martes, 2 de octubre de 2012

Reseña de una novela que ustedes nunca leerán



Dejen que les cuente una historia.

El 24 de septiembre, Margaret, la sargento de “Patrulla de Salvación”, publica un post en el que trata dos asuntos. Por un lado critica un artículo bastante gilipollas de El Cultural, en el que un grupo de jóvenes promesas hablan de su condición de ni-nis. Hasta aquí todo bastante asqueroso, en la línea habitual del articulario cultureta de El Mundo. La segunda parte del post (que pueden leer aquí o seguir con este resumen) cuenta una vieja historia, supuestamente real, de un joven y anónimo escritor que escribe por necesidad de escribir y no por afán de notoriedad, que es lo habitual en estos casos. La cosa está regada con amores no correspondidos, traumas infantiles y madres abnegadas. Resumo: chico deja chica, chica pide explicaciones, chico dona a chica novela explicativa, chica se deprime, ex suegra metomentodo filtra manuscrito a Mary Margaret que lo flipa en colores con la prosa del chaval. El chico no quiere publicidad pero esto a Maggie le da un poco igual y otro poco no, por eso utiliza un pseudónimo para hablar de él. Le llamará Claudio, que es una forma como cualquier otra de llamar a un ser humano. Hay un misterio añadido en la poesía que el chaval escribió a los veintipocos: titula cada poema con una letra del alfabeto, saltándose la M (de mamada) vete tú a saber porqué. ¿Habremus trauma

La cosa acaba aquí. Mary Margaret llora amargamente el destino cruel del traumófilo, la niñosa abandonada y el mundillo de las letras en general, que se pierde un Salinger o no sabemos qué. Confieso que me lo creí sólo en parte aún siendo de natural crédulo aunque tampoco parecía el asunto tan descabellado como para negarse en rotundo a aceptarlo. 

Pero he aquí que pasa algo que da al traste con mi vena conspiranoica: el 27 de septiembre alguien entra en este blog y deja el siguiente comentario (en el post anterior): 

No se llama “Claudio”. Y su historia no es tan buena como dice el sargento. Bueno, a lo mejor sí lo es y resulta que a mí me hizo tanto daño leerla que no soy capaz de emitir un juicio limpio. Claro que también podríamos estar hablando de diferentes historias. No lo he vuelto a ver ni quiero, ya es tarde. Solo espero que no vuelva a romper con más chicas utilizando como única explicación una novela inventada. Lo del trauma de cuando era pequeño uno de sus protagonistas me dijo que le había ocurrido a un amigo y nunca me contó que fue a un sicólogo. Puede que también en eso me mintiera. Ojalá madure y aprenda a dar la cara. Las poesías si eran bonitas pero compruebo que me regaló las mismas que a la otra chica. ¿Lo ves? Un inmaduro. A pesar de todo no entiendo cómo me enamoré de él. Que soy una tonta. Nunca más. 

Atención, pregunta: ¿debemos entender que tenemos a un Salinger español abandonando a sus novias a ritmo de novela? Pillar cacho y dejarse las pestañas en el Word es todo uno, se ve. Para salir de dudas respondo al mensaje pidiéndole a la susodicha que me mande un email. Poca esperanza, tenía yo, pero (¡sorpresa!) me escribe. Le pido la novela, alguna explicación, un avance editorial de cualquier tamaño. Una prueba. Tiene una letra tan bonita (es un decir) que le pido hasta el teléfono. Es tierna, la niña, y tan dulce… Cruzamos correos como locos, mas por mi insistencia que por su interés. Tememos enamorarnos. (Bromeo, ella lo sabe.) Ahora en serio: me adelanta un intenso poema que empieza por la letra T. Finalmente consigo convencerla -¡el viernes a las tres de la mañana!- tras jurarle y perjurarle que no diré su nombre, ni el nombre del maromo y que nunca jamás reenviaré el manuscrito dichoso a ser humano alguno. Nunca-Jamás. Que no hablaré de él con nadie, absolutamente con nadie. 

Hoy he venido aquí a faltar a mi palabra. 

Acabada la novela le suplico que me deje hacerle una reseña. Me dice que no, que no ha de hacerse público lo que se cuenta en ella. Es personal -me dice- habla de mí. Y no le falta razón, pero tampoco la tiene toda. Trato de explicárselo. Ella: no entiendo a qué viene tanto alboroto. Mientes, le digo, tu mensaje de ayer no se entiende si no es con cierta intención. El hijo de puta me abandonó, sentencia haciendo de esto una vendetta. Consiente finalmente, la malherida: pero habla de la novela sin hablar de la novela, me dice; me pertenece. Imposible. Tú hazlo. 


* * * * * * * * * 


Y he aquí el hecho: 

La novela se llama “M”, como el poema nunca escrito por el pseudópata Claudio. Una ausencia en el alfabeto de su poemario que tiene un parecido más que razonable con la también ausencia del capítulo 13 en esta novela. Aquello del Claudio supersticioso se me viene abajo cuando compruebo que la M es la decimotercera letra del abecedario. Saber a Claudio poeta me hace temer lo peor siendo lo peor un ejercicio intimista de prosa poética de marujas, quinceañeras y pálidos mequetrefes. Me da nauseas pensar en ello; nauseas que me duran exactamente cinco minutos, que es más o menos lo que tardo en caer en la cuenta de que menos poética la prosa de Claudito tiene de todo. De todo, he dicho. Cien páginas antes de terminar ya no tengo dudas: “M” es una Puta Obra Maestra y mi temor a un final complaciente cae por su propio peso en el último capítulo que es (no me cuesta reconocerlo) absolutamente perfecto. Me recuerda vagamente al también genial broche final de una película menor del coreano Park Chan Wook, llamada JSA pero entrar en más detalles sería entrar en demasiados detalles. Quien la conozca sabrá de qué hablo. La sensación es la misma: creer que es imposible acabar mejor algo tan bueno. 

Filomena, la ex de Claudio, miente cuando dice que la novela habla de ella. A ver, SÍ, habla de ella, claro, pero NO habla de ella. Habla de mí, en realidad. Las mejores novelas son aquellas que hablan de nosotros mismos, escribo sobre “El desierto de los tártaros” hace dos días en la reseña que tenía que haber visto la luz este lunes. La novela de Claudio, el amante escriba, es la demostración palpable de que algo tan manido puede ser perfectamente una verdad como un templo. Claudio no escribe prosa poética, líbrelo dios; escribe directamente de morirte de sencillo, de clarito, de conciso, de no decir más que lo justo, de interrumpirse en ese momento exacto en que va a tener lugar lo superfluo. No hace falta presumir de nada para tener de qué presumir o quizá es que cuando uno tiene algo que contar, el embellecimiento y las florituras son como piedras en el camino, obstáculos insalvables. Lamento profundamente no poder incluir cita alguna, pero en cualquier caso daría un poco igual, porque no es una frase, la magia, ni un párrafo, ni una página; es, ante todo, una idea tras otra, un encadenamiento de ellas. Es, al fin, la voz de una generación (Claudio ronda los treinta cuando escribe esto, me dicen) que por una vez parece haber encontrado la forma de hacerse entender sin tener que recurrir a artefactos metanarrativos o jerga tribal exclusivista. 

Habla, Claudio, de cosas como la contradicción (y la contrición); como el malditismo de los recuerdos malinterpretados; como aquello que escuchamos un día, por error, por estar dónde no debíamos y que cambia completamente nuestra vida y la de aquellos que nos rodean hasta que tiempo después descubrimos que la madurez significa ser capaz de reinterpretar aquello que dimos por tan obvio y, sin quererlo ni beberlo, entenderlo todo cual epifanía. Claudio (si acaso hay algo de él en el protagonista) no es un joven traumatizado sino extremadamente lúcido, que de tanta lucidez no puede aspirar a otra cosa que a morirse de soledad. Habla también, esta novela, tangencialmente al menos (lo cual le da un valor añadido) de enamorarse de la mujer equivocada demasiadas veces en demasiado poco tiempo y darse cuenta de que uno lo que ama realmente es aquello que se refleja en los ojos del sujeto amado. Amar a los demás no por lo que son sino por aquello en que nos convierte es una condena para todo aquel que no somos nosotros. No habla de la muerte, Claudio, ni de sexo, ni de sus paseos por un centro comercial, ni de la experiencia de escribir (no le interesa al Claudio narrador, parece, el acto de escribir, sino las consecuencias que tiene ello en los demás). 

Esta novela, M, y lo digo completamente en serio, es la mejor novela en castellano que he leído en años, y la ha escrito un joven tan joven que resulta ofensivo. “M” es la novela que, no creo que me equivoque, ustedes nunca leerán. Me extrañaría que algo en apariencia tan íntimo (me cuesta creer que todo esto no tenga su origen en la propia experiencia) llegue a ver nunca la luz. La escritura que nace como acto expiatorio no necesita publicidad. Le doy la razón a Claudio en su tozudez (quizá porque ya la he leído y me gusta pensar que nadie más lo hará) y me pregunto de qué será capaz este chico dentro de veinte años. "M", y por extensión Claudio, es la enésima razón por la que nunca seré escritor.



95 comentarios:

  1. Como estrategia publicitaria, toda esta historia no tiene parangón. Y lo digo en el mejor de los sentidos. Ole, ole y ole. Ahora solamente cabe esperar que la novela, cuando por fin su autorA decida darla a conocer, cumpla con las espectativas.

    Me juego una caNa (con n, cana de pelo; que no está la cosa como para ir invitando a cerveza) a que el misterio de "M" se convierte en viral

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  2. Te la han metido doblada, Carlos.
    La Maggie y su "grupo editorial" tienen intereses en todo esto. Ahí lo dejo.

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  3. Por fin uno que me hace un poquitín de sombra. Me estaba empezando a endiosar.

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  4. Yo no me lo creo. Esto es un experimento. Y nosotros los conejos.

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  5. Pues yo no sé si la historia es cierta o no, pero podría muy bien serlo. ¿Nadie ha conocido nunca una persona así? ¿Y un escritor? ¿No es un comportamiento nada habitual en cierto tipo de escritores?

    A lo mejor es que me gustaría que fuera cierta.

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    1. Y ando detrás de otro manuscrito prometedor, pero se me resiste. Y después de lo que le hice a este supongo que ya me puedo ir olvidando para los siempres jamases. Quizá acostándome con la escritora....


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  6. fb

    Por fin has leído un libro que te ha hecho gracia de alguien joven y español!!!!!!!!. El resto es un poco folletín y entusiasmo de casino de barrio.

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    1. Más de uno, he leído. La semana que viene. Incluye nombres y apellidos.

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  7. Está claro que el septiembre sangriento ha terminado.

    ¿Cuál será el adjetivo para este octubre recién iniciado?

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    1. Este mes improviso un poco y otro poco no. Será un mes de sorpresas, eso sí lo sé.

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  8. A mi, toda esta historia de "M" me parece un coñacete. El Tongoy más fácil (como escritor) para la historia más floja (quien quiera que la haya ideado). Incluso aunque haya sido el propio Claudio. Y luego venga a endilgarles estopa al Pron, la Luna y su chico. Ay, ay, ay...!

    No existe, ni puede existir, novela alguna en el mundo capaz convertirle a don Carlos en un moñas de tal calibre. ¿Les suena de algo Elmyr D'Ory? Imagínense a una iracunda sargento chusquera y a un barbudo cascarrabias galaíco trasvestidos, de repente, en R. Senabre y la Care Santos ¿Cuela? ¿A qué no? ;-)

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    1. Inmaculada Concepción2 de octubre de 2012, 19:36

      ¿El Tongoy más fácil como escritor? No estoy de acuerdo, Bluff, a mí me parece que es uno de sus mejores post. Es original y profundo en el estilo, alejado de las cursis esas que nombras. No confundas el que sea complaciente, de una puta vez, con una novela escrita por escritor joven, con las críticas escritas porlos lameculos de siempre que tiran de clichés para esconder su desconocimiento absoluto del libro en cuestión. Vamos creo yo...
      (Y no, no me tiro a Tonguete, es mi opinión sincera).

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    2. Niña, después de este cumplido nadie se va a creer que un poco sí que nos tiramos el uno al otro.

      SE me ponen los pelos como escarpias, cada vez que leo.

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    3. Imma

      Fácil, hablando de retórica escrita, no es sinónimo de malo, flojo o deficiente. Sino de fluido, aseado, liviano y poco riesgoso (que tal vez diría un peruano, o tal vez no, pero me gusta como queda). De tener de tablas, vaya.

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  9. Que soy un pésimo escritor no es un secreto. Tampoco que me falta imaginación. Ahora bien, el puto manuscrito existe, se pongan ustedes como se pongan.

    (¡Lo de Caré Santos me ha dolido, bluff, me cago en todo! Pensé que me querías...)

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    1. Tío no te mosqueés, que por los menos tus tormentas se desencadenan en un vaso... de whisky. Hasta ahora. ¡Je, je, je!

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  10. Bienvenida sea toda buena novela. Pensar que no existen escritores ocultos en España es de necios. ¿Por qué no? Tarde o temprano saldrán a la luz. La historia de la literatura así lo demuestra.

    Y en efecto, muy buena entrada. De las mejores que he leído por aquí.

    Saludos.

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    1. Joder Vincent, después de esto no sé si volveré a mear en un mes.

      Yo también esoy convencido de que el gran escritor existe (y no digo solo por Claudio.) Me juego un huevo a que hay otros. Daré con ellos, ya verás.

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    2. Vicente, hermoso, gracias por lo que me toca. Y ¡ay! corazón, ojalá aparecieran esos genuinos maestros ocultos a los que te refieres ¡Pero no sólo los del 10', los del 00' también. Y los de los "noventa", los "ochenta" y los "setenta". Porque para mi, dilecto V.D que aunque hayan pasado veinte, treinta y vayan a pasar cuarenta años, que no todavía han aparecido. Con mis sentidas disculpas para don Juan Goytisolo Gay y don Claudio Rodriguez García.

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    3. No estoy del todo de acuerdo, Bluff. La crítica necesita tiempo para poder entregar una imagen real de la literatura de una época. El ejemplo clarísimo lo encontramos en un Oficio de tinieblas 5 o una Reivindicación del conde don Julián mucho mejores que un Antonio Azorín o unas Greguerías, en un Ángel González y en Valente mejores que un Rubén Darío o un Gerardo Diego. Es más, esas Gregerías y ese Manual de espumas no son menos nocillos que los de nuestro tiempo. Y no hablemos de esa primera novela de Azorín infumable, Diario de un..., que es igual de buena o mala, según se mire, que las primeras novelas de algunos ninis a los que tanto criticamos. Veremos pues, cómo evoluciona la literatura y cómo soportan unos y otros el peso de los años.

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    4. No, Carlos, la historia es muy buena. Aunque hay que reconocer que parte del mérito es de la bruja piruja, jeje. Por cierto, es una pena que no te vayan los poetas. Estoy leyendo a uno del 84 que hace cosas muy raras pero que muy raras. A veces veo entre sus versos una égloga con forma de Buffalo Bill; otras un Dichtung de la chatarra en endecasílabos libres. Llegado el momento caerá entrada. Apunta el nombre: Ben Clark. Dará que hablar.

      Un abrazo.

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    5. Claro, Vicente, claro. Pero olvidas que ni Goytisolo ni Angel Gonzalez ni me parece (no le sigo al tío) que Valente son autores de los "setenta" sino de décadas anteriores. Y yo, al llegar a los "setenta", fui, me paré y lo dejé. Amén de mi genuflexión expresa, que no paroxistica, ante de don Juan y don Angel.

      Y, efectivamente, las nocillerías no tienen nada que envidiarles a las greguerías. Ni las greguerías a las paridas "Club de la comedia", que en el fondo, aquellas, no deján de ser justo eso: chascarrillos de "salao" al que por las noches le gustaba salir de copas.

      Por no añadir que, en efecto, Ibrahim, Luna y Pron escriben bastante bien. Mejor de largo, a mi juicio, que Bonilla, Tizón, Pisón o Salmón. Claro que sí ¡por quién me tomas, Vicente! Pero hoy por hoy todavía no ha parido ninguno de ellos una novela de verdero mérito. La incógnita radica en saber si lo conseguirán algún día. Y eso va a ser imposible constatarse dado que caminos hacia un dispersión absoluta en la asimilación del concepto: "excelencia". Y no; no creo que sea cuestión de resucitar a Edmund Wilson.

      Venga, V.D., una furte abrazo.

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    6. ¿Ben Clark no era traductor o algo? ¿Poeta también? ¿Y rarito? Pasando.

      A ver, ¿hay en la sala algún ser humano que no sea poeta? ¿Nadie? Me lo parecía.

      Pues hablando de poesía estaba yo pensando en leerme el librito de Houellebecq que reseña Ferré en su blog. Es que si voy a leer poesía prefiero que esté escrita por malosos que por buenérrimos.

      Tengo también por aquí un poema sufí del siglo XII sobre unos pajaritos. No sé si cuenta. Con el de mallo ya serían tres. Y no más hasta que me muera.


      De todos modos te diré que no es culpa mía. Es un problema físico. La poesía me duerme.

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  11. Yo soy "M". De pequeña enviaba los manuscritos a concursos con el pseudónimo de Claudia.
    ¿Cuela?

    Como dicen por ahí arriba: me cago en la leche, Tongoy. Jajajajajaja. Es malo para la salud leerte reseñas positivas. Todos locos.

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    1. Coló. Te lo mando por Seur.

      NO te falta razón. Después de esto no vuelvo a elogiar a nadie en mi vida.

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    2. Ay, señor, lo que hay que aguantar. Si no tienes mi dirección, no me hagas "de sufrir". xDDD

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  12. Aquí hay problemas muy serios de continuidad. Para empezar, el post de la Patrulla: no dice nada sobre el argumento ni sobre por qué es tan genial libro, se limita a retratar a un personaje que, qué coincidencia, coincide exactamente con el perfil del autor honesto que Margaret ha descrito en tantas otras partes. Supongo que Claudio se libró de algún modo de la LOGSE (siguiendo las teorías de la Patrulla).

    Y luego esto. ¿Ese comentario que surge de la nada, como respuesta a qué, cinco días después del último? ¿Y ese "mándame un correo"?

    Tendría mucha gracia que la novela existiera y fuese tan buena, y que sin embargo su historia verdadera se pareciera tanto a la ficción más cutre.

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  13. Falta que la lea Mal-herido. Y MORIMOS TODOS YA de combustión espontánea.

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  14. Yo también creo, como Edgar, que esto es un experimento y nosotros los conejos, pero la mezcla está tan bien adobada que apetece jugar. Me gusta el elogio a El Desierto, breve y certero.

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  15. Epifanía (Del lat. epiphanīa, y este del gr. ἐπιφάνεια, manifestación)
    f. Manifestación, aparición.
    2. Festividad que celebra la Iglesia anualmente el día 6 de enero. ORTOGR. Escr. con may. inicial.


    La única manera de comprobar esta historia sería la manifestación del Autor, sólo él puede demostrar la veracidad de sus profetas y si la Novela existe. ¿Cómo? Con la aparición de la misma, es decir, su publicación. De nada sirve la fe sin pruebas de los creyentes, sacerdotes y orates idólatras de esta farsa.

    Cuando ello ocurra, lo festejaremos, mientras tanto…

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  16. ¿Conejos? ¿Alguien dijo conejos?

    Hombre Tong, supongo que no te extrañará que la gente sospeche. Yo no, pero pq soy toda tuya.

    El asunto suena a mito romántico que te cagas. Pero bueno, mientras tú no ordenes lo contrario, me lo creo. Pero, joder, el geniecito es precisamente exnovio de la hija de una amiga de la sargento. Precisamente de la Sargento.

    Al menos dime que Claudito no tiene un pollón ni folla mucho. Eso ayudaría bastante a mi credulidad.

    Gracias.

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    1. Ya te ha dicho que no hay sexo, Quique. ¿Quieres más pruebas de que es cierto?

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    2. NO hay sexo, efectivamente. Ni una triste felación. NADA. Y tampoco se nombran las redes sociales. Eso ya es la hostia.

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    3. Pues menuda castaña de novela. Y humor? Tiene humor? Seguro que tampoco.

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  17. ¿Puedo hacer juego? ¿Puedo?
    Mi apuesta es que el Sargento ha recibido últimamente cierta atención y se ha animado a presentar lo que tenía ya guardado tiempo en el cajón, en lugar de amargarse pensando que se le había pasado la edad.
    Si es así, no está mal recurrir a la figura del manuscrito encontrado. Es un poco rancia, pero bueno, al menos aporta algo de fantasía. Lo que sí podía haber creado es una historia menos folletín costumbrista, que el tono (con novia Mari Pepi, suegra, chico formal pero arrebatado por las musas) es...

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    1. "M" de Margaret. Vamos, si es que...

      Tongoy, añade algo, que nos empezamos a aburrir con las dudas.

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    2. Joder, casi me convencéis vosotros a mí. Que la novela sea de Mary Margaret es hasta bonito, a su edad, pero no pega mucho el tono de lo que yo leí con lo que ella suele defender, la verdad.

      Yo no descartaría nada. También puede ser mio, el manuscrito.

      O también puede ser verdad.

      Se está poniendo tan interesante que casi estoy más por labor de sembrar que de recoger las plantadas.

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    3. Tongoy, añade algo, que nos agotamos.

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  18. Lo que no me entra en la cabeza es el berrinche de la ex novia. Joder, parece mentira que no sepamos que los escritores somos venenosos, hijos de puta por naturaleza y que hacemos la del goblin chatarrero: llevamos toda la mierda a la ficción. Y suerte que dio con el bendito Claudio. Si llega a dar con otro, se suicida. Por lo que se puede intuir es un tío de bien, un poco cabroncete, pero es que esto a partir de cierta edad funciona así. Vamos de Musa y después nos pegamos una hostia monumental.

    No sé a vosotros pero a mí la película me recuerda a un D.H. Lawrence con una tal Constanza Reid y un jardinero que folla que no veas con cierto gusto formal a OULIPO y una pizca de Michael Ende.

    Me cago en la leche, Carlos, si es que ya me has metido el gusanillo otra vez, jeje.

    Joder gente y es tan difícil creer que pueda haber un jodido escritor en su casa que ha escrito una novela de cojones sin que tenga que andar arrastrando su culo por los blogs o que haya una conspiración judeo-masónica entre Carlos y Margarete para dar a conocer a chaval que escribe de puta madre y no quiere saber nada de esta jodida farándula. Por Dios. Si yo hasta hace siete meses estaba encerrado en mi puta casa leyendo y escribiendo como un cabrón sin saber de estas gilipolleces. Pero ¿vosotros habéis entendido a Kafka o habéis leído a Kafka©? Lo que hay que aguantar.

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    1. Tenía que salir mencionado Kafka, copón bendito. Dudo que los jovenzuchos de ahora hayan estado enfermos de tuberculosis. Como mucho, se habrán puesto enfermos el día en que el servidor de Facebook no funcionara bien.

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  19. Cuando un libro no te gusta, para ilustrar tu disgusto copias fragmentos aquí, deberías hacerlo también con los que te gustan. Estamos esperando, afilando los teclados para hundir a ese don nadie.

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    1. Ganas no me faltaron, pero mi abogado me dijo que ni de coña. Abogados!

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  20. Que la publique son seudónimo, a la manera de FM o de El teorema de Almodovar.

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  21. Yo ya lo he entendido: el verdadero nombre de este blog es "La medicina del tongo, ¿y?"

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  22. el argumento de la novela es desde luego lo más soporífero y anodino que he visto en mi vida. A su lado pron, elvira, barba y torné crecen, y olmos es un dios. vaya mierda, el criterio de este blog no es como para hacerle mucho caso. bueno, quién se lo hace? aparte de los cuatro mindundis vd, ire, quique....?

    pero ya el jueguecito que se trae con el escritor que se oculta detrás del nick de Sargento Margaret, eso ya es lo peor!! os estais quedando con todos nosotros y al final os va a salir el tiro por la culata.

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    1. Este Anónimo no se ha enterado de nada. A la hoguera.

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    2. Oh, sí se ha enterado. Sólo se hace el despistado.

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    3. Este chaval es cortito-cortito. Anoni, rey, si por "hacer caso" entendemos no gastarse la pasta en lo que Tong dice que es una mierda, pues sí, yo le hago bastante caso. ¿Tú no? ¿Tú te los compras todos, merluzo?

      Para tu información, yo ya casi ni leo. Entre follar, trabajar y gastarme el pastón que me pagan no me queda tiempo.


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    4. Cinco, somos cinco los mindundis.

      La hermanísima

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  23. Pues claro que la hago caso a Tongui. ¿A quién se lo voy a hacer si no? ¿A ti?

    Muá.

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  24. Pides un acto de fe, y eso es propio de las religiones, pero impropio de la crítica. Pides una fe ciega en tu criterio, sin que pueda contrastarse. No hay acceso directo al texto.
    Pero aun haciendo un acto de fe, y considerando que tú mismo no hayas sigo engañado de alguna manera... escribir una novela supone un esfuerzo considerable, por no decir enorme, es muy improbable que alguien se siente a escribir una tarde y le salga una obra maestra perfecta, el talento es la suma del conocimiento y el esfuerzo, no algo místico procedente del éter y las musas. Y, ante todo, nadie escribe para no ser leído jamás por nadie. Una obra que no sale a la plaza pública es una obra que se esconde, y si se esconde sin motivo claro, quizá tenga algún motivo poco claro para hacerlo. ¿Cómo sabes que no es un plagio, por ejemplo? y en cualquier caso, aunque fuera la obra maestra del siglo... si nadie puede leerla, en la práctica, es como si no existiera. Y reseñar lo que no existe carece de sentido.

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    1. Bueno, yo no sé qué opina Carlos, y supongo que ya te responderá él. Pero como aquí se trata de divagar, que no hay texto propiamente dicho, pues divaguemos un rato.

      Tongoy nos está llevando a ciegas por dónde a él le parece. Bien, podemos seguirlo o no. En cualquier caso no hace nada diferente que no hagan el resto de críticos al reseñar obras como a ellos les parece. Nos los creeremos o no. Si nos los creemos las leeremos. Que luego estemos de acuerdo con su criterio o no ya no importará nada.

      En segundo lugar, el tal 'Claudio' ciertamente escribe para alguien, ni más ni menos que para justificarse de sus actos ante personas que han sufrido sus consecuencias. No me parece poca cosa.

      Y no, no creo que carezca en absoluto de sentido reseñar lo que no existe. Fíjate en algunas reseñas y podrás comprobar como reseñan cosas que no existen ni por asomo en algunos textos.¿Por qué no hacerlo con todo un libro, exista o no?

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  25. Y podemos seguir y llegar aún más lejos. ¿Cuántos editores poco escrupulosos han editado correspondencia privada de algún autor que se ha convertido en todo un éxito de ventas, a pesar de que la práctica sea como mínimo cuestionable? Bueno, éste puede ser un caso contrario y su hipotético autor estaría en su pleno derecho.

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  26. Joder, si lo quiero hacer mejor no me sale.

    Si vamos a hablar de reseñas de libros inexistentes deberíamos hacerle un post a Stanislaw Lem. No estoy diciendo que sea (el de M) el caso, ojo.

    Pido disculpas por mi (relativo) silencio de estos días. El debate en torno a la existencia o no del libro me tiene fascinado y no me apetece mucho romper el encanto dando la solución. Pero les diré que hasta yo empiezo a dudar de existencia del puto libro.
    Pero déjenme sembrar alguna duda más. ¿Tendría más sentido si confesase que la historia acerca de cómo llegué a leer ese libro es falsa? Una mala invención, sería, qué duda cabe, pues muy imaginativa no es. Pero la realidad no siempre es sorprendente y original. Sobre si es un plagio, no puedo saberlo, mi biblioteca no es la de Babel, pero a mí personalmente no me lo parece. Todo esto suponiendo que exista el libro, claro.

    Mas dudas:
    ¿Y si esta crítica nace con la intención de criticar lo faltos que estamos de buenas novelas? ¿Y si lo que se pretende es destacar precisamente aquello que no se hace? Digo, por decir algo; puestos a inventar…

    Ire tiene razón. Jamás pediría que nadie tuviese fe, y mucho menos ciega, en mi criterio. Yo mismo no tengo fe (ciega) en el criterio de nadie. De lo que reseñan algunos críticos hablaremos pronto largo y tendido. Y sí, algunos parece que hablen de libros diferentes a los que luego leemos. Si nos fiásemos todos de todos iríamos a obra maestra por día.

    Acabo. Reseñar lo que no existe tiene el sentido que nosotros queremos darle. Ahora se trata de jugar o no. Ustedes deciden. Lo que no entiendo es que alguien le pueda parecer mal el juego o el no-juego. Lo siento. Hay que ser muy retorcido para enfadarse por semejante chorrada. Ni que costase algo la entrada...

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    1. Muy bonito, Tongoy, gastando líneas metafísicas.

      Margaret te ha respondido. Te toca la contra réplica. Venga, pues. No nos quites el placer de este Sálvame Deluxe para lectores, que nuestra vida es muy aburrida.

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    2. “¿Y si esta crítica nace con la intención de criticar lo faltos que estamos de buenas novelas? ¿Y si lo que se pretende es destacar precisamente aquello que no se hace? Digo, por decir algo; puestos a inventar… “

      Pues hágalo usted D. Carlos, con un “libro” que ya esté publicado, sin medias tintas ni mentiras, sin recurso pseudoliterario de por medio. Hay buenas, magníficas novelas, pero no porque usted lo diga, no se engañe, no va a descubrir usted con su sólo acto volitivo esa tierra prometida donde el gusto se convierta en unánime afirmación: “SÍ, lo es, es el nuevo Centeno…lo ha dicho Tongoy”.

      “Lo que no entiendo es que alguien le pueda parecer mal el juego o el no-juego. Lo siento.” Burlarse de los demás, para eso, no hay excusa, pero sí precio, el de la propia autoestima, la suya, y en eso no podemos ayudarle los demás. Si cree que no hay motivos para sentirse como poco objeto de guasa, es que el número de vistas no le deja ver el bosque, el lobo siempre es uno mismo. Retorcido es creer que tenemos autoridad, cuando en realidad, ésta se confunde con el silencio ajeno sobre la verdadera valía de nuestras acciones.

      Tiene razón, no se cobra entrada, pero no olvide que sin los otros, su medicina sería muy distinta. Da igual si la novela existe, o no, es el uso de ella, lo que no merece jugarse la confianza en la honestidad, o al menos una cierta apariencia de la misma.



      No encuentro razones para esto. Lo siento.

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    3. Entiendo. Cree que me burlo de usted(es). Vale; yo también estaría enfadado. Puede relajarse; no lo hago. No es necesario que me crea. Y mi autoestima es la misma que hace un año. Tampoco esto tiene que creerlo.

      Reciba un cordial saludo y... bueno... lamento el desencuentro.

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    4. Hagamos un pequeño ejercicio de crítica deconstructiva, que va a demostrarnos que el libro existe.

      - La "M" es la letra que falta en el poemario. Podemos deducir que no existe en la vida del autor.

      - "M" es el título del libro.

      - Luego "M" es el autor.

      - Pero la M es la décimotercera letra del abecedario, y el capítulo 13 no existe.

      - Luego "M" no "existe", pero no implica que el libro no exista.

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  27. Jeje. Cuando Zapatero dijo que se estaba pensando si volver a presentarse a las elecciones, todo el mundo supo de inmediato que no se iba a presentar, porque él podía decidir que no, pero no podía decidir que sí (para eso necesitaba que otros más lo decidieran). Digo yo... El Sr. Tongoy no puede decidir desvelarnos que la novela es real, porque seguiremos dudando. Así que la afirmación "no me apetece mucho romper el encanto dando la solución", revela que la novela no existe. O no. Pero es verdad que todo esto es bastante divertido.

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  28. Tongoy:

    Me consta que no te gusta seguir vídeos, pero éste es breve (y a mí me resulta pertinente para entender toda la condenada historia, que vengo siguiendo desde el principio)

    http://www.youtube.com/watch?v=qwXeGTztFBk

    Saludos

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    1. Y ya que estamos con los vídeos, el dinámico y movido final que cita de "JSA" by Park Chan Wook. ()

      http://www.youtube.com/watch?v=f0roM4xSyjY

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    2. Entre los paréntesis ponía /ironic. Joder.

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    3. Hostia, qué bueno! No sabía que estaba en youtube. De todos modos, y aprovecho para decirlo ya, el final sólo cobra sentido cuando has visto la película. Es realmente fantástico. Pues a la novela le pasa exactamente lo mismo. Es final... joder, el final es redondo.

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    4. Está todo en Internet. Deberías saberlo a estas alturas jajajaja.

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    5. Qué grande, Secades

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  29. Oye Tongoy, un inciso, si quisiera titular una cosa "La leyenda de M", ¿a quién le tengo que pagar el cospirait? ¿A ti? ¿A la Sgt Margaret? Gracias.

    [Qué bien me lo paso]

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  30. ¿Pagar? Si es pagar, a mí, siempre. Tienes cada pregunta...

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. Si me dieran un céntimo cada vez que una mujer me dice eso...

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    3. ... tendrías un céntimo, ahora mismo.

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  31. Las editoriales no necesitan leer los manuscritos que les llegan porque tienen el control de los canales de venta, la distribución y la publicidad, disfrazada de crítica. Así que no necesitan esforzarse mucho, pueden vender por igual lo que les venga en gana, lo bueno, lo malo y lo regular. Y lo comercial y la calidad literaria ni siempre coincide ni tiene porqué, y una editorial es una empresa. De modo que yo estoy seguro de que las grandes obras jamás publicadas existen, y quizá incluso a decenas. Pero esta reseña ni se parece a la obra de Lem que mencionas. Lem crea la obra mediante la reseña. Tu reseña es absolutamente inconcreta, y por tanto,da igual que la obra en cuestión se llame M, Z o X y trate de esto o de lo otro. Esto no lleva a ninguna parte, salvo que pretendas sugerir o incluso demostrar, mediante este juego, que esas grandes novelas jamás publicadas existen. Pero que el autor no quiera publicarla no es necesariamente una especie de acto heroico.

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    1. Hay EDITORIALES y editoriales.

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    2. No, no es en absoluto un acto heroico. Es la consecuencia llevada al límite. Si "M" no existe es lógico que su autor, o sea él mismo, no exista. Y parece ser que no es ni más ni menos lo que pretende demostrar con su libro.

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  32. He encontrado la portada de "M". No digo más. Y ya voy parando. Lo juro, Tongui, Hamor.

    http://2.bp.blogspot.com/-GLU7_hei_mA/UHC21wU448I/AAAAAAAABVY/Gkp-oRWYNkc/s1600/portadaM.jpg

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    1. Nunca te averguences de quererme, Sara.

      Regalazo. Muchas gracias. TE debo una.

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  33. A mi me paso algo parecido, pero en vez de entregar un manuscrito entregue una carta. Claro que lo más seguro es que en aquella ocasión en vez de ponerse a llorar seguramente se pusieron a reír ¬¬

    Y digo yo, ¿no tendría que devolver el manuscrito esta chica una vez leído e informada de las razones? Es que me viene a la cabeza un caso de un conocido que se declaro a su novia, le entrego la alianza y al cabo de unos meses aun discutían la fecha para la boda. La novia le decía.. "..no tengas prisa.." y así iván pasando las semanas a la par que se iba agotando la paciencia del novio, hasta que intuyo que a lo mejor no se casaban. Al aclararlo tomaron la decisión de separarse y ni boda ni nada, a pesar de la negativa la separación y el transcurso de los años el novio no a vuelto a ver su alianza xDD

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  34. Por cierto, no sin antes hacer una copia, para que los demás llegado el caso (si no somos muy viejos), podamos disfrutar de la obra, como lo de Kafka digo.

    Saludos

    ;)

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  35. Exista o no exista la novela, la verdad es que la entrada habla de algo que merecería la pena que existiese. Una novela que hablase con sinceridad y sin aspavientos de lo que supone enamorarse hoy en día, de cuál es el marco de nuestras historias de amor aquí, en el S.XXI, en España.

    Así que espero que si la novela no existe, por lo menos haya alguien que tome la entrada de Tongoy como una invitación a escribirla.

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  36. http://elblogdelanovelam.blogspot.com.es/

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  37. Leches Tongoy creo que es la primera vez que escribo en tu blog pero leyendo esta entrada me has dejado con los dientes largos (debe ser porque se me está poniendo cara de conejo).

    Diablos!! ¿Ha desvelado ya si la novela existe? Francamente no lo creo, la historia me parece demasiado rocambolesca (donde se ha visto que para cortar una relación alguien escriba toda una novela con lo rápido que es un certero e-mail: “Algún día dejarás de amarme”. “¿Te parece bien ahora?”)

    Ahora bien, si de verdad existe podrías enviarme alguna hoja para atestiguarlo, ¡leches! (de todas maneras la mejor novela no publicada de España no puede ser, porque yo guardo una de un conocido que sin duda ostenta este dudoso título que tiene pinta de oxímeron). Si me envía alguna hoja yo le envío otra a modo de pagos y cobros.

    Por cierto, ¿no os estaréis refiriendo a la novela de Juan Vilá que lleva este título? Si es así me imagino que todo es un juego publicitario en el que está implicada la Sargento, y al que tú también te has apuntado (no negaré que me has divertido ;)).

    Tengo costumbre de llegar a las fiestas tarde...

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  38. Miro ahora el último link... pues igual va a ser eso.

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    1. Vigo, acabo de ver tu comentario. Lo vi hace mucho pero lo olvidé, perdona. No tengo otra excusa que la de siempre: el fin de semana estoy en Modo BLOG OFF. La familia y esas cosas...

      NO. La novela M no es de Juan Vilá. ¿Es una coincidencia? No lo sé. Yo te doy mi palabra de que descubrí lo de Vilá cuando alguien puso el enlace. Ahora escribo la reseña (de Vilá). En ella lo cuento todo.

      Gracias por pasar.

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    2. Pues no me enteré de que la "m" de la que hablasteis no era la novela de Vilá que, por las recomendaciones y tal, le regalé en Reyes a mi ahijado.

      Espero no haberle dado motivos para que desconfíe de su padrino.

      Y, ya puestos, ¿me he inventado que andas con la idea de reseñar la verdadera novela de Vilá?

      Saludos

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    3. No creo que sea grave. Es una novela de intriga y ciencia ficción normalita.

      Sí, he escrito un párrafo de la reseña pero he tenido que parar para escribir lo de Diario Kafka.

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