martes, 25 de junio de 2013

Fernando Valls o "la muerte nos sienta tan bien"

Recordarán que la revista Quimera sufrió, hace apenas un par de meses, un cambio en su organigrama; un cambio que se cepillaba a todos los que estaban y ponía en su lugar a otros nuevos y relucientes, a saber, Fernando Clemot & Co. Hasta aquí todo normal. Suponíamos entonces que detrás de Clemot estaba su amigo Fernando Valls, que en su momento había sufrido también destitución fulminante del puesto de director de la mencionada revista. Es más fácil seguir Juego de Tronos. 

El caso es que Javier Tomeo, el escritor, murió el sábado. Vaya, sí. Una pena. Yo me enteré por Facebook, que últimamente está de lo más necrófilo (la última es que Matheson ya es leyenda). Apenas un día después ya había un sentido homenaje en El País firmado por Fernando Valls titulado “Javier Tomeo o la fuerza del absurdo”. Temazo.

A Valls –un hombre al que suponemos de naturaleza sensible- también le da mucha pena que se haya muerto Tomeo. Muchísima. Pero la ocasión la pintan calva y tras hacer un breve resumen de su vida, obra y milagros, hace gala de sus dotes para el microrrelato aplicado a la publicidad en el siguiente párrafo:

“En la que seguramente debió de ser la postrera entrevista que concediera, publicada en el último número de la felizmente renacida revista Quimera, comentaba la aparición de una nueva novela: Constructores de monstruos (Alpha Decay), a la que habría que añadir El amante bicolor (1), que en otoño publicará Anagrama, su editor por antonomasia, aunque me consta que sentía mucha simpatía por el joven editor Enric Cucurella. Parece que ha logrado terminar asimismo un libro de microrrelatos, encargo de Menoscuarto, que iba a llevar un prólogo de Irene Andres-Suárez, quizá junto a Ramón Acín, quienes más profundizaron en el conocimiento de su obra.”

Aquí cabe de todo. Pasado presente y futuro. Que si Alpha Decay ha sacado esto, que si Anagrama sacará lo otro, que si él, Valls, como director de la colección de narrativa breve de Menoscuarto, sacará, en breve, lo siguiente: una colección de microrrelatos, un subgénero en el que, sólo unas líneas antes, hace experto a Tomeo: “[Historias mínimas], un extraordinario volumen de singulares microrrelatos, pues se alejan de lo estrictamente narrativo para acercarse al teatro.” Y todo esto a pesar de que el mismo Tomeo, en la entrevista que le hacen en Quimera, reconoce una notable falta de interés en el tema. “No me gusta tampoco demasiado lo que llaman minirelato, la literatura, de minificción, que son seis o siete líneas […] y punto, nada más, todo lo demás lo tiene que poner la imaginación del lector”. Pero, con todo, concluye: “Aunque yo tengo un volumen de minirelatos, a ver si encuentro editor”, una frase que se da de bruces con la de Valls, cuando asegura que Tomeo “ha logrado terminar asimismo un libro de microrrelatos, encargo de Menoscuarto”. A ver en qué quedamos: o es un encargo, o busca editor o qué.

Personalmente me quedo con ese momento publicidad que, como sin querer, se cuela en el obituario del escritor. Ese momento en el que la revista Quimera, que toma aquí conciencia de su muerte y resurrección —feliz, qué duda cabe, toda vez que está siendo capitaneada Clemot, el mejor amigo de los Valls—, tuvo la buena suerte de entrevistar, poco antes de morir, al escritor. O lo que es lo mismo: ahora que se han marchado los paquetes, ya pueden ustedes volver a comprar la revista de más rabiosa actualidad del panorama literario actual. 

Todo esto está muy bien. Tan bien, que no sé cómo no se nos ha ocurrido antes. Me refiero al asunto de publicitarse uno mismo y a sus amigos en los grandes acontecimientos tipo muertes, bautizos, comuniones y saraos erótico-festivos de eventos literarios. Habría bien en plantearse, El País, por ejemplo, la posibilidad de generar ingresos adicionales promoviendo el patrocinio de estos espacios. Así las revistas literarias podrían adelantarse y comprar los derechos de, por ejemplo, la muerte de Javier Marías, y de ese modo, cuando éste falleciese, disponer de banners y menciones a discreción, así como infinidad de links a la revista. O bien pueden ir en plan Valls y hacerlo de gratis total.







(1)Tengo una novela acabada, sin editor todavía (a), que me parece la mejor de las que he escrito, sobre un recaudador de contribuciones, siempre muy kafkiano el tema. Llega a una ciudad a cobrar impuestos de la gente y se encuentra con que ha desaparecido todo el mundo; a partir de ahí construyo una novela muy enloquecida. Ya está lista.” Entrevista en el Quimera de Junio de 2013.
a. Novela póstuma de Javier Tomeo. El fundador y director de Anagrama, Jorge Herralde, recibió hace tan sólo unos días la última novela de Javier Tomeo, El amante bicolor, convertida ya en la obra póstuma del escritor, que el editor prevé publicar a principios del próximo año. (22/06/2013. Última hora. El País).

11 comentarios:

  1. La publicidad necrófila es ya un subgénero periodístico. Acá otra muestra, en la que Julián Rodríguez aprovecha para promocionar a la muy sobrevalorada Contexto, como si el fallecido sólo se hubiese encargado de la distribución de 6 editoriales, y no de 50.

    http://cultura.elpais.com/cultura/2013/06/10/actualidad/1370823848_116981.html

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    1. El texto de El País (que por cierto está firmado por seis editores, y no por Julián) es un sincero obituario de una figura fundamental de los últimos años en el mundo del libro en España. ¿De qué "publicidad necrófila" hablas? ¿De dónde sale tanta mala baba? Tongoy, tío: ¿por qué dejas que la gente ensucie tu blog de esta manera...?

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  2. Muchos funerales se convierten en autopropaganda presencial. Reivindicación de uno mismo como acto social con el féretro del finado de testigo impertérrito de la desfachatez pública.
    No me extraña que José Luis Sampedro pidiera ser enterrado en la intimidad antes de que se publicara a los cuatro vientos su muerte.

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  3. En cualquier caso,Javier Tomeo era y es un grande (por no decir un "monstruo", que ya queda muy tópico)

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  4. Bueno, yo no veo nada criticable. Se hace eco de que Tomeo va a publicar obras póstumas en dos editoriales de prestigio (Anagrama y Menoscuarto) y que acaba de publicar con otra joven pero bien lustrosa (Alpha Decay). Y que Quimera se ha renovado y está muy chula con nueva gente y colaboradores y escritores de verdad. ¿Y qué? ¿Problema? Yo no lo veo.

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    1. ¿Y quién ha hablado de problema? Yo tampoco veo ningún problema. Lo que sí veo es oportunismo, pero problema no, ninguno.

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  5. Carlos, le has robado una entrada a las patrulleras.

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    1. Quimera es mi guerra.

      Pero sí, se la he robado.

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    2. Está bien tener guerras que mantenga despierto el espíritu.

      ¡Ahora, a defender El plantador de tabaco en Malherido!

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  6. Tongui, con ninguno de tus posts me he reído tanto como con este.

    A pesar de que hay un muerto de por medio. Jo, insensible que soy.

    Un abrazo,

    Pocoyó

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  7. Descanse en paz y bebamos cocacola.

    Qué rastrero y qué repugnante.

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