lunes, 20 de febrero de 2012

La importancia del contexto histórico en “El doble” de Dostoievski

Hoy no me interesa tanto escribir una reseña como plantear la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que El Doble llegase a ser el fracaso estrepitoso que fue en su momento si reputados personajes como Nabokov -por lo general tan críticos con Dostoievski- han llegado a considerarlo poco menos que su mejor obra? (1) Para tratar de dar con la respuesta voy a tener que retroceder un montón de años en el tiempo, obviamente, y rescatar la historia que se oculta tras la escritura y publicación de El doble, una historia, en mi opinión, mucho más interesante que cualquier reseña que yo pudiese hacer de esta novela, puesto que incluye críticos envilecidos, escritores vanidosos, competencia desleal, puñaladas traperas y todas esas miserias que van siempre tan unidas a la literatura y los monstruos que la habitan. 

* * * * * * * * * * 

Lo cierto es que el fracaso de El doble (2) tiene varios protagonistas. El primero de ellos es Belinski. Quienes hayan leído la reseña de “Pobres Gentes” (partes una y dos) quizá recuerden que Belinski era crítico literario en una revista llamada “Anales de la patria” (o “Noticias de la patria”) dirigida por un director implacable (Kraevski) (esto de implacable es cosa de Belinski, que aseguraba que éste se había enriquecido a su costa). Pues bien, había un grupito de escritores denominado “La pléyade de Belinski”, que podría perfectamente ser el equivalente actual de cierto grupúsculo cutresalchichero de jóvenes que quieren ser el centro de un microuniverso que arranca en su ombligo. Citando a Joseph Frank eran un círculo de escritores jóvenes y otros que no lo eran tanto, y que competían por atraer la atención del público, cada uno de ellos tratando de mimar excesivamente su propia vanidad. El caso es que esta pléyade de Belinski estaba compuesta por menos gente de la que la compone hoy; casi todos eran colaboradores de “Anales de la patria”, algunos bastante conocidos: Panaev, Kavelin, Nekrásov, Turgueniev, Goncharov, Saltykov-Schedrin y ocasionamente Ogarev y Herzen amén del propio Dostoievski. 

Pues bien, la primera parte de nuestra historia tiene lugar en el momento en que está a punto de ser publicada la ópera prima de Dostoieveski, Pobres gentes. Dicen las malas lenguas que tanto elogio desmedido se le había subido un poco bastante a la cabeza y que más que reconocimiento lo que merecía era una patada en la boca por gilipollas. Me lo creo. El propio Grigórovich, su amigo y compañero de piso en los primeros años en San Petersburgo, dedica a este asunto todo un capítulo de sus Memorias Literarias. También a este asunto dedica Joseph Frank una considerable cantidad de espacio, por lo que es de suponer que al que más al que menos le gustan estas mierdas tanto o más que un buen jamón. Hay una anécdota, probablemente exagerada, que cuenta que Dostoievski había exigido un tratamiento especial en la edición de su primera novela para distinguirse del resto de los autores publicados. No me extrañaría que mas que “exigencia” fuese un “deseo” que la envidia, la historia y el “boca a boca” se hubiesen ocupado de tergiversar. Lo que sí es cierto es lo que ocurre unos meses después, en el momento exacto en que Dostoievski lee ante la Pléyade de Belinski algunas páginas de “El doble”: estas son recibidas con un falso entusiasmo. Por alguna razón (3) Dostoievski pierde en aquel momento el favor del crítico, que empieza a considerar su obra un pastiche de Hoffmann, Marlinski y Gogol. 

Poco después se publica EL DOBLE y no tardará en aparecer la crítica  de Belinski en “Anales de la patria” en la que menos bonito le decía de todo. Empezaba bien, afirmando que Dostoievski conocía los secretos del arte y destacando que en El doble había aún más talento creador y hondura de pensamiento que en Pobres Gentes. Llegado este punto me imagino perfectamente a Dostoievski con una sonrisa de imbécil que no le cabe en la cara. Lamentablemente la crítica no terminaba ahí. “Es evidente –continuaba- que el autor de El Doble no ha adquirido todavía el tacto de la mesura y la armonía y, en consecuencia, muchos le critican aun a Pobres Gentes, y no sin razón, su exceso de nimiedades, si bien este juicio es menos aplicable en este caso que el El Doble.” ¡Qué hijo de puta! Pero ya se sabe: sólo los amigos te pueden traicionar. El milagro fue que no hubiesen perdido la amistad (no este día, al menos), tal como ocurrió con La Pléyade -a quienes no me cuesta imaginar (sin querer abundar en el paralelismo) como un perfecto grupo de gilipollas engreídos- que a estas altura de la película ya estaba completamente desatada y que no necesitó esforzarse mucho para conseguir que fruto de las burlas constantes -y estamos hablando de poemas satíricos dedicados y lindezas por el estilo- Dostoievki estallase. La ruptura final con ellos tuvo lugar tras un enfrentamiento con Turgueniev por algo que, dice Grigorovich, tenía que ver con Gogol y el siempre espinoso asunto del plagio, algo que merecerá su propia entrada en un futuro (quisiera) cercano. 

Dostoievski le escribe una carta a su hermano en la que le resume lo ocurrido: “Pero esto es lo que me enferma y tortura: nuestro propio círculo, Belinski y todos ellos, están disconformes conmigo a causa de El doble. La primera reacción fue incuestionablemente de entusiasmo, creó conversaciones, ruido, palabrerías. La segunda..., de críticas: a saber, todo el mundo, como una sola voz, la de nosotros y de todo el público, considera que El Doble es tan aburrido y soso y tan extenso que resulta imposible de leer.” Llega al despropósito de darles a todos ellos la razón, pero es de suponer que esto tiene que ver con cierta debilidad de carácter de la que hasta entonces había hecho gala: "Gran parte de él fue escrito de una manera apresurada y en un estado de gran fatiga... Junto con páginas brillantes, muy logradas, hay otras que son pura basura, que revuelven el estómago; es imposible leerlas." 

* * * * * * * * * 

Me preguntaba al comienzo del post cuáles podrían haber sido las razones para que El Doble hubiese acabado siendo el fracaso que fue. Evidentemente tuvo mucho que ver la propia calidad de la novela pero también que, quizá, hubiese sido en parte incompresible para la época, tal como puede extraerse de un comentario que tiempo después haría nuevamente Belinski: “[El doble] adolece de otro defecto importante: su ambiente fantástico. En nuestros días lo fantástico puede tener cabida sólo en los manicomios, pero no en la literatura, pues es de incumbencia de los médicos, no de los poetas”. Añádanle unas gotas de envidia y una lección de humildad y tendrán seguramente la fórmula perfecta del fracaso estrepitoso. Pero la de Belinski era sólo una opinión. Había otros críticos, más afines a Dostoievki y menos cabrones, que opinaban de otro modo. Era el caso de Maikov, al que rescataré para hablar, dentro de unos días, de “El señor Projarchin”: “En El doble, el estilo de Dostoievski y su afición por el análisis psicológico alcanzan plena expresión y originalidad. En esta obra cala tan hondo en el alma humana, observa tan temeraria y apasionadamente las secretas artimañas del sentimiento humano, el pensamiento y la acción, que la impresión que produce la lectura de El doble sólo puede compararse a la de un investigador que penetrara en la composición química de la materia.” Tampoco ve el misticismo del que se la acusa por ninguna parte. Más bien lo contario; considera que “la descripción de la realidad no podría ser más precisa o auténtica.”  Y concluye (este Maikov que acabará siendo la última línea de defensa de esta pequeña, pero notable novela): 

“El doble despliega ante nuestra vista la anatomía de un alma que agoniza por ser consciente de la disparidad que existe en cuanto a los intereses particulares dentro de una sociedad bien ordenada. Recordad a ese pobre, enfermo, egoísta Golyadkin, permanentemente temeroso de lo que pueda sucederle, eternamente torturado por el esfuerzo de no ceder ante ninguna circunstancia y ante ninguna persona y, al mismo tiempo, siendo continuamente aplastado y abrumado incluso por la personalidad de su vil sirviente Petrushka, aceptando permanentemente limitar su pretensión de ser una persona con tal de poder retener sus derechos... Recordad todo esto y preguntaos a vosotros mismos: ¿no tenéis acaso en vosotros algo que se parece a Golyadkin, algo que nadie quiere reconocer, pero que explica perfectamente la asombrosa armonía que reina en la sociedad humana?” 




(1) “La segunda novela de Dostoievski, o más bien el relato largo, El doble (1846), que es lo mejor que escribió y sin duda muy superior a Pobre Gente, pasó sin pena ni gloria.” (“Curso de literatura rusa”, Vladimir Nabokov) 

(2) "El doble" (1846) es la historia de un funcionario disciplinado y arribista que de pronto se siente enfrentado a un individuo igual a él. (Leída en la traducción de Lidia Kúper de Velasco, 2009. Editado por Galaxia Gutenberg. Obras  completas Tomo 1.)

(3) No me resisto a contarlo: “Al parecer Belinski no podía acostumbrarse al estilo narrativo del autor, que en ese entonces era todavía demasiado profuso con constantes retornos a lo que ya había sido dicho, repeticiones y reconstrucciones de las frases ad infinitum, defectos que atribuía a la inexperiencia del joven escritor, a su incapacidad para superar los obstáculos del lenguaje y la forma”. (Joseph Frank citando a Annenkov, amigo de Belinski)) 


28 comentarios:

  1. Una entrada buenísima. Para disfrutarla, de verdad.

    ResponderEliminar
  2. Excelente entrada, pero con un grave riesgo: aporta una justificación a todos los escritores contemporáneos que escriben basura y que pueden ir por la calle pensando y diciendo que nadie les entiende porque están adelantados a su tiempo.

    ResponderEliminar
  3. Gracias, Paz.


    Bueno, el tiempo pondrá a cada uno en su sitio y a mí personalmente El Doble me parece inferior a Pobres Gentes. Volviendo al presente, la ventaja añadida de esta era de la información en que vivimos es que no hará falta esperar cinco ni cincuenta años para saber si X obra será algo más de lo que es ya. Seguramente no. La culpa la tienen ellos mismos (editores, escritores) que inunda el mercado de productos que se ahogan los unos a los otros.

    ResponderEliminar
  4. Señor Tongoy,

    el otro día me contó usted que, cuando lee obras de un contexto histórico alejado, tira de bibliografía anexa y se documenta todo lo que puede. Yo le dije que si patatín y que si patatán. La verdad es que (necesito expresar mis sentimientos) todos sus esfuerzos a la hora de hablar de, este caso, Dostoyevski a mí me facilitan la vida, me la hacen más agradable, me hace usted más feliz. Ya sabe que hace poco leí yo esta novela, siempre desde mi perspectiva de modernete que se niega a hacer un viaje indagatorio en el tiempo, y ahora, después de su reseña, estoy disfrutando más si cabe mi reciente lectura de "El doble".
    En resumen, su tenacidad a la hora de abordar este tipo de autores ayuda a que los demás leamos más y mejor. Le doy las gracias por estas reseñas. Sabe que también me gusta mucho leerlo cuando se dedica usted a lo recién salido de los hornos editoriales. Eso está bien, muy bien (de hecho, acabo de leer "Plop" a consecuencia de una reseña suya), pero esto, las que persiguen estos objetivos tan distintos, esto está de putísima madre.

    Un saludo,

    Daniel.

    ResponderEliminar
  5. Me sacará usted los colores, Daniel. Le confieso además que me acordaba mucho de aquella conversación mientras escribía esta reseña. Tanto me acordé, fíjese, que es bastante seguro que en realidad esto más que una "reseña" sea un ejercicio práctico de lo que yo trataba de explicarle por lo que en realidad el interlocutor oculto de este post sea usted.

    Mi tenacidad (que las más de las veces pasa por la desesperación y de ahí el retraso) se ve más que recompensada por comentarios como el suyo.

    Muchas gracias a usted, caballero. Siempre es un placer.

    ResponderEliminar
  6. Hostia, Tong, comentarios como ese penúltimo tendrías que borrarlos. Tan grande es el afecto que te tengo que hasta me he puesto morcillón.

    Y ahora deja que me lea la entrada, que hoy he empezado por los comentarios. Será la costumbre, vagomierda.

    Por cierto, vengo de defenderte en aquello de los críticos kitsch. Págame.

    ResponderEliminar
  7. Y págale bien pues su defensa tiene resonancias del Oscuro de Éfeso y ,lo que es aún mejor, se ajustaba como un guantazo en la cara de un petimetre.

    ResponderEliminar
  8. Son los putos rusos, Quique. Me pilló leyendo las odas al bosque de Turgueniev y pequé. Soy débil.

    Y gracias. Serás recompensado generosamente, como acostumbro.

    ResponderEliminar
  9. Ja-ja,ja-ja,ja-ja
    Mucho me temo, Tongo, que tendré que hacerme seguidora del blog de Santamaría (otro héroe de la vida, por lo que veo. ¡¡Qué joven y que cantidad de cosas escritas!! De familia obrera, supongo).
    Pues eso, que me he echado unas risas. Más con los comentarios (donde observo que han entrado a saco tus coleguillas del 'exército guerrilleiro') que con la reseña, por supuesto.
    Ahora voy a hacer como Quique, voy a leer tu entrada. (Me meto unas filloas entre pecho y espalda y me pongo a ello). La verdad es que empiezan a ser demasiado tentadores los comentarios de tu blog.. no sé si no te quitarán el puesto y el protagonismo todos estos 'tongoyanos'. Alguien va a tener que proponerles que escriban un libro (jóvenes promesas literarias y absolutamente espontáneas surgidas de la red, un temazo).

    Te voy dejando con lo tuyo, tengo unos postres carnavaleros maternos que defender.
    Un bico
    Marietísima

    ResponderEliminar
  10. Que haya tenido que salir por unos nano-segundos a la luz en el blog del citado Santa-maría que pinta tiene la niña, para defender al bueno de Tongoy, tiene su coña. Aunque me lo pasé mejor escribiendo la calta china enviada pol ansón desde Japón, clago. Lo del Espigado no tenel nombre. Nen, ya te tienes que romper dientes con un canto que te haya publicado Lengua Trapense el manuscrito ese encontrado en una botella. Ahora, entiendo que estes cabreado por la gran repercusión. Otro genio pa la lámpara.

    Salvemos a Tongo, reducto en una aldea perdída.

    Dr. J, causas perdidas y encontradas.

    ResponderEliminar
  11. Serán coincidencias, o azares, o quizá plena consciencia. La cosa es que esta excelente entrada es puro Dostoviesky, no porque hable de los entresijos una de sus obras, sino porque en realidad se habla del alma de todo escritor, de sus inseguridades, del estado permanente de duda, de la necesidad de una buena valoración, del horror a la equivocación, del terror a llegar a la certeza de que la voluntad y el trabajo infatigable no sustituye la falta de talento, del vértigo que se siente a que alguien con poder e influencia lo descubra y lo escampe a los cuatro vientos, del pavor, en suma, a estar solo con la obsesión o la necesidad de escribir.

    Una gozada leerte Carlos

    ResponderEliminar
  12. "...ser parcial es, para el conocimiento, una condición de la existencia. Ser parcial y también ser relativo: de manera que todo el color sensual y la perspectiva local propios de las opiniones humanas, y toda la predisposición moral que las penetra, lejos de tornar imposible el conocimiento, proporcionan instrumentos de explotación, diversos centros sensitivos y diversas tintas, mediante los cuales de diversas maneras pueden ser registrados los hechos". George Santayana.
    Si es usted parcial, claro, desprecia la teoría y es crítico-Kitsch...APÚNTEME A SU CLUB. Como lector habitual de su blog y comentarista ocasional, reservo ya la camiseta,que seguro alguien imprimirá a no tardar, que rece: YO TAMBIÉN SOY CRÍTICO KITSCH. Las letras pueden estar formadas por gominolas (marca Fresy cool, claro, ¿o no han lanzado aún las gominolas?) y deberían ir acompañadas de un dibujo impactante, un bloguero con boina, un i-pad a pedales, no sé...
    Con todo, hay una pequeña parte de verdad en el texto de Santamaría (blogs que bajo el pretexto de cierta campechanía se ataca sin argumentar, o argumentando débilmente, y siempre en la misma dirección; cosa que no he visto aquí, y no es por hacerle la pelota) que me ha hecho escribir (mal, como siempre)sobre esto en mi blog, que normalmente se ocupa (mal, claro) de otros asuntos. Cuña publicitaria aparte, quería sumarme a la campaña de admiradores y reservar mi camiseta. Dicho queda.

    ResponderEliminar
  13. Espero leer en algún momento futuro defensas o críticas elogiosas, que es lo mismo, por parte de la crítica no-kitsch que defiende Mr. Santamaría - que me ponga algún ejemplo, por cierto- argumentadas y válidas, po favó!!

    Estos supuestos críticos de salón son quienes empezaron a cagarla hasta el fondo, Sr. Santamaría. Ahora todo, absolutamente todo vale. Que no se quejen, que son los únicos responsables. Por impresentables.

    ResponderEliminar
  14. Hermanísma, hace ya tiempo que los comentarios son lo mejor de este blog y los comentarias los mejores de la blogosfera, no tengo la menor duda al respecto. ¿Por qué te crees que me resisto a aquel prometido silencio en la “despedida”? (siempre lamentaré no haber incluido un “(que no cierre)”)

    Dr, gracias. Me he reído mucho con lo del chino. Buenísimo. Lo cierto es que el comentario de Espigado se presta bastante al chiste. (Veo que de Espigado se habla también en el otro post. Voy para allá).

    Hablador, el placer siempre es mío, lo siento. Muchas gracias. La verdad es que esos miedos son los miedos de siempre. Los escritores no deben tener otros. Decía no sé quién hace tiempo que las reseñas positivas se olvidan enseguida, las malas nunca. Lo cierto es que en este caso esa puñalada (la peor imaginable) venida de un amigo tuvo que ser demoledora. Y no sería la última (lo iremos viendo). Un saludo,

    Preocupin, he leído tu entrada un par de veces (incluso cierto arrepentimiento expresado en La Patrulla). Hay algo que sí es cierto: soy humano y tengo mis prejuicios (Santamaría también, claro) y desde luego jamás presumiré de objetividad. Desde este blog siempre he defendido la imposibilidad de semejante cosa. Objetividad, ¡qué chorrada! El error de Santamaría es creer que este blog tiene más pretensiones que las de pasar un buen rato hablando de literatura o aproximaciones (y en alguna ocasión (una) política y lo que te rondaré morena). Malherido que hable por él. Es lo que le comentaba a mi hermana más arriba: los post son una excusa para leer los comentarios, que son el verdadero motor del blog. (P.D. Nos haremos camiseta, claro; prometo foto).

    Estoy completamente de acuerdo contigo, Ire: siempre se olvidan los críticos de que la crítica es lo que ellos quisieron que fuera, lo que hicieron con ella. Internet simplemente acabará con ello.

    Del blog de Santamaría ya hablaremos con más calma en unos días. Sigo creyendo que es un tema muy interesante, pero ahora mismo no tengo mucho tiempo para escribir nada (y me niego a dejar la lectura por el blog) y además quiero leerme un libro que será la excusa perfecta para sacar el tema nuevamente.

    Un saludo a todos y gracias por pasar.

    ResponderEliminar
  15. Toda esta gente han convertido la crítica en un vulgar medio publicitario y la han desprovisto de todo valor intelectual. Lo mejor que podrían hacer es callarse.

    Saludos

    ResponderEliminar
  16. Hola a todos. Sólo una cosilla (y ya sé que soy pesado, pero si me muerdo la lengua luego me arrepiento): calificar la supuesta crítica "kitsch" como conservadora, cuando esto se formula desde un discurso a favor de la crítica "oficial", me parece sencillamente delirante, porque en el discurso de Santamaría se asume como punto de partida, precisamente, que la crítica es crítica cuando es admitida y refrendada por el mundo académico y el entorno de la cultura, es decir, una elite con todas las letras. ¿Y resulta que la crítica "kitsch" es la conservadora? ¡Por favor! Puede ser conservadora en tanto ataca las nuevas formas de narrativa, que no son tales, sino únicamente ficciones comerciales. Hay una confusión (intencionada) entre el plano estético y el político.

    Además, el discurso de Santamaría asume también que:

    a) un lector no está capacitado para la crítica estética a menos que sea refrendado por el mundo académico y se convierta en "crítico oficial".
    b) un lector no aprende al cabo de mucho leer, investigar y reflexionar sobre lo leído, comparándolo con otras lecturas y formas estéticas. Sólo un "crítico oficial", investido del mágico poder que le confiere la autoridad de la elite intelectual, puede hacerlo.
    c) sólo los integrantes del mundo académico tienen acceso real al conocimiento y la cultura, y legitimidad suficiente para formular juicios sobre ello. El autodidacta, por muy sabio que llegue a ser, carece de legitimidad al encontrarse fuera de la oficialidad y la elite; sólo es cultura aquello que los representantes oficiales del mundo de la cultura reconocen como tal.

    Lo que es a mí, me parece un delirio. Creo, además, que si la crítica "kitsch" tuviera un signo diferente, es decir, si viera con buenos ojos la nueva "narrativa" en español, aquí no habría ningún problema por parte de estos señores.

    Y bueno, Carlos, ya comentaré algo sobre el tema del doble y la interesante cuestión del contexto histórico, que ganas no me faltan pero ya creo haberme pasado de pelma con todo lo anterior.

    Un saludo a todos.

    ResponderEliminar
  17. [..]si la crítica "kitsch" tuviera un signo diferente, es decir, si viera con buenos ojos la nueva "narrativa" en español, aquí no habría ningún problema por parte de estos señores.

    Premio para el caballero. Al final todo se reduce a esto; o están con nosotros o contra nosotros. Pues si tengo que elegir, lo tengo claro. Menos mal "que no tengo".
    Con el resto del discurso no puedo estar más de acuerdo (como crítico kitsch lo que quiero decir con esto es que nadie puede ni debe estar más de acuerdo con lo dicho, lo que eleva el discurso de Nehmo a niveles jamás vistos. Enhorabuena, rey.)

    Nehmo, tu nunca eres pesado. Espero ese comentario con ansia.

    Saludos,

    P.D. Ire, ¿callarse? Eso nunca. Nos perderíamos la mitad de la diversión.

    ResponderEliminar
  18. Gracias a usted. Por cierto, estoy por pillarme El doble. al ir a echarle un vistazo, la traducción de López Morillas me ha parecido un tanto retro. Alguna otra edición recomendable? Pobres Gentes tiene gran pinta, aunque de momento se va un tanto de presupuesto, pero terminará cayendo.
    También impresionante lo que ha publicado Alba editorial de Dickens, Casa de alquiler, de gran actualidad. También se sale un poco de presu. Ya se sabe que pagamos en este país doble por todo: libros, adsl, telefonía..

    Dr J, echando cuentas.

    ResponderEliminar
  19. Le tengo pedida "Una casa de alquiler" a la biblio por esa misma razón: dieciocho euros aquí, dieciocho euros allá... Ya habrá tiempo de decidir su compra. (Y a ver si algún alma caritativa le pega un pirateo.)

    Respecto a EL DOBLE. La edición que yo leí era la de Galaxia Guttenberg, traducida por Lydia Kúper, incluida en el primer tomo de sus obras completas (las de Dosto, claro, no las de Lydia). De bibliotasca porque cuesta dar con ella. La tiene en iberlibro a 55 eurazos, para no perder la costumbre de tocarnos los huevos. Qué pena ser proletario hijo de proletarios. Por cierto, también tengo la de Morillas (creo, ¿es la de Alianza, no?) pero sólo para casos de urgencia y préstamos varios.




    http://elpais.com/diario/2011/02/10/necrologicas/1297292402_850215.html

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. P.D. El enlace final trata de justificar la traducción de Kúper.

      Eliminar
  20. Valiosa entrevista, Carlos.

    ResponderEliminar
  21. Ok, gracias. Echaremos un vistazo al volúmen de Galaxia. Que cosas tan buenas sacan los jodios, pa quien pueda pagarlas...

    Sí, la de Morillas es de Alianza, sólo para casos de apretón, efectivamente.. Una pena lo de Alba, esa novelina apetece mucho. Incluso podría ser un antecedente de El inquilino quimérico, de Topor (a precio asequible), sobre el que luego Polanski hizo la gran peli demencial..

    Dr

    ResponderEliminar
  22. Veo que está leyendo Los exiliados románticos. A mí me pareció una delicia de libro. El retrato de Bakunin es inolvidable. Tengo la impresión de que ese ha sido uno de los muchos libros que pasó completamente desapercibido.

    ResponderEliminar
  23. Aunque no venga demasiado a cuento en este post.

    Afirma el tal Santamaria, en su artículo sobre la crítica "kitsch", no estar en contra de la pluralidad de opiniones y ¡a mi el tío me HA CENSURADO! (con dos cojones). Cuando la verdad no era para tanto, decía, yo, que mucha gente leíamos a Tongoy, a Mal-Herido, a la Maggie... porque escribían bien y no decían tonterías (a lo mejor Alberto percibió este comentario como si estuviese expresamente dirigido a él cuando, entonces, esa no era mi intención) y que los seguiríamos leyendo a los kitsch aunque nos facilitaran recetas de cocina, hicieran la crónica de una partida de bolo montañés en Cabezón de la Sal o nos hablaran del sistema de refrigeración de 4x4. ¿Ven cómo no era para tanto? vamos... que parece que al tal Alberto le va la marcha.

    La cuestión, Albertón (que rima con Catón) es precisamente la contraria a la que tu postulas y consiste en que estos señores que tu criticas y yo defiendo, se dedican con toda su mejor voluntad (y supongo que enormes sacrificios) a tratar de hacer crítica clásica sobre unos escritos publicados que son esencial y rotundamente kitsch. julian bluff

    ResponderEliminar
  24. "Excelente", "buenísima", "una gozada", "los mejores comentaristas de la blogosfera". Parecéis uno de esos suplementos culturales que tanto denostáis: La medicina de Mimosín.

    ResponderEliminar
  25. Venga, hombre, no sea bobo, deje la pelusilla en casa; a usted también le queremos.

    Julian Bluff, la censura es cosa fea, sin duda, pero ya se sabe: su blog, sus normas. Supongo que "no le gustan las críticas". Perdón, ha sido un chista fácil.
    Estoy algo vago, de lo contrario escribiría ya algo para centrar los comentarios. De todos modos no pasa nada porque se escriban aquí o allí, estamos acostumbrados y hasta podemos decir que nos gusta.


    Anónimo de las 10:35, sí, estoy leyendo "Los exiliados románticos" (pondría un cuadro más arriba de mi lectura actual, pero es un poco lío porque últimamente compagino varias). Fíjese si es poco leído que he cogido el libro de la biblioteca y lo estoy estrenando yo. ¡Y es de 2010! De momento no puedo hablar mucho. Sólo voy por la página 70 u 80. Es bastante interesante aunque me cuesta horrores no vomitar con la prosa de las cartas de amor cruzadas. Supongo que después de este me leeré el que tiene el mismo autor de Bakunin, pero no debería porque la razón de leer este es Herzen y no quería salirme mucho del guión.

    Un saludo,

    ResponderEliminar
  26. Parece ser que pocas personas más cursis que los revolucionarios, y no me refiero sólo a Herzen y compañía, sino también a los revolucionarios radicales de hoy en día. Hay una escena inolvidable en Acceso no autorizado de Belén Gopegui, en la que un asqueroso machista dispara contra una digna mujer, pero por fortuna un hombre bueno (porque los hay, claro que los hay) se interpone en el camino de la bala. Y muere, y es muy triste y muy conmovedor. Hasta a Herzen, aventuro, le hubiera parecido excesivo. No recordaba que hubiera un libro de Carr sobre Bakunin, pero ahora que me pone sobre aviso...

    ResponderEliminar
  27. Acceso Autorizado?
    Belén Gopegui?
    Será una escena de "realismo traumático".
    Dolor para la vista.
    Otra genialidad más de Timadori.

    ResponderEliminar