viernes, 11 de noviembre de 2011

“astillas” de Celso Castro (y de regalo “el afinador de habitaciones”)


La idea era la siguiente: en compensación por no haber sido justo con el que fue uno de los descubrimientos del mes pasado -“el afinador de habitaciones”- esta entrada, que trataría fundamentalmente de “astillas” (todo esto pensado antes de) recogería también, al final, brevemente, muy brevemente, algunos apuntes sobre “el afinador de habitaciones” porque una cosa es reseñar libros y otra hacer festivales temáticos. El caso es que según voy leyendo “astillas” - que pensaba yo en mi bendita ignorancia que lo de la trilogía no era nada más que un reclamo publicitario por aquello de ir con los tiempos- me doy cuenta de que tal cosa (siendo tal cosa reseñar el afinador cual bonus track) va a ser del todo imposible porque en realidad más que una trilogía es una novela guillotinada y que ya bastante hago no esperando a que la publiquen entera, que es lo que me pide el cuerpo. Eso y robarla. 

Me noto en los bajos fondos de la intelectualidad que hoy estoy especialmente espeso. Hagan un esfuerzo. De verdad que siento en el alma escribir así de raro pero les juro por mi gato que no me sale de otra manera. Yo no sé qué me pasa hoy, si son las drogas o qué.

De qué va(n). Bueno, se lo cuento pero estén receptivos, hagan el favor, porque quizá el argumento les suene raro, siendo raro una razón más que suficiente para descartar su lectura si no tienen ustedes una mente abierta como la mía. Al grano. "el afinador de habitaciones" va de un chaval de veintitrés años que vive con su abuela y trabaja en una biblioteca para su tío como una forma de pagarle el favor que este (el tío) nunca le hizo a sus padres. El chaval -que así de entrada es un poco capullo y bien, lo que se dice bien, no nos va a caer en ningún momento- no va por la vida sino que, digamos, se deja ir: un sujeto pasivo pasivo. El físico ayuda pues hay claros indicios de que está buenísimo o atributo similar aunque esto es en realidad más bien una suposición basada en la pasión que despierta entre el público femenino. No sé, ellas caen rendidas a sus pies y sólo puede ser por sus encantos o de lo contrario habría que empezar a hablar de la misoginia de Celso Castro.  No tengo la novela a mano y no me quiero fiar de la memoria de ahí que lo resuma tan malamente. También hay un muerto, gente peculiar, piratas modernos, paseos por la playa…. no sé, esas cosas tan de costa coruñesa, que es, no voy a negarlo, otro de sus encantos. Joder, casi me olvido: también hay un fantasma. El de su madre, para ser exactos –esto es lo mejor, no sé porque lo dejo para el final- que le habla a su abuela y deambula por la casa que ambos comparten queriendo –suponemos- comunicarse con su amado hijo que no está a lo que hay que estar porque –ya lo he dicho- es de poca iniciativa. Bueno, en fin, que además de muertos, sexo, alcohol y mujeres fatales también hay un poltergeist. Qué bien, eh? 

La segunda parte, publicada este año de nuestro señor con el nombre de “astillas”, retoma la acción (es un decir) dónde terminaba el anterior. Ahora su abuela está muerta. Sí, ya, a mí también me jode porque la verdad es que lo de la vieja era buenísimo, pero qué quieren, la naturaleza. El caso es que se muere y… bueno, quizá contar más sea excesivo; a ver si podemos ajustarlo al mínimo: en este hay también mucho amor, mucho sexo, drogas, niñas de quince y muchos fantasmas, alguno incluso republicano. Para que se hagan una idea es más o menos como el anterior pero con más presupuesto. 

Antes de seguir dejen que les hable de la poesía de la novela, que también tiene un poco. Resulta que Celso es poeta. A mí esto me jode más que la muerte de la abuela -ver un poco más arriba- porque ya saben que yo no soporto la poesía y por extensión los poetas y tener que tragar con ello es una cosa que me da, de verdad, dolor de corazón. Pero sea. El caso es que Castro es poeta y claro, su protagonista también. Qué original. Pero bueno, bien, siendo relatos del yo se lo vamos a pasar. Por eso y porque NO ABUSA. Esto es tan importante que lo pongo en mayúsculas, a ver si CUNDE EL EJEMPLO. Esto otro también. Que sí, que de vez en cuando un poemita y tal, nada serio, un poco haiku, pero integrado en la narración. Qué asco me doy diciendo esto, de verdad. No se imaginan el mal trago que estoy pasando con este párrafo. Total para nada, porque menos argumentos estoy dando de todo (la paliza, fundamentalmente).

Y bueno, no sé, me voy quedando sin fuelle. Mejor me callo. Sólo una cosita más y ya me voy : léanlo. A Celso digo, y por orden: el afinador primero y las astillas después). Si luego me quieren partir la cara, perfecto, cojan número y lo arreglamos algún día, pero una oportunidad deberían dársela porque de verdad (de la buena) que vale la pena (dentro de lo que son las lecturas amenas e interesantes -nada de obra maestra): una voz diferente en el panorama y no tiene quince años, oh god. Fíjense si me gustó que estoy pensando en hacerme una pajilla con el recuerdo de su lectura. Así de tanto. O más.



21 comentarios:

  1. Jejejé. Cómo mola excederse. ¿Eh, Tongui?
    En cuanto me acabe a Franzen y a Lethem igual me pongo con este. O no.

    Nehmo, estoy sin portátil. Con la tabletilla no hay huevos de dibujar la parida que hace ya días que tengo en mente. Ya te avisaré. Y no es tan parida. Es naturaleza humana en toda su crudeza.

    Saludos

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  2. Quizás no te has dado cuenta, pero las novelas de Celso Castro te envuelven de tal forma que se nota en tu reseña, en la forma cómo la escribes, en las frases y en su construcción, la influencia de las novelas.
    Eso es Estilo. El de Castro, quiero decir
    :-)

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  3. FB



    Voy a leer a Castro, una vez termine con Flann O'Brien y su Gente corriente de Irlanda. A Portnoy le interesa mucho Celso Castro.

    Supongo que las criticas de las reseñas son apreciadas, voy a hacer una de la de hoy , me has recordado a Ivan de la peña, siempre intentando hacer el pase genial, en casi cada frase,sales más tu que el libro comentado, el estilo Iniesta me parece mejor y al final es más reconocible y todo.

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  4. Vale, Quique. Quedo a la espera.

    Y claro que no es tan parida, a mí me parece que haces muy buen humor gráfico. Te lo digo con sinceridad. Vuelvo a recomendar que la gente se pase por tu blog.

    Carlos; me llegó el correo. Te respondo luego, que hay algo que tengo que preguntarte.

    Un saludo.

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  5. Las críticas de las reseñas siempre son aprecidas, FB, y en la medida de lo posible tomadas en cuenta. Lo que pasa es que como odiante militante del fútbol en todas sus formas me cuesta pillar lo que quieres decir con eso de Iniesta, sea quien sea ese buen señor (y es que me suena el nombre, pero nada más). Esto lo digo porque no sé si debo tomarme eso de Iván de la peña como un cumplido. Supongo que no. O sí, no sé.

    A Avilés no le falta razón (hola, Javier; estuve a nada de dedicarte la reseña). Empecé a escribirla a pocas páginas de terminar el libro y la terminé estoy casi seguro que el mismo día. La prosa de Castro te envuelve, no había caído en ello pero es cierto. Es muy personal, muy potente. Es probablemente lo mejor que tiene y al mismo tiempo la razón por la que me cuesta creer que -por mucho fantasma y mucho amor que tenga- llegue a verla en el cine porque todo eso tiene como valor añadido la forma en que está contado. No lo veo en imágenes, sinceramente, y si llegan a hacerla me dará igual porque hay cosas que no se pueden adaptar.


    Saludos,

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  6. Habrá que leerla entonces, aunque le hecho de que vaya para peli no le resta valor literario, que seguro que lo tiene.
    Me he puesto a trastear por la red y sus otras publicadas pintan también muy bien

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  7. No, no he querido decir eso. Tiene más que ver con lo que dije en la reseña acerca de lo poco atractivo que a primera vista puede parecer el argumento y con el estilo del escritor.

    No he investigado sus otras obras porque voy a leerlas sean como sean (poesía aparte, claro). Lo que sí he hecho ha sido localizarlas. Quizá el mes que viene, ya veremos.

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  8. FB

    Iván de la Peña fue un jugador de fútbol que tenia un pase en profundidad muy bueno, una genialidad , medio gol y eso fue su peor enemigo, cada pelota intentaba el pase, convirtió un recurso en su forma de jugar , Iniesta es un jugador que decide la opción adecuándose al juego en cada momento en no pocas ocasiones son pases sencillos, incluso grises, de pocos metros pero de gran importancia para el equipo.

    Intentar llamar la atención del lector cada dos frases es gratuito. En mi opinión el texto se resiente, es decir la frase mata al conjunto.

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  9. Gracias Nehmo. Te dedicaré también la próxima parida, que podría ser perfectamente la más larga de todas con diferencia. A ver si consigo arreglar el puto disco duro. Por cierto, te ha perdonado ya conchi? Estoy que no duermo.

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  10. Inmaculada Concepción19 de noviembre de 2011, 3:56

    Que sí joder, que claro que le he perdonado, de hecho no había nada que perdonar...

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  11. Inmaculada Concepción21 de noviembre de 2011, 0:32

    Dr. J, adivina quién está leyendo el volumen 1 de los Thibault... Impresionante saga... :)

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  12. Esa me la sé: yo.

    Quizá fuese buena idea abrir un espacio para hablar de ella. Me pongo manos a la obra.

    Saludos,

    P.D.: Daniel: vivo sin vivir en mí desde el 18 de noviembre de 2011 a las 10:14. Haga usted el favor.

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  13. Daniel, Carlos. ¿Habéis follado? Responded. Ese pd me da bastante mal rollo. Sacadme de dudas, pero ya.

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  14. Inmaculada Concepción21 de noviembre de 2011, 14:27

    JA JA JA JA JA JA, de verdad, Quique, quisiera diseccionarte para ver qué hay ahí!!!!

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  15. Inmaculada Concepción21 de noviembre de 2011, 16:25

    Eh, me parece genial tu iniciativa sobre los Thibault, Tongoy, aunque seguro que tú lees más rápido que yo. Saludos.

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  16. Para nada. Tengo demasiados proyectos en marcha (mucha cosa rusa) y si me leí "El Cuaderno Gris" (que acabé precisamente anoche) fue simplemente para tomar contacto con la obra antes de escribir el post de marras.

    Quique, hay cosas que no se pueden contar y por lo que deduzco por el silencio de Daniel tampoco saber. La idea de diseccionarte me parece buena. Yo me leería tu autopsia y luego hablaríamos aquí sobre ella. Serías inmortal. Piénsatelo.

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  17. ¿Puedo deducir que no habéis follado? Un saludo.

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  18. Pues claro que no, Quique. Yo estoy esperando que se me tercie el maestre sagrado de la analidad. ¿Te suena el título?

    Un beso.

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  19. Después de terminar el afinador de habitaciones solo puedo decir GRACIAS y rezo porque Astillas esté en mis bibliotecas.

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    1. Yo llevo rezando un año y tres meses por la tercera cosa del YO, pero no hay modo.

      No se merecen. Me alegra que te haya gustado.

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