miércoles, 21 de diciembre de 2011

"Dostoievski : las semillas de la rebelión, 1821-1849" de Joseph Frank


En el breve ensayo llamado “El Dostoievski de Joseph Frank” (incluido en “Hablemos de Langostas”, editado por Mondadori) David Foster Wallace da una razón más que suficiente para leer el "Dostoievski" de Joseph Frank: 

[…] al profesor Frank […] se le empieza a ocurrir la posibilidad de usar la narrativa de Dostoievski como una especie de puente entre dos formas distintas de interpretar la literatura: un acercamiento estético puramente formal versus una crítica social barra ideológica que solo se preocupe por los temas y los supuestos filosóficos que hay detrás de ellos (*). 
(*) Por supuesto, la teoría literaria contemporánea consiste básicamente en demostrar que no existe ninguna distinción real entre estas dos formas de leer: o mejor dicho, en demostrar que la estética casi siempre se puede reducir a ideología. Para mí, una razón de que el proyecto general de Frank valga tanto la pena es que muestra una forma completamente distinta de aunar lecturas formales e ideológicas, un método que no es ni de lejos tan abstruso ni (a veces) simplista ni (demasiado a menudo) destructor del placer como la teoría literaria. 

De las lecturas formales o ideológicas hablamos cuando ustedes quieran, sin que tenga que ser necesariamente hoy ni necesariamente aquí porque lo cierto es que esta entrada quiere ser nada más que una reseña del primer tomo de la biografía de Dostoievski, de la que estos días me habrán leído escribir bastante. 

La cita anterior es, o pretende ser, la “razón más que suficiente” para leer a Joseph Frank pero soy consciente de que no todo el mundo está dispuesto a afrontar las casi 3.000 páginas que suman los cinco volúmenes de esta monumental obra (ni los doscientos euros que pueden llegar a costar) simplemente para conocer los secretos que puedan ocultar las obras del escritor ruso. Hay una tercera razón que estoy convencido que a muchos entusiasmará. Cito por enésima vez a Wallace: 

Al terminar de leer los libros de Frank, sin embargo, creo que cualquier lector/escritor americano serio se verá a sí mismo impelido a pensar muy seriamente en qué es exactamente lo que hace que muchos de los novelistas de nuestro país y nuestra época parezcan tan superficiales y pusilánimes en sus temas, tan moralmente empobrecidos, en comparación con Gogol o Dostoievski (o aunque sea con luminarias más tenues como Lermontov o Turguéniev). La biografía de Frank nos hace preguntarnos por qué parece que en nuestro arte necesitemos distanciarnos mediante la ironía de las convicciones profundas o de las preguntas desesperadas, de forma que los escritores contemporáneos tienen que convertirlas en bromas o bien intentar abordarlas bajo el disfraz de algo como la cita intertextual o la yuxtaposición incongruente, metiendo las cosas realmente urgentes entre asteriscos como parte de alguna floritura multivalente de desfamiliarización o alguna mierda parecida. 

Cualquier obra que ponga en evidencia (una vez más) las miserias de la narrativa actual por fuerza ha de suscitar interés. Ocurre a menudo que me pregunto qué pasa que no me acaba de convencer casi nada de lo que se escribe últimamente y me resisto a creer que pueda tratarse simplemente de una actitud negativa por mi parte frente a las tan nuevas y espontáneas generaciones literarias y sus subproductos condenados al olvido. Será que ya no quedan cosas que contar. Será. O que hay saber contarlas. Será. 


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Dostoievski : las semillas de la rebelión, 1821-1849 


Decía antes que esto quería ser una reseña del primer volumen de la biografía pero lo cierto es que desde que he empezado no he hecho otra cosa que alejarme cada vez más de mi objetivo primero. Me disculpo, pero entiendan que hay veces que evitar una digresión es evitar el que puede llegar a ser un interesante debate. Ahora, una vez planteado, procedo con lo siguiente: 

Las semillas de la rebelión aborda el período que va desde el nacimiento de Dostoievski hasta que roza los treinta años, justo después de haber publicado “Netotchka Nezvánova”, su tercera novela siempre y cuando aceptemos ésta y “El doble” como tal. A esa edad ya ha "sufrido" el éxito pero también el más estrepitoso de los fracasos; ha sido adorado y ensalzado pero también ridiculizado, insultado y odiado con una vehemencia como el propio Dostoievski no creía posible. Este primer volumen podríamos perfectamente dividirlo en tres grandes bloques. El primero sería aquel que abarca su infancia y juventud hasta la publicación de su primer libro y que salvo por esa última parte sería de los tres el menos interesante. En el segundo, que ocuparía la parte central del libro, Joseph Frank dedica cantidades ingentes de información y esfuerzo a explicar la formación y consolidación de las ideas socialistas de Dostoievski. Por último, el final de libro se ocupa de analizar algunos cuentos y un par de novelas más. 

Acabada la primera mitad de este primer volumen Dostoievski no es un tipo que nos caiga especialmente bien. Tras su primera novela sufre un exceso de confianza y su actitud se vuelve directamente... despreciable, digamos: un engreimiento supino con querencia a la gilipollez. Su posición social, sin ser especialmente buena, le había permitido vivir hasta el momento sin sobresaltos ni grandes penurias, todo gracias a los esfuerzos económicos de un padre con el que tiene muy poca relación. Su muerte (la del padre) amenaza con sumirlo en la miseria pero el éxito de crítica (que no llegará a materializarse, no al menos cómo él esperaba) de “Pobre Gente”, su primera novela, le hace ver un rayo de esperanza en el horizonte de su futuro de mierda. La historia de su caída la contaré en otra ocasión que venga más a cuento (con la reseña de “El doble” probablemente) pero sepan que es muy interesante ver cómo en la segunda mitad del volumen y a raíz de este fracaso, su actitud cambia radicalmente: se adivinan señales de hechos lo bastante relevantes para que en el futuro los incluya, de las más diversas maneras, en sus obras. Así es como podemos entender, por ejemplo, porqué caricaturizar a Turgueniev en “Los demonios” es un acto de justicia y no una maldad gratuita. 

La tercera parte de esta división imaginaria que me acabo de inventar la dejaré para cuando comente los libros en cuestión pero respecto a la segunda no basta decir que debería ser lectura obligada para todo aquel que quiera entender mínimamente el germen ideológico de Dostoievski. No se trata simplemente de explicar a qué teoría filosófica se adscribía el ruso sino qué personajes de su esfera le influían más y de qué manera. Belinski, por ejemplo, fue uno de ellos, sin duda el que más, pero hubo otros (Petrashevski, por ejemplo) y Joseph Frank no escatima tiempo ni espacio para explorar los orígenes de esos hombres en un esfuerzo por tratar de sentar unas bases lo más firmes posibles, ya que soportarán (me anticipo un poco) parte del peso de los siguientes tomos. Conocemos también la [cuando menos] curiosa etapa de militancia radical de Dostoievski, una militancia que desembocaría en su primera detención y que sin duda marcará su futuro. Pero de todo esto ya habrá tiempo para hablar en el futuro.



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UN PROYECTO MUY  PERSONAL 

Empecé a leer esta biografía por culpa de una casualidad que conté no hace mucho (aquí) pero según iba leyendo fui cayendo en la cuenta del absurdo que estaba siendo planteármela como si de un libro de texto  se tratase cuando era a todas luces evidente el desperdicio que esto suponía. Inicialmente yo sólo iba a leer “Memorias del subsuelo” y luego el resto de las Grandes Obras del ruso. Hoy no. Hoy quiero leerlo todo, absolutamente todo para tratar saberlo todo o al menos entenderlo todo (en la medida de lo posible). Bueno, quizá “todo” no, porque los cuentos, por ejemplo, no me suscitan especial interés -aunque no descarto su lectura en un futuro por determinar- y preveo que los “Diarios” serán un punto y aparte. 

El experimento empezó con “Pobre Gente”, su primera novela, (aunque unos días antes había terminado “Memorias de la casa muerta”). Llegado el momento del análisis que le hace Frank interrumpí la lectura para ponerme con ella y una vez acabada continué con el ensayo. Les diré que el resultado no pudo ser mejor, más gratificante ni más enriquecedor (una experiencia que compartiré en breve). Después, con “El doble”, invertí los papeles: primero leí el ensayo y luego la novela (y así me fue). Ahora debería continuar con “Noches Blancas” y “Netotchka Nezvánova” que en su momento -hará unos veinte años- me parecieron poco menos que infumables no recuerdo ya por qué y me alejaron -creía yo que para siempre- del escritor.


CONCLUSIÓN 

Independientemente de mis “neuras” y obsesiones personales y estos arrebatos temáticos de una vez al año no puedo menos que recomendar con entusiamo este volumen en concreto, no sólo por el tratamiento exhaustivo que hace de sus primeras obras sino porque nos permite entender que era “eso” que pasaba por la cabeza de Dostoievski, cuál era el entorno y cuáles las motivaciones; qué hay de leyenda en sus orígenes y qué de verdad. 

Del resto de los volúmenes… 
(a saber: “Los años de prueba, 1850-1859”, “La secuela de la liberación, 1860-1865”, “Los años milagrosos, 1865-1871”, “El manto del profeta, 1871-1881”) 
... quisiera ir dando cumplida información a medida que los vaya terminando (no prometo nada) lo mismo que de las novelas que en ellos se analicen. Un proyecto que, a pesar del exceso que supone, me entusiasma y aunque este blog ya se ha declarado oficialmente en pausa (llamémosle así) eso no quita que no vaya a publicar las reflexiones que salgan, si salen, de la lectura.


23 comentarios:

  1. Usted es un lector del siglo XIX, querido. No le gusta nada que no encaje en los parámetros de la literatura de ese siglo. No ve más allá del realismo, menosprecia usted el valor literario y vital de la ironía para enfrentarse a y comprender el mundo actual. Usted es un lector de cera. Por eso reparte tanta.

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  2. La verdad es que yo soy más de Gogol, pero me apunto la recomendación. Si me toca el Gordo este año igual me animo. O quizás sea más fácil convencer a Melchor, Gaspar o Baltasar. (Al Santa no se lo pido que seguro que no sabe ni quién es Dostoievski). Veremos...

    El que cae seguro es "Hablemos de langostas". Me pongo a buscarlo.

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  3. Leo su reseña y me topo con ese primer comentario… Mi eminente Doctor, (Yo nombro a los demás como me da la gana), y no puedo dejar de sorprenderme, qué si el Realismo ha muerto…Santo Dios. Qué si es un lector del Siglo XIX,…en fin, yo debo ser un lector del siglo XVI, pues considero que después del Lazarillo, pocas novelas, me van a sorprender… No, no exagero. Ya me costó dar el salto de los Clásicos, por lo que en realidad, no es que no haya cosas que contar, es que ya se contaron, pero hoy ya nadie se acuerda de ello, cosa que no debe sorprender, puesto que como pasa en el mundillo del Arte, todos los días no sale alguien con un urinario, pero como el ego les impide oír las risas finales del Cuento del Emperador, pues así seguimos, cada jornada solar, se descubre el mare nostrum del vanguardismo literario, como escribir sin signos ortográficos, (¿Alguno de estos escritores ha visto alguna vez una inscripción original en Griego o Latín, o un trocito de papiro, con un fragmento de Esquilo…?).
    Yo por mi parte ya hace tiempo que llegué a la conclusión de que vivimos una Edad Oscura, no es la primera ni será la última, y con ese pensamiento, me iré a la tumba, pero como cuento con la infalible estupidez Humana, a buen seguro, se intentará desde cualquier púlpito improvisado hacernos creer lo contrario, conmigo que no cuenten. Ya he llegado al extremo de salvar muy poco de las ruinas, sólo me acompaña mi gusto por la arqueología, y entre los escombros de las mismas, encuentro lo mejor de mis ratos en esta vida de zombies que nos impide morir de una vez. Esto va por lo contemporáneo…”Ensayo Sobre el Zombie: Reflejo de la Sociedad Post Industrial o de cómo lo Paradojal se alía con lo Formativo…” seguro que alguno ya está escribiéndolo en estos momentos…
    Un saludo y para quien no lo entienda, cada uno lee lo que quiere, puede o sabe, en el mejor de los casos, la lectura (y sus consecuencias), no es contagiosa todavía, que yo sepa. Un Grato saludo, My Doctor.

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  4. Amiguete, si lo de doctor iba por mi, te has colao. No he dejado el primer comentario. A más inri, soy pro Fiodor a tope de toda la vida. Realismo, actualmente, es un palabro que utilizan algunas sectas natural borned digital gilipollas, amamantadas en las ubres geeks y pantallescas de lo cibernético rural, tipo lunas, ibras y demás de la cuadra Timadori. Haga usted la prueba. El que mejor escribe de todos ellos es Javier Calvo...en su faceta de traductor. Ummm. Los demás, a la manera más o menos rodrigofresanesca farmacopéica, parecen el mismo. Al tratarse de un fraseo sincopado y desestructurado, ya es ciencia ficción, según ellos. A menos que les de por descomponer la Regenta o a Proust. En fin, Fiodor escribía con los huevos de su psique sobre la mesa.

    Dr J., `poesía y buenos alimentos.

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  5. Pues no. El Doctor es Don Carlos... Pero vamos, qué humos. Para ser anónimo…Suena como todos.Lo siento, My Doctor...Salud.

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  6. Buenos, pues nada: suele pasar. Todo suena como todos, coincido. Aprovechado el malentendido para lanzar pensamientos. Saludos.

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  7. ¿Qué yo soy un lector del siglo XIX? No sabe usted lo que dice... Entiendo el argumento y soy consciente de que efectivamente lo parece, pero créame si le digo que no es así. Siempre he huido del realismo y si ahora parezco tan volcado es simplemente porque he decidido explorarlo, corregir posibles malas lecturas del pasado y afrontar algunas nuevas. De algo parecido (de ser un lector del siglo XXI) se me podía haber acusado hace un año. Hay mucha novela moderna que me gusta. Más que novela clásica, probablemente. Con eso lo digo todo. Pero ahora estoy con los clásicos y es de lo que hablo. El año que viene volveré a los modernos e ídem. El realismo tiene muchas, muchísimas cosas que no me gustan: una cantidad ingente de cosas tiene. Pero eso no quita para que no pueda ser seducido por un joven Dostoievski cuya primera novela provoca una sacudida tremenda, que ya quisieran muchos la mitad de ella para sí.
    Muchas gracias por pasar.


    Paz, yo empecé anoche con Gogol y sus Almas Muertas. Este mes leí otras cosas suyas, pocas: la obra de teatro “El Inspector” y el relato “El Capote”. Todo muy bien y Almas Muertas genial, pero son muy diferentes. Ahora me pillas acabando una entrada sobre Dosto en que Gogol tiene una enorme importancia. A ver si me pongo con ella en serio y puedo publicarla antes de que acabe el mes. Debería ser la siguiente a la siguiente.
    “Hablemos de Langostas” está bien, pero yo prefiero “Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer” (la edición normal, porque la de bolsillo está mutiladísima).


    ¿Una discusión entre el Dr. Jacques y pforsini? Memorable… Y yo que durante un tiempo creí que eran el mismo…. No se me ocurren dos personas en este blog que se pudiesen llevar mejor (con permiso de Quique y Daniel).

    Pforsini… ¿sabe usted que ese libro de zombies puede que ya exista? Se llama “Filosofía Zombie”: http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_426 y fue finalista del premio Anagrama de Ensayo.

    Dr. Jacques, qué bueno verle. Le he echado de menos. Ya ha visto que no se referían a usted. Lo de “Mydoctor” es por lo de “La medicina…”. A mí al principio, hace tiempo, también me confundió. Insisto en que creo que se llevarían ustedes muy bien.

    Saludos,

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  8. Pues nada, por mí todo arreglado. Conste que no le falta razón al Dr Jacques, en lo que dice... Sobre los Zombies, ya imagino la morralla para la que da de sí, My Doctor.


    150 Diciendo así, el alma del soberano Tiresias se fue a la morada de Hades apenas hubo proferido los oráculos. Mas yo me estuve quedo hasta que vino mi madre y bebió la negruzca sangre. Reconocióme de súbito y díjome entre sollozos estas aladas palabras:

    155 —¡Hijo mío! ¿Cómo has bajado en vida a esta obscuridad tenebrosa? Difícil es que los vivientes puedan contemplar estos lugares, separados como están por grandes ríos, por impetuosas corrientes y, principalmente, por el Océano, que no se puede atravesar a pie sino en una nave bien construida. ¿Vienes acaso de Troya, después de vagar mucho tiempo con la nave y los amigos? ¿Aun no llegaste a Itaca, ni viste a tu mujer en el palacio?.
    ¿Les suena de Algo?. Saludos.

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  9. En cuanto a Frank, para que andarse por las ramas doradas: pillé hace ya tiempo el volúmen "Los años milagrosos". Como surgió Crímen y Castigo. Acojonante. Sin palabras. El Fiodor le pedía casamiento a toda jovencita a tiro. Una máquina. Ahora, qué sufrimientos aguantaba este hombre en carne propia! Léanse las líneas de Freud dedicadas al parricidio.

    En cuanto a identidades, fíjese en la noticia aparecida en Elpaís.es > una empresa japonesa ofrece 50 followers y 100 comentarios al blog/facebook por la módica suscripción de euros, con un programa que va generando distintas identidades. Si es que no somos nadie...

    Dr. J.

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  10. Más Dosto: Albert Camus y Los demonios.

    http://www.youtube.com/watch?v=4rT8CunsWPY&feature=player_embedded

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  11. Ojo con Freud. Frank, en la primera parte del estudio, desmonta parte de ese asunto parricida. Como no estaba por la labor de leerme a Freud me salté el análisis que le hace al ruso, pero bueno, en fin, que si hacemos caso de Frank a Freud hay que cogerlo con prudencia.

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  12. ¿Pero qué es eso de ser un lector del XIX o de no sé qué siglo? Todos somos lectores de nuestro tiempo y al leer algo anterior (claro, posterior es imposible) volvemos a escribirlo y a interpretarlo con nuestros punto de vista presente. ¿No recordais a Pierre Menard? (perdonad por tutearos, que veo que aquí se lleva el usted de club inglés)

    ¿Y qué hay en contra del realismo? ¿Es necesario una justificación previa para decir que a uno le gusta el realismo? Yo echo de menos más novela realista actual, más reedición de novela realista pasada. El realismo está en la base misma de la narrativa. Forma parte de su esencia como forma de expresión literaria Los experimentos sesenteros, setenteros y actuales son modas comerciales. De ellos, algunos muy, muy valisosos aportaron cosas nuevas y renovaron el panorama: esos eran, en el fondo, también novelas realistas.

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  13. Por cierto, una entrada muy pero que muy interesante Carlos. Un currazo, vaya.

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  14. Tacharme de realista es una forma tan buena como cualquier otra de acusarme de no estar capacitado para apreciar la narrativa moderna cuasiexperimental. Yo es que tampoco le acabo de ver el problema al asunto. Unas veces me apetece leer unas cosas y otras veces otra. Cuando sólo leía el siglo XX me acusaron de despreciar el clásico; cuando leo clásico me acusan de no comprender lo moderno. Yo hay cosas contra las que tampoco tengo mucho interés en luchar.

    Gracias, Hablador, por el cumplido. Sospecho que si esta te ha gustado la próxima te gustará un poco más.

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  15. El articulito de Freud son como cinco o seis páginas, por ahi anda. Se lee bastante bien. Hombre, Frank puede decir misa... En esas páginas, Freud relaciona un poco esos asuntos a los que Frank les dará vuelo y extensión: las deudas, el juego, el asesinato de su padre a manos de los siervos, la culpa, la culpa, la culpa. Elementos sin los cuales, Fiodor no redactaba una línea. Hasta tal punto que Frank comenta en el volúmen de los años milagrosos, que a pesar del gran éxito de público de Crimen y Castigo, numerosos lectores abandonaban su lectura porque les hacía padecer de los nervios.

    Salud.

    Dr. J

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  16. @ Dr. J

    Yo creo que Dostoievski hubiese redactado líneas de todas formas, que eso sí, puede versaran sobre temas distintos.

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  17. Interesante. Qué quiere decir con "de todas formas"...? Considero un milagro que el bueno de Fiodor escribiera toda su obra. Siberia, epilepsia, asesinato del padre a manos de los siervos. Dios mío. No era el Petersburgo de Españoles inmundos por el Mundo. Eso sí, el chico no carecía de terquedad. Lo suyo es que se hubiera hecho millonario con la ruleta. Rimbaud murió rico. Eso sí, con una pierna menos.

    Dr

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  18. Sí, y en cambio todo el dinero que tenía le servía para bien poco. Más que nunca: podemos decir que era una losa. Huyó de occidente para no contaminarse y acabó esclavo del dinero.

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  19. Vosotros sí que estáis contaminados, pandilla de frikis. Y casi empiezo a sospechar que alguno es la creación de ese malévolo ordenador japonés. Foster Wallace, Gogol, Rimbaud, Dosto (así, disminuido, como si fuese amigo vuestro), Freud. ¿De Jung nadie dice nada?

    ¡Yo que llegué a pensar que era un poco bicho raro! ¡Gracias, joder!

    Lo de que eres un lector de siglo 18 Tongui, solo es una gilipollez más aunque también es verdad que dentro de 200 años habrá otro que tendrá un blog (o similar) y leerá a Olmos, Pron, etc. para comprender la España de principios del 21. Y entonces lo comprenderá todo. A ti lo que te pasa es que estás casado y no te gusta el fútbol. Y claro, así no se puede.

    Y eso que ha dicho alguien sobre que esta gente (Pron, Olmos, Ibra, etcétera, de los que no he leído nada y por lo tanto juzgo de prestado, eso sí, con la misma convicción y desprecio que, parece ser, debo) escribe con intenciones comerciales pues hombre, Dosto me imagino que también, solo que él no competía con la tele ni el cine ni las videoconsolas.

    Sí competía con las mamadas bien hechas, que al final es con lo que debería competir todo todito si no fuese porque están caras (de conseguir gratis) de cojones o de qué si no iba a estar yo escribiendo tonterías a las cinco de la mañana en un blog que ya cerró hace una semana.

    Por cierto, Paz ¿eras tú la que iba detrás de "Hablemos de Langostas? Es que yo también sé quién es Freud y claro, he leído tu comentario y me he puesto morcillón.

    Chin pon.

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  20. Jung es que no le echó muchos huevos a la cosa, por eso se inventó lo de los arquetipos y el más allá. A día de hoy, con la revuelta zen y mística, lo hubiera petado. Te recomiendo la peli, El método peligroso. Te la puedes bajar, no tienes pinta de pagar por entrar al cine, esas cosas de frikis.

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  21. Estimado anónimo, cuando no era padre iba solito al cine los martes a las diez de la noche a ver películas en VOS. Me fumaba una cañita en la puerta y disfrutaba lo que no está en los escritos. No hace mucho de eso. Así que sí, pagaba por ir al cine y volvería a hacerlo. En serio.

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  22. Buen trabajo, Carlos.
    Todo el mundo debería releer a Dosto.

    Saludos

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  23. Ah, el cine! Qué tiempos. Qué ganas.

    Gracias, Ire. Trataremos de ir contagiando poco a poco a la gente. Me gustaría ir más rápido con Dosto pero este mes de diciembre me está saliendo rana.

    Un saludo a todos y disculpen que no pase mucho por aquí. También para esto es un mal mes.

    Un saludo,

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