lunes, 15 de febrero de 2016

‘Las relaciones peligrosas’ de Choderlos de Laclos

Debía tener yo 17 o 18 años cuando leí por primera vez esta novela. Acababa de ser seducido por la adaptación cinematográfica de Milos Forman cuando la descubrí entre el catálogo de Círculo de lectores. Es más que probable que me hubiese dado de alta en aquello sólo para hacerme con ella. La devoré, literalmente. Si la película me gustó, el libro ni les cuento. Desde el momento cero fui pasto de las llamas y es hasta hoy, hasta ayer para ser exactos, que me han durado los efectos. He tenido desde siempre, desde mucho antes de tener sentido común, sentido que debe estar por llegar, esta novela como una absoluta obra maestra de las pasiones, carnales o no, y las peores intenciones.

Los protagonistas son dos hijos de puta como pocos: ella, la viuda de Merteuil; él, el vizconde de Valmont. Los dos dedican las horas muertas del día a maquinar y destrozar vidas ajenas. Al vizconde le gusta mucho seducir (tanto o más que follar, nada menos) y un buen día se propone la imposible tarea de seducir a una devota y entregada mujer casada, la presidenta de Tourvel, que es algo así como el Everest de los amores imposibles. La seducción, caso de tener éxito, le reportará prestigio internacional, que para el que no tiene mejor cosa que hacer en todo el día está muy bien. El mérito añadido está en engañar a la pobre de la mujer toda vez que el vizconde tiene fama en los salones de de putero y mentiroso.

A la viuda la mueven los actos de venganza mucho más que la satisfacción que le pueda proporcionar el sexo, algo que su condición de mujer le pone a diario en bandeja. Para reventar el matrimonio concertado de equis hombre, pide a su buen amigo Valmont que se beneficie a la prometida del susodicho, una quinceañera recién salida de un convento que anda medio enamoriscadilla de un imberbe que también verá peligrar lo suyo. La idea es “llegarla” al matrimonio en Modo Experto en kamasutra y otras contorsiones.

Y todo esto por whatsapp, esto es, a golpe de carta. La novela es la recopilación de la correspondencia de unos y otros yendo y viniendo y confesando y llorando y reclamando. Son casi quinientas páginas del amor en sus diversas formas, empezando por la ausencia del mismo y terminando por el exceso que lleva a la muerte mortal de necesidad. Hay doscientas páginas de elegantes formas de decir te amo y otras doscientas de yo a ti no total para acabar pecando. A mayor resistencia mayor el golpe, ya se sabe. 

Hoy veo todo esto insoportable, será la edad que me avinagra. El caso es que aquello que a los veinte desataba la locura y pese que, lo reconozco, me sigue pareciendo una historia deliciosa de puro pérfida, es una novela que no me cansaré nunca de recomendar, por activa, por pasiva y por refleja, porque creo sinceramente que es, dentro del género "romántico", lo más; el caso, decía, es que hoy (por ahora) se me ha hecho un poco pesada, porque una cosa es resistirse y otra la generosa obcecación de la Tourvel que roza lo imposible pero sobre todo porque, como he insinuado, fue una novela que ya en su momento marcó un antes y un después llegando el punto que, traducción al margen, recordaba frases enteras (momentos clave por lo que general, que, para no reventarles la lectura, voy a obviar), momentos, instantes, hechos… Todo, la verdad, en definitiva: cómo se llevan a cabo las seducciones, cuáles eran los motivos de cada personaje para hacer lo que hace o cómo termina cada uno de ellos… Y esto lo digo como un cumplido, pues no soy yo bueno para esto de la memoria a largo plazo. 

La contradicción en la que entro y que, dicho sea de paso, acepto con sumo placer es que en esta segunda lectura llevada a cabo veinticinco años después de la primera ha terminado no sé si poniendo en evidencia los defectos de la novela o los míos como lector al no haber sabido envejecer (uno de los dos) del todo bien. En cualquier caso el resultado es el mismo: maravillosa historia, sí, es verdad y geniales los personajes, pero es demasiado larga y en exceso repetitiva. Se puede decir ven cien veces y se puedes contestar no otras cien, pero no es necesario contárselas todas al lector y desde luego no es necesario hacerlo con tanto detalle. Nos hacemos a la idea. Le hubiese hecho un gran favor al mundo que el recopilador de esas cartas hubiese extraviado alguna o directamente metido la tijera en la mitad.


* * * *

Por lo demás, NOTAZA para la edición de Sexto Piso, no sólo ya por la calidad habitual de estos ilustrados sino por los dibujos de Alejandra Acosta, que ha sabido reflejar con gran acierto en cuatro trazos la brutalidad de esos villanos de antología y de una historia cargada de sexualidad. Les he dejado un par de imágenes robadas de la red para que se regalen la vista.

Respecto a la traducción de David M. Copé, nada que objetar: refrescante y muy necesaria actualización de un texto que, de que cualquier otro modo, podría invitar a la espantada de tanto moderno que anda suelto por ahí y al que no le vendría mal echar un poco la vista atrás.

16 comentarios:

  1. "La devoré, literalmente." Mucha hambre se pasaba en tu casa.

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  2. Yo utilizaba la versión cinematográfica para explicar a mis alumnos la novela francesa del siglo XVIII. Es pura ilustración, puro didactismo, puro filantropismo, muy dieciochesca, muy francesa, muy libertina, muy hija de la Revolución... ¡fabulosa en definitiva!
    Saludos

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  3. Los personaje, los personajes... De esta novelita lo impresionante son los personajes, cómo están dibujados a través de sus actos, la hipocresía de aquella sociedad. Bueno, de aquella y de todas. A mí me sigue pareciendo un imprescindible, pese a todo lo que dices. Y es verdad que la peli está muy bien y logra captar el ambiente, pero vale la pena leerla.

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  4. Yo la leí en su momento (después de la adaptación al cine) y la disfruté mucho. Hubiera jurado que la peli no era de Milos Forman (ése era el responsable de "Amadeus"), sino de Stephen Frears (el de "Ábrete de orejas" o "Mi hermosa lavandería") pero tengo por cierto que el cuarteto protagonista (Malkovich, Close, Pfeiffer, Thurman) estaba espléndido. Recuerdo el absurdo argumento por el que Malkovich no podía aspirar al Óscar por su fuerte acento neoyorquino, estando la película ambientada en Francia, pero ya por aquel entonces (en el pasado milenio) hablar era gratis.

    En todo caso la película me empujó al libro y me gustó mucho. No sé si es el cúlmen de la novel romántica, porque tengo mejor recuerdo de "Tess", de Thomas Hardy (que también leí tras la adaptación de Roman Polanski, con Natascha Kinski de protagonista).

    Un libro del que guardo tan buenos recuerdos que no me atrevería a estropearlos intentando volver a leer ni un sólo párrafo, por lo que agradezco que no hayas dejado citas.

    Como final, Tong, no te dejes llevar por esa corriente en la que el sentido común está sobrevalorado. Hazme caso: aléjate de la luz; son mucho más divertidas las tinieblas.

    Gracias.

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    1. Alberto:
      El Oscar le fue negado a Malkovich por su moderna forma de colocarse en un sofà con una pierna colgando del brazo del mismo.

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    2. Fíjate Gloria: la memoria es traicionera y ni siquiera recordaba que Malkovich no fue candidato (lo que validaría tu tesis -o cualquier otra porque supongo que la Academia presentaría argumentos de por qué se presentaban a los candidatos, pero no las razones para desestimar a otros, que serían meras especulaciones).

      En todo caso, resulta más sangrante comprobar que el premio de ese año, 1988, fue para Dustin Hoffman, por "Rain man", una olvidable actuación que traería nefastas consecuencias para los autistas.

      Gracias.

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  5. Alberto, la de Milos Forman se tituló Valmont: http://www.imdb.com/title/tt0098575

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    1. Mea culpa. Me refería a la de Fears. VALMONT creo que no llegué a verla. Luego lo arreglo, que ahora escribo desde el teléfono. Un millón

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    2. Ya sé por qué no tenía recuerdo de la versión de Forman: es que, lo confieso, no la vi.

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  6. Aquí otro fervoroso admirador de la peli de Frears, digamos que es de esos escasos-casos en que prefiero la maravillosa adaptación cinematográfica al libro original aunque conste que también me gustó bastante en su momento. Por cierto, en contra de los puristas personalmente prefiero el título de "Las amistades peligrosas" a "Las relaciones peligrosas", llámenme tiquismiquis... y es que como diría el Vizconde de Valmont: ¡No lo puedo evitar!

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    1. A mí también me gusta más 'amistades'. Implica una relación afectiva que en el caso de la novela es pura ironía.

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  7. "Liaisons" es de mal traduir al castellano però, desde luego, no se corresponde a "amistades" que es una palabra muy blanca.
    La leí hace años en su original y me entusiasmó. La pel·lícula es también una obra de arte.

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  8. "traducir" en lugar de "traduir", "pero" por "però" i "película" por "pel·lícula".
    El bilingüismo no perdona. Sorry.

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    1. Es normal. Hay gente incapaz de decir tres palabras seguidas sin introducir un anglicismo y no pasa nada ;)

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  9. Mala mala mala. Muy maniquea. Para pajilleros solitarios (ojo Tongo) y para viciosas de la flagelacion y de la misa diaria. En resumen: para masocas y reprimidas.

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