lunes, 22 de septiembre de 2014

“Galveston” de Nic Pizzolatto

Tal año como el año pasado Nic Pizzolato no era nadie. Entiéndanme, nadie especial. Desde luego no era más especial que cualquier otro guionista americano de tercera. De hecho, quitando haber escrito un par de episodios de The Killing, Pizzolatto era, hasta 2014 en IMDB, directamente invisible. Vamos, que no era.

Entonces, True Detective, HBO y tal. Se desata la locura y por alguna extraña razón la serie alcanza la categoría de mito en apenas ocho semanas que es casi la mitad de lo me llevó alcanzarla a mí. 

Y esta es la historia de cómo Pizzolatto pasó de mierdecilla a semidiós. 

En tal condición, lo inevitable: ¡Compro, compro! En el pack Pizzolatto (pronto verán los cajones, que llenitos estaban) venía Galveston, una novela, además, mira que afortunada casualidad, premiada con el Barnes & Noble al escritor novato, que entiendo que equivale a ser el talento Fnac de abril.

La más lista de clase: Salamandra, que parece que haya montado un sello (Salamandra Black) nada más que para lanzar esta novela. 

Entonces uno (no yo, que estoy por encima de todo esto) se compra Galveston pensando que el talento desperdiciado de True Detective (partiendo de la base de que hay verdadero talento en True Detective) tiene que venir de alguna parte y por qué no de aquí. Y uno lee Galveston con esa ilusión. 

Y claro, NO.

Y NO, por esto (siendo esto, el argumento):

Un brazo de hierro de los malotes (así, en abstracto) trata de ser asesinado. Él sospecha de su jefe. Más que sospecharlo, cree a pies juntillas que ha sido su jefe, que se ha cansado de él o que lo acusa injustamente de algo… qué sé yo, cosas de malos. El caso es que este terminator de pueblo, que para más inri acaba de descubrir que tiene los pulmones hechos mierda y que por tal razón se va a morir antes de lo previsto, sale corriendo por patas y echando pestes por su mala fortuna. Claro, entre el puteo y que todo le importa una mierda está la cosa para meterse con él. 

«Tenía mi pistola delante de las narices, encajada en la pretina del pantalón de aquel hombre. La saqué de un tirón, la levanté y, a través de la fuente de sangre, disparé al que se hallaba más cerca.
No tuve tiempo de apuntar, y además estaba medio cegado por el chorro arterial, pero le acerté en la garganta y el tipo dio una sacudida, disparó y cayó de espaldas.
Nunca en mi vida había disparado así».

Voy a entrar un poco más en detalle en el argumento. Así me ahorro la reseña. 

Por circunstancias que no vienen al caso (tampoco es plan de contarlo todo) acaba huyendo de no sabe bien qué hacía no sabe bien dónde con una criaja de 18 años en el coche. La niña, que está buena de morirte y es un poco puta, se las arregla para enchufarle al, recordemos, asesino frío y despiadado, a su hermanita pequeña, un ser dulce, encantador y temeroso de Dios y del cabrón de su padre o padrastro o tutor, ya no me acuerdo.

El caso que acaban los tres en la playa o en un hotel que está cerca de la playa. Ella lleva un bikini de infarto, él no puede mirar; rompen las olas con sus frágiles cuerpos de fracasados venidos a más. La niña ríe. Otra vez. Qué bien. Buscan trabajo. Lo pasan super, superbién. Él se afeita, se corta el pelo. Se hace un hombre.

Hasta aquí media novela. O casi. Y desde aquí (antes, incluso) un completo desastre. 

Porque resulta que, tal como estamos viendo, nuestro aguerrido héroe era en realidad un poco nenaza, con perdón, y no bien le van pasando estas cosas va brotando de su árido corazón la sensibilidad, el amor al prójimo y algo de mierda zen. Pronto llega ese terrible momento en el que descubrimos que esta no es la novela sobre el karma, la justicia, la venganza o, sin más, la violencia, que es un poco lo que veníamos buscando si veníamos de ver True Detective. No, esto va sobre amor y erecciones sin consumación con hija de por medio en un hotel de carretera con agradables vecinos y vistas al mar. También de la pesca del cangrejo, la reinserción laboral de jóvenes prostitutas y algo de indefensión infantil, que son tres temas que nunca pasan de moda.

«Cuando el agua salpicó a Rocky, la tela se le pegó a la piel como un pañuelo de papel húmedo y pude vislumbrar sus pezones y la hendidura del culo. Me saludó con la mano y permaneció allí con su hermana mientras las olas rompían contra ellas, cubriéndolas de destellos, y la niña no paraba de reír entre chillidos, y tras ellas las aguas azules y purpúreas se extendían de tal modo, entre pinceladas de espuma, que resultaba fácil imaginar un tiempo en que todo el planeta era tan sólo océano y cielo».

Y, por descontado, el efecto transformador del amor en los duros de corazón, que también.

«Podría huir, borrarme de aquí.
Pero el consuelo de pasear a Sage y recoger los cangrejos de mis trampas es un pequeño placer que no quiero perderme esta mañana».


Galveston (novela más mortecina que negra) se parece a True Detective lo que un cerdo a un calamar. Avisados quedan. Ya hace falta tener sentido del humor para no lamentar la inversión o el tiempo o lo que sea que se haya perdido. 

Si la han leído y les ha gustado, háganselo mirar. Dos veces.


39 comentarios:

  1. Me sorprende que hayas caído, tú, de entre todos los mortales en una burda trampa comercial. al menos queda el cierto consuelo de verificar que nunca dejamos del todo de ser ingenuos. A mí me encantó True Detective pero si hablamos de literatura relacionada, prefiero releerme por quinta vez El rey de amarillo (¡Ay, son relatos!).

    Un saludo y un lo siento,
    Sonia

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    1. Más que caerse ha sido tirarse.

      Y sí, ay, pero les tengo echado el ojo desde hace tiempo. Caerán.

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  2. ¿Yo? Lo siento, pero para leer cosas del estilo de True Detective, prefiero los Crímenes de la Calle Morgue por enésima vez. Con el paso del tiempo, quizás le dé una oportunidad.

    Un abrazo y, al igual que Sonia, me disculpo.

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  3. Uff, si toda la novela es como esos fragmentos que pones no me atrevería a leerla ni cogiéndola con pinzas de cangrejo. Llamándose Rocky el prota…
    La semana pasada descubrí una auténtica joya de la novela negra perdida en el tiempo: “El complot mongol” – Rafael Bernal, la ha publicado Libros del Asteroide para quién pueda interesar…

    Y ya se le saluda de paso.-

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    1. La tenía en pendientes. Así que me animaré a leerla. Gracias por la recomendación.

      P.D: Carlos, aunque no viniese de los sospechosos habituales, si forma parte de un "pack"... Ánimo y suerte con el siguiente libro. Un saludo.

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    2. Estoy teniendo un mes afortunado en exceso. Déjenme pecar un poco.

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  4. True Detective es una serie -de momento- estupenda; ahora bien, hay una gran diferencia entre ser un buen guionista, que evidentemente lo es, y un buen novelista. Vamos, que el talento que se requiere para escribir Los Soprano o The Wire es distinto -ni mejor ni peor, distinto- que el necesario para Guerra y Paz o La búsqueda del tiempo perdido

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    1. Se trata de talento, sí, y de reconocer en uno mismo, el medio artístico más interiorizado a través del cual mejor podemos expresar nuestro punto de vista, nuestra visión de la vida. Se trata, en definitiva, de entender que cine o tv y literatura funcionan con códigos diferentes, lenguajes diferentes y herramientas diferentes.

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    2. El otro día me pasaron un link que viene muy a cuento de esto:
      http://cultura.elpais.com/cultura/2014/09/10/babelia/1410360228_761378.html

      Ahora la televisión también es literatura, parece. Entiendo que el trailer es el equivalente al microrrelato. La poesía deben ser las pelis de Bergman.

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    3. Yo creo que la Tv o el cine no serén nunca literatura o la inversa. Otra cosa es que se utilice la papalabra "literatura" o "poesía" como recurso para decirnos que se nos explica con imagenes, con recursos y códigos propios de otro arte, historias narradas; en el caso de la poesía, se nos ofrece igualmente en imágenes, un punto de visto lírico , o sean íntimo y personal de la realidad. Las pelis de Oliveira, o de Erice, por ejemplo, serían susceptible de ser llamadas poemas pero no lo son.

      Es como decir que los culebrones de hoy son las novelas por fascículos del xiglo XIX, y claro, no es lo mismo "Amar en tiempos re vueltos" (que por cierto no me pierdo), que "Crimen y Castigo" o "Fortunata y Jacinta". Creo que en lugar de ofrecer una equivalencia absoluta deberían colocar el término "como" para ser más exactos y no confundir al personal. (quizá es lo que pretenden)

      La prueba de que es inútil realizar uná trasferencia de poderes de uno a otro medio es la adaptación de algunas novelas al cine. El caso paradigmático sería "Ultimas tardes con Teresa" de Juan Marsé y si me apuras, aludiendo a otra expresión artística, la adaptación comics a la gran pantalla. La serie de los X Men o Sin City (en éste caso muy digna versión) serían un buen ejemplo.

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    4. Es que yo creo que no todo debe ser "literatura". No solo la literatura es "arte". No entiendo la manía de querer equiparar el cine, la televisión o el cómic a la literatura. Son medios diferentes, que utilizan lenguajes y códigos diferentes, pero que pueden ser igual de dignos cuando están hechos con calidad. Las adaptaciones son muy válidas, sobre todo como elemento de divulgación, pero creo que no pretenden competir ni comerse terreno unos a otros. Esa afirmación tan vacía de que "si Shakespeare, o Flaubert, o quien sea estuviera vivo habría escrito el guión de..." a mí me parece una tontería como una casa. Seguramente si Shakespeare, o Flaubert o quien sea estuvieran vivos habrían alternado la literatura con la televisión y el cine y puede que hasta el cómic. Y lo habrían hecho todo igual de bien, o no.

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    5. Yo creo que toda esta chorrada de hablar de Literatura cuando se habla de cine o series de televisión tiene más que ver con el deseo o la necesidad de atribuir al producto televisivo X la calidad que, por costumbre, se le supone a la literatura. De ahí el "Shakespeare hubiese trabajado para HBO" que tantos parecen empeñados en demostrar a golpe de repetición.

      Este mes leí Anna Karenina. Maravilloso. Después me puse la película, la última, la rodada en el teatro (ese detalle me encantó). No pude con ella. ¿Dónde estaba... TODO? No, lo siento pero no. Si Tolstoi hubiese escrito para la televisión nunca sería el Tolstoi que conocemos. 

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    6. Seguramente habría escrito cosas diferentes para la televisión, en el caso que lo hubiera hecho. Hay escritores muy buenos que compaginan a la perfección varios medios.

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    7. Esa postura, además, me parece de lo más anticuado y retrógrado. En realidad parece como si nunca hubieran disfrutado con una buena seria, un buen cómic o una buena película sin tener en cuenta lo que supone desenvolverse bien en esos medios y reconocerle el mérito a quien sabe hacerlo. Yo es que hay cosas que no entiendo.

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  5. Gracias por el aviso. A mi la serie me gusto, sobre todo por sus interpretaciones mas que por su guión que me pareció alargado y un refrito de otros. Me hace gracia la euforia de la moda. Acaba de salir en Errata naturae, que edita estupendos libros, uno titulado "True detective" donde el tal Pizzolato habla de sus influencias, intereses, filosofía y se disecciona la serie... Para mi sorpresa una de sus grandes influencias es Bolaño, será por Los Detectives Salvajes, digo yo... Hasta las editoriales "marginales" tienen que engancharse al tirón de las series para intentar vender algo en este paupérrimo mercado editorial.

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    1. Será más bien por 2666 o Nocturno de Chile

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    2. He visto que el libro de Errata lo están poniendo por las nubes. ME empieza a picar la curiosidad.

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    3. Lo he leído, es un libro para fans de la serie (como yo), una entrevista de Pizzolato, un cuento de Lovercraft, uno de Dashiel Hammet, otro de Bolaño y un ensayito de Thomas Ligotti sobre el terror sobrenatural de los que se supone que hay referencias en la serie. Pero si no te gustó la serie, puedes ahorrártelo, tampoco te va a aportar nada

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    4. No, si a mí la serie me gustó. No como para hacerle un seguimiento a ese nivel pero sí.

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    5. Por cierto lo recomienda mucho Ferré en el blog que te gusta; La vuelta al mundo. Si él lo recomienda tanto, no me fío ni un pelo... Todo lo que a él le gusta tanto a mi me suele defraudar... véase el libro de Kundera, escritor al que aprecio mucho, pero que casi estampo contra la pared al acabar de leer su broma tontorrona y vacua: "La fiesta de la inteligencia"... Lo mismo se puede decir de la "Conjura de los necios" y un largo etc. y lo que es peor... no puedo con los libros que él escribe, que me parecen tochos pedantes, redundantes y pesados hasta el aburrimiento... Incompatibilidad de caracteres.

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    6. He dejado de leer el blog de Ferré. De un tiempo a esta parte me viene pasando un poco lo mismo que a ti y lo de Kundera ya fue el acabose. No pude con ese libro. Ni veinte páginas. Qué horror. Y pensar que casi me lo compro... Con el último de Ferré tampoco, por cierto. Me gusta como escribe, pero entre que me aburre y el tema me interesa cero... 

      Definitivamente voy a pasar de este de Errata.

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    7. Kundera no me gusta y ahora que me dió por pensarlo le encuentro el mismo defecto que al de "Las partículas elementales": las historias que cuenta carecen de vida propia, son historias al servicio de una o varias tesis.
      "La conjura de los necios" es otra cosa, Agapito, si no te gustó no se lo digas a nadie, guarda ese pecado en secreto y procura corregir las gafas con las que lo leíste

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    8. Kundera es uno de los grandes novelistas del siglo XX, La insoportable levedad del ser, La broma o La inmortalidad están ahí. Lo que pasa es que el hombre tiene ochenta y muchos y el buen señor ya no tiene la cabeza como antes. Tampoco pasa nada. Hasta los genios tienen derecho a publicar un par de truños cuando chochean.

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    9. Que sí, que sí, nada que objetar. He disfrutado lo indecible con Kundera y a estas alturas ya no esperaba su reaparición. Este señor está más que disculpado.

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    10. JUAN FRANCISCO FERRÉ ‏@jfferre62 hace 5 minutos:

      "Me preguntan: ¿Cuál es el valor que suprimiría de la literatura? Respondo: La solemnidad. Y cuál implantaría en su lugar: El humor."

      Otro que se aplica lo que predica...

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  6. Y a mí que True Detective no me pareció nada del otro mundo... Pero bueno, se han puesto todos de acuerdo en que Nic Pizzolatto es el nuevo sabor de helado de esta semana, como dicen en Hollywood, así que veremos cuentos, novelas, series de televisión y hasta teatrillos de títeres basados en obras de este tío hasta que venga otro a sustituirlo la semana que viene.

    (Galveston lo llega a escribir Agustín Fernández Mallo y se lleva el Premio RBA de Novela Negra este año. Y Rajoy lo hace conde. Mínimo).

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    1. A mí tampoco me pareció nada del otro mundo. Me gustó la química entre los actores, pero había cosillas que estaban ya muy vistas.

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    1. Define Humor.

      No, que va, es broma. Te ríes, si eso es a lo que te refieres, pero de la novela, no con ella.

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  8. Mañana pido cita al médico, porque a mí no sólo me ha gustado, me ha encantado... :-(

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    1. Encantado, nada menos. Será usted de buen corazón, probablemente. Es a los primeros que ataca esta enfermedad. 

      Disculpe la broma y gracias por pasar.

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    2. Modera usted su blog como si fuese Fernando Sánchez Dragó.
      Disculpe la broma y siga usted opinando con sus respuestas.

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  9. Muy bien, muy bien... pero estoy viendo que después te pondrás con Marías y has abandonado las investigaciones que nos gustaban aquí. ¿No vas a decir nada de los dramitos? ¿Nadie se ha dado cuenta de que Sergi Bellver, Juan Carlos Márquez, Miguel Á. Zapata, Matías Candeira, Manuel Astur y todo ese grupete está intentando asaltar la revista Quimera? Investiga eso, hombre

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    1. ¿Investigar qué? NO hay nada que investigar. Es público y notorio. 

      Para dejarle a usted tranquilo tengo para este mes (tengo que organizarme de una puta vez) un post dedicado a la revista Quimera. Y ya ahí hablamos de lo que quiera, que todo vale.

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  10. Hola. La novela la escribió hace 6 o7 años, por lo que compararla con su trabajo actual no es justo. Algo habrá aprendido estos años.

    Saludos, un placer leerte. Jose

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  11. Una crítica que echa pestes de una obra tirando de ironía, qué novedad.

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  12. Joder, en esta reseña-crítica-chiste hay más ego rancio que en una mesa redonda de filósofos hablando de Hegel. Pero cada uno vierte su bilis como cree oportuno, que para eso es tu blog. Pero esa ironía y reducción al absurdo que empleas te deja bastante en evidencia.
    PD: Me lo he mirado dos y hasta tres veces, y me sigue pareciendo una muy buena novela noir, dejando a un lado el "efecto Pizzolatto".

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