jueves, 17 de enero de 2013

“m” de Juan Vilá

OTRA VUELTA DE TUERCA 

Permítanme una pequeñísima, brevísima, insignificante aclaración. Una nadería. A saber: el dos de octubre de 2012 se publicó (publiqué) una entrada en el blog en el que reseñaba una novela que, aseguraba, ustedes nunca leerían y no lo harían porque se suponía que había llegado a mis manos gracias a las malas artes. La cosa era que la novela era maravillosa, absolutamente genial, un prodigio de novela. Pero al quedar inédita y ser yo el único lector se creía en ella o no se creía en ella. Era así de simple. Yo esperaba que sí, pero fue que no y tanta duda y tanta batalla perdida (93 comentarios son la prueba del conflicto) me convencieron de que lo mejor era continuar alimentando la leyenda y fue así que pudiendo, como podía, se lo aseguro, demostrar su existencia o inexistencia, opté por no hacerlo (por no demostrarlo). 

Pero esto no podía acabar bien. Hubo quien se enfadó y hubo quien me ignoró (que de todas las medidas es, siempre, no me cansaré de decirlo, la más aconsejable). También hubo quien lo (me) creyó. Ya se sabe que hay gente para todo. Al final la cosa quedó en nada. Yo había prometido callar y bastante hacía alimentando la duda. El comentario 90 de aquel post -cuya entrada aparece en la columna de la derecha bajo el título “Reseña de una novela que ustedes nunca leerán”- era un enlace a un blog llamado “El blog de la novela m” en el que se hablaba de otra novela, también llamada “m”, sí, pero ésta con m minúscula, escrita por Juan Vilá. ¿Casualidad? Ni puta idea, honestamente; quiero pensar que sí, pero no es fácil. 

Aquello sólo podía llamar la atención, mi atención, su atención (la atención de ustedes, quiero decir). Ya imagino que esa era la idea. Aprovecho para jurar que no fui el autor del enlace (hubiese hecho más ruido) y juro también que no soy Juan Vilá. Esa, y no otra, fue la razón por la que entré en el blog de Vilá y me hice notar con un comentario sutil como pocos. Una semana después tenía la novela en casa. El dos de enero empecé a leerla, aprovechando que la estructura de la novela, compuesta por brevísimos episodios, se adaptaba como un guante a las dificultades propias de leer en Navidad. La ventilé en un par de días pero no por buena sino por chiquitita. 


LA RESEÑA (AL FIN, YA) 

Acabada la novela -ya puestos a confesar intimidades, voy a seguir un poco más- se lo hice saber a un ser humano muy interesado (interesada) en el asunto. Me preguntó qué tal y yo le contesté algo así como que m era como una ceremonia de la confusión sin piñata. Ese era yo en estado de gracia un domingo por la noche. Reseñas Tongoy modelo Tuit. 

m es una novela un tanto confusa que trata de un hombre que un día despierta sin más. Suena raro pero es tal cual. El hombre, mientras pasea, se sabe muerto en una habitación y quiere llegar al fondo del asunto. Tiene un cuchillo en la espalda. Me refiero, obviamente, al que está tumbado en la cama, no a su versión itinerante. En general hay en la novela mucho muerto resucitado y mucho pirado dando vueltas (y tanta confusión como la de este párrafo). Esto encuentra explicación en la advertencia que se hace justo antes de arrancar la novela: se cita la Wikipedia, que dice que la Teoría-M es la teoría que defiende la existencia de infinitos Universos paralelos, algunos como el nuestro y otros no. Grosso modo, esto. Y claro, si además la cuestión se plantea de una forma confusa, situando al lector en una posición en la que le resulta imposible distinguir entre las distintas realidades pues ya se tiene garantizado, como poco, la ceremonia de la confusión de la que hablaba un poco más arriba. Lo de la piñata viene a cuento de que acabada la novela no tiene uno la sensación de recompensa, es decir, no es una gran novela, no es un descubrimiento, no es que el estilo sea digno de admiración, ni siquiera de mención, no hay eso que invita a decir qué bien me lo he pasado, caramba, que ganas de recomendarlo, que buena forma de empezar. Y cuando digo empezar no me refiero únicamente al hecho de que sea el primer libro que leo este año, ni la primera novela de Juan Vilá sino a que con ella nace una editorial de la que espero que hablemos con más calma dentro de unos días. 

Miren, la cosa es tan sencilla como lo siguiente: David Lynch para tontos. Se lo explico, no vayan a pensar lo que no es. Hay un momento en la novela en la que el protagonista… (y perdonen que no entre en mucho detalle pero, tratándose como se trata de una novela de intriga sobre fondo de ciencia ficción y regusto amargo de terror, me sabe mal joderle la marrana al lector), en la que el protagonista, decía, recibe una llamada amenazante de alguien que, para animarle a colaborar, le envía un mensaje a los móviles (sí, tiene dos) con una foto en la que aparece él siendo torturado en ese momento. Les recuerdo que la novela comienza con el tipo muerto en una habitación y paseando por la calle. (Paréntesis: me viene a la memoria una película estupenda llamada Primer que también puede servir como imagen de ciertas partes de la novela si se tomaran las debidas precauciones. Como no va a ser así mejor lo dejamos estar.) Todo esto es un lío y no hay dios que se aclare, es verdad, pero sospecho que esto es lo que pretende porque cuanto menos se entienda o cuanto más se enrede, más posibilidades hay de que el miedo a no haberla entendido lleve a recomendarla como algo que suscita interés (el interés que pueda tener hacer un puzzle al que le faltan la mitad de las piezas) que es más o menos en lo que caía Senabre en El Cultural hace unas semanas. 

La novela se la pasa Vilá jugando al gato y al ratón con el lector; sacando pistas de una chistera de física teórica y volviendo a ocultarlas; metiendo, donde Lynch metía enanos feos o gigantes espantosos, mujeres fatalísimas, amantes enfermas, suegras manipuladoras… personajes cambiantes: ora vivos, ora muertos. 

No es, m, una novela especial. No es una novela notable. Es una novela entretenida. Es una novela cojonuda para llevar al baño o a la playa. Es ideal para padres, por ejemplo, de esos que interrumpen continuamente la lectura. También lo es para hijos con déficit de atención, que pueden encontrar en ella el consuelo de leer a salto de mata algo que de todos modos no iban a entender.  Lo que sí sé es lo que no es. Y no es lo que dice la contraportada, no es una novela tan radical y rabiosa como exigen (exigen, dice, sí) los tiempos que estamos viviendo (una afirmación, esta, que merecía una reflexión algo más profunda). No es diferente a cualquier otra y desde luego está años luz de convertirse la obra de culto que se promete tan alegremente. Promesas.


43 comentarios:

  1. Hace un minuto preguntaba en el post anterior sobre sus lecturas españolas. Y me responde así de enfática y extensamente. Lamento no interesarme por m. A lo que sigue. ¿Qué sigue?

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    1. Pues debería seguir la reseña de "Los pájaros amarillos" pero no he escrito ni una coma y no veo que vaya a ponerle remedio antes de la semana que viene. Habrá que ir pensando en volver a la reseña de los lunes, a ver si con un poco de disciplina...

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    2. ¿Y qué tal Los pájaros amarillos? He escuchado comentarios entusiastas y decepcionados. Un escritor veterano de la guerra de Irak, mola. Del libro que he escuchado las cosas más terribles es del de Francisco Goldman, dicen que es para llorar (de lo malo) y para llorar (de lo cursi y sentimental). En cambio, no he leído pero presiento que merece la pena el de Jean Rolin.

      Dígame, ¿ha leído a la estrella más brillante de Sexto Piso? Me refiero naturalmente a http://www.elcoloquiodelosperros.net/numerobellatin/pollamb.jpg

      Yo me quedé con ganas de El libro uruguayo de los muertos.

      Ya podría Sexto Piso publicar a un español, digo yo.

      Mis respetos.

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    3. Cuántas cosas. Vayamos por partes:

      - Los pajaros amarillos bien, pero no es para tanto como dicen por ahí. Bien, vaya. Un libro interesante pero nada del otro mundo.

      - El de Goldman no lo voy a leer. No me tenía muy buena pinta y no lo pedí.

      - Con Bellatín no pude pasar de la tercera página. Lo pedí a la biblio porque intuía que no me haría tilín.

      - Sí leí, en cambio, a Rolin y me aburrí como una ostra. Pero hay un matiz: lo leí convaleciente y de mal humor (soy un mal paciente) y quizá esto tuvo algo que ver con mi valoración final e intermedia. Seguramente sí. No me pareció entones correcto hacer una reseña de algo que leí en tan malas condiciones y ahora lo he dejado caer en el olvido. El libro me pareció que abusaba de descripciones gratuitas y que la supuesta relación que se establece entre las dos historias que se cuentas estaba muy pillada por los pelos. Tengo que admitir que lo imaginaba, pero me lo recomendaron y acepté. Me equivoqué.

      Ahora mismo de Sexto Piso lo que más me apetece leer es lo que no tengo (que ya tiene cojones): el de Liao Yiwu, "el paseante de cadáveres". Me gustó mucho el relato de Carlos Velázquez en el que habla de la presentación en la FIL: A las ocho de la noche la Flaca y yo estábamos sentados en la presentación del libro de Liao. Y si lo de Fran había resultado desgarrador, lo del chino casi me saca las lágrimas. Liao además de escritor, es poeta y músico. Interpretó tres piezas, una con la flauta y otras con dos instrumentos propios de su provincia, Sichuan. Confesó que al amigo que lo había ayudado a escapar del país le habían dado doce años de prisión. Y relató las diferencias que existen entre la gente de su pueblo y China. Ésta y otras historias, horrorizantes, pero que dan cuenta de lo que es el comunismo chino actual, se encuentran en su libro. Liao dice que los de su raza son gente noble. Les gusta beber. Ahí la explicación de por qué Liao se compenetró de inmediato con el tequila. Cualquier parecido con sus editores es mera coincidencia.


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    4. Por cierto, qué responsabilidad, joder, tener que escribir sabiendo que si puedes hacerlo es gracias a alguien que se pasará 12 años en una prisión china.

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    5. Vaya, qué decepción lo de Rolin. Tengo pendiente de lectura una "novela" que me parece transita la misma senda, la de Teju Cole, que ha conquistado más de un corazón.

      Que conste que yo he sido el culpable de su lectura de Carlos Velázquez. Disfruté mucho con la crónica que cita. Por cierto, aconsejo vehemente la lectura contrastada de dicha crónica y de Pose, del ubicuo, irritante y genial Alberto Olmos.
      Carlos Velázquez próximamente publicará un libro de crónicas en Sexto Piso Méjico; ojalá la editorial lo saque en España.

      El del chino lo dejaré para cuando nos acaben de colonizar.

      Mis respetos.

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    6. Anda! Tengo el de Teju Cole en casa. Lo cogí la semana pasada. ¿por qué lo cogí? Espere que pienso... ¡Ah sí! Porque Barrueco la citó en su (aparentemente exageradísima) reseña de Moo Pak, de Josipovici, que se supone que debería estar leyendo (¡¡y no hago por culpa de DK!!).

      (Joder, acabo de enterarme de que Alberto Olmos tenía libro nuevo).

      Lo de Velázquez lo preguntaré en twitter y le digo algo. Si no siempre está la opción de localizar al muchacho y echarle un poco de morro.


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    7. Dicen los que saben que el muchacho protagonizó uno de los episodios más chuscos de la literatura contemporánea en español en un festival literario en la tan literaria y festivalera Barcelona. Parece ser que la muy ponderada Pola Oloixarac (¿qué fue de ella, por cierto?) se quejaba cual diva Alpha Decay y el bueno de Carlos Velázquez decidió, digamos, ubicarla, lo que le valió acusaciones de machista, borracho y golpeador. Qué tipo. Y tipa.

      Vamos, díganos qué tal el de Teju Cole. Todos los ejemplares existentes en las bibliotecas de mi villa están prestados, lo que aumenta mi curiosidad.

      Mis respetos.

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    8. Ah, Pola... qué de recuerdos. Qué tiempos aquellos.

      Y, maldita sea, ahora siento el impulso de leer a Teju. ¡Y tenía otros planes!

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    9. Ya tengo respuesta a lo de Carlos Velázquez. El libro se llamará "El karma de vivir al norte" y saldrá a la venta en España en mayo.

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    10. Buena noticia. Y ya que estamos con estos muchachos mejicanos de Sexto Piso, ¿ha tenido ocasión de leer el flamante Premio Jaén? Me reservo mi opinión, pues yo he intentado hacerlo.

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    11. La historia del chino es alucinante, yo no la pongo en duda pero eso es aún peor, tener el impulso irresistible de huir de China, dejando a un "amigo" envuelto en problemas, para irse a tocar la flauta a un aditorio de borrachos subvencionados no lo deja en muy buen lugar. Ni a él ni a los beodos que escuchaban, pero en fin allá ellos y sus melancólicos cuentos de sirena.

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    12. Tres cosas:

      Uno. No, aparentemente Liao no queda en muy buen lugar y de ahí mi interés en saber qué hace con esa libertad, pero prefiero no condenarlo antes de tiempo.

      Dos. No, el premio Jaén no lo leí. O sí, una página o así pero es que estas navidades y hasta ayer (que los mandé a todos a la mierda y me senté para leer y sólo leer y nada más que leer) han sido un auténtico frenesí y he preferido leer cosillas que no me obligasen a prestar demasiada atención demasiado tiempo.

      Tres. Lo que me senté a leer ayer fue “Ciudad Abierta” de Teju Cole. Y no, no tiene mucho que ver con Rolin. Algo sí, pero en realidad a Barrueco no le falta razón en algo: aparentemente tiene más que ver con Moo Pak. Pero bueno, es pronto, apenas leí 50 páginas (el resto del tiempo se lo dediqué a “Vida de zarigüeyas”. Iba a terminar “Glaciares” pero no sé dónde metí el fichero).

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    13. Bueno, pues parece que Cole mola. En cuanto pueda me la pillo. Hablando de Acantilado y sus extraños abismos: ¿se ha leído o planea echarle un ojo al tochazo de El anarquista que se llamaba como yo? Si me tropiezo con el tomo, lo cual, dado sus dimensiones, no es imposible, me lo leo.

      Me alegra que ya tenga más calma y tiempo para leer, y no esté obligado, por las prisas de la vida postmoderna, a leer libros de Alpha Decay.

      Es verdad que el amigo preso del chino lo convierte en un personaje interesante. No hagamos ruido. No vaya a ser que por su éxito en España le aumenten la condena. Ante la desidia de mi biblioteca, estoy pensando en invertir un pequeño capital en adquirir Pájaros amarillos, a pesar de su relativa decepción, pues siendo usted, no está tampoco tan mal.

      ¡Qué noticia! ¡Miguel Espigado, el bloguero más solemne, políticamente correcto y literal de la ciudad de Salamanca (no es poco, dado que ahí reside su compinche Santamaría, con lo que la docta ciudad se convierte así, además de insoportablemente provinciana, en electrónicamente posmoderna) saca nueva novela! ¡Y humorística! (por lo que se ve), lo que es como si Prada se pusiera a escribir panfletos comunistas. ¿Planea leerla? Me parece que Espigado es un admirador incondicional de esta bitácora. Hablando de Lengua de trapo y sus fichajes pata negra, ¿ha leído algo de este sello tan patrio? Hablan maravillas de su autora argentina, pero otra escritora argentina, otra, tras el desfile que hemos admirado y soportado, no lo sé.

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    14. Para provinciano Usted y el baboseo empalagoso de sus comentarios pelotilleros de rendida admiración por lo foráneo. Y esa sarta de preguntas para dejar claro lo muy leído que es, y así debe ser, ya tiene aprendida la inquina de lo patrio contra lo propio, tan de los escritores nativos.

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    15. Amigo salmantino anónimo, veo que acompaña a Wert en su santa cruzada de españolizar ya no digamos Cataluña, sino Europa y el mundo. Estoy con usted. Hasta cierto punto, claro, pues mi amor inconmensurable hacia este Reino no impide que guarde cierto resquemor, fruto más de la pereza y el hartazgo que del cosmopolitismo, hacia cierta literatura patria que parece escrita en la docta ciudad de Salamanca en 1950. No me refiero a Espigado y Santamaría, faltaba más; esos muchachos están construyendo la literatura 2.0 del siglo XXII. Me refiero a Intemperie y sus cabras, que es el asunto que hoy ocupa a la prensa cultural.

      Sí, me leeré La ciudad y los cerdos, más por confianza en la editorial que en el autor, pues El cielo de Pekín me ha parecido, con chinesco respeto posmoderno, una novela fallida. Pero coincido con Malherido cuando, con algo de culpa y nostalgia hacia su anterior sello madrileño, afirma que en estos momentos Lengua de trapo es donde mejor está la literatura escrita en esta lengua en cuyo imperio no se oculta el sol (ahora lo veo, Espigado es nuestro cruzado en la China). Al respecto, por no salirnos de las coordenadas editoriales pero curarnos un poco de tanto patriotismo estéril, me atrevo a recomendarle el ensayo de Iban Zaldúa, Once decisiones cruciales que todo escritor debe tomar, donde, con enorme amenidad, se habla, entre otros asuntos, de nacionalismo (español y vasco, claro). La lectura no produce milagros, claro, pero no descarto que lo haga a usted aunque sea una pizca menos gilipollas.

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    16. Móntese un blog y no de más la paliza. Por lo que se ve a usted la lectura le ha hecho mejor que a los demás, si bien, no humilde, pero en fin, no se puede tener todo.

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    17. VAmos, vamos, no se me enfaden.

      REtomando: el de Teju ayer me enganchó cosa fina. Tiene gracia porque no es el tipo de libro que yo recomendaría, pero ahí estoy...

      De Lengua de Trapo he leído unos cuantos. Tienen cosas chulas, pero es un catálogo que me da mucha pereza mirar. Y luego tienen una tipografía tan fea que es todo uno coger un libro y devolverlo.

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    18. ¿Qué tal el libro del amigo Teju?
      Y retomando y agregando, ¿planea leerse El anarquista que se llamaba como yo (es decir, como él) e Intemperie? Estoy seguro de que los cuentos de cabras apasionaran al anónimo tan español.

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    19. Pregunto por Teju, y Teju se concretiza en su cubierta acantilada. Pregunto por Intemperie, y Carrasco se concretiza con su rostro de cabra (¿o de borrego?) Señor Tongoy, aceptémoslo, usted y yo estamos conectados, somos almas gemelas, apuesto a que nos gusta el mismo helado y el mismo capítulo de Friends,

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    20. Helado el de vainilla con nueces de macadamia. Una debilidad. De Friends no sabría decirle, hace tiempo ya, pero Episodes, la nueva de serie de Matt Leblanc es francamente recomendable.

      Lo de Teju sí fue casualidad. Confieso que iba a devolverlo sin abrirlo siquiera pero me animó su comentario. Sigo con él, voy por la mitad. No está mal.

      Lo de Intemperie no fue tanta casualidad, al fin y al cabo es uno de los estrenos de la temporada. No se habla de otra cosa últimamente, o soy yo, que me muevo en círculos equivocados. La semana pasada lo pedí a la biblio pero el sábado me pilló en el facebook en una conversación sobre el tema y haciendo caso de un impulso me lo compré en versión Kindle, que es un formato que odio por razones evidentes (relación calidad del formato/precio), pero demasiado práctico para resistirse. Esta misma mañana me rechazaron la desiderata en la biblio. Casi lo agradezco. Imagine la cara de tonto que me hubiese quedado.
      Lo empecé hoy mismo, a la hora de comer. Y bueno, de momento bien, pero se le nota tanto el referente que da como grima (y, ojo, a nivel argumental si parece La Carretera, pero el estilo se parece mucho más a Meridiano de Sangre). Voy por el 12%. Yo creo que lo acabo pronto. Es de lectura ágil, que dirían los críticos.

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  2. Quiero pensar que mi ahijado no renegará de mí, por habérsela regalado, lo que viene a ser un consuelo.

    Me has quitado un peso de encima, la verdad, porque aquella confusión (seguro que no fue casual que se produjera) me tenía preocupado.

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    1. Ya te dije que podías estar tranquilo. No te lo echará en cara ni te escupirá en la sopa. Al menos por esto.

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  3. Me ha encantado tu afirmación: "Es una novela cojonuda para llevar al baño..." Así me gusta: sin complejos. ;)

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    1. Jajaja, bromas aparte el tema de qué libro se lleva uno al baño es extremadamente delicado. No vale cualquiera.

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  4. Es como una escena porno demasiado larga; al principio está bien, notable incluso.... pero luego estira demasiado un argumento que no da más de sí (Lynch, cierto, pero como referencia, y ya) y uno (a pesar de los capítulos cortos) acaba un poco harto de tanto mete saca sin solución de continuidad

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    1. Sí, sí... lo de Lynch bajo ningún concepto se debe tener en cuenta más allá de la anécdota. Lo decía sobre todo por una secuencia de una película -no recuerdo si era Carretera Perdida o Mullholand Drive- en la que el protagonista estaba en una fiesta hablando personalmente con alguien que le llamaba al teléfono. No recuerdo bien los detalles pero había un fractura de la posible realmente inquietante. También por el final de Carretara perdida, claro, pero decir más es decir demasiado.

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  5. Pues me interesa, la verdad. Con propuestas de este tipo lo de llegar al final y quedarse a dos velas, suele pasar, pero no me molesta. Las contraportadas son un género en sí mismo, algo aparte de la novela, y como tal hay que interpretarlas.

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    1. A mi tampoco me molesta. Además está claro lo que ocurre desde el principio y que no tendrá un final cerrado. No es ese tipo de "piñata" al que me refería. Yo espero que ya que me quedo sin final el viaje valga la pena y no lo hace porque no hay una historia con gancho más allá del mero hecho de lo inexplicable. Me falta novela y me sobra la explicación inicial de la Teoría M.

      Por lo demás, lo dicho: pasarás un rato entretenido.

      Un saludo,

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  6. Una pregunta, Carlos, ¿quién fue primero? ¿tu 'M' o esta 'm'?. Es una tontería, ya lo sé, pero me intriga.

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    1. Mi M. Esta (la de Vilá) la descubrí en el mensaje 90 de mi post. No me digas que no es casualidad.

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    2. Ya sabes lo que dicen de las casualidades...

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    3. jajaja, sí, lo sé. MIra, pensé de todo pero la Teoría M sostiene la novela y por lo tanto es imposible que alguien aprovechase el ruido. De todos modos la mosca esa que tengo detrás de la oreja no me la quita nadie.

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    4. Bueno, pues mejor así, no?

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  7. Pues a mi me parece muy oportunista promocionar "m" si nada tiene que ver con la otra "M". Por lo que entendido ni es la misma ni del mismo autor, casi me alegras el día pensando en poder hincarle el diente a "M" y al final me quedado igual..

    Un saludo!

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  8. Bueno, lo de Lynch cogido con los pelos... La escena base del libro, el tipo paseando vivo al mismo tiempo que cadáver en la cama, es una referencia directa a Mullholand Drive.

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    1. Vaya, no me acuerdo de eso. Hace años que vi Mullholand pero es evidente que alguna relación hay.

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    2. Yo tampoco recuerdo esa escena, quizás te refieras a este muerto está muy vivo.

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  9. Me alegra no ser al único que le cosas rarunas con los librillos. Debe de ser que un defecto de serie de los gallegos. La novela tiene buena pinta. En el futuro la leeré. Este año, por lo menos, me he prometido no caer en la tentación. Tiene pinta de transgressive fiction made in Torremolinos.

    Por cierto, ¿has leído Amras? Puta locura. Yo de mayor quiero imaginar así. Maldito cabrón el Bernhard.

    Un abrazo.

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    1. No, Amras es una de las que no he leído. Tengo sobre la mesa tres de Bernhard que van antes que esa. Este año. Me lo he jurado.

      Esta (m) la tengo apalabrada pero en cuanto la preste y me la devuelvan (ya veo que no tienes prisa) podemos quedar a tomar un café o te la mando directamente por correo.

      Me alegra verte, diablo.

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    2. Vuelvo reformado. Me han venido bien las vacaciones, Tongoy. Este año nada de polémicas, salvo en ciertos lugares muy concretos.

      Amras, muy cortito. Se lee del tirón. Muy recomendable. Se deja leer al contrario que otras calamidades como Corrección.

      Y por la novela no te preocupes, que la pido en un santiamén a los de la biblioteca. Tardan un par de meses en comprarla, pero cumplen su palabra. Además, seguro que tienes por ahí alguno que me interesa más. (Lo siento en el alma, señor Vilá, pero hay una lista de espera de narices).

      Por cierto, no sé qué carajo le ha pasado al Espigado pero tremenda la rajada. Cada cual a lo suyo. Pero sinceramente no entiendo por qué coño los filólogos y dottores rajan del "sensacionalismo" de la blogosfera, cuando hay un problema de cojones que se llama crisis de la literariedad y que nadie tiene huevos a solucionar (problema que atañe exclusivamente a los filólogos, por cierto, pero es mejor andar con gilipolleces estilo crítica kitsch, la literatura pangeica o la madre que me parió).

      En fin, como he dicho nada de polémicas. Este año prometo ser un niño bueno, como Rimbaud.

      Un abrazo, Carlos.

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    3. Bueno, Espigado es como es, tampoco vamos a darle muchas vueltas. Yo no pude con su primer libro pero bueno, todo será ponerse e intentarlo con el segundo.

      Un día de estos te actualizo el catálogo de novedades. Déjame ver que tengo por ahí.

      Abrazo, Vincent. Hablamos.

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