lunes, 13 de mayo de 2013

“Bajo el influjo del cometa” de Jon Bilbao

Entusiasmado (vamos a dejarlo así) con el que iba a ser el primer monográfico de la nueva etapa de la revista Quimera dedicado al relato, decidí regalarme una quincena monotemática que ahora que le he cogido el gusto me resisto a interrumpir. Pero como siempre que ocurre igual pasa lo mismo, me encontré frente a una oferta imposible: seis millones de cuentistas, diez millones de libros, antologías para aburrir y la triste realidad de comprobar, en las reseñas ajenas, que los mejores son, siempre, TODOS. ¿Por dónde empezar? Ante la reciente publicación de la nueva novela de Jon Bilbao (“Shakespeare y la ballena blanca”, Tusquets) lo elegí a él, un poco por aquello de ir haciendo boca. Ya, ya... he tenido ideas mejores. 

* * * * * * * * 

Me planteo esta maratón de relatos como un simple entretenimiento. Afronto su lectura del mismo modo que afronto las lecturas nocturnas de los cuentos infantiles: como esa cosa inmediata, de placer efímero, que sucumbirá, supongo que inevitablemente, a la avalancha de más y más cuentos, los cientos de cuentos que estan por venir. Hay un número infinito de ellos esperando ser leídos, devorados y —a excepción de diez, veinte, treinta— probablemente olvidados. Afronto la lectura, pues, con la esperanza de que entre estos de hoy haya uno, sólo uno, que recompense el esfuerzo de los demás. No sé si ha podido ser, honestamente. 

El recopilatorio incluye ocho relatos de diferente extensión. A saber: el primero, “Los espías”, me ha parecido, con diferencia, el mejor. Trata sobre aburrido matrimonio que se obsesiona con sus nuevos vecinos, unos personajes que hacen cosas tan raras como rezar, hablar, besarse en el jardín, tomar el sol o ver la televisión. Ese volvernos completamente miserables como único modo de darle alguna razón a nuestra existencia. A pesar del tópico, estupendo. “Belígero” es un bailando con lobos sin indios que no merece el tiempo dedicado. “Una victoria parcial”, en cambio, ayuda a olvidar el anterior. Una pareja en crisis va a pasar unos días a una pequeña cala dónde en un tiempo fue feliz. Hoy, años después, con su matrimonio en crisis, llevan sillita de niño (con niño) en el coche y una vez allí se encuentran, varada en la arena, una ballena. Lo que me gusta de ese cuento, y mucho además, es la sorpresa de reconocer que ese componente fantástico (la ballena varada) lejos de parecer un absurdo refuerza el sentido último del relato, aquello de ser anodino, vulgar, infeliz e incapaz de tomar decisiones. Fingir que es perfectamente normal dormir junto a una ballena varada. 

Y a partir de aquí, todo cuesta abajo: 

Soy dueño de este perro” es un relato de corte fantástico sobre un perro extremadamente inteligente que quiere vengarse de sus anteriores dueños. Un auténtico peñazo de cuento. Suena a ya visto mil veces y además no aporta mucho a la literatura de perros asesinos. Quienes hemos leído Cujo creemos saberlo todo sobre este tema y seguro que nos equivocamos, pero desde luego no será este relato el que nos abra los ojos. “El mejor regalo posible” o “Ha desaparecido un niño” fueron lecturas diagonales de las que sólo es culpable el desinterés. “Un padre, un hijo”, sigue la línea descendente de los anteriores. En este caso tenemos una road movie paterno-filial que habla de amores nuevos, amores viejos y amores inevitables. Echo de menos el tiempo invertido en su lectura; veinte minutos que podía haber dedicado a cualquier otra cosa (y no me refiero sólo a follar). 

El último, “Bajo el influjo del cometa”, funciona algo mejor, supongo que porque, al ser el último, se coge con más ganas. Se repite el esquema de los demás cuentos: una situación perfectamente normal que se ve interrumpida por un acontecimiento extraordinario. Así como en los anteriores teníamos ballenas, perros asesinos, zorros amistosos, vecinos religiosos o padres enamorados aquí tenemos un cometa que, al pasar, provoca un inmenso apagón del que una población en concreto no acaba de salir. Hay una película por ahí (“The tigger efect”, David Koepp, 1996) que cuenta más o menos lo mismo: a qué nos conduce la situación extrema de no poder ver la televisión durante una semana. 

Me gusta, de Jon Bilbao, el ejercicio de centrarse en lo importante o ese deslizarse por el cuento como si realmente se tratase de tal y no de un ejercicio académico, pero lamento profundamente (es un decir) no haber abandonado la lectura de estos relatos cuando estaba quedando medianamente claro que no hacerlo iría en detrimento de nuestra prometedora relación autor/lector nacida durante la lectura de la estupenda “Padres, hijos y primates”. Ahora ya es tarde y este hecho extraordinario con forma de recopilatorio ha levantado el muro de la sospecha que sólo podrá derribar su nueva novela, de inminente lectura en este blog.


61 comentarios:

  1. Agapito Martínez13 de mayo de 2013, 15:50

    A mi también me gusto "Padres, hijos y primates."... pero no me da muy buena espina su Shakespeare a la vista de lo poco leído en la página de Tusquets y de su temática ambiciosa en exceso, pero ya me contarás si me equivoco,
    Buena reseña como siempre.Siempre me fío de tus criterios, que rara vez no comparto.
    Estoy intrigado por lo que hablaste de esa obra de teatro que te gusto tanto... ¿cuál, de quién. dónde....?

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    1. Esta vez sé bien de cuál hablas: Incendies. Nunca hablé ni de esa ni de la anterior porque soy un trosma pero también porque quería ver antes la película y todavía no me he puesto. El otro día me trajeron Bosques, por lo que supongo que reseñaré las tres juntas espero que en breve. Joder, qué buenas son. Quería volver a leerlas (me jode un poco tirar tanto de memoria), por lo menos la primera, pero soy vago para las relecturas cuando tengo tanto sobre la mesa. Prometo reseña este mismo mes. Palabrita de Tongoy.

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  2. John Bilbao es como un Cheever español y algo descafeinado

    Y en estos casos siempre me pregunto lo mismo: por qué no leer el Cheever original ??

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    1. Yo, cuando leo este tipo de comentarios, también me pregunto lo mismo: ¿por qué no leer comentarios en los que esté bien escrito el nombre del autor y con las preguntas con sus signos de interrogación correctos (uno al principio y otro al final de la pregunta).

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  3. Vaya, yo ya tengo la nueva novela en casa y a mí la premisa me parece deliciosa... Va a ser mi primera prueba con el escritor, esperemos que me pase como a ti con "Padres, hijos y primates" y no como con este volumen de cuentos.

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    1. Yo también tengo la nueva novela. Quería ponerme ya pero si empiezo un libro más tendré que contratar lectores para que los terminen.

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  4. Hola Tongoy:

    De Bilbao leí Como una historia de terror y me sorprendió mucho. Me pareció un conjunto de cuentos (tirando a largos) muy conseguido.
    Después leí Bajo la estela del cometa, y ya la capacidad de sorprenderme fue menor; pero recuerdo que este libro tenía cuentos que me parecieron realmente buenos. Recuerdos esos que destacas tú; pero por ejemplo también me gustó mucho uno que a ti parece que no: Un padre, un hijo, que me pareció un cuento muy conseguido.

    A mí me gusta el género y a veces el deslumbramiento de un buen cuento es mejor que el de una novela. Imagino que tiene que ver con que también puede gustarme la poesía.

    Saludos

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    1. Hola David.

      El cuento del padre y el hijo me pareció innecesariamente largo. Para cuando empezaron a ocurrir cosas yo ya estaba un poco harto. Sí, es cierto, seguramente como cuentos sean, en general, un poco extensos.

      Los cuentos que te deslumbran son maravillosos. Yo también tengo debilidad por algunos. El pez plátano, de Salinger y otro más, pero no recuerdo cual y no tengo el libro para poder comprobarlo. Recuerdo una mujer tumbada en el suelo hablando con otra. Es una imagen que nunca he podido olvidar. “Casa tomada” de Cortázar y, por encima de todos los demás, muy por encima, “Silvia” de Cortázar. Absolutamente maravilloso. Yo vendería mi alma al diablo por escribir un cuento como ese.

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  5. Yo no he leído a Cheever, pero "Como una historia de terror" sí me gustó.

    Por cierto, ¿alguien sabe de un buen taller de cuentos o todos son una estafa? A veces estoy tentado de apuntarme a uno, pero entran escalofríos cuando veo el staff...

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  6. Interesante ocupación, Tongoy. ¿Y qué títulos del género nos esperan en días sucesivos? Es para ir abriendo boca. Curiosidad, ya sabe.

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    1. Voy improvisando. Lo siguiente será Márquez (reseña en curso) y voy por la mitad del de Cesar Aira. A la par leo a Vonnegut y Oconnor y quería ponerme con Munro. Después o antes o durante (pronto): el multipremiado Candeira y Montero Glez. (Y luego, quizá: Jover, Albero y, aparte, Nister, Atwood, Barthelme, Doctorow... esas cosas. Pero bueno, con calma.)

      ¿Cómo lo ve?

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    2. Variadito. Desigual. Ergo, buen menú. No necesariamente por la calidad de los platos, sino porque da sensación de feria gastronómica, no sé si me entiende.

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    3. Sí, en realidad se trata un poco de eso. No busco tanto descubrir grandes obras como reconciliarme con el relato y leer autores a los que todavía no me he acercado por culpa de cierto confesable prejuicio.

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  7. Pues fíjate que yo le eché un ojo en la biblio a Padres, hijos y primates, pero no me fascinó en una primera impresión. Habrá que darle una segunda oportunidad. Tal vez no era el momento.

    Lo de los libros de relatos, para mí por lo menos, es un tema conflictivo. De los últimos que he leído actuales me medio gustó algunos relatillos de Hacerse el muerto de Neuman (no está mal, que conste, sobrevalorado como escritor, pero merecido lo de Neuman por trayectoria). Soy de los que piensan que o escribes un relato tipo El ruletista de Cartarescu (si no lo has leído de cabeza, Carlos, hazme caso, es la P-O-L-L-A) o es un género que casi siempre defrauda al lector, salvo si el tío se llama Chejov, Turgeniev, Henry James o Kafka. Es una impresión, no sé, con los relatos no soporto las medias tintas. Me pasó con O. Henry, de quien me esperaba muchísimo más. Gajes del oficio supongo.

    Lo de Quimera mejor lo dejamos. Nunca creí que diría esto pero voy a echar de menos a Z, Vilas, Carrión y la tropa indie.

    Un abrazo

    P.D. - Insisto en lo de Cartarescu. Esas 30 páginas son una puta genialidad. Grande Impedimenta.

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    1. Hola a todos!

      Supongo que el "Nueve Cuentos" de Saliger lo habréis leído ¿no?.

      Mi recomendación es el primero de los que figuran en la colección de Italo Svevo que ha publicado Gadir. No recuerdo como se llama.

      Luego están, por ejemplo, muchos de los de Maupassant y los de Bufalino, que tembién son excelentes.

      ¡Un abrazo para todos!

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    2. Hi, Vin.

      Joder, Neuman me da una pereza… es que todo el mundo coincide en que es peñacito y, la verdad, cuesta dar el paso.

      Mañana le pido a la biblio de tu tierra el de Cartarescu. Ya te contaré.

      Mierda, Henry James. No me acordaba. Tengo alguna cosilla de él por casa por leer.

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  8. El problema, creo, es que el cuento no es un relato condensado, abreviado, o como se lo quiera definir, sino que es otro género, que trata los mismos temas pero de un modo diferente. Un historia resumida es un resumen, no un cuento, debe jugar con otros elementos, como la capacidad de atraer la atención del lector y mantenerla hasta el final, durante las 4 o 5 páginas que dure, y tiene que incluir el factor sorpresa. Yo creo que es muy difícil escribir buenos cuentos. Algunos no son más que simples juegos de palabras y no por eso malos, sino todo lo contrario. Es un ejercicio de estilo, sin duda, más allá del sentido o la conclusión. O así los veo yo, claro.

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  9. ¿Has leído Cuentos Carnívoros, de Bernard Quiriny? Recuerdo que algunos cuentos me sorprendieron y que al menos lo leí con gusto, del tirón, e inlcuso hay uno después de tanto tiempo que todavía recuerdo!(el de los indios yapus con un idioma imposible).
    Espero que disfrutes con O'Connor, para mí sin duda, la mejor. Sus cuentos sí que son (muchos al menos) de los que se te quedan grabados para siempre. A mí hay uno que me gustó especialmente, "Todo lo que asciende tiene que converger (creo). Ya dirás.

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    1. No, no he leído a Quiriny. Pero lo anoto. Para esta vuelta ya no irá, pero nunca se sabe.

      O´connor me está gustando. Lo poco que he leído, al menos. Ese no me suena haberlo leído. Lo busco y le echo un ojo. Te cuento.

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  10. Robert Coover - El hurgón mágico.
    No recomendaría Alice Munro a nadie, es un coñazo.

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    1. Qué bueno es El hurgón mágico de Coover, de verdad.

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    2. No se hable más. Mañana me toca viajar a la biblio. Si no lo encuentro por ahí en versión digital lo pillo.

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  11. Hola:

    Yo si recomendaría a Alice Munro. Leí un libro suyo y me pareció una escritora muy dotada.

    A riesgo de ser obvio, te comiendo dos de mis libros favoritos de relatos: Catedral y Tres rosas amarillas de Raymond Carver. He leído los dos al menos dos veces, y algún cuento suelto más.
    Me fascinan esos libros de Carver.
    También he leído todos los cuentos de Cortázar; que citabas antes, Carlos, y me gustaría releerlos, porque fue hace ya mucho aquella lectura.

    saludos

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    1. Leeré a Munro aunque sí es verdad que son muchas, demasiadas, las voces que hablan de “aburrimiento”.

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  12. Alice Munro ganará el Nóbel y lo tendrá muy merecido.

    A Carver lo han imitado tanto que ya hasta el original a mí me suena a imitación (solo lo leo traducido).

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    1. Hola J. J.

      ¿Carver como imitación de sí mismo? Quizás a ese se le pueda llamar originalidad.

      De todos modos ha habido quizás un abuso de escribir cuentos a lo Carver, igual que ha habido un abuso de escribir cuentos de otra forma y sólo parece que es censurable lo del estilo Carver.

      Por ejemplo, hace unos días Tongoy, no recuerdo si aquí o en facebook (en algún rincón de Matrix, en fin) se hacía eco de un artículo de Matías Candeira en el que hablaba del relato. En él, Candeira decía que ya estaba harto de los cadáveres putrefactos de Carver que se movían por ahí como zombis de Walking dead, pero no arremetía igual contra lo que él escribe (o con los de su bando): los que escriben cadáveres putrefactos de Julio Cortázar, que evidentemente también se mueven por ahí como zombis de Walking dead.

      ¿Por qué tanto disparo contra los que nos gusta Carver y de repente los imitadores de Cortázar son tan originales?

      saludos

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    2. Es que Candeira es muy malo. Es un imitador de técnicas de taller que imitan a imitadores de Cortázar. No sé si me explico. Hablemos de escritores de una vez, no de coleccionistas de followers, porfa.

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    3. ¿Candeira es malo? No me jodas… que tengo dos libros por leer. Bueno, uno y otro que está por salir. Hoy debía terminar el de Aira y elegir el siguiente. Iba a ser él. Ahora no sé.

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    4. Interesante observación esa que haces, David. Mucho. Creo que lo comenté en Facebook. De todos modos yo entendí que detrás de todo aquello había mucho cachondeo. Es decir, que de tomárselo muy en serio no parecía.

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    5. Tongoy, te explico. El Candeira tiene un primer libro con relatos de neveras que se mueren -como suena, y puro plagio de sus ejercicios en el taller- y ombligos que cantan -no es coña: literal-. También de cuevas donde están todas las armas del mundo o algo por el estilo. Y así todo. Cortázar de bajón o un mal viaje de Michael Knight, más o menos, amigo. Tú verás que haces con tu tiempo. Del segundo librejo, ni puta idea, no me atreví.

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    6. Entiendo. Yo tengo el de las jirafas y el otro al que me refería es uno que sale ahora rn Salto de Página, que no recuerdo cómo se llama pero que ya pedí a la biblio. Hay un booktrailer rodando por ahí.

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    7. Hola Tongoy:

      No estoy tan seguro de que lo de Candeira fuese de cachondeo. En 2010 hubo en debate en torno al cuento en el blog de La nave de los locos de Fernando Valls; allí Valls reproducía una carta con unos dogmas sobre el cuento de Zapata, en los que básicamente se prohibía el realismo porque era burgués y se invitaba a escribir todo con fantasía: es decir, Carver no, Cortázar sí -simplificando.

      Estas eran las entradas sobre el tema (o más fácil por si a alguien le interesa: busca en La nave de los locos en las entradas de noviembre de 2010):

      http://nalocos.blogspot.com.es/2010/11/22-dogmas-en-torno-al-cuento-breve.html
      http://nalocos.blogspot.com.es/2010/11/el-cuento-mas-lena-al-fuego.html
      http://nalocos.blogspot.com.es/2010/11/carta-de-angel-zapata-con-una-lata-de.html
      http://nalocos.blogspot.com.es/2010/11/arde-la-nave-de-los-locos.html

      Allí Canderia tomaba partido de forma encendida por el relato fantástico, y en contra del realista, en estos términos:


      "Creo que la carta de Ángel es una medida de higiene estética de primer nivel, ofende a quien puede ofender, de una manera más que divertida: hasta esa gente indignada hasta la náusea ha confrontado su propia escritura y ha buceado en busca de cuentos sobre la solanera de ronda o el pimiento de la paella. La carta era necesaria, cabal, además de una llamada de atención para que cuestionemos nuestra posición como narradores. Si tú quieres mirar para otro lado, allá tú, pero es un hecho que cierta clase de realismo ramplón y yo qué sé cuántas más variantes estéticas del basural están plenamente implantadas en la literatura que se practica o se perpetra estos días. Y en este sentido, el cuento español no es ajeno a esa infección (ni nosotros estamos curados de no enfermar y hacer cuentos espantosos). A esos abundantes cuentos de mujeres maltratadas, putas de buen corazón y gente que empieza sus narraciones con alguien que apaga un despertador, hay que sumar la abrumadora hegemonía de “lo doméstico”; los cuentos de parejas que no follan, los hijos muertos, las amas de casa que suenan con comprarse un Pony e infinitas y correosas variantes de una vía muerta de escritura, que consiste en radiografiar, en usar códigos gastados y en importar modelos que no cuestionan, sino legitiman lo que hay. Contra esta infinita gradación de pornografía emocional lucha la carta (y los dogmas). No impelen a ser cumplidos, sino a ser leídos como acto violento, insurgente, que nos cuestiona y nos provoca preguntas."


      Y yo te sigo recomendando a Carver y a Alice Munro. Y no sé si ha salido ya: los cuentos de Tobias Wolff y los de James Salter.

      saludos

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    8. Pues 'lo doméstico' da una de juego al cuento que no veas. Que se lo pregunten a Vonnegut, si no.

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    9. Me consta que a A. Zapata le gustan los cuentos de Carver, David. Esa conclusión que sacaste del debate no es atinada.

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    10. Hola, David. Lo mío era una exageración, evidentemente, fruto del querer ser ingenioso sin tener ninguna dote para ello. Me gusta mucho Carver. Y también Cortázar. Y creo que los imitadores de Carver se acercan, en general, más a Carver que los de Cortázar a Cortázar. Vuelan más alto. Lo de Candeira que citas me parece también una exageración de alguien que quiere ser ingenioso sin tener muchas dotes para ello. Yo no me lo tomaría muy en serio.

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    11. Interesante, sí. No conocía esas entradas. Acabo de leerlas, más o menos. Miento, la de Zapata menos que más y los comentarios unos sí y otros no, casi todos no. Por lo que veo se trata no tanto de despreciar a Carver sino a romper con él como una forma/excusa de/para explorar nuevos (es un decir) caminos. A mí me parece bien. La gente tiene que entretenerse con algo.

      Yo estoy con Ire, seguramente porque precisamente estos días estoy leyendo mucho a Vonnegut (ahora estoy con sus relatos): dentro de “lo doméstico” hay tema para aburrir (valga la redundancia). Pero no creo, de verdad que no, a Candeira no le guste Carver. Y digo esto sin tener ni puta idea, que conste. Lo que sí creo es que a Candeira no le apetece ser heredero de Carver por lo que, indirectamente (ejem), “desprecia” a quienes sí lo son, especialmente de aquellos que lo hacen mal (o a quienes él considera que lo hacen mal).

      Otro cantar es ya lo que él haga o deje de hacer, que todavía no lo sé. Si es o no es heredero de Cortázar, como parece que se comenta, será interesante descubrirlo, porque sí es así, si su discurso independentista resulta ser también una heredad entonces apaga y vámonos.

      Respecto a Tobias Wolf y James Salter… lo siento. Me niego a anotar más nombres. El año que viene, mejor.

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    12. En este momento me dispongo a empezar un cuento sobre una puta de buen corazón –que es, a su vez, una mujer maltratada– cuya única ilusión en la vida es comprarse un pony –objeto de reemplazo, evidentemente, de su hijo muerto–, ilusión que la protagonista recrea cada mañana cuando despierta y apaga el despertador –éste será, naturalmente, el inicio del cuento– y observa con repugnancia muy doméstica el cuerpo desnudo de su proxeneta –con el que, huelga señalarlo, hace años que no copula–, que duerme la mona sobre las sábanas estampadas de los 70 que cubren la cama. A ver qué sale. (Apoyo la moción de David Pérez Vega).
      Saludos.

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    13. Hola:

      Anónimo de las 22.40: seguí aquel dialogo sobre el cuento en 2010 en La nave de los locos con interés, aunque decidí no participar.
      Recuerdo perfectamente que Zapata afirmaba que a él si le gustaba Carver, pero apuntaba que escribir relatos realistas "a lo Carver" era ya una vía muerta. Y puede que tenga razón si el único afán del escritor es imitar la técnica de Carver, pero eso no puede eliminar a todos los cuentos realistas que escriba un autor, por ejemplo, en España.

      Y quizás era más surrealista la idea de que el relato realista era burgués y el fantástico era revolucionario. Dependerá de qué relato realista y que relato fantástico.

      Igual que se puede reducir el realismo a cuatro tópicos (desamor conyugal, paella en la playa...) se puede reducir el relato fantástico a cuatro tópicos (animales que hablan, personas que vuelan o viajan en el tiempo...). Y al final dependerá todo del talento del escritor para analizar la realidad desde la perspectiva que elija. Y mi comentario inicial lo que hacía referencia J.J. (y sé que aquí todos hacemos comentarios apresurados o de coña) era que parece que ahora está de moda desprestigiar a Carver, y con él a todo el relato realista, cuando Carver es un escritor estupendo, y si el autor actual tiene talento podrá escribir relatos realistas muy buenos; y el que escribe fantástico pues igual. Pero no una cosa vale y la otra no.

      Clement: si en ese cuento que has empezado, el proxeneta sale por la ventana volando recuerda que tu cuento habrá pasado de repente de ser burgués a ser revolucionario.

      Saludos
      David

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    14. Pero es que eso no es más que una excusa de mal pagador, David. Es mucho más difícil escribir relatos realistas que enganchen, que tengan garra, por aquello de la verosimilitud y la lógica, que hacer que salga un burro volando, que parece que como es un cuento fantástico pues ya está, no hay que buscarle más explicaciones. En teoría, claro. Lo fantástico en Cortázar tiene mucho de 'realismo mágico', que no es lo mismo que hacer hablar a un pato, por ejemplo.

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    15. Bueno, David, yo había pensado que el proxeneta es, en realidad (valga la palabra), un jarrón chino con un dildo gigantesco atado a una de las asas, objeto-fetiche que, en realidad (ibíd.), es la madre de la protagonista, a la sazón campesina de las Alpujarras que lleva diez años afilando una hoz y mirando al vacío (ése pretendía ser el meollo narrativo de mi relato, muy heideggeriano, ahora que lo pienso), pero tu idea tampoco me parece nada mala para ser revolucionario y deslegitimar lo que está en vigor.
      Estoy básicamente de acuerdo con esto que dices: "si el autor actual tiene talento podrá escribir relatos realistas muy buenos; y el que escribe fantástico pues igual. Pero no una cosa vale y la otra no".
      Saludos de nuevo.

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    16. A mí tanta gente de acuerdo me pone nervioso, por eso creo que estáis todos equivocados, especialmente Ire con lo del pato. No es fácil atrapar a un lector haciendo hablar a un pato, a no ser que esté preparado a la naranja, que entonces sí.

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    17. Hola

      Por cierto, no he apuntado que a mí me encanta Carver y me encanta Cortázar, también.

      Ire, no te contesté antes: estoy de acuerdo contigo, para mí escribir un relato realista es más difícil de escribir que uno fantástico por lo que tú apuntas de la coherencia interna.

      Y lo repito Tobias Wolff y James Salter son dos escritores de cuentos realista impresionantes.

      Y reivindico, ya que estamos, los cuentos fantásticos de H. P. Lovecraft. El color surgido del espacio es un cuento fantástico fantástico (no sé si me explico con el doble adjetivo).

      saludos

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    18. Uno de mis cuentos favoritos de todos los tiempos es "El mentiroso" de Tobias Wolf. Me jodió mucho que metiera cambios cuando se hizo la última antología de sus cuentos.
      Pregunta que lanzo al aire: ¿Hasta qué punto tiene derecho un autor a cambiar un relato/novela una vez se ha publicado?

      Por cierto, Tongoy, doy por hecho que los cuentos de Fadanelli, como "Compraré un rifle" sí los has leído, no? Porque si no estás en pecado mortal.

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    19. Fadanelli, un grande del cuento realista, Zombie. Con respecto a la pregunta que lanzas al aire, bueno, creo que el escritor es, por definición, inseguro –un escritor absolutamente seguro de lo que escribe es una especie de monstruo o un imbécil–, así que es inevitable que se plantee que un texto suyo puede ser mejorado. Cosa distinta es que, efectivamente, el texto mejore con los cambios. En principio, pienso que 'quod scripsi, scripsi', aunque no sabría responder a eso de si tiene "derecho" a introducir cambios. Un abrazo.

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    20. Uf, menudo debate. Conozco algo a Candeira, aunque conozco más su entorno, el entorno en el que nacieron esos dogmas, que en realidad no son dogmas, sino un juego. Sobre todo porque si uno cumple lo que piden los dogmas, no escribe. Zapata&Co. son muy de jugar. Y lo digo con respeto. Pero Zapata tiene relatos de parejas que no follan, así que por ahí no van los tiros. Quizás Candeira sí se lo ha tomado más en serio, pero Candeira es muy joven todavía.
      Te recomendé a Victor García Antón, que es del entorno de Zapata (creo que fue profesor de Candeira) y también es juguetón, pero juega muy en serio. Y a García Antón le gusta Carver, igual que al resto de los locos.

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    21. Clément, otro abrazo para ti. Veo que has desactivado los comentarios de tu blog así que no puedo dejarte ya mis comentarios insustanciales -que son más que nada una manera de mandarte un saludo- pero ahí sigo atenta a todo lo que publicas. Me ha encantado ese último poema.
      xxx

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    22. Ey, Zombie. El poema es de Abraham Gragera, y es, efectivamente, muy bueno. Abz.

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    23. ¿Fadanelli? ¿El de hotel df? ¿Pero ese libro no era una mierda? (quiero decir que eso es lo que se decía). Estuve tentado a cogerlo 100 veces.

      Los cuentos no los tienen en la biblio, tendría que pedirlos, pero ya he superado las peticiones y antes de un mes no podré. Aún así ya veremos. No quiero coger más recomendaciones porque no quiero tirarme otro mes con relatos. Empiezo a estar un poco harto.

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    24. Sobre la pregunta: yo creo que el autor tiene todo el derecho a corregir su propio relato. La de idea de un escritor que sólo escribe y corrige un único relato durante toda su vida podría ser, en sí mismo, un buen relato. Realista, claro. El punto fantástico sería que este relato lo escribiese el propio escritor citado. O algo así. Y que saliese volando por la venta con un pato hablador al final.

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    25. Victor García Antón me lo recomendaron hace poco pero no tengo modo de conseguir ningún libro suyo. Gratis, se entiende. Pagando me niego.

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    26. Carlos, amor, supervillano, ¿dónde oíste que Hotel DF es una mierda de libro? Creo que no es así. A pesar de tu petición expresa de que no te aconsejen, me permito recomendarte la lectura de Fadanelli.
      Abrazo.

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    27. Joder, como para acordarme. Hace de esto una barbaridad. Como un año. Creo recordar una reseña tuya, ¿puede ser?, pero fue posterior a ésta de la que te hablo. Si tú dices que me la puedo leer, la leo, aunque es verdad, voy sobrado de recomendaciones y no sé para cuando será.

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  13. No viene al hilo del post, pero me he acordado justo ahora que has mencionado tantas cosas que tienes pendientes de leer: Hace unas semanas comentaste que habías comprado "Chesil Beach".
    ¿Lo has leído? ¿Comentas algo al respecto?

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    1. No, no lo he leído todavía, pero sí lo tengo anotado entre las lecturas “inmediatas”, esto es, que caerá este mes seguramente. (Los temas que no vienen al hilo del post son la especialidad de este blog).

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  14. A mí, Alice Munro me suena a hija de coronel de último mohicano. Será otra, pero a mí me suena a esa. Y tal. ¿Cuentos? Ya te hablé hace tiempo, amigo Tong, de un tal Tsutsui (creo). "Hombres salmonela en el planeta porno".

    Ya que te pones con el cuentismo, no parece mal momento para meterle mano a este. Recuerda que soy la única persona normal por aquí. De ahí mi capital importancia para este humilde blog.

    Quique

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    1. Quiquiño, estos días me acordé mucho de ti. Nada sexual, simplemente estaba leyendo “El desayuno de los campeones” y me pareció que sería una novela de las que te gustan. Sexo no tiene (aunque se habla mucho de tamaños y diámetros de pollas), pero te ríes un rato largo. ¿Podríamos decir que se ahoga en humor? Pues seguramente sí.

      Y tienes razón. Hoy mismo pido el de la salmonelosis. Ya te contaré.

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  15. Yo creo que te saldría más a cuento (ejem) leer alguna antología, por ejemplo la de Neuman (Pequeñas resistencias 5) o la de Gemma Pellicer y Fernando Valls (Siglo XXI: Los nuevos nombres del cuento español actual) para no andar perdiendo el tiempo leyendo libros enteros de Bilbao, Márquez o Candeira que luego no te gustan y no te queda más remedio que reseñar. Por cierto, ¿no vas a dedicar una entrada especial al número de Quimera? ¿No había nada que valiera la pena?
    Saludos

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    1. Tema 1. Pequeñas resistencias lo tuve en casa pero lo devolví. No me gustan las antologías porque no me gustar juzgar a un escritor por un único cuento que además se supone que es de los mejores. De ahí que lea el libro. Me formo un juicio más acertado. Lleva más tiempo, sí, pero me compensa. Y lo de reseñar, bueno, en realidad reseño un 60% de lo que leo para evitar que el blog se coma el tiempo de leer.

      El quimera todavía lo estoy leyendo. Precisamente esta mañana liquidé el dossier sobre relatos. Es que el tema de las revista lo dejo para el desayuno de los fines de semana y claro, así es complicado terminar nada. La revista en sí no da mucho juego en esta ocasión a excepción de un par de cosillas. Si esta noche me pilla ocioso igual los comento (aquí es festivo; el día de las letras gallegas, precisamente) pero casi prefiero utilizarla para sacar los temas a medida que me vaya leyendo los relatos de los protagonistas. No sé si me explico.

      Saludos,

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  16. Pues si no le gustan esos...

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    1. Tampoco es necesario que me gusten todos los relatos. En el caso que nos ocupa, el de Jon Bilbao, el cuento de la ballena y el de los cotillas son bastante chulos y casi me conformo, aunque dudo que vuelva a leer relatos suyos (a excepción de ese primero que recomiendan tanto por aquí).

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  17. Un placer descubrir este blog, lleno de buenas ideas.
    Al terminar de leer "Bajo el influjo del cometa", he encontrado esta reseña. Creo que los cuentos incluidos tienen más contenido e intención de lo que se plantea aquí.
    Por ejemplo, en "El mejor regalo posible" queda abierta la duda sobre si el título se refiere a la sorpresa que el protagonista prepara para su amante o al hecho de que quizá esté entregando a la fuerza a su hijo a otro hombre, al que el niño siempre reconocerá como padre.
    Y "Un padre, un hijo" juega a dejar abiertas muchas preguntas: ¿dónde iba el padre en pijama?, ¿han enterrado realmente a un perro al que mató un rayo?, ¿qué le ha pasado a esa anciana que ya no da señales de vida?
    Como en "Ha desaparecido un niño", creo que Jon Bilbao ha reunido en este libro cuentos que intentan mostrar cómo aquello que nos preocupa individualmente no es lo que la sociedad considera adecuado y bueno: los pensamientos de la profesora giran en torno a la forma de salir de su aburrimiento y no a la posible muerte de uno de sus alumnos.

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