sábado, 17 de mayo de 2014

188 páginas de “La maravillosa vida breve de Óscar Wao” de Junot Díaz

Y ya me parece mucho aguantar.

Hacía por lo menos dos meses que no abandonaba un libro. Y no por falta de ganas. Hice un amago, unos días antes, con “Autopsia” de Miguel Serrano Larraz, pero me pudo el orgullo. Hay un punto en el que, aunque no guste, una novela es soportable. “Autopsia” lo es, por ejemplo, la de Junot Díaz, no. Pero no no.

Al principio, bueno, se va leyendo y hasta tiene su gracia, sobre todo si uno se acerca por primera vez al autor. Trata (lo que he leído) sobre una familia, que es una cosa que, bien llevada, puede dar mucho juego. Primero habla del Oscar al que da nombre el título, después de su hermana y en tercer lugar, y ya con más detalle, de la madre de estos dos. Oscar es de pequeño seductor y de mayor un nerd gordo con tendencia a la depresión por falta de cariño y a enamorarse de todo lo que tenga forma de mujer. Su hermana Lola es un ser humano temperamental que quiere huir de ese infierno que es el hogar materno. Su madre, como todas las madres, es un bicho. La tercera historia es la de la madre, claro, una mujerona que las pasó muy putas. En la cuarta parte el narrador cobra protagonismo. Ahí fue cuando lo dejé.

«A lo que vamos: cuando a finales del segundo año su hermano cayó en aquella depresión tan intensa que casi lo mata —se bebió dos botellas de Bacardi 151 porque una chiquita lo había rechazado— y de paso a su mamá enferma, ¿quién creen ustedes que fue el único que dijo «presente»?
Yo.
A Lola le tomó de fokin sorpresa que le dijera que viviría con él el año siguiente. Te vigilaré al bobín de mierda. Después del drama del suicidio, nadie en Demarest quería ser roommate del socio e iba a tener que pasar el tercer año solo. Lola tampoco podía ayudarlo porque tenía planificado un año de estudios en el extranjero, en España, su jodío sueño por fin se hacía realidad y se cagaba del miedo porque no lo iba a poder cuidar. Se quedó arriba cuando le dije lo que iba a hacer, pero por poco se muere cuando lo hice de verdad. Me mudé con él. A fokin Demarest. Sede de todos los bichos raros y losers y freaks y afeminaos. Yo, un tipo capaz de levantar 340 libras, que como si na llamaba Homo Hall a Demarest, que jamás había conocido a un artista freak y blanquito al que no me hubiera encantado entrarle a galletazos. Mandé mi solicitud para la sección de escritores y ya, pa principios de septiembre, allí estábamos Óscar y yo. Juntos».

Ya no es que sea inofensiva o que su lenguaje se acabe volviendo insoportablemente coloquial (esa traducción…), es que es una memez como un piano. Es que, quitando algún episodio violento que protagoniza la madre y que te puede hacer sentir un fukin estremecimiento de pura pena, el resto es un quiero y no puedo o no quiero saber o no quiero poder o lo que sea. Es una irritante pérdida de tiempo que se acompaña de malestar físico, real. Y ya tenemos una edad.

Bueno, pues fue todo uno dejarlo y empezar a escuchar voces.

Voces que decían que había empezado por lo peor. Coño, yo había elegido “La maravillosa…” porque había sido premio Pulitzer en 2008, cómo iba yo a saber que era, una vez más, todo mentira. Quién podía imaginarlo.

La voces, ya saben cómo las gastan las voces, a veces, insistían: que mucho mejor “Así es como la pierdes”, que mucho mejor “Los boys”. Que mucho mejor cualquier otra cosa. Y bueno, nada, será por leer. 

Total, que empecé “Así es como la pierdes”, que es una colección de relatos sobre mujeres o algo así de sabrosón. Leí el primero. Bueno, casi todo, que tampoco era tanta mi necesidad ni mi fe ni mi esperanza. Ni mi caridad. Era, es, un poco más ágil, más de lo mismo pero igualmente sin sorpresas, sin estupor y sin temblores.

Las voces decían nonono, así no, es necesario empezar por Los boys, fukin maravilla. Se insinuaba que todo era cogerle cariño al chaval pero se intuía que todo era también no perderle la fe. Mucho esfuerzo me parece a mí, para tan poco recompensa.

En cualquier caso da igual. A estas alturas, y visto lo visto, quien se lo va a creer, eh, quién.

Yo, no.

Esto ha sido lo más cerquita que estará de mí un libro de Junot Díaz. A partir de hoy, que corra el aire. A partir de hoy, Junot Díaz NO es una opción.



42 comentarios:

  1. Hola Tongoy:

    Yo a Junot Díaz lo conocía finales de los 90, en un Babelia, donde hablaba de él el crítico Miguel García-Posada. Allí se hablaba de su primer libro de relatos, Drown, y la repercusión que había tenido en Estados Unidos. Aquí el libro se llamó Los Boys, y lo traducía Miguel Martínez-Lage, que murió hace unos años y era un clásico de la traducción en España. Aquel libro de relatos me gustó mucho (lo leí dos veces): me inteseraba mucho el tema de la pequeña sociedad (la de inmigrantes dominicanos) dentro de otra más grande, la norteamericana anglosajona. Me pareció un libro de cuentos muy logrado, con toda la técnica del relato breve norteamericano (Hemingway, Carver...), pero desde la perspectiva de un periférico.

    La maravillosa vida breve de Óscar Wao lo compré en inglés y lo leí en inglés. Cuando no entnedía algo consultaba la traducción (sacada de la biblioteca), y había cosas que me llamaban la atención: por ejemplo: la coletilla de una frase en el original era "man", que estaba traducido como "papichulo". El caso es que la traducción de este libro y el siguiente de cuentos "Así es como la pierdes" corrió a cargo de la escritora cubana, afincada en Chicago, Achi Obejas, que hace una reconstrucción del español dominicano a partir del inglés formal de Díaz (con alguna palabra en español). Quizás la traducción tenga mucho sabor local, pero no deja de ser falsa; porque las palabras que usa Obejas no están en el original.
    Sin embargo, a mi La maravillosa vida..., a pesar de lo que me costó leerla en inglés, me gustó. Creo que era valiosa esa perspectiva de la familia media-baja americana desde la visión de los inmigrantes caribeños. Óscar acaba siendo un nerd puramente americano, aunque viene de otra cultura. La última parte, en la que Óscar viaja a República Dominicana, hace que el libro cobre más sentido, al descubrir más cosas sobre su familia.

    El último libro de cuento, "Así es como la pierdes", a pesar de la traducción de Ichi Obejas, me gustó: sus personajes tenían mucha vida. De todos modos, de los tres mi favorito es Los boys, en la traducción de Martínez-Lage.

    Saludos

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  2. Mierda! Me tenía muy buena pinta esa novela, tras leer varias críticas y entrevistas al autor. ¿Tan engañados nos tienen?

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    1. Hola: La novela sí que tiene buena pinta, y está bien.

      Puedes entender, al leer esta reseña varias cosas:

      1) Las críticas leídas y las entrevistas al autor que te parecieron interesantes lo son, y por tanto te puede gustar esta novela, si te interesa el tema de la pequeña sociedad dentro de otra más grande (todo un clásico en la narrativa norteamericana, sobre todo en la literatura judía).

      2) Tongoy son las tablas de la ley lectora y si lo dice él, todo lo demás no importa.

      3) Tongoy gasta bromas en su blog: la broma consiste en decir que TODO (menos alguna pequeña cosa muy exclusiva, para que la broma funcione) lo que se publica es MUY MALO.

      4) Puedes pensar que el punto 3 es falso y no el 2; y sentir que al leer el blog de Tongoy están descubriendo cómo funciona LA CONSPIRACIÓN. En los últimos años en España lo de las teorías de la conspiración se ha extendido mucho. Y siempre es reconfortante pensar que a ti no te la dan, que tú conoces lo de la conspiración (imagínate: estás aquí leyendo esta reseña, COMPRENDIENDO el peso de la CONSPIRACIÓN).

      Saludos

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    2. Gracias por la respuesta. Para mí Tongoy es sobre todo una guía. Mi vida me impide leer tanto como él puede, y yo siempre me voy a los clásicos, antes casi siempre del XX, ahora de cualquier época. Mi relación con la literatura contemporánea ha sido muy mala, pues las más de las veces me he sentido estafado, a veces incluso con autores supuestamente consagrados. A ésta si puedo le daré una oportunidad, por lo que había leído y por lo que comentas, así como a alguna otra que Tongoy también ha destrozado, pero en general he coincidido mucho en su criterio, cuando ha hablado de libros que he leído y creo que me va a ahorrar mucho tiempo y a descubrir libros. Un saludo

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    3. Bueno, lógicamente acertar con autores contemporáneos es más difícil que con los consagrados. Quizás lea a Junot Díaz y no le guste. Pero, si quiere una segunda opinión, a mí sí me parece bueno. Además en sus tres libros aparece un personaje, Junior, que se va repitiendo y el lector le conoce desde niño (y es un trasunto del propio Díaz) que tiene mucha fuerza.

      Saludos

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    4. Yo soy la ley. Soy juez, jurado y verdugo y además atiendo únicamente a mis propios intereses.

      Creía que esta parte ya le habíamos superado.

      Y además de lo anterior también soy el camino, la verdad y la vida y nadie va al padre si no es por mí.

      Dicho lo cual, el libro de Junot me sigue pareciendo fallido. Yo soy un tío que valora mucho la intención, pero con eso no es suficiente. "La maravillosa..." tiene pinta de ser todo intención.

      Y acabo: lo he dicho mil veces: el único juicio válido es el juicio propio. Los que no hayan leído o no vayan a leer este libro jamás sabrán si opinan igual o no igual que un servidor. Lo que ya no voy a hacer es animarles.


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    5. Tongoy:

      Todos sabemos que eres el camino.
      Un abrazo
      David

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    6. Jajajaja, me ha gustado verte por aquí, tan animado. Tengo que mirar qué mas cosas que gustan, para pincharte un poquito. ;)

      Abrazo.

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    7. Hola, hombre:

      A mí Junot Díaz me gusta bastante. Pero, vamos, que yo leo tu reseña y me parto de risa. Y entiendo que pueda no gustarte, como no va a gustar todo a todo el mundo.
      Lo que sigo sin entender es cómo la gente se enciende tanto con esto de leer, cuando debería ser simplemente una fuente de diversión intelectual. Si un autor no te gusta, lees otro y ya está.

      Aunque eso sí: como te pongas a leer a Juan José Saer y le hagas una entrada como ésta ¡la tenemos!

      Un abrazo

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  3. La maravillosa vida breve de Oscar Wao es una novela magnífica, justa merecedora del Pulitzer, hábilmente narrada desde el punto de vista de un personaje aparentemente tangencial cuya elección como voz narradora sólo cobra todo su sentido al final de la obra. Otra cosa es que a Tongoy le haya cogido con mal pie, o que, sencillamente, no le guste, pero el tema del gusto es otro asunto.

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  4. Argumento un poco más: el narrador de "La maravillosa vida breve..." no aparece como personaje hasta más o menos la mitad de la obra. Considera a Wao un nerd, un gilipollas, pero no puede dejar de sentirse fascinado por Wao, hasta el punto de que es él quien nos reconstruye su historia y nos la cuenta. Es este personaje el que se transforma mediante la narración, quien pasa de considerar a Wao un gilipollas a aprender algo fundamental de él y a admirarlo; descubre que él, y no Wao, es el auténtico gilipollas, que él, y no Wao, es la víctima de una sociedad machista, porque la víctima de una sociedad machista no sólo es la mujer, también, a corta distancia, el hombre. Sólo por lo que cuenta merece la pena leerlo.

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    1. No te molestes, Sr. Azul, esa parte no la ha leído. Y no se ha molestado en comprender el libro. Lo que no quita que no haya hecho una reseña con sus santos cojones, ole sus huevos, en la que en lugar de reconocer su cortedad poner a parir el libro y acaba aconsejando su no lectura (indirectamente, lo cual es un método tan directo como cualquier otro).

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    2. No, indirectamente es indirectamente. No jodamos, que he sido muy cuidadoso.

      Y no, a esa parte no llegué, pero si lo llego a saber la hubiese empezado por el final.

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  5. Un fokin gordo de un pueblecito del norte de Portugal, o de España, qué más da, un tipo insignificante sin amigos, sin talento y sin cualificación, eso es lo que importa, pero con un blog que le hace creer que es alguien, que está en la jodía pomada, lee una novela celebérrima que fue premio Pulitzer y ¿qué dice? ¿Que el libro no le ha gustado? No, no, no. Que una vez más era todo mentira. Los fokin críticos de la élite literaria americana estaban todos equivocados. Quién podía imaginarlo. El mundo entero estaba del revés. Menos mal que estaba allí él, con su grasa fofa y su brizna de rebeldía, para descubrirlo.

    A partir de hoy, ha quedado muy clara la altura del blog.

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    1. Ha probado a ponerse cremita. Por el escozor, digo.

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    2. Ahí te han dao, Tongoy.

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    3. No me han dao. ¿Cómo iba yo a saber que había tanta gente equivocada? Fue azar, nada más. La próxima vez seré más prudente.

      No, qué va.

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    4. Di la verdad, Tongoy,estás gordo o no? ¿Por qué no contestas a eso? Déjate de leer, pasea más al niño y nada de parar en la zona vieja a tomar cañas.

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    5. Estoy más que gordo. Estoy hermoso.

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  6. A mí me pareció un texto con buen estilo y con un cruce inglés-español bastante interesante. El problema es que es un libro totalmente intrascendente, no hay demasiada profundidad, no aporta nada más allá de lo formal.

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    1. A mí me carga, lo siento, será la traducción. Me recordó al mexicano éste, cómo se llama, Carlos Velázquez, sí. Me quedo con él.

      Lo de la profundidad ya has visto que sí la tiene. Y mucha.

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    2. Y digo yo... ¿no será un problema de traducción?.
      La verdad es que por lo que he leído por ahí, parece que una parte importante de la gracia de esta novelas y del autor en general es que introduce expresiones latinas que no son desconocidas para el público angloparlante. Por los ejemplos que has puesto, parece que la traducción hace justo lo contrario, pero a lo mejor simplemente es un problema de registro, de no dar con la palabra adecuada, con lo que no se crea la sensación buscada por el autor.... Supongo que te ha recordado a Velázquez porque él sí utiliza expresiones hispanas y de spanglish que un lector castellanoparlante reconoce, y esa es parte de la gracia. Imagino que puede ser una razón para tanta discrepancia, no?

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    3. Al margen de que la novela me parece que falla es que es un poco... errática (doscientas páginas y seguimos dando vueltas), sí, yo apostaría que la traducción tiene mucho que ver. He estado mirando y he visto que Los boys está traducido por Eduardo Lago. Las otras dos por Achy Obejas, escritora cubana.

      Me leeré el primero, a ver.

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    4. La verdad es que yo no tenía demasiado interés en leerlo. Lo del premio me suena más a un lavado de conciencia WASP - de cara al canon y eso, ya sabes- que otra cosa. Pero visto el clamor me voy a leer Los boys. A ver.

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  7. Hostia,Tongoy,que el Condon se ha leído más páginas de in fokin buk que tú... Eso sí que no puede ser! Fokin jel!!!

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  8. Por otro lado, al señor Díaz no le gustó La fiesta del Chivo, que trata un tema espinoso, la dictadura de Trujillo en la República Dominicana. Y ya no digo nada más...

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    1. Hola:

      Leí sobre este tema, tenía pinta de ser el típico: por qué Vargas Llosa, que es peruano, se mete en los asuntos de mi país... El padre de Junot Díaz era un militar del régimen de Trujillo y Junot (que no apoya ese régimen dictatorial) habla de esto en las entrevistas con naturalidad, entendiendo sus conflictos. De hecho, el padre dejó a la familia plantada en Estados Unidos. En sus libros siempre está idea de la mujer fuerte que saca adelante a la familia y el padre machista que huye. Y todos estos problemas, precisamente, hace de su narrativa una narrativa con mucho conflicto, muy viva.

      Saludos

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    2. Hola David:

      sí, Junot se ha metido muchísimo con La fiesta del Chivo, que a mí, personalmente, me parece como 100000000 veces mejor que su Wao Nerd. Él dice que no transmite la esencia dominicana y cosas así, pero me da igual, es un novelón alucinante. Creo que en el fondo hay un conflicto ideológico con Vargas Llosa. En fin, política.

      Tienes razón, las mujeres emigrantes y los niños le salen muy vivos a Junot. A mí me encanta ese cuento Fiesta 1980. El principio es genial, cómo ven los niños la infidelidad del padre, cómo responde la madre… Y luego, el otro, Aguantando, donde cuenta las vicisitudes del padre en los EEUU nada más llegar.
      Carlos, déjate de pamplinas y ponte con Los boys, anda.

      Saludos.

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    3. Hola Tiemann:

      A mí "La fiesta del Chivo" también me gustó mucho, Pero imagino lo que le pasa a Junot Díaz: que a él algunas cosas de esa novela le cantarán.
      Imagínate que un mexicano, que nunca ha vivido en España, escribe una novela sobre Franco, los personajes que le rodean y la época. Puede que si lo lee un colombiano no encuentre nada raro; pero si lo lee un español seguro que algo, en el vocabulario o en lo que sea, le va a chirriar.

      Esos cuentos que citas, Fiesta 1980 y Aguantando, los recuerdo muy bien y eso que leí el libro ya hace tiempo. Eran realmente buenos. Diría incluso que Los boys es uno de los libros de relatos que me ha gustado leer de todos los tiempos.

      Saludos

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    4. Bueno, vale, me rindo, leeré LOS BOYS. Son ustedes bien tocahuevos, hombre. No le dura a uno la palabra ni media hora. A mí no me educaron así.

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  9. Por mi parte no coincido nada con Tongoy aquí. Me gustó muchísimo la novela y aunque no haya inventado nada, me parece de un lirismo impresionante, llena de melancolía y al mismo tiempo de humor. Es cierto también que cuando la leí me imaginé que su autor tendría problemas para seguir sacando cosas si seguía por ese camino y no cambiaba de registro.
    Tampoco entiendo que se insulte a nadie por decir lo que piensa de una novela hasta ahí podíamos llegar, aunque lo haga por llamar la atención o pretender ser original. En este caso yo no coincido con Tongoy y me parece poco convincente tachar a esta novela de aburrida, pero de ahí a llegar al insulto...
    Por cierto, a los detractores, no será que esta novela cuenta con menos beneplácito por ser su autor sudamericano? ¿Cuándo pondremos a Borges y Cortázar los hispanohablantes al nivel que merecen?
    Saludos

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  10. Viendo lo animado que se ha puesto el blog (absolutamente inesperado, debo confesar) estoy por leerme sus otros libros. Este no me lo acabo. Paso. Me da sueño.

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    1. Tongoy, los libros abandonados a medias y las reseñas abortivas hacen llorar al Niño Jesús. Yo confieso que he dejado muchos libros por la mitad, pero me siento mal al hacerlo, y luego los cuento entre los no leídos. ¡Cuántas veces un giro inesperado o un final redondo hacen de una obra muy superior a lo que uno sospechaba! No se puede valorar lo que no se ha examinado Al Completo. Ya sé que usted no quiere, Tongoy, pero antes o después tendrá que comprender que esto se le va de las manos, que sus críticas dejan de ser suyas, y que se debe a su público. Si le queda menos de la mitad! Jajajaja, bueno, como vea. Ahora en serio, yo creo que este blog ganaría en credibilidad y prestigio si abandonara esta fea costumbre. Háblenos de los libros que se ha leído, no de los que dejó a medias. No puede destripar un libro que no ha terminado. Es sólo un consejo de un lector habitual. Como su blog, medio en broma, medio en serio, pero muy fan. Un saludo.

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    2. Lo que le hace llorar al niño jesús, caballero, es verte terminar una novela chunga. La criaturita piensa "... si este deja que le tanguen con los libros, que al fin y al cabo es cosa suya, en otros ámbitos de la vida que escapen de su control, al pobre se las tienen que meter dobladas..." y le da cosilla.

      Amén del mayor rédito que va a reportarle a tu vida siempre -y esto es ya sólo asunto de mi cosecha- leerte las "Cartas a los Tesalonicenses", antes que a la Pola Oroixiac o al Tao Lin.

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    3. Gracias por el consejo. Me lo han dado más veces, pero no sé yo.

      El mes pasado, creo que fue el mes pasado, reseñé mucha buena novela. Leí novelas jodidamente buenas, algunas de las cuales no llegaron a ganar nunca el Pulitzer, pero para el caso es lo mismo, eran grandes o medianas. Y las reseñé, como dije, y aún me quedan algunas por publicar (hoy o mañana, en cuanto la termine, habrá otra). Por entonces no me importó ni que las visitas bajasen ni que la credibilidad creciese. Todo es lo mismo. Este comentario sobre Junot Díaz o las reseñas del mes pasado, todo es lo mismo, si lo piensa, todo nace de la lectura y de las ganas de comentar/compartir esa lectura.

      Lo que quiero decir es que no trato de labrarme un reputación del mismo modo que no busco hacerme un hueco en la industria ni de ser parte de eso que dicen ahí arriba "la pomada" o no sé qué. Estos post sirven para mantener las distancias.

      ;)

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    4. ok, me has convencido. Yo voy a seguir por aquí en cualquier caso. Me encanta este blog, y además creo que tiene mucho mérito lo que haces. Gracias por tu Medicina.

      Bluff, de acuerdo con usted también, aunque yo sí me fuerzo a leer determinados libros hasta el final, aunque sólo sea para poder opinar de ellos sin fisuras. Leo muy poca literatura contemporánea, pero sí conozco de primera mano una lista de autores que para mí son un fiasco o están sobrevalorados. En lo de la "Carta a los Tesalonicenses" estoy de acuerdo, aunque también dependerá de las creencias de cada uno. Los años que tiene un libro son la mejor garantía de su calidad, ya que si no, no habrían llegado a nuestras manos. Saludos

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  11. Yo esté lo leí hace mucho mucho, cuando salió y desde luego sí lo pude terminar aunque me gustó mucho menos que la última recopilación de cuentos "Así es como la pierdes" que me parecio bueno tirando a buenísimo.

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  12. http://articles.chicagotribune.com/2012-09-14/features/ct-prj-0916-book-of-the-month-20120914_1_dominican-republic-oscar-wao-spanglish

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    1. Interesante ese artículo que has colgado.
      Bueno, pues parece que está clara la fuente del "conflicto" de opiniones. Existe un principio básico en traducción que dicta la "preservación del espíritu de la obra original" por encima de cualquier otra consideración. A veces, como parece ser este caso, la fidelidad a la obra original no tiene en cuenta ese punto fundamental. Si, como parece, una parte importante del mérito de las obras de este autor es su frescura, su capacidad de reflejo de una comunidad concreta dentro de una sociedad que le es extraña pero que reconoce sin dificultad, no se puede llenar de notas a pie de página su traducción para captar su espíritu porque se convierte en todo lo contrario...Supongo que es una obra demasiado localista, de un sociolecto muy concreto, que no tiene un equivalente universal en otras lenguas.

      En cualquier caso es cierto que traducir bien algo así no es nada fácil.

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    2. Efectivamente.
      http://www.buenosairesreview.org/es/2013/05/diaz-estado-constante/

      "Fue una decisión de ambos. Achy le dio un vistazo y supo que era importante mantener el cambio de código, la presencia de ambas lenguas, el bilingüismo, o, mejor dicho, la “simultaneidad lingüística”. Yo también lo entendía claramente. Cuando llegó el momento de traducir el libro supe que iba a hacer en Oscar Wao aquello que no pude hacer en el primer libro [Drown] porque no tenía la perspicacia, la capacidad y tampoco la facilidad para hacerlo."



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    3. Me gustaría ver la traducción francesa... ; )

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