lunes, 14 de mayo de 2012

Los escritores son GI-LI-PO-LLAS

Me ha contado un pajarito que el sábado 05 de mayo se publicó en el diario La Verdad un curioso artículo del escritor Enrique Rubio que, al no encontrar enlace en la web, reproduzco íntegro a continuación y acompaño de una reflexión brevísima, por aquello de no cansarles ni pisar el mérito de otro. 

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LOS ESCRITORES SOMOS GILIPOLLAS Y SOBRAMOS 
Llego a un programa literario de un canal de televisión, con nervios y cargado de mis mejores intenciones, y un escritor viejo y frustrado me llama “gilipollas” dos veces sin venir a cuento. Todos llevamos una verdulera dentro y la mala educación y la bocaza grande la tiene hasta el más erudito de los intelectuales. Todos. No pretendo ponerme por encima de nadie. Faltó una chispa para que nos liáramos a puñetazos, pero me contuve por miedo a que, por culpa de un mal golpe o una mala caída, se desnucara y su libro se convirtiera en un fenómeno editorial póstumo. 
Los escritores nos odiamos a muerte, pero lo último que le deseamos al escritor de al lado es precisamente la muerte, para que no se haga famoso y empiece a vender como churros. Por eso nos odiamos pero nos deseamos salud y una vida longeva, pero en todo lo demás, nos deseamos el peor de los dolores. Nos deseamos una meningitis que te deja la cabeza tonta pero no te mata, o un accidente de coche que te deja la cara desfigurada para que no te llamen de la televisión. Sólo el escritor muerto vende más que el vivo. No así el enfermo, que ni es capaz de escribir algo digno ni todavía ha conseguido morirse. 
Siempre habrá más escritores que escritoras. El hombre tiene que mostrar a la hembra su capacidad intelectual en un mundo en el que la fortaleza física ya no supone ninguna superioridad. Marcamos el territorio con palabras y tonos de voz, sublimando la orina porque “no somos animales”. Los que peor te reciben son los de tu propia ciudad, sobre todo si has surgido de la nada y no eres “uno de los suyos”. Nueve de cada diez escritores paisanos están deseando acuchillarte con una UVI al lado para que no la palmes. 
Ciclos, conferencias y presentaciones endogámicas retroalimentadas con subvenciones públicas. Reunión del clan. La mentira más repetida entre nosotros es: “Me he leído tu libro” La segunda es: “A ver si me lo leo”. A veces, sin embargo, leemos un libro de un “compañero” por inseguridad o morbo. Si es bueno, dejamos de leer a mitad y, con mucho tacto y actitud constructiva, le criticamos muy negativamente las virtudes y le animamos a cambiar en el futuro. Si el libro es malo, seguimos leyendo encantados y cuando te lo vuelves a encontrar, te deshaces en elogios haciendo hincapié sobre todo en aquellos aspectos, escenas o personajes en dónde la caga penosamente, para anular cualquier posibilidad de cambio. 
Conclusión: Aléjense de los escritores. Lean libros pero no se acerquen a nosotros. Somos engreídos, vengativos, envidiosos, maleducados y extremadamente violentos. Los escritores deberíamos mantener una distancia de seguridad de varios centenares de kilómetros entre nosotros. No hay nada más peligroso en un país no lector que una superpoblación de escritores frustrados. Somos tantos que no tenemos ni siquiera espacio para darnos de hostias. Deberían dispersarnos por todo el país; uno en cada aldea recóndita y deshabitada, para evitar una tragedia. 
Los escritores no somos necesarios. Ya hay demasiados libros acumulados por leer. Lo que es necesario es que se lea. En 2.000 años de historia, ¿cuántos libros pueden haberse escrito? ¿Un billón? Debería ser ilegal escribir un solo libro más. ¿Por qué no dejamos de escribir y nos ponemos a leer un poco? Yo hago un llamamiento desde aquí al colectivo para que abandonemos la violencia, entreguemos las plumas y nos disolvamos. 
Enrique Rubio 

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A Enrique Rubio le van a llover las hostias el día que publique su próxima novela. Pero las cosas como son: se lo ha ganado (y tampoco creo que le pille por sorpresa). No hace mucho ya se llevó un par de (cientos de algo así como) insultos y menosprecios variados de parte de cierto sector (adivinen cuál) cuando tuvo la feliz idea de comentar su lectura fracasada de Fresy Cool y el propietario de mencionado monovolumen dejó caer el enlace en su Facebook como quien no quiere la cosa. Los fresys se pusieron corporativos y se liaron a buscarle las cosquillas al Rubio, ese canalla, ese traidor, mentiroso, pendenciero y seguro que mal escritor (de hecho algunos lo ojearon y ya vieron que sí, que era una puta mierda también él). La reseña, para los que no estén al corriente, empezaba del siguiente modo: “Antonio José, el conocido novio de la no menos conocida y mediática Luna Miguel, ha escrito un libro. A pesar del panorama circense y esnob que lo rodea, he decidido arrinconar mis ideas preconcebidas y darle una oportunidad al mismo. Bien, resulta que el libro es cien veces peor que el más ofensivo de mis prejuicios”. El resto no les sirvió precisamente para estrechar lazos de amistad. Se lo voy a ahorrar para evitar el monográfico, pero quédense con la copla del buen rollo entre estos jóvenes escritores y traten de extraer sus propias conclusiones del porqué no suelen reseñarse negativamente entre ellos. 

Pero este odio o esta rabia o esta manía que se tienen unos a otros no puede estar -no me lo creo- limitada a estos acnedóticos grupúsculos por todos de sobra conocidos. Pensaba yo, en mi ingenuidad, que sí, pero fue levantar otra piedra (Eutelequia, sin ir mas lejos) y encontrar más de lo mismo y ya de repente NO y fue que luego me enviaron el texto de arriba y creí verlo todo más claro o todo lo claro que se puede ver algo tan turbio. Y aquí es exactamente dónde quería yo llegar: hay algo en todo esto que me tiene horrorizado en la misma medida que fascinado y que tiene que ver lo mucho que parecen saber algunos anónimos de todo lo que se cuece en este mercadeo nacional de literatos (sin querer dar por buena cada soberana estupidez). Lo que quiero decir es que me extraña tanto saber para tan poco ser

Les voy a poner un ejemplo a ver si me pillan la idea. Quizá los más viejos del lugar recuerden aquella locura que fue el post del Nuevo (viejo, ya) Drama (enlace) donde lo Anónimo se convirtió en una fuerza arrolladora que parecía no buscar otra cosa que destrozar, así, en general, a ciertos personajes y su prestigio, o al menos el de aquellos que lo tenían, que no eran tantos. Por aquel entonces, lo recuerdo como si fuese ayer, alguien en facebook dejó caer un mensaje en el que se declaraba algo así como fan de aquel despropósito que consentí porque en el fondo soy lo peor. Ese alguien era, es, escritor y amigo de otros, también como él, escritores (otros no), algunos, parecía, fans de aquello tan vil. Ese escritor tuvo también, más tarde, su propia reseña cuyos comentarios no resultaron ser, ni de lejos, tan salvajes como los de aquella otra, lo cual supongo tiene una explicación que voy a dejar a su imaginación. 

Este blog ha sido muy criticado, entre otras cosas, por hacer la vista gorda en lo que a trolleadas de  anónimos se refiere. Y es verdad. Convendrán conmigo en que soy ejemplarmente tolerante pero, si esto es así, es únicamente porque creo que, en el fondo, tanta miseria no puede ser otra cosa que un reflejo desatado de una realidad sobre lo que no tengo maldita la culpa. También porque me divierte, claro, o en buena hora. Y añado: si consiento los desmanes es por su bien, para no tengan que dejarse nada dentro, que luego eso se enquista y les puede matar. No hace falta que me den las gracias. (Ni que decir tiene que todo esto, coño, claro, tomando con pinzas la generalidad insinuada, no siendo tal ni la generalización ni la insinuación.)

49 comentarios:

  1. Creo que es una descripción bastante acertada de como sienten mayoritariamente gran parte de los denominados escritores. Si le llueven hostias será por acertar, por tocar la tecla precisa; por tocarlos, vamos.

    Tienes una buena selección de anónimos porque no se centran en el autor (en ti) sino que van descargando contra lo que les eches. Es decir, que no te "trollean", sino que prolongan la conversación con su propio estilo. Son "trolls" de otros que utilizan tu espacio, que es mucho más interesante porque permite la mayoría de las veces abandonar el insulto y aportar bilis con algo de verdad. ¿Acaso serían posibles esos trabajos de investigación sin esos "anónimos"? Una vez filtrados, el cuadro de los mensajes suele dejar una imagen bastante interesante y realista de un tema en concreto.

    Salud

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    1. Completamente de acuerdo, especialmente en la última frase. Esa es la razón fundamental por la que los permito.

      Un saludo,

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  2. Primer anónimo del post:
    ER es un paleto amañapremios.

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  3. Rubio es un escritorzuelo, pero su crítica a Fresy fue soberbia.

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  4. Pues sí que se lee poco, sí. Yo mismo solía leer libros gordos, luego ya menos gordos, luego normalitos con capítulos de 20 páginas, luego de diez y ahora ya me leo sólo las reseñas de un gallego al que no tengo el gusto de conocer y los comentarios de la chusma (cariñosamente, por supuestísimo) que, como yo, tampoco tiene nada mejor que hacer.

    Se me ocurre que si existiera una crítica (que igual existe y yo no la conozco porque me paso el día follando y, claro, no se puede estar en todo) que hablara con gracia y en un máximo de 3000 palabras de la historia, de los personajes, del estilo, de las posibles intenciones del autor, de la posible relación entre su biografía y el argumento, y una buena dosis de belenestabismo literario, ejemplos futbolísticos, palabras malsonantes, teorías conspirativas, una azafata con las tetas gordas, etcétera, etcétera, casi que con eso ya no volvía a leer nunca más.

    Me imagino un programa de libros en la tele con un Tongoy, un Olmos, una Luna, un Amores, un patrullero o cualquier combinación que se os ocurra de este tipo de fauna (con cariño, claro está).

    Ahí hay negocio, creedme.

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    1. Ese programa de televisión es una idea cojunuda. Deberías mirar de vendérsela a alguien. Lo haría yo pero me da mucha pereza.

      Respecto a las reseñas/resumen de 3000 palabras: Joder, 3000 palabras. 3000 palabras son muchas palabras. Con 1000 es más que suficiente. Un día hacemos la prueba, aunque le jodamos el final a la gente.

      Anotado.

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    2. No pensaba en ti para eso que llaman trabajar. Pero sí, la idea es cojonuda y barata. No sé a qué esperan.

      Y 3000 palabras no son tantas. Te ayudaría si pudiera y supiera pero me faltan pelotas. Soy mejor comentarista que cualquier otra cosa excepto follador.

      Decía 3000 para que cupiesen todas las materias que decía. Y porque es una buena medida para leer en el metro o en los semáforos, que es como lee hoy en día la gente que no es como, digamos, Nehmo. Es decir, la que no sabe qué es un sofisma o quién coño era DFW, QEPD.

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    3. Joder, Quique, que el 99% por cierto de la gente entra aquí por los comentarios no es un secreto. De hecho me estoy plantearlo subir nada más que la portada de un libro y acompañarlo de la imagen de un pulgar arriba o un pulgar abajo y dejar que sea aquí abajo dónde se desarrolle la reseña.

      Y en 1000 palabras metemos todo lo que dices. Es más, ya tengo medio escritas dos, sólo me falta encajar a la azafata de las tetas gordas y poco más. Tendrás noticias.

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  5. "La mentira más repetida entre nosotros es: “Me he leído tu libro” La segunda es: “A ver si me lo leo”. A veces, sin embargo, leemos un libro de un “compañero” por inseguridad o morbo".
    PIENSA EL LADRÓN QUE TODOS SON DE SU CONDICIÓN.

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    1. Piensa mal y acertarás. Bueno, hay refranero para rato, pero vaya, que como escritor algo sabrá. Evidentemente NO TODOS LOS ESCRITORES son iguales. Mire Marías, que sigue con su máquina de escribir.

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  6. Que yo sepa, en el mundillo literario español (y supongo que en el no español también, que en todas partes cuecebn habas), siempre ha habido envidias, rencores, grupitos, puñaladas traperas y de las otras y un ambiente hipócrita y malsano. Por lo menos eso es lo que nos ha llegado al público lector. La novedad es que ahora está el internés y cualquiera puede dedicarse a opinar desde la comodidad de su sillón sin miedo a represalias o a tener que dar la cara (verbigratia: yo mismo). Así que vaya novedad.
    Por cierto, no sé quien es Enrique Rubio ni lo que ha escrito, pero sí que dejó pasar una oportunidad de oro: si en un programa de la tele por minúsculo que sea, un escritor viejuno te llama gilipollas, pues atízale, hombre, que eso te garantiza un cuarto de hora de fama, por lo menos e igual hasta ser trending topic de ésos. Seguro que alguien pica y compra tus libros.

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  7. Enrique Rubio es gilipollas. No todos los escritores son así de miserables y hay muchas buenas personas entre ellos, como en cualquier otro colectivo de la vida. Que alguien diga de vez en cuando algo que sea cierto (que Fresy Cool es una bazofia o lo que haga falta) no significa que deje de ser un gilipollas.

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  8. Pues si piensa eso: qué asco de escritor.

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  9. Interesante artículo. Parece apreciarse una nueva trending topic: cárgate al colega en lugar de enjabonarlo, que ya está muy visto y da más juego.

    Buena parte de la mala leche en algunos comentarios anónimos la tienen los autores/propietarios de plataformas publicitarias en forma de blog, que se han encargado de censurar cualquier comentario que no fuera de su agrado, o la misteriosa desaparición de reseñas negativas por parte de algunos aficionados a la lectura en sus blogs personales, o la censura que han ejercido también algunos medios de comunicación en ese sentido. Desde que está reconocida la libertad de expresión yo creo que no se había visto nada igual. Y encima te vendían internet como el colmo de la libertad, cuando es el medio donde esta censura es más escandalosa.

    Es lógico, creo, que muchos hayan acumulado su rabia por sentir que se les estaba tomando el pelo, pero de esto son responsables en la mayoría de ocasiones los mismos autores. Todo se calmará cuando sean lo suficientemente hábiles para seguir haciendo lo mismo, pero menos descarado.

    Saludos

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  10. Ah, que los fresys y lunitas, además de autopromocionarse a lo bestia, utilizann internete para vendettas y razzias personales, en plan Stalin/SS. Para tener veinte añitos los pardillos, lo tienen todo. Además de sumisos lacayos de Timadori y cualquier revista de tendencia, van a por los que no los adulan. Bueno, eso lo sabíamos desde hace tiempo. Luna Miguel, la colérica niña del exorcista, controla las IP del personal y piensa que la red es algo así como su entrepierna. Qué asquito de gentuza!

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  11. La verdad es que la entrada vale incluso para blogueruchos como yo... "Sí, me encanta tu blog, lo leo regularmente"

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  12. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  13. Ni escribir libros ni leerlos convierte a nadie en mejor persona, pero tampoco nos hace peores. Las relaciones entre escritores no son diferentes de las que mantienen torneros, políticos, putas o maestros de primaria.

    Verdades de todo a un euro.

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    1. Qué puta manía tenéis algunos con ser justos y ecuánimes, coño. Con lo que mola no serlo.

      Eso que dices lo sabe hasta el tal Enrique Rubio, pero para eso no encontró ánimos y sí lo hizo para decir lo que aquí se cita.

      Total, que tienes razón. Pero.

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    2. Rubio tenía que haberse comportado como si fuera de cualquier otro gremio y haberle calzado un par de ostias al escritor viejo.

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    3. Eh, que yo soy tornero y nos llevamos de puta madre unos con otros!

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  14. No siempre es como dice Enrique Rubio. Algunos van más allá: http://cafearcadia.blogspot.com.es/. ("Las heridas de la vanidad". Lunes, 7 de mayo).

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  15. ¿Pero quién coño es Enrique Rubio?
    Tongoy, macho, cada día nos descubres a una nueva "figura".

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    1. Más estrellas que en el firmamento. Vuelve la era MGM.

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  16. Este pajarillo no tiene pinta de saber pelear, me parece que se ha tirado un farol y que ese viejo escritor lo hubiera puesto a vivir:
    http://www.youtube.com/watch?v=icSzygGgL8M

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    1. No tiene juego de piernas, pero se balancea bien.

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  17. Hola a todos!

    Habremos de reconocer que muchos de los debates sobre crítica literaria en las blogs, tienen un tonillo ¡Sálvame! bastante ordinario.

    En lugar de libros, se habla de autores. En lugar de obras, de intenciones. Enseguida se pasa a codificar el mensaje, de suerte tal que el password obtenido a tu antojo te autorice a alancear al mensajero. Y a mi me apetece que en estos blogs alguien se atreva a decir la novela de XXXX es una puta mierda por esto, por esto y por esto otro. Y que todos esos "estos" figuren, justo, dentro de la novela. Y en XXXX caben tanto -pero menos- todos los chavales que están empezando ahora como, con más lógica, fulanito de tal, ganador del Torrevieja y zutanita de tul (¿a qué suena a nombre de princesa chunga?) triunfadora del primavera.

    ¿O ahora me van a decir que los de cuarenta, cincuenta, sesenta años, que lo han estado petando los últimos veinte años (me parecería una inelegancia facilitar nombres concretos pero pueden imaginarse casi a cualquiera) escriben cojonudísimamente bien? ¡qué no, coño, que no!. Estos son esos mismos de ahora, con otra moda, otros ticks y otras inquietudes igual de domésticas y pedestres en la mayoría d elos casos.

    Un abrazo para todos

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    1. "¿O ahora me van a decir que los de cuarenta, cincuenta, sesenta años, que lo han estado petando los últimos veinte años (me parecería una inelegancia facilitar nombres concretos pero pueden imaginarse casi a cualquiera) escriben cojonudísimamente bien?" el quit de la cuestión de la literatura española.

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  18. Esto de los escritores es como lo de los artistas Plásticos, no de los de hidrocarburos, de los de “directa exposición en los museos porque soy lo más…” Lo sentimos no encontramos un calificativo concreto.

    ¿Se es escritor por qué uno lo diga de sí, o por haber escrito un libro, o por dedicarse a dejar por escrito las palabras si se las pagan, o por qué los demás lo digan de uno? El Hijo del hombre al ser preguntado sobre el espinoso asunto de su divinidad, si era hijo de, muy hispánico por cierto, se lavó las manos diciendo esa graciosa boutade “Tú lo has dicho” y allí fue paz y después gloria.

    Debemos bendecir los días en que nos toca vivir, pues a los muchos padecimientos a los que los necios nos vemos sometidos, nos ha sido concedido, merced a ese invento del demonio que es Internet, el comprobar, cómo, sin tener que estar presente, entre los aspirantes a pasear su sombra por el parnaso, se baten el cobre, sin miramientos en el uso de armas ni añagazas con las que humillar y dar muerte al supuesto compañero, dando de este modo, así benemérito espectáculo a nosotros, pobres lectores, que vivíamos hasta entonces en la arcádica ignorancia de la sola lectura, sin saber si la luna o el sol, se tuitean, dados sus horarios, por citar solo un ejemplo de un catálogo más extenso de ser posible, a cada minuto y resultado, en tiempo real, que es en suma, cuanto el perro que llevamos dentro quiere.

    Saludos cordiales…

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    1. Idea. Duelos a muerte. Dos escritores cada semana. Televisado. El vencedor publicaría su libro, el perdedor no. O un gran hermano. El ganador publicaría la novela que escribiese en la casa. Los expulsado renunciarían a volver a escribir.
      Internet es sólo el comienzo.

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  19. Enrique, aprendiz de niña balaseada en la multitud, tú y todos los ridículos trolls que campan por aquí sois nuestros bufones.

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  20. Tampoco entiendo yo la necesidad de insultar a Enrique Rubio por hacer lo que precisamente hacen gran número de los anónimos que pasan por aquí. No le zurró al escritor viejuno probablemente porque había gente mirando, pero dice lo que realmente piensa de él y de otros como él cuando está a salvo de las cámaras. Probablemente el ancianillo con el ojo morado vendería más libros de los que va a vender él metiendo cizaña.
    No es diferente ni peor a los que se amparan en el anonimato para insultar de manera totalmente gratuíta a todo aquel que no comparte su ideología o su gusto por la lectura.

    No se si soy yo la única que se da cuenta de que el que haya tanto y tan variado escritor concuerda perfectamente con el amplio abanico de lectores que hay en este país. No veo por qué razón a todo el mundo debe gustarle el mismo escritor.
    Pero supongo que esa es la historia y la chicha de este blog: los que se empecinan en que a todos debería de gustarnos lo mismo, frente a los que defienden la pluralidad y se empeñan en defender su derecho a que les guste lo que les gusta.

    No creo que ni unos ni otros cambien o hagan siquiera un esfuerzo por cambiar de opinión, porque entonces sería como si además de no haber zurrado al viejorro no lo hubiesen puesto a parir después.

    Marieta

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    1. El problema, María, es que estamos viviendo una nueva época de canonizaciones, pontificaciones y dogmatismo. O estás conmigo o contra mí. No hay por qué cambiar de opinión. Cada cual tiene derecho a tener la suya y a discrepar de la del vecino, no? Es que da miedo y todo.

      Ponen a parir a tu hermano, a los que aquí o allí comentamos, a los que no se tragan eso o aquello. Nadie los ha llamado pero no se quieren sentir excluidos de nada y estar en todas la fiestas. Que hartura ¿Tanto cuesta entender que no todo el mundo tiene que estar de acuerdo en todo? Qué simpleza, esto de la cultureta.

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    2. Lo increíble es que no se cansen. Aún si se moviera pasta... Joder, yo, que me conecto a este mundo menos de media hora diaria y acabo hasta las narices semana sí semana no, no me quiero imaginar ellos, todo el puto día dale que pego al ego. Agotador.

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    3. No te engañes, Carlos. Claro que hay pasta de por medio. De hecho es lo único que hay.

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    4. No sé, habrá para unos pocos, pero hay demasiado escritorcillo como para que de para tanto. Quiero pensar.

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    5. Pues por eso mismo. Se acaban de dar cuenta de que son demasiados y el pastel no da para tantos. La solución es liquidarse entre ellos en plan duelo al sol.

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    6. O dárselos a los leones. Como en un circo romano. Eso sería maravilloso y haría más llevadera la crisis.

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  21. Su reflexión sobre el número de escritores frente al número de escritoras es pobre, estúpida y recoge el prejuicio del que se conforma precisamente esta realidad, prejuicio del que ni se percata, precisamente por ser su víctima. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

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  22. Me ha parecido entretenido lo que dice este Enrique Rubio, y no le falta razón. En fin, lo que pasa es que todos piensan que lo que dicen es interesante. Al final todo se acaba convirtiendo en cháchara de viejas ( o de viejos).

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  23. ¡¡Bueno, yo ya me he cansado y quiero romper una lanza a favor de Enrique Rubio!!!
    Los escritores no son los únicos gilipollas de este país. Gilipollas somos todos los españoles.

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  24. A Enrique Rubio deberían darle una paliza a la salida de su casa como escarmiento por atreverse a escribir semejante estupidez. Los escritores somos unas bellísimas personas y somos muy amigos entre nosotros. Y somos muy pacíficos.

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  25. Lo peor de todo es que es todo lo contrario: hay muy pocos escritores.

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  26. "Como me he propuesto ser un fiel sirviente de todas las formas modernas, me doy cuenta de que algún ingenio curioso me criticará por llegar hasta aquí en un prefacio sin protestar, como es la costumbre, contra la multitud de los escritores de la que se quejan multitud de los escritores" J. Swift.
    Qué nuevo es todo en el mundo 2.0.

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    1. Sí, Preocupín, pero no sé si solo me pasa a mí, pero todos estos escritores 2.0 es como si no lo fueran de verdad, no sé si me explico, transmiten una sensación de pacotilla, de segunda división... no sé cómo decirlo. Siguen publicándose cosas de gente que no tiene ni blog mil veces mejores.

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  27. Un escritor sabe desde el primer día que publica que siempre tendrá lectores entusiastas y lectores detractores. Ahora bien, el problema de los escritores 2.0 no es que escriban bien o mal sino que no leen. Antes que escritor, hay que ser lector, y uno de los buenos. Eso es lo que demuestra la historia literaria. Si alguien conoce a un escritor con más de cien años que no sea un auténtico Elzevir, que me lo indique, que lo leeré encantado.

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  28. Pues yo soy un lector de tractor de esos. Quiá. Voy a escarbar la viña.

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  29. No puedo sentirme más identificado. ¡Con decir que tengo en examen desde hace cuatro meses en Plaza y Janés una novela, y ahora veo que sacan "La tabla esmeralda", con un argumento que se parece un porrón!
    Saludos a todos

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