sábado, 4 de mayo de 2013

“El joven Nathaniel Hathorne” de Victor Sabaté

Me estreno con la editorial Rayo Verde con la novelita de Victor Sabaté. Ya le tenía yo ganas. A la editorial, digo. La primera noticia que tengo de la existencia del libro es a través de El Cultural, concretamente de la inefable Care Santos. Si yo algún día escribo algo, lo que sea (unas memorias literarias, por ejemplo, de fuerte contenido erótico-festivo) y me reseña Care Santos, primero mataré a quienes le hayan enviado el libro, tomaré a sus mujeres (si las hubiere), venderé a sus hijos (si los tuvieren) y luego me suicidaré (si quedáranme fuerzas). Me cortaré las venas y me dejare ir, desangrado, sobre mi vieja colección de El Cultural, restos de un Diógenes mal curado. 

Dice Care Santos: “Un delicioso libro sobre libros, sobre leerlos, sobre escribirlos, que proclama a gritos la finalidad -¿redentora?- de la literatura y nos descubre un autor a tener muy en cuenta.” Esta es la crítica que le hace. Esta y nada más. El resto de la reseña –por llamarla de alguna manera- es ella contando lo que está leyendo, hablando de las casualidades que pueblan su vida toda ella literaria y resumiendo el argumento de ésta. Lo he pensado mejor: yo de mayor quiero ser Care Santos y que me paguen los de El Mundo por hablar del caer de la hojas en el parque y del batir de las alas de las mariposas. 

Por lo demás, estamos en lo de siempre: una crítica, a la sazón escritora, que se prenda del libro de otro escritor, joven, por culpa de una novela que habla de escritores que no escriben y que está plagado de referencias literarias y de anécdotas curiosas. Que si Borges, que si tal, que si cual, que si la invención, que si la falsedad, que si el Hawthorne y un pacto con el diablo. ¿Cuándo aprenderemos a no dejarnos embaucar? ¿Cuándo nos libraremos de la crítica complaciente de escritor a escritor? ¿A qué santo encomendamos a Care Santos?

* * * * * * * 

El argumento, de ley es reconocerlo, tiene su gracia (y es en esta gracia dónde residen casi todas sus virtudes). La primera parte es un contarnos su vida el propio protagonista; el relato detallado de su fracaso en lo literario por culpa de su tendencia a la dispersión. La falta de disciplina y talento lo arrastra a un punto desde el que es incapaz de terminar, siquiera empezar, una novela. El típico escritor de boquilla. Pues bien, este muchacho se olvida un día el esbozo de un relato en una biblioteca de Nueva Inglaterra y tiempo después descubre que ha sido plagiado por el mismísimo Nathaniel Hawthorne. La segunda parte es la narración del Hawthorne y la explicación de cómo semejante cosa es posible. Los habituales pactos con el diablo y viajes en el tiempo de rigor. La tercera parte (son 100 páginas bien aprovechaditas, ya ven) es algo así como la continuación, la aceptación del plagio, la lectura de libros de Borges, la asociación de ideas con otros plagiadores magistrales: un anecdotario literario que, según se avanza en él, hace perder fuerza al conjunto. Que acaba cansando, vaya.

(Casi) todo esto -especialmente el principio- se lee con interés y con una sonrisa en la cara: qué bonito y que gracioso el homenaje, que bien resucitar a Hawthorne, que simpático todo. Pero ya. Es decir, dejando pasar el tiempo, semanas en mi caso, va quedando en el recuerdo nada más que una cosa medio simpática y ajena a lo magistral que tiene que ver con lo de siempre: joven escritor sobre fondo de color para despistar. El resultado es el habitual: una novelita curiosa que en realidad es un cuento largo que se hace demasiado largo para ser tan corto. Cuando uno acaba aburriendo en 100 páginas… malo. Quiero decir que esto, recortadita la última parte, y calzado como un relato más dentro de una colección de ellos (antología, preferentemente, de escritores con chaqueta de punto y gafas modelo hipster) estaría bien, se aceptaría encantado e incluso invitaría a pensar que Victor Sabaté es un joven escritor a tener en cuenta en el mundo del cuento fantástico, como si estuviésemos hablando de una carrera con futuro. Así, etiquetado, Sabaté está más guapo. Pero no es el caso. Sí la promesa (hoy me siento especialmente generoso), si el interés (¿ven?) pero no todo lo demás. Ahora que lo hemos pillado in fraganti pesa sobre él la sospecha del escritor que, una de dos, o rellena o no sabe frenar, que para el caso es lo mismo e igual de malo. 

Interesante y floja, ergo insuficiente. Con razón le gustó a Care Santos. 


75 comentarios:

  1. Pues a pesar del juicio final llevas mucha razón en lo de que la premisa tiene su gracia (quizás sea más de lo mismo en cuanto a reflexión metaliteraria, pero sin el tufillo a ranciedad de novelas como Magma). No sé si darle una oportunidad...
    Otra cosa, mariposa: Sin decir que tú lo hagas, a mí no me tira mucho lo de valorar según lo que vaya "quedando en el recuerdo". ¿La prueba? Las "obras maestras" descubiertas en la juventud -que seguimos idolatrando con el paso de los años- y que en verdad vienen a ser cositas bastante reguleras. Creo que la crítica solo ha de contar con lo que se ha experimentando en el proceso de la lectura, que es hasta donde alcanza la competencia del escritor (por ejemplo: cuando pensamos en frío en Tarantino nos decimos que vaya chorrada y vacuidad de obras; cuando estamos viendo una de sus pelis flipamos con su genio). Que se mantenga en el recuerdo o no tendrá que ver únicamente con nuestra afinidad personal al tema y otros procesos cerebrales que conocerán los expertos de blogs con temás más aburridos y útiles que los nuestros, ¿no crees?
    Mike.

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    1. Sí, bueno, nada que ver con Magma, eso que quede claro.

      Y sí pero no a lo demás. Un tema muy interesante. Yo no tengo un sistema para las reseñas. Unas veces las escribo al momento, como la nota de urgencia de Mrozek, que salió un minuto después de cerrar el libro y otras, como en el caso de Lolita pasaron 6 meses, pero me bastó tirar de notas para escribirla.

      Y es que una reseña hecha al momento tampoco es, necesariamente, algo positivo. Muchas veces el entusiasmo del momento se vuelve real y minimiza su efecto según pasan los días. No soy mucho de “madurar” los libros (pensar mucho en ellos una vez leídos) porque paso inmediatamente al siguiente pero sí es inevitable tenerlos en mente de vez en cuando. Me explico: un libro como la correspondencia de Bernhard, o el Valle de los avasallados o Tala o El desierto de los tártaros, es un libro al que, sin querer, vuelves continuamente. Y no quiero ni hablar de Gótico carpintero, por ejemplo, que hace ya año y pico y no hay semana que me planteé volver a leerlo (lo hubiese hecho si lo tuviese en casa).

      Digamos que la espera ejerce de filtro natural. Voy a poner otro ejemplo. Hace meses, en febrero, leí, Norteamérica profunda, de Márquez, y este mes de abril he vuelto a leerlo porque quería hacerle reseña y ya no me acordaba de los cuentos. Claro, yo hago la reseña después de leer y el resultado es un colección de relatos interesante, más, en mi opinión, que Tangram. Pero si pasado un mes la he olvidado… ¿merece la misma valoración que, por ejemplo, las obras de Rodrigo García, que sí recuerdo algo más a pesar del tiempo que hace que las leí? No lo sé, honestamente. Por otro lado… tienes razón. Lo ideal es la reseña inmediatamente después, pero puesto que por cuestiones de tiempo tal cosa es imposible hay que aceptar las reglas del juego y las reglas del juego establecen que el tiempo, importa.

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    2. No entendí un cuerno de tu respuesta balbuceante, pero si a tí te hace feliz, sigue así

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    3. Gracias. ahora que sé que cuento con su bendición me quedo más tranquilo.

      (Venga va, se lo traduzco: que el tiempo no debería restar valor a una crítica.)

      P.D. De todos modos, mucho tiempo no ha pasado. El libro lo leí entre los días 16 y 17 de abril.

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    4. En ningún momento hablé de darte una bendición pero, bueno, ya sabes, los maestros son definidos como tales por sus discípulos, y los tiranos por quienes desean ser esclavos.
      Da tu palabra y rómpete, decía Nietzsche, pero, por favor, no balbucees.

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    5. Me queda tanto por aprender... Menos mal que le tengo a usted, amigo anónimo.

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    6. No se trata de aprender, se trata de no tener miedo

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    7. Gran frase, especialmente viniendo de un anónimo.

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    8. Desconocía que te llamaras “Medicina de Tongoy”.
      Además, quien se pone en el lugar de dar “remedio” a las cosas eres tú. Por algo llevas un blog.
      Por cierto, la falsa modestia te sale fatal

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    9. Alguien tenía que hacer el trabajo divertido.

      Me ha caído simpático. Echaba de menos anónimos como usted.

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    10. Igual en tu comentario había ironía pero tú me resultas muy simpático y me gusta mucho tu blog, por eso lo leo, vengo y comento. Sólo no me gusta cuando a veces intuyo que reculas: la medicina que construyes funciona cuando es taxativa e impiadosa. El trabajo divertido que haces, e inteligente, se luce cuando te vuelves un superhombre -por eso citaba a Nietzsche-, no cuando te vuelves explicativo o juegas a la falsa modestia (“yo sólo llevo un blog y digo lo que pienso de los libros que leo; no soy más que un pobre lector como cualquier otro que un día, algo aburrido, alejado del centro de ls discusiones literarias de este país, se ilusionó con montar este humilde chiringuito y de pronto se encontró con que, seguramente de manera inmerecida, tenía muchas visitas y comentarios”). Aunque de manera prepotente, eso es lo que quise decir desde un principio. Veo que lo has tomado a mal. Lamento si es el caso. Soy anónimo, sí, como Doctor Diable o Ire o Medicina de Tongoy o Patrulla de Salvación son seudónimos. Podría firmar como Alberto Quintana pero también como Mario Vargas Llosa, de todos modos no tendría sentido en este mundo virtual en donde sólo hay máscaras.

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    11. Oye, a mí no me metas, que yo no tengo blog. Y las máscaras están bien para el baile, o las armaduras, o los disfraces. Luego ya, si eso, en la intimidad te desnudas si te apetece.

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    12. ¿Qué le hace pensar que me ha parecido mal? Para nada. La ironía se me ha dado siempre como el culo, para qué nos vamos a engañar.

      Dos cosas:

      1. Soy lo que soy. Es mucho mejor ser dios, pero soy lo que soy. Lector y eso.

      2. Lo de superhombre me ha gustado. Ya sé que tiene razón, hasta ahí llego, pero entienda también que no todos los libros se dejan maltratar. Es complicado, seguro que comprende que evite me ahorre los matices. Baste decir que soy de los que piensan que hay dosificar para no cansar. Pero esto ya es entrar en demasiados detalles y a corazón abierto tampoco me apetece estar.

      Lo dicho, que le juro por mi gato que me ha caído usted simpático de verdad.

      Júreme que no se irá con otra.

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    13. Con el propósito de engrosar con mis comentarios absurdos esta entrada, voy a tratar de explicarme. No pretendo que todas las entradas sean con críticas negativas sino que desde mi punto de vista si terminas una entrada calificando una novela de interesante pero floja e insuficiente, luego es algo contradictorio que en los comentarios termines defendiendo más el “interesante” que los otros calificativos. No leí la novela y tengo ganas de leerla, no se trata de opiniones sino de ser un “superhombre” en toda regla, incluso en los comentarios, más todavía, incluso contra el querido Doctor Diable. Por eso apelé al temor. Lo de la ironía, para mí, lo manejas bien; ahora bien, la falsa modestia, no, por algo tienes esa veta nietzscheana. Y no me voy con otra, yo misma soy otras, todas anónimas, con diferentes nombres.
      Ire: la etimología de la palabra “persona” es “máscara”. No sé muy bien qué quiere decir eso pero siempre queda bien hacerse el filólogo en el medio de alguna discusión.

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    14. ¿Pero por qué pijo no le di a lo de suscripción por correo electrónico?
      Tongoy, llevas toda la razón en lo de que es relativo (a la vez que importante) la inmediatez de la reseña, pero yo no me refería a eso: lo que yo quería decir es que un libro no tiene que ser mejor o peor que otro por quedarse en nuestra cabeza flotando para el resto de nuestras vidas (por tanto, deberíamos juzgarlo -aunque sea a los seis meses- por las sensaciones recibidas en el momento de su lectura).
      ¿Sabes cuando no recordamos la primera insinuación sexual verbal de una chica en nuestra adolescencia y sin embargo se ha grabado a fuego alguna tontería pronunciada por un tipo de lo más corriente en la panadería del barrio? Pues, eso, que quizás haya libros a los que volvamos más a menudo mentalmente y otros en los que nunca pensemos salvo para recordar un "joder, cómo me gustó": considero que no siempre hay que romper una lanza a favor de los primeros, pues su recuerdo habitual puede ser producto de poco importantes condiciones extraliterarias ("¡lo mucho que tiene que ver con mi vida!", "¡lo importante de sus ideas filosóficas para la sociedad occidental del s. XXI", "¡lo bien que recoge la tradición de un autor que me encanta!", etc.) que nada tienen que ver con eso tan imprescindible de hacer que flip... que recibamos un placer estético de primer orden durante una lectura por la genialidad de su composición y escritura.
      Ahora sí le doy a esto de abajo a la derecha, que parece que el Anónimo no lo ha hecho.

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    15. “Gran frase, especialmente viniendo de un anónimo”

      Pues vaya. Cómo cambia el cuento. Al final, todos queremos saber quien nos habla.

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    16. Con permiso, y sin ánimo de ponerme chupapoll... perdón, quiero decir pelota, me atrevo a señalar que cualquiera que haya entrado una par de veces antes en este blog sabe que su autor se llama Carlos (no repetiré aquí los apellidos pero son de dominio público) y vive en Coruña, si npo me equivoco. igual hasta se puede encontrar su número de teléfono enla guía (¡sí, amigos psicópatas anónimos: ahí tenéis una estupenda idea!). Lo de "medicina de Tongoy" es el nombre del blog.

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    17. ¡Muy bien, Jonan, te lo has aprendido muy bien!
      Tongoy, perdón por la ofensa de no llamarte por tu nombre de pila.

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    18. Joer, ¿lo decías por el lumbreras del Anónimo, no? Perdón a ti también, querido Jonan, que llevo la mañana torcida.

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    19. Perdón, pero, y tú, Mike, ¿Quién eres?, porque de Jonan, lo sabemos todo, desde sus motivos a sus razones.

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    20. Error, Alejandro. No tengo el menor interés en saber quién está detrás de los anónimos. Ninguno. Siempre he defendido la figura del anónimo y seguiré haciéndolo, entre otras cosas porque creo que es NECESARIA. Pero una cosa es eso y otra que se me acuse de tener miedo alguien que bien pudiera estar hablando desde el anonimato por esa misma razón. O no.

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    21. Al anónimo iniciador de la discusión: Ah, vale, ahora lo entiendo. Pero es que yo no creo haber "bajado el tono" y desde luego NO en el comentario de Vincent, con quien estoy en desacuerdo en muchas cosas. He vuelto a leerlo y no veo que lo defienda más de lo que lo ataco, la verdad. Algo interesante es interesante. Lo empecé con interés, lo seguí con interés y luego... se hundió. Así de interesante. El Interés es un tipo caprichoso.

      Un placer.

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    22. Mike: por supuesto que lo decía por el anónimo, pero tal vez he sido confuso al explicarlo. Me meo de culpa, pues.
      Alejandro Medeti: gracias por fijarte en mis motivos y razones (¿no es lo mismo?). Aluego me los explicas que quien no los tiene claros soy yo.

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    23. Que no, Jonan, que la culpa ha sido mía enterita.
      Alejandro: Yo soy el nuevo seudónimo de Jonan, quien, harto de que tengáis sus motivaciones tan fichaditas, ha decidido desdoblar personalidad para causar confusión a raudales en la blogosfera literaria.

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    24. “Viniendo de un anónimo…” es una acusación, velada, en toda sucesión de Fibonacci. Extraña manera esa defensa de los don nadie, gracias a ellos muchos polifemos acabarán vendiendo el cupón.

      “Discrepe” también en las mismas formas con los que no tenemos nombre, llegado el caso.

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    25. No es necesario ser cruel. Una cosa es ser anónimo y otra muy diferente ser un don nadie.

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    26. Jonan, sin ánimo de ofender, pero no preguntes si no estás seguro de querer conocer las respuestas.
      Un motivo: el exhibicionismo cobarde, comprensible y perdonable.
      Razones: una cierta incapacidad para saber el lugar que ocupas en todo esto y una, no menos baladí pretensión, tan humana por otro lado, de sentirse parte de algo más grande que uno mismo. Gracias a ellas, las revoluciones tuvieron tato éxito en otros tiempos.

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    27. Sorry. Se me quedó con otros. Ya están todos.

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    28. ¡Hostia, Alejandro, me has calao pero del todo!¿No será la voz que oigo en mi cabeza cuando no me tomo la medicina? ¿Seguro que no?
      En todo caso, gracias por comprender y perdonar mi exhibicionismo cobarde. Yo no lo hubiera dicho mejor.

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    29. ¿Alejandro, no te has pasado tres pueblos con el pobre Jonan? ¿Cuál es el lugar que ocupas tú -además de ser el tipo de icono monstruoso que utiliza la palabra "baladí" junto a "pretensión" y se cree la hostia por ello- en todo esto? Por curiosidad...

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    30. ¿El pobre Jonan? ¿No te estarás pasando tú tres villas romanas con ese paternalismo inconsciente? Jonan no disimula sus animadversiones, pero como escupe al cielo, él sabrá.
      Y mi lugar es muy claro,te lo diré "con una premisa deliciosa" léase así: Alejándome de ti. No necesita mayor explicación.

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    31. El Jonan es un cabroncete... pero es gracioso, ¿no? Voy a repasarme todos los comentarios de este blog para ver en qué momento empezaron vuestros desencuentros y estar más informado sobre el tema de vuestras bondades y maldades.
      Por otra parte, y aunque no sé de dónde sacas lo de la "premisa deliciosa", siento tu Aleja-miento de corazón.

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    32. Amigo Mike: gracias por lo de cabroncete. Me hace mucha ilusión. Y te prometo que es la primera vez que tengo algún asuntillo con este Alejandro. A no ser que haya dicho algo que le pueda haber ofendido cuando utilizaba otro nick, que puede ser.
      Amigo Alejandro: respeto tu impresionante nivel de uso del léxico castellano, más propio de otros lares que del iletrado mundo del trollismo por internet. Por tanto, permíteme que trace aquí una línea de puntos para que puedas poner tú la última palabra (que se que te gusta, chato):

      ..................................................

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    33. Querido Mike, de aquí salió la premisa:

      [...] Con una premisa deliciosa (¿os imagináis que descubrís un día que vuestro padre, http://www.goodreads.com/review/show/608299197

      Se convirtió en «Con una premisa cojonuda (¿os imagináis que descubrís…http://mikeandlibros.blogspot.com.es/2013/05/un-paraiso-inalcanzable-de-john-mortimer.html


      Soy un firme defensor de la revisión de los textos y enmendarlos por el comentario ajeno es síntoma de disposición a la excelencia.


      Y Jonan: Para ti, lo de los trolls es como lo de los nazis para la Cospe. No me cabe ni la duda de la misma de que lo pillas. Huy, he dicho «de que...»

      Mis saludos más alejados para El Faemino y El Cansado

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  2. Querido Tongoy:

    La tentacicón de hacer una novela metaliteraria es todo un bombón, supongo, para un escritor novel: te vale para matar varios pájaros de un tiro. Por un lado enseñas lo mucho bien que escribes y la imaginción que tienes, y por otro cautivas y te haces valer ante la crítica y resto de escritores demostrando lo puestísimo que estás sobre literatura.
    Pero es un arma de doble filo porque si no hay verdadero talento (si el lector no encuentra reflexiones de esas que invitan a andar subrayando párrafos enteros como por ejemplo, decías, en Moo pak), si no hay más que ingenio y citas, vaya, el tinglado se hace evidente enseguida, y más, precisamente, ante ese público al que pretendías seducir.
    También, como se veía en tu post anterior es peligroso empezar con una novela sobre la crisis, levanta muchas suspicacias.
    Joder, Tongoy, como joven escritora que podría decidirme a ser, asesórame, dame un tema para presentarme al mundo y triunfar sin sospechas.

    Abrazo

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    1. Mira que lista. Si tuviese un tema me buscaría un negro con un talento bien grandote y me haría millonario. Pero bueno, si quieres pasta escribe una novela negra, ambiéntala en un pueblecito de 5000 habitantes, mete rollito twin peaks, que siempre da muy buen resultado, y ve preparando un pastizal para la promoción, que es al fin y al cabo lo único que funciona. ¿Acaso en Baztan -el lugar dónde se desarrolla la acción de “el guardián invisible- no llevan todavía los autobuses carteles promocionales de la novela? ¿Algún “baztanteño” ha quedado sin leerlo?

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    2. No te metas con "El guardián invisible" que sale un personaje llamado Jonan... ¡no veas qué ilusión. Y se dice "baztantarra",en todo caso. O "bastante", en castellano twin peaks.

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  3. Pues yo siempre he pensado (y sigo pensando) que tiene mucho mérito decir en 100 páginas lo que se puede decir en 6. ¡Y lo bien visto que estaba eso en el cole! ¡Y en la universidad! ¡No será tan malo, Tongoy!

    En cuanto a Mike, sin dejar de estar necesariamente de acuerdo o en desacuerdo, creo que cada cosa tiene su público y que nuestra divina subjetividad es mutante. Y eso es bueno, creo. Señal que mutamos y aprendemos y los años no pasan en (mal) balde. Creo.

    El caso es que compense. Y puede compensar de mil maneras dependiendo de mil cosas. El problema es que todos somos un poco talibanes de lo nuestro y nos morimos de ganas por expresar nuestro (genial) criterio de hoy a partir de la comparación con lo que otros han escrito con el suyo (quizás no tan genial) de ayer, con el resultado esperado.

    Y eso.

    POr cierto ¿qué hay de Nehmo?

    Quique

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    1. Lo mismo podría haber dedicado 500 páginas, no?

      Nehmo es un bala perdido. No sé nada de él. YO creo que está preparando una obra maestra o algo. Cualquier día lo vemos anunciado en la columna de la derecha de este blog. Ya molaría.

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  4. Sí y no. Sí, porque en la primera novela siempre la cagas salvo que te llames Ferlosio, pero más escribiendo metaliteratura y para colmo de terror (no miro para nadie, jejeje). Y no, discrepamos una vez más, porque la novela es medianamente divertida a pesar del mareo de referencias (mucho mérito), caracterizada por un estilo ameno y natural que agiliza la lectura (gran acierto), y adictiva y nada indigesta siendo metaliteratura como es (lo mejor de Sabaté). Conclusión: novela muy digna para ser la primera de un autor que pinta bien. Sigo diciendo que Repila nos lleva ventaja a los demás, pero mucho mérito de Sabaté: un escritor que se estrena con una novela diferente que se agradece entre tanto Foster Wallace y tanto Delibes.

    Un abrazo, Carlos. Para que después digan que no discutimos y que pensamos en bloque.

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    1. Pero si estamos de acuerdo. Simplemente creo que eso del mareo de referencias juega en su contra, porque un mareo es un mareo, aquí y en Pekín. Y el comienzo, que muy bien escrito y todo lo que quieras, pero no sé hasta qué punto es necesario dar tantas vueltas para acabar dejando un manuscrito olvidado en la biblioteca. Pero sí, es cierto, yo creo que es un autor a tener en cuenta y de hecho volveré a leerlo si sigue escribiendo, que ya supongo que sí. Las novelas pueden ser de 4 o 5, también, no sólo de mierdas y sobresalientes vive el hombre.

      Un placer disentir, Vincent.

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    2. Tal cual. Difícil escribir una primera novela de 7 ó 8. Pero hay excepciones. Hombre, el final creo que es lo peor. Esperaba paja mental, juego sucio, clímax, orgasmo, pánico. Pero lo del embarazo es un acierto. Hablaré de ello después de triturar, machacar y destrozar a Markson. Ayer leí The Last Novel y ni te cuento la mala hostia que me entró. Es definitivo. A tomar por culo con la metaliteratura.

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    3. Frena. "The last novel" no está editada aquí, verdad? No he leído nada de Markson. ¿Debería? (no digo que me lo "recomiendes" sino si "debería" leerlo).

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    4. Entiendo que querías decir : "entre tanto sucedáneo de bazar chino de Foster Wallace y Delibes". pero vale, de acuerdo, por lo demás.

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  5. No sé qué tal será el libro, pero la crítica de Care Santos es para enmarcarla. La he leído y releído, y no dejo de maravillarme ante ese agudo ojo crítico y esa erudición expresada en un lenguaje tan sencillo, pero a la vez tan sutil. Paso el enlace para que todos puedan disfrutarla.

    Un saludo.

    http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/32137/El_joven_Nathaniel_Hathorne

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    1. Discrepo. Care Santos es especialista en fuegos artificiales. A simple vista cualquiera que lo haya leído diría que no ha abierto el libro. Yo creo que tiene una plantilla de reseñas la tía. Pero son gustos, Vampiro.

      Saludos

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    2. Me da que lo de El niño vampiro era irónico, Vincent

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    3. Cierto! Sodomitas!

      Quique

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    4. Yo sospecho que el Anónimo de arriba es Care Santos

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  6. ¿Es impresión mía o parece que quiere tirar al posmodernismo?

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  7. No entiendo bien por qué hay tantos libros sobre metaliteratura. Antes, cuando los escritores eran otra cosa, vale pero ¿ahora?
    Quizás se deba a eso que dicen de que el verdadero escritor tiende a buscar el reconocimiento o el odio de otros como él. Escribir sobre la crisis (no la de la literatura) es mucho más fácil, si la novela se desarrolla en la actualidad, te sale en cuanto el primer personaje abre la boca.
    Saludos.

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    1. Ahí le has dao, Amelia: a lo que iba yo (pero me he entretenido desde el comienzo): amigo Carlos/Tongoy, compruebo que últimamente ("Magma", "Moo park","El joven N.H. ) estás obviando la regla de oro que debe regir las lecturas de todo lector curtido y avezado... ¡huir como de la peste de cualquier novela sobre escritores, ya sean reales o inventados!(entiéndase: me parecen legítimos y hasta recomendables los ensayos o biografías, pero nada más). Si un jodido novelista no tiene ni la mínima inventiva necesaria para que sus protagonistas sean panaderos, agentes de la propiedad inmobiliaria, asesinos a sueldo o médicos ortopedistas, que les den.
      Y, como lo guay de las reglas es saltárselas, recomiendo encarecidamente a quien no las haya leído las maravillosas novelas del sr. Barnes: "El loro de Flaubert" y "Arthur & George". Agüita pura.

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    2. Joer, Jonan, ¿y qué puedo hacer? Entiéndeme: o estoy en la onda o no estoy en la onda. y si estoy en la onda tengo que leer moderneces, novedades, cosas frescas y lozanas y claro, hete ahí que los frescos y lozanos escribientes parece que nada más que sepan que hablar de sí mismos o sus circunstancias o sobre la cosa de escribir, eso tan fascinante que llega para llenar millones de libros. Estoy condenado. Me doy por jodido.

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    3. Tienes razón. Lo malo es que no sólo lo hacen los "frescos y lozanos escribientes", sino también los viejos y caducos. Luego, jodidos estamos todos... ¡menos mal que siempre nos queda Ken Follett (ah, y la "cincuenta sombras "
      esas, que ahí pasan de escribir, creo).
      Un saludo y agur por hoy.

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    4. Creo que fue Orejudo el que dijo algo interesante sobre la metaliteratura cuando se masturbó en el manuscrito del Cid en la Biblioteca Nacional. Dijo algo así como que todo lo demás era metaliteratura. Y menos mal

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    5. Orejudo también dijo que se había convertido en escritor en una época en la que ser escritor era una mierda. Ahí está toda la metaliteratura que se puede hacer hoy.

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    6. Yo diría que ser escritor hoy también es bastante mierda, si es que eso significa algo. Lo de la metaliteratura debe ser para que no se note

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    7. Qué te voy a contar, Uno. Yo solo soy escritora en el mundo real; en el ficticio, o sea, cuando estoy delante de otros que se dicen o les dicen escritores, soy todo menos eso. Y sí, sí es una mierda. Al menos como para ponerte a escribir sobre ello. Otra cosa es que resulte tan apasionante por infinidad de motivos que, por mucho que lo sea, no puedas dejarlo. Una cosa extrañísima.

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  8. Coincido en que "El loro de Flaubert" y "Arthur & George" son estupendos.

    Otra cosa, ¿cómo llevas tu ciclo de libros de cuentos? Yo estoy con los Seteniles, empezando por el último, y todos me van pareciendo entre malos y horrorosos.

    -''El libro de los viajes equivocados'' de Clara Obligado. El titulo no puede estar mejor puesto porque es una equivocación tras otra.
    -"Distorsiones" de David Roas. Flojísimo. Sin estilo ni gracia.
    -"Los hábitos del azar" de Francisco López Serrano. Estomagante.

    El siguiente que me toca es "Estancos del Chiado" de Fernando Clemot, pero no lo encuentro por ninguna parte, así que creo que voy a detener ahí mi exploración del cuento español. Si esto es lo mejor que se publica no quiero ni imaginarme cómo será lo peor.

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    1. Yo voy un poco a lo fácil. De momento he leído a Jon Bilbao, Juan Carlos Márquez (Norteamerica profunda), Pron (las plantas de interior). Voy lento, porque lo compagino con novelas (Gander, Sabaté, Bukowski,…). En general ni fu ni fa. Quizá el que más me haya gustado sea el de Márquez. Tanto de Pron como de Jon acabé un poco harto. Más del primero que del segundo. Tengo los ficheros abiertos para escribir la reseña. Cualquier día me pongo. Lo que es seguro es que ninguno me atrapó y entusiasmó como Askildsen o Mrozek y eso tiene que significar algo. Ahora estoy a varios frentes: Flannery O’connor, Cesar Aira y Bolaño, por un lado y Vonnegut por otro. Todavía no tengo opinión. Hoy me traje de la biblio el último de Montero Glez, por cierto, el de “Polvo en los labios”, que será lo siguiente. Eso o Munro o Jerome Ferrari… La verdad es que todo lo que me traje me apetece un huevo y parte del otro.

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    2. Flannery O'Connor es alucinante. Muy buena lectura.

      Laurita

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  9. Victor García Antón, Tongoy. Y Medardo Fraile. Buenos cuentos, con su puntito surrealista (sobre todo el primero).

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    1. El primero no tengo modo de leerlo, pero el segundo sí. Me voy a anotar lo que dice JJ sobre sus memorias y vamos a echarle un ojo a ambos. Pero no este mes. NI el que viene, creo.

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    2. Al primero lo tienes aquí: http://www.tresrosasamarillas.com/index Especialmente, "Nosotros, todos nosotros".
      Del segundo, no he leído las memorias. Ahora soy yo el que apunta.

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  10. Ni idea del primero. Del segundo, psss, mejor sus memorias que sus cuentos.

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  11. Off topic total, lo sé, pero ¿alguien ha leído algo de McEwan? Le tengo ganas hace tiempo, pero no me acabo de decidir.

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    1. Yo lo intenté hace años con Expiación pero no funcionó.

      Chesil Beach me la recomendaron hace poco. Es chiquita. Para probar está bien. La tengo por casa. Me quería poner "pronto" con ella.

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    2. Ok. Es que me han hablado 'maravillas' de él, pero ya sabes...

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    3. Pues sólo hay una forma de salir de dudas.

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    4. Sí, claro, pero si de todas las que tiene eliges la más chunga... por eso preguntaba. Me vale.

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    5. De todas he escuchado de todo pero de la única que he leído buenas críticas es de Chesil Beach.
      Si la quieres (en versión digital) avísame.

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