martes, 1 de marzo de 2011

El Wikilit de Quimera (o la perversión de la verdad)



Que Quimera es el suplemento mensual de cierto sector de la blogosfera literaria es algo que ya sabíamos. Que sus listas son las listas más listas del mercado, también. Que es una revista que se pasa de cultureta se ve a la legua. Pero lo del WIKILIT es de nota. Yo creía haberlo visto todo, pero se ve que no. [ESTO ES ASQUEROSAMENTE CIERTO] Veréis. 
(Un apunte aclaratorio para no iniciados en artes oscuras: Quimera es una revista literaria de corte partidista –como todas, sí- que presume de lo que carece –idem- y que no contenta con ello saca una encuesta haciendo las dos preguntas objeto de esta entrada a algunos colaboradores habituales, quizá temiendo que si se lo preguntan a otros vayan a decir lo que piensan). 
El día que conseguí hacerme con la edición de febrero (a saber: el 26 del mismo mes) fue casualmente el día que logré resolver todos mis problemas con el Outlook –que eran muchos y variados- y por extensión el mismo que recibí y pude leer el correo de Jaime Rodríguez Z., director de la susodicha, solicitando mi colaboración en la encuesta. [ESTO NO (ES ASQUEROSAMENTE CIERTO)]. Puesto que no pude contestar cuando debía por los ya mencionados problemas técnicos me voy a dar el gusto de hacerlo ahora, a toro pasado. Porque mirad: me lo he pasado tan bien, me he reído tanto con el artículo, que me parece de ley compartirlo con el resto de los seres vivos para que todos lean y gocen en la medida que yo lo hice. Que gocemos todos, incluso Quimera. Y a ver si tiene tanto sentido del humor como el que nos presupone a nosotros, sufridos compradores. [5 EURAZOS DE REVISTA, PARA QUIEN NO LO SEPA] 



[LA PRIMERA PREGUNTA] ¿Qué crees que pasaría si por un día todos los que formamos parte del mundo literario español nos dijéramos públicamente toda la verdad?

Voy a NO HACER dos cosas. Primero: voy a pasar por alto el "formamos" y el "nos dijéramos" (luego dirán que la revista no la hacen para ellos) y haré como que no he leído que la propuesta es decir la verdad: ojo; no es "decir lo que pensamos" sino "la verdad"; es decir: que no es que callen, es que mienten. Habitualmente, vaya; tampoco digo que lo hagan de forma permanente. La segunda cosa que NO voy a hacer es ponerme en plan estadístico pero sí tengo que decir que la respuesta más leída fue algo tipo: no pasaría nada, porque todos sabemos cómo va esto. ¿Lo sabemos? ¿Quiénes lo sabemos? ¿Los editores? ¿Los escritores? ¿Los periodistas? ¿Los becarios? ¿Sus mascotas? ¿Quiénes? Porque yo no. Ya sé que sólo soy un lector, pero ojo: soy el lector de la revista que publica un artículo con dos preguntas que supone que me importan y que (siento ser tan pesado con el tema) me cuestan un buen dinerito que me gano trabajando. El caso es que da igual porque seguimos sin-enterarnos-de-nada. No al menos mientras la encuesta la respondan los amigos de los que formulan las preguntas, que a su vez son amigos de otros que parecen no tener nada que ver con Quimera pero que estarían encantados, llegado el momento, de salir en todo lo que tenga letras y se venda en quioscos. Lo que yo sí creo que pasaría es que se iba a montar un dios de cuidado. Si los unos (críticos) tuviesen que decir lo que realmente piensan de los libros de otros (escritores) lo más probable es que los segundos se vengasen cuando llegase el momento de invertir los papeles (que se invertirán; seguro: todos invertidos de aquí a cinco años) y entonces nadie sería amigo de nadie y el único que saldría ganando es el lector, que vería por todas partes criticas geniales de puro sádicas. Eso durante los seis primeros meses. Luego supongo que los escritores pondrían en marcha la máquina de pensar en escribir libros de verdad; libros que mereciesen ser leídos; libros en los que valiese la pena gastarse el dinero; libros que demostrasen que detrás de esta fachada artística hay algo más que intereses de egos y dineros; libros que demuestren que hay realmente una generación que valdrá la pena incluir en las enciclopedias dentro de veinte o treinta años y que no se verá condenada a ser objeto de burla de los escritores daneses (otra panda de listos) que es exactamente lo que está ocurriendo ahora. Yo no digo que tengan que ser todos Franzens , Pynchons o FosterWallaces, pero no estaría mal que de una vez dejásemos de ser los herederos de Cervantes y nos hiciésemos nuestro propio hueco en este mundillo tan rastrero. 

En definitiva, que yo sí creo que pasarían cosas y que el movimiento se demuestra andando y que si los que responden “no pasaría nada” creyesen realmente en ello no lo dejarían ahí. Contestarían. Dirían la verdad y así veríamos todos cuán llenos de razón están. Pero no lo hacen. Se callan (cobardes, cobardicas) por muchos motivos tras los cuales se esconde siempre lo mismo: E-G-O. Y así, haciéndose los tontos, pasan a la siguiente pregunta. 

(Esta entrada me está quedando un poco larga pero eso es porque la verdad ocupa espacio y como esto es gratis escribiré hasta que me aburra. Si costase cinco euros no; entonces mediría mis palabras. A ver si va a ser por eso… 

El caso es que mientras escribo voy llegando a mis propias conclusiones y me pregunto si es realmente interesante (que no legítimo) que los escritores sean también críticos literarios. Si no es eso lo que al fin y al cabo lo pervierte todo). 


[LA SEGUNDA PREGUNTA] "Haz un esfuerzo de honestidad y revela un dato concerniente a la industria que nunca te hayas atrevido a revelar"

Uhhhh, que miedo. A estas alturas del correo debían estar todos entrando en pánico total. Voy a obviar el insulto que me parece que un alguien le pida a otro alguien un esfuerzo a la hora de ser honesto (tela!) y me voy a centrar en lo que me importa aquí. A saber: sólo se pide un dato. (1, para los que sean de ciencias). Un simple dato. Ni veinte ni treinta. Una sola cosa que se suponga que nadie sabe. (Un “nadie” que podría perfectamente ser, por ejemplo, yo (aprovechando mi insignificancia y mi ignorancia supina en casi todo)). Un dato que yo no sepa. Respuesta mayoritaria en el Wikilit; atentos: "bueeeeeno -con voz de escritor que se hace de rogar- que los premios están amañados". Joooder, qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte. Así, sin  anestesia. Directo como un puñetazo e igual de efectivo. ¡Quién lo iba a decir! Y yo pensando que Boris Izaguirre era uno de los mejores escritores de este pedazo de península! En fin. Corramos un tupido velo. Otros hablan de sexo, lo cual es genial pero también terrible. Genial porque en mi fuero interno temía que los escritores no hiciesen otra cosa que leer y escribir, algo que vería bien si esto fuera Corea del Norte, pero no esta España, con tantas libertades y tantos bares por habitante; y terrible porque significa que los mismos escritores (que ya hemos visto que no trabajan todo lo que debieran porque están siempre de copas y follando) pueden reproducirse. Como lo oyen. Y nosotros no queremos que eso ocurra, verdad? Noooo!! Lo que nosotros queremos es que alguno de ellos ponga orden; que se suba a un pedestal (si no estaba subido ya, que seguramente) y diga bien alto y bien claro: “Bien, chicos. Dejemos ya de chuparnos las pollas y pongámonos a escribir obras maestras”. Y luego lo que salga, claro. La intención es lo que importa y la inteligencia no nos trata a todos por igual. Yo, por ejemplo: soy menos imbécil de lo que aparento, lo que pasa es que hay que conocerme un poco para notarlo. 

Pero no hay como los ejemplos. Veamos algunas de las respuestas que dan los entrevistados a esta segunda pregunta: 
  • Luna Miguel, que es poeta, nos cuenta una que ríete tú de Inception. Si creías que no habías entendido el argumento de la película verás cuando leas esto: “[…] me parece muy feo ese mal rollo que se ha creado entre autores y personajes literarios como P, A y E por culpa de la entrevista que I hizo a P para una revista digital”. Cágate lorito. Luego lo desarrolla, pero no mejora. Al contrario. También es mala suerte que a LM (mira, como el tabaco con el que me hacía los porretes de chaval) le parezca feo precisamente lo único que podría salvar este artículo. 
  • Marc Caellas, es gestor cultural (que debe ser el mejor trabajo del mundo) y nos descubre el por qué los venezolanos no tienen mucho más éxito en nuestro país: por orgullo. ¿A que no lo sabían? Pues sí. Y lo justifica de la siguiente manera: una chica escritora quería conquistar a un chico escritor (de Venezuela) prometiéndole orgasmos y premios literarios (aunque no necesariamente por ese orden) y éste le dijo que no. Y de ahí la conclusión. Por eso cerraron CNN+: no estaba a la altura. Yo me siento fatal conmigo mismo porque hasta que Marc dijo lo del orgullo pensé que, una de dos, o la muchacha era fea como un erizo y no había por donde “cogerla” o el muchacho era un poco bastante gay. Gracias Marc por tu valiosa aportación.
  • Cristina Fallarás (un apellido de los que condicionan) es la que ve a todos los “artistas” (se lo vamos conceder) siempre con los pantalones bajados, o borrachos o arrimados al váter de algún bar o todo al mismo tiempo: borrachos, desnudos y en el váter de un bar. Ella no habla de mear, porque ya sabemos todos como están los aseos de los bares y que hay que ir meadito de casa. Follar tampoco los ve, Fallarás, a nuestros genios de las letras (segunda concesión). Se ve que se le escapan. No me extraña, tanto acoso y tanta leche. Luego dice que no sabe cotilleos. Ja! ¿Acaso se quedan mudos los escritores borrachos? ¿Y qué hacen todos desnudos? ¿Es Cristina Fallarás uno de los personajes de la última novela de Orejudo? ¿Aquella que coleccionaba fotografías del glande de los escritores que se encontraba? (¿A que ya tiene mejor pinta la novela de Orejudo? Si es que lo que venda un buen glande...) 
  • La Fiera Literaria es un fanzine que necesita vender para sobrevivir –como todos los fanzines- y por eso va a su rollo. Empieza citando Orwell (cómo no podía ser de otra manera, porque Orwell en todo esto tiene mucho que ver) y luego a tropecientos escritores más como forma de quejarse de lo partidista de las listas que sacan los periódicos. Vale, muy bien. Cualquier momento es bueno para darse a conocer. Viva la revolución! A ver cuándo empiezan a pegar carteles es las estanterías de El Corte Inglés. 
  • Oscar Gual pasa de todo. No miente pero tampoco cuenta. Se inventa una película. Cómo es escritor… Una pena. Este tiene pinta de listo y seguro que sabe cosas. Se lo vamos a perdonar porque está de promoción, pero la próxima, Gual, te toca mojarte. Correrte no, Gual; mo-jar-te. (Es que los dejas solos y…) 
  • Alberto Olmos dice que tampoco sabe nada. Aquí nadie sabe nada. Si Olmos no sabe nada es que nadie sabe nada. Anda que tengo que leer cada cosa... 
  • Y acabo. Este último me gusta mucho porque creo que es el único que no miente. Será porque me siento muy identificado. Dice Antonio Jiménez Morato, a la sazón escritor, tallerista y crítico literario, que nunca puede leer un artículo completo de Quimera. ¡Lo mismito que me pasa a mí! Excepto éste del Wikilit, que me hizo mucha gracia hasta que me cansé, que vino a coincidir con el punto final. 

Y nada más. Acabé. Yo lo siento en el alma, de verdad. Ya sé que esta entrada además de larga puede parecer un poco borde pero nada más lejos de la realidad. Se trata de divertirse. Quimera se ríe (no sabemos si es con o de nosotros) de esta situación tan surrealista que ella misma provoca, exigiendo tácitamente nuestra complicidad, algo con lo que personalmente no tengo ningún problema. Del mismo modo el texto inmediatamente anterior también quiere reírse (no sabrán si es con o de ellos) de la misma surrealista situación, también con un tácito acuerdo de complicidad. Todos cómplices, todos amigos y sin dejar de reír. La crítica literaria como terapia humorística. ¿No es maravilloso? De todos modos confieso que estoy poco o nada preocupado con los sentimientos que pueda herir con esta entrada que ya supongo más bien pocos, porque independientemente de lo que diga y el tono que use, a los escritores lo que les gusta es que se hable de ellos. Si no se habla de ellos se ponen tristes, se bajan los pantalones y se encierrarn en los váteres públicos de los bares para llorar, quizá esperando que venga algún alma caritativa a hacerles una mamadita. Yo mamadas no hago, ya lo digo ahora. Dar por culo sí, todo lo que quieran, pero mamadas no, ni una.




Mi relación con los escritores, editores o gestores culturales mencionados: regularcitas, la verdad, ya se pueden imaginar. Por lo menos desde hoy.

11 comentarios:

  1. qué bueno, muy divertido, sobretodo los primeros parrafos.

    ResponderEliminar
  2. Toda la gente que citas en este post son tontos de caerse. Me he reído mucho.

    ResponderEliminar
  3. Gracias a ambos, me alegra que os hayáis reído, al fin y al cabo era de lo que se trataba (lo digo por si algún despistado no ha sabido leer entre lineas y se ha tomado el texto como una afrenta de alguna clase, que hay gente para todo).

    ResponderEliminar
  4. Tontos de caerse. Será que usted, Anónimo, les ha prestado atención. ¿En casa o en algún bar?

    ResponderEliminar
  5. Raro que el jefe no me haya pillado pues el texto es un rato largo y lo que me he reído.

    Buenas tardes, encantado de conocerle.

    ResponderEliminar
  6. Un placer para mi también.

    Gracias por su visita y el cumplido,

    ResponderEliminar
  7. Pero, ese artículo de Quimera ¿No se puede leer online? (sin pagar la suscripción). Es que esto de leer cosas divertidas, largas, y gratis, se me está haciendo costumbre.

    Un abrazo,

    ResponderEliminar
  8. No, gratis no se puede porque la gente que colabora en Quimera también tiene que comer, pero yo, que soy de general generoso, si quieres te lo paso vía pdf, pero entonces ya nos pasamos al correo privado no me vayan a echar a los leones.

    Un abrazo, Ami.

    ResponderEliminar
  9. joder! por qué he tenido que tardar tanto en conocerte? <3
    conocer tu blog, quiero decir. En este caso gracias a facebook, donde LM puso un link de la revista el cultural, en la que fui haciendo click en cada enlace, algunos los conocía, otros no.

    a mí con Quimera me pasa exactamente eso, no termino ningún artículo. Por suerte, tampoco me gasto un duro, porque me la regalan, y yo tan contento cada mes, leyendo y riendo y a veces casi ni leyendo (como aquel número de la lieratura infantil o yo qué sé qué leches se inventaron). En fin, hace años me interesaba mucho más.

    Un fuerte abrazo y sigue así, que yo ya soy adicto a tus críticas (todas).
    Pido disculpas por enrollarme.
    Muchas gracias.

    ResponderEliminar
  10. Porque lo bueno se hace esperar, jajaja.

    Es un placer.

    Yo el número infantil de Quimera me lo salté, directamente, porque me lo veía venir. Otro despropósito es este mes. Por mucho que me gusten las series, que me gustan, dedicarles una revista (casi) entera de literatura es afeitarse para arriba. Máxime cuando se trata del especial verano.

    Gracias por pasar y no se preocupe, me encanta que la gente se enrolle.

    Un saludo,

    ResponderEliminar
  11. Vaya concurso de caguetas. ¿Son todos primos de alguien? ¿O son primos independientes?

    Oye, creo que los de Quimera no cobran. Me parece que lo pone por dentro, en letra pequeña, que es desinteresado o algo.

    ResponderEliminar