martes, 3 de junio de 2014

“Autopsia” de Miguel Serrano Larraz

«¡Ah, los poetas! Ellos y sus arrobados circunloquios, esos cuencos de mendigo en los que pueden verterse los sentimientos de cualquiera, que luego serán bebidos por el propio bardo, ya tibios y empozados». (“Edipo en Stalingrado”, Gregor von Rezzori)

O sea, super-superfan de este señor.

“Autopsia” de Miguel Serrano Larraz es un ejemplo perfecto de esto que dice el amigo Gregorio: de cómo un poeta (Miguel lo es) y sus circunloquios de autoconsumo pueden cargarse una novela, novela que sin los mencionados circunloquios no sería –atentos al chiste- NADA.

Ser tan poca cosa, apenas prosa.

Querrán ejemplos. Yo se los doy. Es más, así como Pedro fundó, sobre una piedra, una iglesia; así como Miguel Serrano Larraz creó, a partir de una anécdota infantil, una novela; pues así yo, sobre un par de citas, construiré una reseña. Ea.

«A mis pies descansa una maleta negra llena de vinilos y cedés, la maleta de Hans (un maletín de piel de cocodrilo, ha dicho Hans poco antes, regalo de mi tío y tutor el cónsul Tienappel), la maleta resplandece con un violeta eléctrico, inevitablemente pop, me gustaría abrirla y tocarla, rozarla al menos, acariciarla con la mano, con la yema de los dedos, pero sé que no lo voy a hacer, la golpeo con la punta del zapato para comprobar que es real, que existe (para comprobar que existo yo, que existe la realidad), le doy golpecitos así, toctoctoctoc, como quien llama a una puerta sin estar seguro de si allá dentro, en la habitación en penumbra, alguien descansa o duerme o piensa».

Todo esto para decir que un señor toca una maleta con punta del zapato. Toctoctoctoc. Es el sonido de un tronco vacío al ser golpeado.

Bueno, pues así toda la puta novela. To-da. 

Que sí, en serio. Miren, les dejo otro fragmento. Este es un poco largo para lo que viene siendo habitual en este tipo de reseñas, pero sinceramente creo que es bastante representativo del estilo que el escritor utiliza en esta, digamos, novela de inacción y recogimiento:

«No sé nada de vosotras, queridas, y cuando digo nada quiero decir nada, absolutamente nada. ¿Querría saber algo más? Me gustaría saberlo todo, todo, es lo único que desearía ahora mismo, lo único que barrería esta pena que me recorre, ver cómo habéis madurado, cuáles son vuestras decepciones y vuestras esperanzas actuales, qué queda en vosotras de vuestra infancia y vuestra adolescencia infernales (¿cómo te atreves a juzgar así, con ese adjetivo vacío, pretencioso?) Laura, Beatriz, ¿pensáis en nosotros alguna vez? Me gustaría saber a qué se dedican vuestros padres (si es que todavía viven), dónde tenéis vuestra casa, en qué barrio, en qué ciudad, en qué país, cuánto medís, cuánto pesáis, si tenéis hermanos, si tenéis sobrinos o hijos, si habéis ido a la universidad, si habéis viajado, qué libros os gustan (si es que os gusta alguno), qué películas, qué música, qué drogas habéis probado, cuántas veces os habéis emborrachado y en qué circunstancias y a qué precio, si os habéis enamorado, si se han enamorado de vosotras, qué habéis estudiado (si es que habéis estudiado algo), en el caso de que no hayáis ido a la universidad, dónde trabajáis, haciendo qué, a qué precio, cuánto cobráis, a qué dedicáis el tiempo libre, cómo es vuestra vida sexual, si tenéis orgasmos o deseos ocultos, qué enfermedades habéis sufrido, qué dolores, cómo fueron los partos, si es que hubo partos, si alguna vez habéis practicado el sexo oral o el sexo anal o el sexo en grupo, si os masturbáis, y en ese caso pensando en qué, en quién. Me gustaría saber todo aquello por lo que nunca mostré ningún interés cuando compartía mi vida con vosotras, en cierto modo».

Lo que yo decía: toctoctoctoc.

Querría saberlo todo, dice. ¿No era suficiente con eso? Todo es todo, coño, Miguel, sexo anal incluido. ¿A qué viene, entonces, la agotadora enumeración? Les voy yo a decir a qué viene: a nada. A no saber frenar, a eso viene; a, no teniendo nada que decir, decir, igualmente, algo, lo que sea, y así, a lo tonto a lo tonto, ir llenando páginas y más páginas de frasecitas, de signos de puntuación, de setecientas formas de hablar de uno mismo o de aquello que no tiene maldito interés («Se llevó los folios en el bolso, un poco combados, aunque sin doblar del todo»), como si fuese, el autor, un ávido observador de lo inútil y no un vulgar mentiroso: 

«[…] no me importaba no ganar aquellos concursos (aunque creía, sin duda, que lo merecía, sin motivo aparente, pues carecía de criterio), no ser llamado, citado, reconocido o convocado, solo quería que alguien me leyera, no a mí (mi cuerpo, mis humildísimas entrañas expuestas como ahora sobre la mesa de un funcionario: qué dañina es la ingenuidad, qué peligrosos los sobreentendidos), sino aquello que me había sucedido, necesitaba que alguien creyera que lo que yo narraba había ocurrido de verdad, en cierto modo, en algún lugar, que creyera en ello durante unos minutos, el tiempo exacto de la lectura, y no más, ni un segundo más, la verdad tal y como yo la contaba […].»

A este ritmo pego el libro entero.

Pues esto, así, durante 400 páginas total para esto:

Se supone que el protagonista es el propio escritor. Pero no. Lo sé porque lo ha dicho en una entrevista. En la novela finge que sí, por aquello de hacerlo creíble, por aquello de añadirle algún valor. Porque la ficción es lo que tiene. Personalmente me trae sin cuidado, pero ahí dejo el dato, por si les interesa. 

La novela intercala varias narraciones: al pasado lejano le sucede el pasado cercano; al presente, otro pasado… bueno, da igual, varias. Se van alternando, ya que, de otro modo, sería un libro de relatos sobre la infancia y la madurez y eso no vende, que está muy visto y no es plan de saturar el mercado. Total, que muy moderno todo.

¿De qué hablábamos? Tanto divagar… Ah, sí, del argumento.

No hay. Es decir, son recuerdos, cosas que han pasado, que se cuentan, eso sí, por una razón. «Todo comienzo es involuntario». Sí, ya, claro, a otro perro con ese hueso, Miguel.

Y aquí la cuestión:

Parece ser que Miguel, de niño, fue malo. Llamaba Caca purulenta a una compañera de clase. Era, en general, ya digo, malote, cruel, de esa crueldad infantil de mutilar lombrices. De mayor se arrepiente por algo que no puedo contar porque se supone que es una sorpresa, pero se arrepiente. También se ha hecho mayor, ha tenido un hijo o una hija, y bueno, quieras que no, esas cosas te hacen pensar y caer en la cuenta de lo crueles que podemos llegar a ser. Unos dicen “vaya” o “caramba”, otros lo tiene como tema durante una tertulia con amigos; otros escriben una novela. Miguel es de los últimos.

Y oye, que muy bien, en serio, cada uno con su tiempo hace lo que le place. Yo, por ejemplo, me he leído el libro entero. Lo que sí puedo decir es que no ha valido la pena el esfuerzo. Citando al autor, «la información entraba en mí y volvía a salir con la misma facilidad, sin dejar ninguna huella, ningún sedimento». Esta es la mejor frase de la novela.

Toctoctoctoc: hora de cerrar.

Termino con una cita ilustrativa de lo que pasa cuando a uno le gusta demasiado leerse. 

«Fonzo me llamó una tarde y me preguntó que por qué no quedábamos a echar una cerveza (fue, efectivamente, una pregunta, y formulada como tal: Oye Miguel, ¿por qué no quedamos a echar una cerveza?)»

Y así.

Si a ustedes también les gusta leer más o menos las mismas naderías chorrocientas veces, este es su libro y Miguel Serrano Larraz, su nuevo autor de cabecera.

Gocen. Si pueden.



56 comentarios:

  1. Autopsia, la acabé de leer ayer y no me ha parecido gran cosa. No me irritó tanto como la Alabanza de Olmos pero sí que me ha resultado bastante monótona, aburrida y reiterativa.
    La palabra "naderías" se ajusta bastante a estas parrafadas que se suelta Miguel, durante casi 400 páginas del ala. Si como poeta uno debe ser conciso, en la prosa, no todo vale, porque sino el lector acaba indigestado con tanta palabrería.

    Como dice Pablo Iglesias: podemos. Pues eso, una buena poda, y el libro se queda en nada, en la mínima expresión, pues la paliza de los skinheads, la de los rockers, la tortura infantil de la Buey y las correrías nocturnas detrás de ese DJ montanomágico, no dan mucho de sí. Al menos para mí.

    http://www.devaneos.com/libros/autopsia-miguel-serrano-larraz-2013/

    ResponderEliminar
  2. Este señor lleva seis meses haciendo un tour por todos los pueblos y aldeas de España acompañado de las mejores plumas de este país para presentar su novela en sociedad. La consecuencia es que ha hecho muchos amigos por el camino y esta vez, Carlos, vas a ser más impopular que cuando se te ocurrió meterte con la pobre Elvira.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es lo que tiene vender el alma a Candaya.

      Eliminar
  3. La última cita, la de la cerveza, es para mear y no echar gota. Parece sacada de Antología del disparate, de esas redacciones escolares que había que rellenar como fuese y estirabas y estirabas hasta el absurdo en plan:" La vaca, ¿qué puede decir uno de la vaca que no se haya dicho ya? Lo intentaré, no obstante, ya que usted me lo pide..."

    Un abrazo, me he reído con tus maldades :)

    ResponderEliminar
  4. Jo, jó, jó... Me ha encantado leer tu reseña. No sé cómo será de malo el libro de Miguel Serrano pero sólo por leer este comentario sobre él ha merecido la pena (para mí, claro) el suplicio que te ha producido su lectura.

    Desde luego yo soy bastante fiel a tu criterio y a ésta ni se me ocurre echarle la vista encima.

    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias. El libro, más que malo, es tramposo. Mucho. De todos modos siempre lo digo: no mejor opinión que la de uno mismo. Le invito a echarle un vistazo en alguna librería, nunca se sabe.

      Eliminar
  5. Sí, apreciado señor La Medicina, se llama lenguaje, poesía, poética,algo así, a veces literatura, y tiene la fea costumbre de colarse en los escritos.

    ¡Déle una oportunidad a la poesía! ¡Al amor!

    Disfrute en la demora de los preliminares. No todo tiene que ser un pim-pam, un aquí de cojo y ya estás muerto, jardinería moderna con mucha poda.

    O haga lo que le quiera, por supuesto.

    Le saluda afectuoso
    Torcuato C. L.

    P.S. ¿400 páginas? ¿todas? Algo habrá visto, intuido...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, claro, algo he visto pero también le he puesto paciencia.

      Y no, lo siento, pero no, por la poesía no paso.

      Eliminar
  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  7. Pues no, quiero decir que no es mi nuevo autor, y mucho menos de cabecera. Ya estamos mayores para naderías y para pajas mentales pues las mias, la verdad, ya me van sirviendo.

    Yo en realidad venía para agradecerte (ufff suena mucho a programa vespertino pero así es) la recomendación y el descubrimiento de Ángela Carter y su Cámara Sangrienta. Cayó en la Feria y qué gozosa su lectura.

    Pues eso, que gracias muchas.

    Marga

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No se merecen. Algunas recomendación se hacen con mucho gusto.

      Gracias por la confianza.

      Eliminar
  8. Que Serrano escribe mal, está claro (anoto con el ordenador que Serrano escribe mal, presiono las teclas, no uso todos los dedos, tres de la mano izquierda y cuatro de la mano derecha porque reservo el meñique de la izquierda para limpiarme el agujero de la oreja; escribo, digo, pero más más que tocar las teclas, las acaricio); que Serrano desconoce lo que es la sintaxis literaria, también (¿es que ya nadie edita los textos?, ¿cómo ha pasado un texto así una lectura editorial?). El último ejemplo (ese ya mítico y futuro tesoro de la prosa en lengua española "Fonzo me llamó una tarde y me preguntó que por qué no quedábamos a echar una cerveza") es de un estilo ramplón y "funcionarial" terrible. No sirve ni tan siquiera como estilo para contar algo con un mínimo de interés a los amigos en un bar. Pero lo más grave es que la escritura es tan mala que no se llega (por pudor) a analizar la estructura de la novela, el empaque de los personajes, la maquinaria que mueve el relato. ¿De verdad que Serrano con esta novela ha tenido buenas críticas?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas! De hecho la mía es la única negativa que he visto (tampoco he buscado). Es algo que no acabo de entender, claro que en tiempo de promoción suele ser bastante habitual.

      Eliminar
  9. Tres puntos y una pregunta, Tongoy:

    1. Primero las flores: me meo de la risa con tus reseñas. En el plan reseñista-malvado-burlón eres bueno. A veces rozas el muy bueno, pero no te lo creas tanto porque luego te echarás a dormir y escribirás con la mano izquierda, como muchos escritores que yo conozco.

    2. Detesto las novelas reflexivas. Generalizo, pero es claro que hay excepciones. El último fragmento que citas -estoy de acuerdo con la chica zombie- es lamentable. De vergüenza ajena. El síndrome de la paja.

    3. Considera ser más pulcro en el uso de cursivas y comillas, pues le daría aún más seriedad a tu trabajo. Creo que puedes ser serio en las formas sin comprometer tu espíritu festivo-escupidor de veneno. Es redundante ponerle comillas a una cita que ya destaca por tener mayor margen que el texto base, y será doblemente redundante si encima lo poner en cursiva (aunque en este último punto tengo la duda de si la cursiva es del texto original). Te digo esto con la mejor y más pura de las intenciones; de modo que me podrás llamar puntilloso mas no troll o cosa parecida.

    La pregunta: ¿qué opinas de los libros de Miguel Ángel Muñoz?

    Saludos.

    David L.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tiene usted toda la razón. Me lo han dicho más veces. Es un mal hábito que logro quitarme. Prometo ponerle fin.

      Y gracias.

      ¿Miguel Angel Muñoz es de El síndrome Chejov? NO lo he leído. ¿Debería? (Lo pregunto en serio y dígame que no, por favor, que no tengo forma de conseguir el libro).

      Eliminar
  10. Hacía mucho que no encontraba un escrito de tan mal gusto en Internet.

    ¿Cómo podéis decir que Miguel Serrano escribe mal? ¿No habéis pensado el esfuerzo y dedicación, ilusión y tiempo que un escritor otorga a su obra? Esto ha sido de muy mala educación. ¡Escribid vosotros un libro, que no le llegáis ni a la suela! Y claro, como el que ha escrito la "reseña", si se le puede llamar así a una criticucha de tres al cuarto basada en el humor ácido, critica a Serrano, pues veeeeeeeeenga, todos los que comentan, automáticamente piensan como él.

    Por cierto, debéis de saber que la editorial Candaya no publica cualquier libro. Es imposible venderse a Candaya, y lo sé de primera mano. La editorial ha rechazado obras de personas muy importantes por ser fiel a su ideal de literatura inteligente. Hace una selección muy estudiada de cada una de sus publicaciones. Sigue unos criterios muy rigurosos y apuesta por aquella literatura que trata la vida tal cual es. De ahí las descripciones que tanto os molestan (se llama realidad).

    Si lo que queréis son libros comerciales (pues ya habéis dejado claro que esto de leer literatura madura no es lo vuestro), id a leer un rato literatura para novatos. O revistas del corazón, no sé. De veras que me habéis dejado muy asombrada con tal falta de moralidad y vuestras ganas de herir.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aquí no solemos censurar comentarios, M. La moderación está para evitar salidas de madre.

      Si el esfuerzo, la ilusión y la dedicación dan valor a una obra ya podemos darnos por jodidos. Mira que hay gente muy torpe.

      Eliminar
    2. Entiendo, C. Por supuesto que no puede publicarse cualquier novela. Pero me gustaría que pensaras en lo hiriente que has sido. Puede no gustarte una obra, ¿pero hace falta ser tan agresivo? Después dicen que los adolescentes somos los maleducados.

      Eliminar
    3. No te lo vas a creer, M, pero discrepo. Sí, sí se puede publicar cualquier novela. Sabrá cada uno lo que hace con su dinero… Lo que no se puede es esperar que le guste a todo el mundo o que, si no te gusta, te calles o que digas que “no ha entendido nada” o qué se yo. Que no digo yo que no pase o haya pasado pero este es un blog de reseñas bastante personal, lo ha sido siempre. Lo hemos dicho hasta el aburrimiento: el que quiera crítica profesional, que salga de la blogosfera. Pero ese es otro tema.
      Por otro lado… ¡¡¡¿Agresivo yo?!! No, que va, para nada. Ni MALEDUCADO. No he insultado al escritor, ni le he faltado al respeto; si acaso a su novela. Creo. Otra cosa es que le duela la crítica, pero yo creo que puede estar tranquilo, esto es sólo un blog; seguro que en breve sale, si no ha salido ya (no me da a tanto la memoria), su correspondiente reseña elogiosa en Quimera. ¿Qué nos jugamos? A ver si entonces te llama algo la atención, como, no sé, que él sea colaborador de la revista. A ver si entonces criticas el buenismo.
      Este es el país de las obras maestras de seis meses. Aburre, ya, esto.
      En mi opinión el libro de Serrano no vale la pena. Y punto. Todo lo que sea no decir esto claramente es hacerle un favor al escritor, y no sé los demás, pero yo creo que no le debo nada.

      Eliminar
    4. Tienes razón. No eres NADA agresivo.

      Eliminar
    5. ¿Lo ve? No hay como hablar las cosas.

      Eliminar
    6. ¿Critica social fuera de la blogosfera, Tongoy? Estás de broma, ¿no? ¿Como la perpetratada por el Valls en Babelia, poniendo por las nubes a todos sus amiguetes? Te aseguro que sé de qué hablo. Si rascas un poco, dan ganas de vomitar.

      Eliminar
    7. Oh, sé bien cómo se las gasta Valls. Demasiado bien lo sé.

      NO, no me refería a los suplementos sino a la crítica académica, que también existe.

      Eliminar
  11. La verdad es que a mi también me ha decepcionado bastante. Creo que da muchas vueltas sin llegar a nada, y si me lo he acabado ha sido porque me gasté la pasta en él. Lo cierto es que hasta ahora únicamante había leído comentarios elogiosos de este libro, por lo que no puedo esconder cierto alivio al leer esta reseña. Ya se que cada cual tiene su gusto, pero tanta unanimidad me desconcertaba..... Saludos.

    ResponderEliminar
  12. No, no debería leer a Miguel Ángel Muñoz. Escribe esa clase de relatos en los que no sucede absolutamente nada pero utilizando una prosa muy correcta y muy poco afectada que da la impresión de que algo debe estarle pasando a los personajes que dibuja. Resumo: un puto timo. (La metáfora de Hemingway acerca de la punta del iceberg ha hecho mucho daño mucha gente que escribe cuentos... Escribo que un personaje va al baño y caga sangre y entonces el lector debe interpretar no solamente que está enfermo del colon sino que lo está por la frustración de no poder tener hijos o por el trabajo de mierda que tiene o porque la esposa le fue infiel... Exagero, pero de verdad no tanto).

    El blog de Muñoz, en cambio, sí es bueno, sobre todo si te interesa el cuento (o sea que para ti ese blog ha de ser un aburrimiento colosal).

    Respecto de las comillas y las cursivas y esas tonterías formales, pues espero que se corrija usted. De cualquier manera, yo seguiré molestándolo con el temita.

    Saludos.

    David L.

    ResponderEliminar
  13. Pues mire usted que a mí me ha picado el gusanillo. Lo tenía ahí apuntado, en posible pero no me decidía. Y con esta crítica me he decidido. Será que me gustan las trampas, que sé yo. La verdad es que el parrafo de las enumeraciones a mí me ha gustado. Será que me gustan las enumeraciones, que sé yo.
    En definitiva, que no sé. Algo me ha llamado la atención. Lo intentaré en la biblioteca, que últimamente el señor bibliotecario me trata muy bien. (Y eso que el comentario de los jefes de Candaya en el muro del señor escritor me ha parecido de muy mal gusto. Vale que los amigos, fans y demás le den palmaditas en la espalda, pero los señores Candaya deberían de tener un poco más de cintura, que ya llevan unos cuantos años en esto. Digo yo vamos)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. (Sí, a mí también me han sorprendido pero bueno, un calentón lo tiene cualquiera).

      Eliminar
    2. David L. tiene razón con respecto a Miguel Ángel Muñoz.
      Si no llevara años lamiendo suelas con su blog, hace tiempo que no publicaría. Escribe como un puto funcionario gris marengo. El primer libro, "El síndrome Chéjov", está mal puntuado, y tiene hasta mala gramática.

      Eliminar
  14. Pero... ¿Es posible que todavía se presente una novela en su dossier de prensa con las frase:
    "Autopsia de un personaje y una generación marcados por el vacío, la incomunicación, la violencia y la culpa."
    Ya vale con la incomunicación de una generación ¿no?
    Mucha incomunicación y escribe 400 páginas para contarnos su vida...
    Y, ¿qué violencia a vivido esta generación...? ¿en la tele, en el patio del colegio?
    Y lo de la culpa... ya es porque no se sabe que poner para que parezca intenso.
    Culpa ¿de qué?

    Cuanta chorrada.

    ResponderEliminar
  15. No la he leído. Pero sí he leído dos reseñas, la tuya y la de Victor Bacells en Zafarranchos Merulanos. La reseña de Balcells es muy seria, muy trabajada y muy fundamentada.La tuya aporta -además de tu tono cáustico de siempre, que no pierdes ni siquiera para elogiar- pruebas de lectura, que son las citas, siempre necesarias, pero con las que también se puede jugar para llevar el agua al molino de uno.

    Propongo un ejercicio inútil, y muy poco original:

    Aplíquense el desememorizador de Los Hombre de Negro. Cámbiese el nombre de autor de "Autopsia" por el de Thomas Bernarhd y maquétese y imprímase la novela al mas puro estilo "Alfaguara". A continuación léase de nuevo "Autopsia" y hágase la reseña. Finalmente, compárense los resultados de la segunda reseña con los de la primera.

    Este ejercicio también se puede utilizar con otros autores consagrados que suelen escribir novelas en las que suelen ocurrir muy pocas cosas. Sin embargo, lo único obligatorio en una novela es la palabra

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nononononono, no me vale. Ya eres el segundo que me saca la cuestión "Bernhard" refiriéndose a este caso y no-tienen-nada-que-ver. Lo siento pero la comparación me parece... atroz y para uno que yo me sé, bastante atractiva. Para empezar, y dejando el estilo a un lado, esta novela es una trampa constante: desde el comienzo se nos da la murga con dos cosas: la cosa terrible que le hizo el protagonista a dos compañeras del colegio y la paliza que le dan a él, tiempo después, unos skinheads. Bueno, pues cacadelavaca. Como dije en el post, la cosa terrible es meterse con ellas, nada más y la paliza da risa. No he leído todavía un Bernhard así. El personaje no es creíble, habla de sí mismo como un hombre lleno de defectos y sin embargo el tono (adormecedor) invita a adoptarlo. Por no hablar de la música. Bernhard tiene un ritmo, Serrano Larraz no. Lo que sí tiene es mucho morro, eso de ir metiendo, entre tan “bella prosa” todo aquello que se le pasa por la cabeza. Las digresiones de Bernhard, al menos las que yo conozco, tienen una razón de ser o, cuando menos, un atractivo. Puesto a comparar, hazlo con Marías.
      No jodas. 
      De todos modos es fácil de comprobar. Visita a la fnac, te sientas y empiezas a leer. Diez páginas. Luego te levantas, coges un Bernhard, al azar me vale, y lees otras diez. 
      Después vienes y me das la razón.

      Eliminar
    2. Nononononono, no me vale. Ya eres el segundo que me saca la cuestión "Bernhard" refiriéndose a este caso y no-tienen-nada-que-ver. Lo siento pero la comparación me parece... atroz y para uno que yo me sé, bastante atractiva. Para empezar, y dejando el estilo a un lado, esta novela es una trampa constante: desde el comienzo se nos da la murga con dos cosas: la cosa terrible que le hizo el protagonista a dos compañeras del colegio y la paliza que le dan a él, tiempo después, unos skinheads. Bueno, pues cacadelavaca. Como dije en el post, la cosa terrible es meterse con ellas, nada más y la paliza da risa. No he leído todavía un Bernhard así. El personaje no es creíble, habla de sí mismo como un hombre lleno de defectos y sin embargo el tono (adormecedor) invita a adoptarlo. Por no hablar de la música. Bernhard tiene un ritmo, Serrano Larraz no. Lo que sí tiene es mucho morro, eso de ir metiendo, entre tan “bella prosa” todo aquello que se le pasa por la cabeza. Las digresiones de Bernhard, al menos las que yo conozco, tienen una razón de ser o, cuando menos, un atractivo. Puesto a comparar, hazlo con Marías.
      No jodas. 
      De todos modos es fácil de comprobar. Visita a la fnac, te sientas y empiezas a leer. Diez páginas. Luego te levantas, coges un Bernhard, al azar me vale, y lees otras diez. 
      Después vienes y me das la razón.

      Eliminar
    3. Lo más coherente por mi parte para seguir debatiendo sería leer 'Autopsia' , pero me parece que no va aser posible. Subí a Montserrat de rodillas y le prometí a la virgen que hasta que no leyese los 7 tomos de "En busca del tiempo perdido", no leería nada más. La virgen, a cambio, me prometió que "Podemos" ganaría las próximas elecciones generales

      Balcells enlaza el estilo de Miguel Serrano con el de Bolaño. A mi se me ha ocrurrido Bernarhd como ejemplo de autor consagrado que no suele recurrir al argumento para escribir.

      Ya sabes lo que decía C.S Lewis:

      "no se puede dejar de leer un libro porque en él no encontremos hechos".

      "El efecto que las palabras produce en nosotros nunca es inmediato, siempre es posterior"

      ... y así

      Eliminar
  16. Existen afortunadamente grupos de resistencia ajenos al contubernio de esos advenedizos que simpatizan por afinidades basadas en la ambición; grupos cuyos miembros publican en editoriales menores que las ya consideradas menores. Aprendices de brujo metidos en una pota de la que rezuman plumillas de escaso talento que imitan a los escritores del realismo sucio americano con poco éxito. Sin embargo, en esas cuadrillas de albañiles y miserables de clase obrera reside la única verdad aceptable en el mundo literario de hoy: la trascendencia. De estos lodazales a los que me refiero sacaron en su día la cabeza, teñida de una pasta espesa y achocolatada, gente tan dotada como Montero Glez o el poeta David González, y hoy, poco a poco, son otros los que van tomando el relevo con una discreción insultante para algunos monárquicos con virtudes para el show. Y digo que en ellos reside la única verdad del mundo literario porque solo se puede pertenecer a ese submundo si la carestía de uno es la mezquindad.

    Y ahora viene el turno de ruegos y preguntas:

    ¿Cómo es posible que humanoides como el tal Astur tengan páginas en revistas como Qué Leer o El Cultural cuando su bagaje es cero y nadie lee sus novelas?, ¿cómo es posible que autores que venden menos de trescientos ejemplares ganen premios jóvenes con ediciones en tapa dura?, ¿cómo es posible que en un mundo que se desmorona terrón a terrón surjan cada día más escritorzuelos que se conocen entre ellos, se miman, se cuidan y se odian en una celebración satánica de la diosa paradoja?, ¿cómo?

    Señores, guste o no, el señor Tongoy, con sus errores y subjetividades, es necesario en este mundo, pues su presencia es una obligación moral. Las cosas como son: la novela de Larraz es un ejercicio de estilo que debería haberse quedado en el polvoriento cajón de un taller literario impartido por alguno de sus cientos de amigos falsos también conocidos como contactos de Facebook. La novela de Larraz es tan falsa como la bondad de don Juan Carlos, como las CCAA o como este maldito país de cínicos cainitas con cuchillas en las palmas que golpean las espaldas de los políticos.

    Un nuevo orden es preciso, un esquema en el que no haya clase media aburguesada y nos veamos obligados a saltar al vacío desde la atalaya de la vida humana que representa lo industrial hasta el pozo de la artesanía.

    God save Tongoy!

    TB

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No estoy de acuerdo en algunas cosas y además el texto es muy recargado pero olé por el comentario. Cuánta razón.

      Eliminar
    2. Bravo y más bravo, TB. Es así, tal cual.

      Eliminar
    3. Está bien. Pero los monteristas sois muy barrocos escribiendo.

      Eliminar
    4. Y se quedan tan panchos. Y les pones sobre la mesa un contrato con Candaya, como a Miguel Serrano, y lo desprecian, seguro. Y con Anagrama. Y con Sloper, por poner un poco de todo. Porque ellos son puros como una virgen, ellos solo recitan para su novio o su novia en su piso alquilado de Orcasitas. Porque la literatura guapa y buena de verdad es la que no publica nadie y todo el mundo desprecia porque es tan, tan cojonuda que nadie está preparado aún para esa miel de la puta alcarria. En fin, vosotros mismos, pero que se os ve el plumero. Mucho.

      Eliminar
  17. Uf, qué coñazo este último anónimo

    ResponderEliminar
  18. Vaya, Carlos, te veo más destroyer que nunca. La estuve ojeando (y hojeando) en una librería y no me convenció. De acuerdo con Zombie. Y contigo, también contigo...especialmente con tu comentario sobre Bernhard.

    Por otra parte, me hacen gracia esos comentaristas heridos que se rasgan las vestiduras apelando a la buena escritura (a "escribir bien") y que ni siquiera son capaces de escribir un comentario en un blog.

    Linaria pregunta: "¿No habéis pensado el esfuerzo y dedicación, ilusión y tiempo que un escritor otorga (sic) a su obra?" ¿Otorga? ¡Menudo verbo!

    Linaria afirma (enfadada): "Por cierto, debéis de (sic) saber que la editorial Candaya no publica cualquier libro". Vaya, yo pensaba que debemos saber que Candaya no publica cualquier libro. En fin.

    En contraste, hay comentaristas a los que da verdadero gusto leer. Tal es el caso de David L.

    Por cierto eso que dices de la poesía no te lo perdono.

    Abz.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Clément, gracias por el halago. Aunque viniendo de usted, no sé si es un sarcasmo.

      David L.

      Eliminar
    2. No, no. Nada de sarcasmos.
      Un saludo.

      y no me llames de usted, que soy un joven de...46 tacos (joder, cuánta puta y yo qué viejo, como dirían los de Siniestro total)

      Eliminar
    3. ¿Más destroyer que nunca? NO, que va, para nada. En serio que no.

      NO te metas con Linaria, que es cronista (o algo así).

      Abrazo,

      Eliminar
  19. Zapatero a tus zapatos, poeta a tus poesías. Dejen a la novela en paz.
    Lo estuve dando una mirada en la librería y casi me duermo de pie.
    Un saludo,
    Sonia

    ResponderEliminar
  20. Lo que es indiscutible es que es mucho más fácil hacer risas de una novela (entresacando los frágmentos que interesen, sacándolos de contexto diciendo tres o cuatro cosas graciosas, exagerando, todo ello claro a favor de la gracieta, del chiste ligero), mucho más fácil digo que hacer una novela, incluso mucho más fácil que hablar en serio de una novela.

    Que quede claro que ni he leído la novela ni la pienso leer, pero alguien os lo tiene que decir también a todos vosotros, autor y comentaristas, palmeros finos, seguidistas, jaleadores, entusiastas groupies del tongoy, alguien tiene que haceros el favor, creo yo, de comentarlo de haceroslo saber, pienso, y que seré yo el que lo haga sin acritud, casi con cariño, y es que dais mucha pero que mucha vergüenza, por no decir pena, que sois muy listos todos, de verdad, no lo hacéis con maldad , pero dais mucha penica, con ese tono perdonavidas, cómo os erigís en defensores, en libertarios casi, algunos os debéis ver como revolucionarios, y daréis golpes en la mesa, joder, más vale que estamos nosotros aquí para arrancar máscaras, más vale que nosotros somos listos para avisar a los otros, al resto, a esos lectores tontos, nosotros sí sabemos puntuar, al menos, nosotros los que no comulgamos con ruedas de molino, no como vosotros y en ese plan.

    Bueno pero que los niños también os lo tenéis que pasar bien.

    (Por cierto no os volváis locos que ni me conocéis ni soy amigo de nadie que conozcáis)

    ResponderEliminar
  21. Refrán popular: vendes menos que Olmos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y esto viene a cuento de....

      Eliminar
  22. A ver si un alma caritativa explica la diferencia entre deber y deber del. Joder, a más emperifollado el comentario, menos aciertos. Cadou, anímate que a mí me da vergüenza hacerlo a estas alturas.

    ResponderEliminar
  23. A eso me refiero, ese es el tono! Gracias por escrutar mi prosa con tanta atención en cualquier caso, tiene usted toda razón, usted sabe castellano y yo no, en cuanto al fondo y el espíritu no comenta nada con lo cual entiendo que me de la razón.


    ResponderEliminar
  24. Pues yo opino igualmente que Candaya es de las poquitas editoriales españolas que no publica nada que no sea de calidad. Puede gustar o no su catálogo, pero es de lo más estimulante en lengua castellana que puedes encontrar hoy en el mundo editorial. Yo no puedo dar fe, porque no sé cómo funcionan, pero siempre se ha hablado de ellos como un nivel de exigencia altísimo a la hora de aceptar publicar. Eso sí, aún no he leído a Serrano.

    ResponderEliminar