. Kitteridge. El caso es que llevo tiempo queriendo leer esta novela, pero no ha sido hasta ahora que se ha vuelto a poner de moda, que me he animado. Olive Kitteridge es, además del nombre de la protagonista una excusa para, tal como ocurría con Winesburg, Ohio, dibujar el mapa de un lugar tan concreto como abstracto y sus habitantes pero sobre todo es un relato (una colección de relatos, en realidad) sobre esa cosa tan terrible que es envejecer, sobre lo que somos realmente, sobre cómo nos ven los demás, sobre lo que podemos hacer con nuestras vidas, sobre la naturaleza humana. No es el tipo de novela que me suela gustar (hasta ahí llega mi fobia por el relato corto) pero reconozco que Olive Kitteridge es un fresco que se lee con cierto placer.



"La guardia de Jonás" de Jack Cady

Novela de terror, dicen. O bien novela incluida en una colección de terror contemporáneo. El caso es que miedo no da. Hay una reseña en marcha que empieza así: «La guardia de Jonás es el libro que abrió la colección Insomnia de Valdemar de la que ya hemos hablado aquí un par de veces. Se trata, en palabras del propio editor, de un sello pensado para que «hablemos de literatura, hablemos un rato de literatura de terror y hablemos de literatura pura y dura, porque lo que usted va a encontrar aquí, por encima de marcas y géneros, es literatura, buena literatura, si hacemos bien nuestro trabajo». Esto es importante. No lo parece, pero sí. No sabía yo cuánto, entonces. No lo supe de verdad hasta que terminé la novela. Y es importante porque quien vaya buscando en esta novela un relato de terror (y la portada, ventana al mundo donde las haya, es lo que sugiere) se va a llevar una buena sorpresa. Y lo digo por experiencia. Porque terror, lo que se dice terror, hay el justo y necesario para poder sacar el tema a colación. En realidad La guardia de Jonás va de una cosa completamente diferente. Va de esto:» Después entro en más detalle y les cuento todo aquello que no me gustó, que fue casi todo. Denme unos días, recupero mi vida y se lo cuento con pelos y señales.



"La mala puta" de Miguel Dalmau y Román Piña Valls

De esta ya hemos hablado. Le he dedicado dos post este mismo mes. No les costará dar con ellos. Básicamente son Dalmau y Piña rajando (más el primero que el segundo) sobre la horrible condición del ser humano que se dedica a la literatura, que es como lo más despreciable que te puedas echar a la cara si te crees todo lo que dicen. El texto, empeñado por el resentimiento de Dalmau, pero sin verse necesariamente enturbiado por él, trata de poner los puntos sobre las íes, pero a falta de documentación o referencias cruzadas, queda en un acto de fe avalado por la intuición. Correcto, en cualquier caso, y maliciosamente divertido.



"Extraños eones" de Emilio Bueso

Reseña en curso (llevaba escritas tres líneas cuando recordé que tenía pendiente este resumen mensual). Entraría en detalle pero la historia es tan corta que temo extenderme más que la propia novela. Ambientada en un cementerio gigante, Extraños eones es una novela de terror en la que unos niños (claro) corren (claro) y desaparecen (claro) y las pasan putas (clarísimo). De momento es la novela que más me ha gustado del escritor, aunque yo esperaría unos días antes de orgasmar. Lo dicho, hablamos.



"El final de la historia" de Lydia Davis

Muy muy interesante novela sobre el desamor o sobre el amor que termina, que no es exactamente lo mismo, no al menos en un primer momento. Antes de salgan corriendo, salten directamente a la siguiente reseña o crean que me he vuelto del todo gilipollas, déjenme decirles que es materialmente imposible convencer a nadie, en pocas palabras, de lo acertado de leer esta pequeña novela (sin ser esta, ni remotamente, mi intención). Cualquier cosa que diga, tratándose de amor y estando esta práctica en horas tan literariamente bajas, podría malinterpretarse y aquí no queremos eso. Para una novela que nos cae simpática... Lydia Davis, la escritora, una de la pocas relatistas por las que servidor siente sincero afecto (la clase de afecto que le lleva a uno a interesarse por su producción), firma este nada despreciable trabajo. 

Es difícil, comentaba el otro día en Facebook, leer una novela en peores condiciones de las que yo leí esta (perdonen que no entre en detalles) y sin embargo salir airosa. Sólo por eso merece un respeto. Tal como decía antes, ya hablaremos. Quédense, al menos, con la idea de que el amor, o el desamor o el final de una historia (de amor o simplemente una historia o ambas) es sólo una excusa para hablar del propio acto de escribir, al tiempo que de la vida, los recuerdos… Y sí, vale, del amor también. En fin, tantas cosas. 



"En presencia de un payaso" de Andrés Barba

Durante la lectura de esta novela me preguntaba una y otra vez hacía dónde iba. La novela, digo, no yo. Me extrañaba que, siendo o pareciendo Andrés Barba un buen escritor, un correcto escritor, la cosa no llegase de despegar. Terminada la misma, mi cuerpo todavía trata de entenderlo. Barba escribe una historia que dudo le haga un gran favor a su carrera. Esto no se entiende bien en corto pero en la reseña, ya escrita y pendiente de revisión y de la que prefiero no adelantar fragmentos, queda bastante más claro. Lo que quiero decir, por aquello de no dejarles con la duda, lo que me pregunto en la reseña, es que no entiendo a qué viene escribir estas cosas pudiendo escribir otras. A no ser (he ahí el quid de la cuestión) que no tenga uno el talento para escribir nada mejor, lo cual sería, para qué negarlo, una pena pero también explicaría algunas cosas.



Esto ha sido diciembre. Ahora mismo, tal como les comentaba al comienzo, no estoy leyendo nada por lo que me abstengo de hacer planes de futuro. Miento, algo sí leo, por aquello de no perder el hábito: a ratos Cormac Mcarthy (Meridiano de sangre), a ratos Piketti (El capital del siglo XXI), a ratos American Noir. Nada serio. Ya veremos en enero. Ya veremos en 2015. Pueden pasar muchas cosas o puede no pasar ninguna. 

Feliz 2015, por cierto.




7 comentarios:

  1. Perdone la pregunta, pero ¿ha leído usted "La constelación del perro", editada por Blackie Books? Me llama la atención el argumento y (aunque esto menos) que haya sido aclamada por la crítica estadounidense como la novela del año, pero me gustaría mucho conocer su opinión antes de comprarla. Gracias :)

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    1. El de Peter Heller se lo pedí hace poco a la biblioteca pero intuyo que me dirán que no, porque ya lo tienen en no sé qué otra provincia. Puedo pedir que me lo traigan, pero al ser novedad, me harán esperar. No sé, si lo veo por ahí igual me la juego. De los elogios ajenos me fío lo justo.

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    2. El alquimistadel tedio30 de enero de 2015, 8:23

      Tongoy, huye de Heller y de su constelación como de la peste.
      Para más señas aquí:

      http://www.devaneos.com/libros/la-constelacion-del-perro-peter-heller-2014/

      Que un libro tan zafio y mediocre esté cogiendo tanto vuelo, da qué pensar.

      Saludos cordiales.

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    3. Vaya, pues hace unas semanas estuve a nada de comprarlo. Se lo he pedido a la biblio, que arriesguen ellos.
      No voy a leer la reseña todavía. Cuando he decidido leer un libro intento no leer nada sobre él hasta que lo termino, por aquello de que no me condicionen opiniones ajenas.
      No debería tardar en recibirlo (en febrero casi seguro). Ya le contaré.

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    4. El alquimista del tedio30 de enero de 2015, 23:50

      De acuerdo. Ya leeré (cuando tenga lugar) qué te ha parecido.

      El de Lydia Davis me apetece leermelo.

      A mí tampoco me gusta leer otras cosas de un libro antes de leerlo, a fin de llegar lo menos contaminado (para bien o para mal) a una novela, porque sino la lectura consiste casi irremediablemente en tener que confirmar o desmentir lo que otros han escrito anteriormente sobre la misma.

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  2. ¿No le ha gustado el último de Marías? Mire que es bueno... ¿O le tiene fobia a Marias? Tampoco pasaría nada: conozco a muchos así. Por lo demás, me apunto cuatro nombres de su selección. Un abrazo, caballero.

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    1. Lo sorprendente no es que no le haya gustado la nueva de Marías; lo sorprendente es que haya tenido los cojones de leerla. Yo, sinceramente, esperaba una reseña llena de bilis. Supongo que la novelita ni siquiera eso merecía.

      Ay, Marías, Marías...

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