miércoles, 16 de marzo de 2011

"Chronic City" de Jonathan Lethem (y un poco de Pynchon, Wallace y Salinger)



Chronic City, la última novela de Jonathan Lethem publicada en nuestro país (Mondadori, 2011) es absolutamente genial. Y es precisamente esa genialidad la que me incapacita a la hora de hacer una crítica o un comentario (una simple reseña) mínimamente decente. En cambio lo que sí puedo es subrayar un par de cosas que me han llamado mucho la atención


Thomas Pynchon 

He leído por ahí que “Chronic City” parece planteado como un guiño a “La subasta del lote 49” de Thomas Pynchon. Hasta ahora no había caído en la cuenta, pero la verdad es que no le falta razón. Incluso los nombres de los protagonistas parecen sacados de una novela del viejo escritor neoyorquino: Chase Insteadman, Oona Lazlo, Perkus Tooth, Laird Noteless, Strabo Blandiana, Georgina Hawkmanaji.... Pero es mucho más eso; es la sensación de irrealidad que acompaña la lectura, ese vértigo ante el desmoronamiento de la frontera entre realidad y ficción; es una historia que arriesga y que quizá, de no estar firmada por Jonathan Lethem, hubiese caído en el olvido de las buenas y marginadas historias. El blog literario “Hungry Like the Woolf” llega a afirmar que “If you like Pynchon, you will like this book. If not, maybe not.” (Si te gusta Pynchon, te gustará este libro. Si no, puede que no). Y tampoco en esto le falta razón. 



David Foster Wallace 

Chronic City” es una novela inmensa, tanto en la forma como en el fondo. Una novela de lectura aparentemente sencilla que oculta una incontable cantidad de referencias culturales en muchos casos (posiblemente) indetectables. Una de las mejore es aquella en que habla de un libro escrito por un tal Ralph Warden Meeker llamado “Obstinate Dust” (que esta edición traduce, acertadamente, como “La bruma indistinta”) en clarísima referencia a “La broma infinita” de David Foster Wallace (un personaje, Wallace, que tiene también un hueco en la novela -bajo seudónimo- interpretando el papel de camello de Perkus Tooth). En un momento determinado y por razones que no vienen al caso, el protagonista, Chase Insteadman, tira la edición de bolsillo de la novela -que ha comprado previamente a un mendigo traficante de literatura robada- en un enorme "socavón artístico" (una obra de arte que es un agujero sin fondo) ubicado en algún lugar de la ciudad. Es inevitable relacionar ese “enorme agujero” con la “gran concavidad” que en cierto modo coprotagoniza "La broma infinita" de DFW.



J.D. Salinger 

Sólo por las referencias veladas a Thomas Pynchon y David Foster Wallace ya valdría la pena leer "Chronic City". Pero es que hay mucho más. Por si no tuvieran suficiente, les diré (repetiré, en realidad) que también incluye una cantidad ingente de referencias, más o menos reconocibles, entre las que se encuentra una de mis favoritas y que es el verdadero motivo de esta "pequeña" entrada. No he visto que se haga referencia a ella en ningún sitio y eso me hace pensar que quizá estoy equivocado y que lo que a mí me parece un homenaje a Salinger no pasa de ser una simple casualidad. Les voy a contar, brevemente y tratando de no destripar el argumento, algunos detalles de esta novela. 

En "Chronic City", Chase Insteadman, el protagonista, un hombre famoso por una serie de televisión que protagonizó en la infancia, se siente un fraude: es un ser humano de escacho provecho que sobrevive entre la clase acomodada neoyorquina gracias (entre otras razones) a la relación de amor con su novia, una mujer atrapada en la estación espacial que se comunica con él a través de extensas cartas que se publican en un periódico. Al comienzo de la novela Chase conoce a una mujer menuda, de escasa belleza y singular atractivo, Oona Lazso, con la que inmediatamente comienza una relación amorosa que, por motivos obvios, ocultan a una prensa que en realidad parece muy poco interesada en ellos. Su relación es tanto peculiar: Oona es la que parece llevar las riendas, la que establece cuándo y dónde se deben ver y en qué condiciones. Chase vagabundea entre el amor hacia esta mujer, el recuerdo difuso de su novia espacial y la relación con su mejor amigo, Perkus Tooth (un personaje demasiado complejo para describir aquí) mientras el mundo que conoce se hace, literalmente, añicos. 

Pues bien, a continuación dejaré un extracto de la biografía de J.D. Salinger escrita por Kennet Slawenski y publicada recientemente por Galaxia Gutenberg (Círculo de Lectores) en la que también hay un personaje dominante y menudo (bella donde era fea y lista donde superficial) llamado Oona y un hombre que, al igual que Chase, siente el mundo inestable bajo sus pies. Ya luego deciden ustedes si estoy realmente tan paranoico como aparento. 

"Vivaz y cautivadora, Oona tenía una belleza a menudo descrita como “hechizante” y “misteriosa”. Además de su atractivo, su padre era el autor teatral más importante de Estados Unidos, un vínculo que sin duda a ojos de Salinger elevaba el estatus de la chica. Aunque la mayoría de las descripciones se deshacían en elogios sobre su belleza, pocas atribuían a Oona la menor profundidad de carácter. Se la veía como una chica rica superficial y sólo preocupada por sí misma. […] La hija de Elizabeth Murray fue quizá quien mejor describió a la joven: “Estaba vacía, pero poseía una belleza asombrosa”. […] era exactamente el tipo de chica que desde hacía mucho tiempo Salinger afirmaba despreciar. […] 
Para alivio de Salinger, Oona correspondió a su interés. […] De los comentarios y cartas de Salinger se deduce que éste no se hacía ilusions en cuanto a su superficialidad o a la naturaleza desigual de su relación. “La pequeña Oona”, se lamentaba Salinger, estaba “desesperadamente enamorada de la pequeña Oona”. En todo caso, sus sentimientos hacia ella eran firmes, y cuando ambos regresaron a Nueva York iniciaron un romance que la vinculó al autor en los años que siguieron. […] 
Convertido en escritor profesional, Salinger empezó a sentirse cada vez más incómodo. De alguna manera, su vida diaria no estaba a la altura de sus logros, y disponía de escasas pruebas de que en realidad lo hubiera “conseguido”. Seguía viviendo en casa de sus padres, una situación que cada vez se le hacía más intolerable. Su romance con Oona O´Neill resultaba incompleto y era ella quien llevaba las riendas. El autor no estaba contento con la distribución ni la presentación de sus historias, la mejor de las cuales había quedado limitada por su reducida distribución mientras que la menos significativa había obtenido una gran difusión. Salinger veía The New Yorker como la solución a todos sus problemas. Si pudiera convencerlos de que publicaran alguna de sus historias más incisivas alcanzaría la respetabilidad que creía merecer, impresionaría a Oona O’Neill y su vida cotidiana empezaría a cambiar."

8 comentarios:

  1. Tengo muchas ganas de leer este libro. Has aumentado en un punto mi interés.

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  2. Pues me han entrado un montón de ganas de leerlo...!
    Esto...Vicio propio esta en casa.

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  3. Pues Vicio Propio debe estar en todas partes porque en mi casa también está. Lo iba a empezar ayer pero se me fue la mano el otro día en la biblioteca y ahora tengo que ir aligerando para no devolverlo todo sin leer. Trataré de ponerme con él cuanto antes.

    Esté, "Chronic City", es muy muy recomendable. Y caro, eso también. Carísimo.

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  4. Hoy he ido a la librería y he visto este Chronic City y oh! Dios! Tiene muy buena pinta pero son 30 euros oiga, si que es caro si. Se ha quedado allí claro...

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  5. "Chronic City" es la mejor novela que he leído en lo que vamos de año, y aunque sólo estemos a uno de abril, pocas habrá, no ya que la superen, sino que la igualen. Hum..., quizá "Los enamoramientos"...

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  6. Vaya, con lo bien que íbamos y ha tenido que nombrar "Los enamoramientos". A ver, yo no tengo nada contra Javier Marías porque no he leído nada suyo pero ayer por la tarde lo intenté por décima vez con "Mañana en la batalla piensa en mí" y no logro pasar de la segunda página sin cagarme en todo. Lo siento, me supera. Incluso hice una entrada para este blog sobre los sentimientos previos a la lectura de "Los enamoramientos" que no me atrevo a publicar.

    Y no pierda la esperanza de encontrar un libro mejor que éste de Lethem; en otoño se publica el nuevo de Franzen.

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  7. Sí, Franzen es muy bueno. Aunque sólo he leído "Las correcciones" y algunos ensayos sueltos de "Cómo estar solo" y "Zona fría". Tengo disponibles en la biblioteca municipal "Movimiento fuerte" y "Ciudad veintisiete". Quizá lea uno de los dos..., hasta otoño la espera puede ser larga.

    A mí Marías me gusta mucho. Desde que leí "Todas las almas" y "Negra espalda del tiempo".

    Parece que este año literario los pesos pesados, por ahora, están defraudando (a excepción de Lethem): McEwan, mal; Amis, bien pero no tanto como se podría esperar; Marsé, más de lo mismo pero con menos gracia que otras veces; Pynchon..., todavía no he leído "Vicio propio" (me lo acabo de comprar esta tarde).

    En otoño saldrá, también, "El mapa y el territorio", de Houllebecq, habrá que ver... Este autor no es de mis favoritos, pero alguna de sus novelas sí que me ha gustado bastante.

    Un saludo, y gracias por contestar.

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  8. Bueno vale, eso cambia las cosas. "Todas las almas" y "Negra..." son las recomendaciones que me hizo un amigo del que me fío mucho. Dice que son diferentes al resto de su obra. Ya tengo los libros encargados y cualquier día de estos me pongo a ello.

    ¡¡¡Houellebecq!! Me había olvidado completamente de él. También tengo muchas ganas de leerlo.

    Esas dos de Franzen (Movimiento y Ciudad 27) también las tengo pendientes. Y Zona Fría. La que sí leí fue "Zona Templada" pero me dejó igual: templado. Ni frio ni calor. Por eso nunca la recomiendo.

    Un saludo y gracias por participar. Disfruto infinito con estas charlas.

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