miércoles, 9 de enero de 2013

“La marrana negra de la literatura rosa” de Carlos Velázquez

ÉL 

Me intereso por Carlos Velázquez por culpa de un anónimo que, en este blog, me pregunta directamente si lo he leído o si pienso hacerlo o cuestión similar. Me dice que él no sabe que pensar, que todavía no ha decidido si se encuentra ante un genio o un imbécil gracioso. Y es verdad, no lo puedo negar: la cuestión tiene su aquel. En cualquier caso no es gracias al anónimo sino al link de un artículo que me pasan que le tomo el pulso al chaval (digo chaval porque el güey tiene nomás 34 primaveras). Se trata del relato que hace Velázquez de la FIL de este mismo año en la que, por cierto, tuvo una pequeña agarrada con Ignacio Echevarría por culpa de que si Bolaño sí, Bolaño no. Al final Bolaño Forever, como buena vaca sagrada y hasta se mentó a Franzen, que de Bolaño sabe un montón. Que es un broncas, el pollo, vaya. Aquí un enlace con el asunto number one (FIL) y otro con el number two (IE). Y conclusionan ustedes sólitos. (Ustedes perdonen: el pinche me ha trastocado la sintaxis de hoy, con lo linda que la tenía…) La cosa arranca, pues, con un joven escritor aficionado a las broncas, la literatura, el alcohol y las drogas. Ahora la FIL sí apetece.



ELLO 

Se ve que “La biblia vaquera”, un libro de relatos de Velázquez de 100 paginitas, le explota en la cara a no sé quién y la etiquetan cinco estrellas y que si literatura norteña y tal y el muchacho, seducido por la aritmética del royalty, se lanza a escribir otro casi igual de corto a ver si suena la flauta y se consagra o no se consagra. 

Aunque a la crítica en general (la general que he leído, al menos) le pierden sobre todo las escenas verosímiles protagonizadas por personajes originales, lo cierto es que Velázquez demuestra, a mi entender, un querencia por llevar a unos personajes ligeramente estrafalarios -que parten de una situación un tanto peculiar- directamente al terreno del absurdo, un espacio en el que se mueven o deberían moverse como peces en el agua y en el que resulta bastante fácil ser divertido con muy poco esfuerzo. 
Los cinco relatos que componen el libro tratan de lo siguiente: (uno) en una pareja uno de los miembros tiene problemas de sobrepeso que trata de curar, animado por su mujer, con tratamientos intensivos de cocaína; (dos) un travesti que se enamora de un jugador de beisbol y que acaba siendo poco más que un amuleto; (tres) un grupo de música punk que alcanza la fama gracias a un tecladista con síndrome de Down que en el directo arrebata; (cuatro) un hombre que entra en un grupo de autoayuda muy particular, dónde se da rienda suelta tanto al instinto maternal como al de recién nacido y (cinco) una marrana sexy que dicta a su dueño novelas de amor homosexual que acaban siendo un gran éxito. 
Problemón: la cosa no enamora, no trasciende, no subvierte nada. Queda por ver si ser divertido y tratar asuntos tan de no saber dónde puede acabar la cosa es suficiente para ser algo más que un escritor con talento para llamar la atención, que di tú que ya no está mal viendo esa anonimia tan habitual entre el gremio de la cosa escrita. 

Confieso que aún sin ser muy aficionado al relato no hay que hacer grandes esfuerzos para leer las propuestas de Velázquez -esto suena a cumplido sin serlo realmente- pero también es cierto que a medida que se avanzaba en la narración (narraciones) se va perdiendo interés en lo contado, quizá porque no acaba de llegar esa explosión de sabor (la que dice Piglia que ha de llegar al final de todo relato), quizá porque el cómo se come, una vez más, el qué. La pena añadida es que sin hacer grandes esfuerzos en poco tiempo se difumina lo supuestamente novedoso de la formas (ese no respetar ni a tu padre o escribir para que te lean los malos) quedando nada más en el recuerdo un libro de historias curiosas, moderadamente interesantes, a ratos divertidas pero siempre prescindibles y plagado de indescifrables localismos y un cúmulo tal de erratas (¡decenas! ¡cientos! ¡millones!) que me saltan hasta los empastes con tanto rechinar de dientes (que ya es mucho errar de dios). 

En general (y por acabar y por resumir y por irme a la cama de una santa vez) “La marrana negra...” es un exceso en sí mismo -nada que objetar, de vez en cuando se agradece el exceso de lo que sea-, es divertido, es ágil, sí, pero no siempre puede uno (ni quiere) abstraerse de esa puta costumbre que tiene ahora todo el mundo de tirarse a lo breve, quizá como una forma de no ahogarse en su propio tedio y hacer del sexo el centro de gravedad de casi cualquier cosa que incluya hombres, mujeres, niños y, ahora también, marranas. Quiero pensar que ser moderno, escribir moderno, vivir moderno, es algo más que la marranada esta, con perdón del chiste fácil y abusando de cabroncinería.


41 comentarios:

  1. Pues como escritor no sé, pero como reportero me parece bastante bueno. Es rápido, divertido y te da una visión global de las cosas bastante clara.

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    1. Pues se parece bastante. En el estilo, al menos. En general, ya lo he dicho, es dinámico y divertido y prefiero mil veces un artículo suyo que de... yo qué sé, de tanta gente. No tengo el libro a mano; si me acuerdo esta noche transcribo algo para que te hagas una idea. (Ya tenía que haberlo hecho, pero nunca me acuerdo y me di por vencido).

      Siento curiosidad por La Biblia Vaquera y creo que le seguiré la pista en el futuro. 35 años son pocos años. Le sobra tiempo.

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    2. "35 años son pocos..." Tongui, esta vez me has asombrado. Te explico. Primero porque no acabo de comprender la fama de algunos Velázquez y Lorigas (que ya sé que no son lo mismo pero es igual). No son la gran cosa ¿pero saben moverse o qué? Hay gente con auténtico talento pero les cuesta uno o los dos ser conocidos, mencionados, considerados. Y en cambio, los Velázquez, que sí, tienen ciertas habilidades, pero en conjunto son habilidades mediocres... Misterio.
      Ah, sí, lo de los 35 años. Tengo un amigo, de 19 años, gracioso, divertidísimo. Lee libros, y cuando te cuenta de qué va Rayuela, de Cortázar, caes desmayado por la debilidad que te provoca reirte tanto. Lo mismo con las pelis que ve. En suma, tiene una mirada, una manera de ver la vida muy fresca, original y graciosa. Una vez grabé una de sus historias, cosas que cuenta de manera espontánea, según le dicta la musa, lo puse en papel y sí, convencía mucho. Pero eso no es literatura sino ocurrencias. A este chico le sobra más tiempo, a fin de cuentas tiene casi la mitad de edad que el de 35; aun así, sé que nunca va a hacer nada bueno, salvo lo que hace ya, que sí, es muy bueno, pero la literatura es muy otra cosa.

      35 años... También te habría creído si dijeras que tiene 19. Yo sé que entiendes lo que quiero decir.

      Y otra cosa, Ire, amor, ¿tú no tienes blog? Es que estas vacaciones me están matando, no es por otra cosa.

      Un abrazo cariñoso, Tongui,

      Poco-yó

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    3. Fresco, original y gracioso puedo aceptarlo de un chaval de 19 años y también que se conozca toda la matemática implícita en la teoría de la relatividad, lo que no puedo aceptar a esa edad es que sea capaz de entender lo que no ha vivido.

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    4. ¿Y yo tengo fama de heavy? Pero si comparado con algunos soy un bendito!

      A ver, dos cosas: ¿me estás llamando viejo a la cara, así, con todo el morro? En mi humilde opinión con 35 se es joven. Con 19, un crío. Antes de eso, y salvo honrosas excepciones, no se es nada (literariamente hablando). Cierto es que a medida que uno se hace mayor el límite entre lo joven y maduro se difumina cuando no directamente se mueve (siempre a mi favor), pero sí, con 35 se es joven.

      Y sobre lo que es literatura o no es literatura... bueno, ríos de tinta se habrán escrito sobre el asunto como para venir ahora a resolverlo. En mi opinión, y simplificándolo hasta la náusea, literatura pudiera ser todo aquello que se escribe con intención de que lo sea. Ya que sea mejor o peor es otra historia. Pero ser, ¿por qué no?

      Coincido, por otro lado, con Ire: si tiene blog se la comen viva.


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    5. Carlos querido, a ti no te llamo nada, que te tengo demasiado respeto para faltarte. Pero oye, es que el año ha comenzado muy rarito. Primero la sgt. Maggie elogiando el Nadal de... bueno, para qué recordarlo. Y luego tú elogiando a uno que a los 35 escribe como si fuese un chaval de 19 años.
      Eso quise decir, perdona que no supe explicarlo. Y sí, cuando dije "literatura" me refería a la buena.

      Tampoco tú animas a Ire. Tal vez tengan razón. Me quedaré con las ganas de leerle sus cosas. Menos mal que se prodiga de vez en cuando con sus comentarios. Otro al que echo de menos es a Quique. Debe de ser que, fiel a sus costumbres, estará muy ocupado follando. Él sí que comenzó bien el año, sospecho.

      Pocoyó

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    6. No pasa nada, estoy acostumbrado. Mi hija me llama viejo continuamente. Se va asumiendo.

      Lo de Maggie a mi también de desconcertó. Pensé que era un chiste que yo no pillaba, y hecho volví a leer la entrada, pero se ve que no, que le gustó que el señor ese llevase el premio. A ver, está bien que a uno le reconozcan el trabajo bien hecho (vamos a suponer que el señor se lo merece, ¿vale?, que no lo sé) pero que la recompensa sea el segundo premio más amañado del país no sé qué mierda de prestigio es. ¿El Nadal está bien si se lo dan a nuestros “amigos” y mal a si se lo dan a los “enemigos”? A ver, ¿nos hemos vuelto locos? El Nadal está bien o está mal. Y punto. Y en mi opinión está mal. (Ojo, que si a mí me ofrecen el Nadal pierdo el culo en aceptarlo. Lo digo para que no parezca que la crítica es hacia quienes aceptan premios sino hacia quienes "juzgan" (críticos o jurados, da igual) las novelas (o escritores) que los reciben (iba a decir “que los ganan”, pero no).

      En mi opinión.

      Pero mira, me has dado una idea para la columna de DK. (Es muy útil esa columna para ir perdiendo amigos, aunque creo que por lo menos Maggie me lo sabrá perdonar.) Ya algo así iba a caer en un par de semanas pero ahora tengo más argumentos. Demasiados argumentos, en realidad.

      Cambiando de tema:

      Mi intención no era elogiar a Velázquez, no sé cómo demonios se ha dado la vuelta a la tortilla.
      Simplemente no me parece tan malo como para condenarlo. Insisto en que sus relatos se leen con interés. Salen de lo “común”, al menos, y esto lo digo con más razón que nunca, precisamente porque ahora estoy leyendo una serie de cuentos alguno de los cuales sí parece escrito por gente de 19 años. (Tómese como un chiste, porque la verdad es que no sé cómo escriben los de 19 años.) Y bueno, en fin…

      A Quique yo también lo echo mucho de menos. Estará emborrachándose con Nehmo. Bueno, al final todo cansa. Esta Medicina no es una excepción. Según pasan los años las cosas van a menos, ya se sabe. Estoy seguro de que, aunque no todo, nos sigue leyendo. Hola Quiquiño.

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    7. Sí, la Maggie ya las tiene estas cosas de vez en cuando. Pero forma parte de su encanto.

      Volviendo a lo del blog, poqui, lo he pensado alguna vez, no creas, pero es que no tengo ningún interés en este mundillo y tampoco tengo tiempo. Sería un curro a cambio de nada, o de marrones como mucho. La verdad es que prefiero ir revoloteando aquí o allí, que solo lo hago por distraerme.

      Quique debe de estar escribiendo su segunda novela. Esta vez pagando. A que sí?

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    8. La pobre Fageda, no tiene intereses en el mundillo pero se pasa el día con la lengua metida en el culo de Margaret, incluso cuando elogia a criaturas viscosas como Vila-San Juan.

      Tongoy, come de mi rabo.

      Patricio.

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    9. Qué cruz, mon Dieu. No te vas a despegar nunca de mí, verdad? Parece que quien tiene su lengua pegada a mí seas tú.

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  2. He encontrado unas citas en la red. No son gran cosa (en tamaño) pero ayudan a conoce el estilo de Velázquez:


    “Debí saberlo. Los pinches gordos son unos cobardes. No sé por qué me fijé en ti. Pinche Gordo Patineta. Gordo Patineta. Nunca vamos a dejar de ser dos limosneros que se conforman con las migajas que nos tira tu mamá. Todos los gordos son miedosos” (“No pierda a su pareja por culpa de la grasa”, 27).

    “Intentó comprar una pistola en el mercado negro pero no completó. Con eso apenas acabalas una pistola para el pelo. También tenemos pinzas. Planchas” (“La jota de Bergerac”, 59).

    “[Los veganos] Son unos fanáticos. Pero esta gente, ¿no tiene casa? Se la pasan viajando. ¿Qué comen? ¿No tienen familia? Dios me libre de tener un hijo vegano, prefiero que se haga puto” (“El alien agropecuario”, 84).

    “El hombre conoce la culpa al casarse. Antes del matrimonio la ignora, no importa cuánto insista la teología. La culpa era un sentimiento inasible para Damián hasta antes de conocer a Carmen. La culpa puede convertirse en un refugio. Pero en ocasiones adquiere las dimensiones de un estadio de béisbol. Y el parque está repleto. Y sientes a los aficionados gritarte antes de cada lanzamiento” (“El club de las vestidas embarazadas”, 106).

    “Ninguna funeraria se prestó para velar a un cerdo. Así que cafeteamos a Leonorcita en casa. Claudia y yo. Compré un ataúd rosa. Ocuparía la fosa junto a mi madre. Mi santa madre” (“La marrana negra de la literatura rosa”, 131).

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    1. Y las primeras páginas habituales, claro.

      http://www.sextopiso.com/images/productos/pdf/No%20pierda%20a%20su%20pareja.pdf

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  3. A juzgar por los dos enlaces que das a este tío ni acercarse, está absolutamente corrompido por la facilidad de lo banal. Él ya lo sabe todo y no se va a molestar en transmitirlo, le basta comunicar lo mucho que bebe y el estado circunstancial de sus vísceras. Ni siquiera como periodista da confianza, que en las ferias la gente se emborracha no es noticia. Las tajadas del reportero tampoco. En uno de los comentarios, en el primer enlace, defienden "la sinceridad" de la crónica, yo no la ví por ningún sitio ni sinceridad ni crónica. Lo que escribió lo podía haber escrito desde su casa sin necesidad de desplazarse.

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    1. Yo sí la vi. La sinceridad, digo. Y autenticidad también, salvo que es la autenticidad del fracaso de la que habla a menudo Houllebecq.

      Saludos,

      Poco-yó

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    2. Otro que tal baila, houellebecq digo.

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    3. A ver, lo de que no me parece malo como reportero se basa en que las 2 "crónicas" que ha enlazado Carlos me parecen divertidas, tal y como están escritas, y bastante representativas de lo que está contando, sobre todo la mesa redonda, o el debate, o lo que fuera. Y ya. Tampoco quería equipararlo con "El Nuevo Periodismo".

      El cuento, pues sin ser genial, ni brillante, tiene bastante ritmo y se puede leer sin torcer el gesto.

      Y respondiéndote a ti, poqui, no, no tengo blog. ¿Te parezco una loca? Se me acabarían comiendo viva unos y otros, unos por atacarlos y otros por defenderlos.

      Saludos

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    4. Pues sí, supongo que tienes razón; en lo del blog, digo, porque no me pareces una loca.
      Tampoco te voy a decir lo que sí me pareces. ;)
      El cuento, pues no sé, ni me lo leí ni sé dónde está ni me interesa, a pesar de las circunstancias.
      Gracias por el saludo, tú.

      Pocoyó

      Oye, Carlos, ¿y si te inventas algo para animar esto? Qué mal estamos comenzando el año.

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    5. Llevamos diez días de año, por el amor de dios.... Pero sí, la cosa está más que muerta. Inventarme qué? ¡Pero si no hay movimiento de ninguna clase! La culpa es de las editoriales, que en noviembre dejan de trabajar. A ver cuando empiecen a salir novedades y yo recupere algo de tiempo libre para ponerme al día en chismorreos...

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  4. Oye, pues no me parece que esté tan mal. Tomeo tiene cuentos bastante peores.

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    1. Esta respuesta iba donde Carlos ha colgado el cuento, claro, que los comentarios aquí siguen saliendo donde apetece.

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    2. Se entendía. ;)

      Si yo no he dicho que esté "tan mal" (lo de "la marranada" era un chiste fácil, ya lo dije). Simplemente no me entusiamó pero por ejemplo "El club de las vestidas embarazas" es un relato muy chulo. Pero vaya, que yo ni me planteo seguir leyendo algo de alguien que no me gustó NADA (siendo NADA, NADA)

      Ire, me arriesgo a que me den una colleja, pero si te enrolla no me cuesta nada enviártelo por correo, al fin y al cabo tampoco persigo amueblar mi casa con libros. Mi email aparece en mi perfil.

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    3. COLLEJAaa para Carlos. Tío que no tengas piscina ni chimenea no es excusa para corromper a la juventud con regalos venenosos. La mejor opción sería reciclar el papel. Al circulo vicioso hay que cortarlo por lo sano, fíjate que tú lo compraste porque alguien no sabía qué pensar de la autor y ahora quieres hacer que siga rodando,

      Pasando por un pueblo un maragato,
      Llevaba sobre un mulo atado un gato,
      Al que un chico, mostrando disimulo,
      Le asió la cola por detrás del mulo.

      Herido el gato, al parecer sensible,
      Pególe al macho un arañazo horrible;
      Y herido entonces el sensible macho,
      Pegó una coz y derribó al muchacho.

      Es el mundo, a mi ver, una cadena;
      Do, rodando la bola,
      El mal que hacemos en cabeza ajena,
      Refluye en nuestro mal, por carambola.

      No es que Campoamor sea un gran poeta pero tuve que aprendérmela en la escuela

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    4. Hombre, comprar, lo que se dice comprar, no lo compré. No es un círculo muy vicioso este que hay que cortar. (Lo de la chimenea ha tenido gracia: escribo dentro de una). Por otro lado... todo depende de la importancia que le des a las cosas: imagínate el daño de recomendar a Javier Marías. Ni punto de comparación.

      (Lo dicho, Ire. Y sí, claro, secretísimo).

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    5. Doy fe de que escribe desde dentro de una chimenea. Pero es que no encuentro las cerillas, maldita sea.

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  5. Lo peor de alguien no mejora lo malo de otro, Ire.

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    1. Ya, hombre, pero es que luego dicen que no nos gusta nada de nada, y tampoco es eso. Tampoco me ha parecido lo nunca visto, eh?

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  6. Jo, Tongo, os habeis cargado al Albertito Olmos / Malhleído del Diario Kafka. Pocas visitas...pocos likes? Cuando las barbas...

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    1. (Glub)

      (Bueno, este glub es por seguir el chiste porque la verdad es que no tengo ni idea de si eso es así).


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    2. Por cierto que yo estoy muy intrigado con la (para mí) desconocida historia del esplendor y decadencia de Mal-herido. ¿Un día de pronto miró a su alrededor y se dio cuenta de que todos lo habían abandonado y estaba solo? ¿O cómo? ¿O por qué?
      Tongui, ¿no sería este un buen tema para un post?
      Ya, seguro que es mala idea, pero bueno, gracias.

      Pocoyó

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    3. No es que la idea sea buena o mala, es que no sé si tiene fundamento. Quiero decir, ¿malherido está solo? ¿Desde cuándo? Yo no creo que esté solo. Ni remotamente, vaya. Puede que tenga menos visitas (digo, por decir, pero vaya…) pero de ahí a estar sólo. Incluso entendiendo sólo como estar acompañado de poca gente habría que ver lo que “poca gente”.

      Yo, por ejemplo, soy fiel lector de Malherido desde hace mucho y quitando aquí atrás un mes que me lo perdí por motivos personales (me refiero a que el motivo no tenía nada que ver con él) lo leo con interés semana tras semana o cómo sea que publique. Estoy convencido que mucha más gente lo hace. Muchísima. Aunque sólo sea por los del gremio ya tiene Malherido visitas para aburrir y más. Si parece que tiene menos seguimiento ha de ser por el tema de los comentarios, pero eso lo supongo inevitable desde el momento que no “participa” de los mismos, ni atacando, ni defendiendo, ni charlando. Por otro lado, teniendo el formspring, ¿para qué? Yo no lo entiendo, personalmente, porque creo que el comentario es una herramienta para establecer un diálogo, más o menos violento, más o menos interesante y cualquier cosa que sea publicar y luego darte a la fuga me parece una falta de humildad imperdonable amén de la imagen de engreimiento que queda. Y no lo digo sólo por malherido, sino por todos aquellos que o bien no comentan en su propio blog o bien los tienen cerrados. Yo he dejado de leer blogs en los que no puedo participar (independientemente de luego llegase a hacerlo o no). Pero como dije antes, al tener formspring no sé si se le puede aplicar la crítica a Juan. Y mira que me jode. ;)

      Igual sí que daba para un post, esto, pero ya se ha hablado tanto de Alberto aquí que cansa. Además, y sin ánimo de ofender, no me parece que sea tan interesante como para estar día tras día dando la paliza con sus cosas.

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    4. Sí, Tongui, entiendo que no dejan de leerlo, pero si me ha llamado la atención el hecho de que Mal-herido se quedó tan ayuno de comentarios en un tris (o lo que me pareció a mí un tris) es por dos razones; primera, que siendo yo un recién llegado (o casi) a los blogs, no sé bien a bien cómo ocurre el fenómeno de la popularidad de algunos. Muy merecida, por otra parte y según yo, en el caso del Malferido.

      La otra razón tiene que ver con una cosita que se comenta poco, creo. En aquellos blogs que uno visita (bueno, "uno", o sea yo) lo que engancha no solamente son las cualidades de quien lo administra y se desvela por él, sino también la calidad de sus comentaristas. En su blog, el de Maggie y el tuyo me parece que hasta los trolls tienen cierto nivel. Y luego comienzas a conocerlos (la mala leche de alguno, la inteligencia del otro, el ingenio de este o la amabilidad de aquel) y hasta desarrollas un curioso afecto por ellos, o por lo que dejan ver de ellos y las variadas formas en que interactúan entre sí. Por dar un ejemplo: yo extraño la presencia de Nehmo por estos pagos debido a que me gustaban sus intercambios con Quique follador. Y bueno, así...

      Todo eso forma parte de un blog y por eso me entristece un poco que el del Mal-herido haya perdido animación, que no lectores.

      Y bueno, andarás ocupado, así que no me hagas mucho caso. Lo que sí, te agradezco las amplias respuestas que me has dado.

      Un abrazo,

      Pocoyó

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    5. Es que eso es lo chulo de blogs como el de Carlos o la Patrulla. Sin contar lo interesantes que puedan ser las entradas, son lo más parecido a una "tertulia", a la que vas si te apetece y cuando te apetece, y empiezas hablando de una cosa y acabas hablando de otra, con gente que te cae bien y otra que no tanto, como en el café de la esquina.

      Saludos

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  7. Me confirman lo han echado de DK por falta de público (entiéndase visitas y comentarios). Quizás su fórmula -provocación, lenguaje agresivo, etc- ya no cuela. Una pena. Tendrá que buscar otro medio de promocionarse.
    Tenga cuidado, Tongo.

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    1. Lo de juanito colmos era algo totalmente ridículo, sólo apto para gente con ganas de echarse unas risas como las de aznar en la moncloa. Tampoco le veo mucho porvenir a hotel Kafka, ese espacio está totalmente cubierto y no añaden nada. Especialmente penoso me resulta Orejudo, al menos podría preparar sus clases de manera que aportaran una visión amplia de los temas que toca. De gilito ni tocarlo, cuesta creer que haya gente tan cerril.
      La facilidad no me parece una buena carta de presentación para un proyecto colectivo de gente que debería mostrar su talento con su trabajo, o lo que nos piden es Fé?

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  8. Yo soy el Anónimo que lo interrogaba sobre Carlos Velázquez. Disculpe mi tardanza en aparecer, pero el roscón de Reyes se me ha indigestado justo cuando la resaca del cava empezaba a ceder.

    Veo que no se decide por ninguno de los dos extremos, el de genio y el de imbécil gracioso, aunque lo acerca más al segundo. Coincido con usted: los cuentos se leen muy bien pero falta algo. En todo caso, sé con toda certeza que me leeré la próxima novela de este muchacho, "El coleccionista de salsas", la cual, en sus propias palabras, "dará el carpetazo definitivo a Los detectives salvajes".

    Gracias por la reseña, que me parece bastante clarificadora.

    Un pequeño reproche: "plagado de indescifrables localismos". 1) No serán tan indescifrables ya que usted afirma que leyó los cuentos con facilidad y agrado. 2) No me diga que le gustaría que toda la literatura en español pareciese sacada de un discurso de una cumbre Chávez-El Rey.

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  9. "Puede que tenga menos visitas (digo, por decir, pero vaya…) pero de ahí a estar sólo. Incluso entendiendo sólo como estar acompañado de poca gente"

    Dios myo, mys hojos!!!

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    1. Parece que el anónimo es de ojitos delicados, por qué no se va a un oftalmólogo? Tilde más tilde menos aquí no nos preocupan. Le digo lo mismo que ya le dije a otro imbécíl como usted: las bromas con la ortografía sólo ponen en evidencia a quien las gasta. Usted me recuerda al escudero del cardenal Richelieu: se ríe del caballo porque no se atreve a reírse del caballero.

      Bueno, cuando quiera corregir faltas de ortografía bastará con que las señale, las bromas déjelas para cuando esté con quien se las ría, maestruco de mierda.

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  10. http://vidadeescritores.tumblr.com/post/38974983474/de-cuando-me-preguntan-si-leo-a-carlos-velazquez

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  11. Escudero del cardenal Richelieu15 de enero de 2013, 19:42

    No se sulfure, vuestra verced anónima del 14 de enero a las 22:00. Jamás osaría burlarme del caballero que regenta esta bitácora, pues mucho es el respeto que le profeso. Cuán curioso me resulta ser llamado "imbécil" y "maestruco de mierda" por el desliz de una desacertada mas inofensiva chanza ortografista, a ojos vistas las exacerbadas cantidades de bilis, acrimonias e improperios de variada índole vertidas por los comentaristas aquí pululantes -por otra parte tan respetables como el señor autor de los textos-. Le ruego acepte mis solemnes disculpas o, en caso de no considerar resarcida la ofensa y en voluntad de duelo, advierta que, pese a ser simple sirviente, soy diestro en el sable, certero en la pistola e imbatible a hostia limpia. Aunque no vea tres en un burro.

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