jueves, 31 de diciembre de 2015

Resumen de lecturas DICIEMBRE 2015

Mes de muy pocas lecturas para lo que venía siendo habitual. La razón, como siempre, las vacaciones. En esta ocasión me las he tomado también como lector, lo que incluye el blog. Han sido diez días de no leer apenas nada que me han sentado divinamente, no sólo para la vista sino también a la hora de encarar nuevas lecturas. 

Pero al grano. Las lecturas fueron estas:


Antiguía del cine de Iván Reguera
 
Pese a tenerlo agregado en Facebook desde hace algún tiempo, realmente descubro a Iván Reguera por una columna bastante simpática que tiene en Cuartopoder en la que habla sobre una vieja y personal afición que fantaseo a menudo con recuperar: el cine. No parece tener pelos en la lengua, Iván, y sí cierta querencia al humor. Era inevitable que despertase mis simpatías. Y es por ello que me compré el libro en cuanto supe de su existencia. La cosa va un poco de desmitificar las grandes películas. De las que no he visto (las menos) no puedo hablar, pero de las que sí tengo que reconocer que en muchos casos tiene más razón que un santo aunque en ocasiones parece que fuerza un poco la situación o que las razones aportadas no son argumento suficiente para defenestrar la obra equis. También es verdad, y esto es un factor que Iván no tiene (acertadamente) en cuenta, que al cine, sobre todo al clásico, lo acompaña un componente nostálgico que muchas veces nos obliga a perdonarle cosas como la agresividad de El hombre tranquilo o el exceso publicitario e ideológico de Regreso al futuro (advierto que no soy fan de ninguna de estas películas). En general, bien, un entretenimiento saludable y una buena forma de abrir debates varios frente al gintonic del sábado noche.



Yoro de Marina Perezagua

Tal como comenté en la no-reseña, lo dejé por la mitad. No voy a decir más de lo que ya he dicho. Aburrimiento mortal y una historia que se estira más allá de lo razonable.



Una soledad demasiado ruidosa de Bohumil Hrabal

Recién comentada (ver post anterior). Ligera decepción. Es una novela no tanto sobre el amor a los libros como sobre el amor a la libertad a través de los libros o tomando a estos como referencia. Entremezcla historias de amor que no interesan y abusa de verborrea que no procede. En cualquier caso es una buena lectura, recomendable para aquellos que aman los libros y las prensas hidráulicas.



El mar de las Sirtes de Julien Gracq

Se avecina reseña. Escrita está, al menos. La historia es fenomenal, las cosas como son, y la sensación de lento discurrir o de andar por las nubes o de caminar en sueños, ese subir acantilados con mujeres en brazos o salir de salas de mapas para entrar en salones de baile, le da un punto de irrealidad que va muy bien con ese exceso de prosa de Gracq, que es, de todo, lo que menos me gusta por más que sí sepa o quiera o pueda apreciarla en lo que vale. Pero es que hay un exceso tal de… de todo, que demasiadas veces invita a la espantada. Ya hablaremos.



El palacio de los sueños de Ismail Kadaré

Interesante novela de que tendremos que tratar en breve. O deberíamos. El protagonista entra a trabajar como funcionario en el palacio de los sueños, un organismo que se ocupa de analizar los sueños de la gente en busca de señales que alerten sobre posibles rebeliones, toda vez que el pueblo vive sometido. Lo mejor, sin duda, la idea; lo peor, que es demasiado breve. La última parte es cualquier cosa menos creíble y no me refiero a los hechos (de por sí absurdos) sino al desarrollo de los personajes. Resulta complicado habar de esto sin desvelar el final. Veremos cómo lo hacemos. Si finalmente lo hacemos, claro.



El extremo centro de Tariq Ali

No soy lector de ensayos pero estas malditas elecciones me han vuelto loco de la cabeza y me han llevado a leer varias cosilla. Entera solo esta.

La idea central de El extremo centro es que en política, al menos en la inglesa y la española (y, en cierto modo, la griega), que son a las que va realmente dedicado el libro, ya no hay extremos. Se acabó (hace tiempo, ya, eh) eso de ser de izquierdas o de derechas. Nada nuevo bajo el sol, por otro lado: que levante la mano quien no se haya partido de risa cuando ha visto al periodismo de este país relacionar al psoe con una ideología de izquierdas. Pues eso, que al final todo es la misma mierda. Para Tariq Ali la revolución de los partidos políticos tipo Podemos o Syriza es imprescindible y debería ser inevitable. 

Una parte importante del libro está dedicado a Estados Unidos, a quien tacha de despreciable imperialista (cultural, militar y económico) por manejar más hilos de los que le corresponde. Y que si hay que salir de la Unión Europea, pues se sale.

En ese plan.



La ley del menor de Ian McEwan

Decepción pese a que no esperaba nada. De hecho hasta dos minutos antes de tropezarme con él no tenía pensado leerlo. El caso es que no me gustó demasiado. Le agradezco el esfuerzo al señor McEwan pero su libro no me ha interesado especialmente. Ni el tema, ni el desarrollo, ni los personajes. Creo que podría haber dado más de sí pero al tirar por lo breve lo ha tirado todo por la borda. La reseña está a punto de salir, cuestión de días. Allí lo hablamos con calma.





1 comentario:

  1. Al final te veo leyendo poesía...

    Igual este es el año del milagroso encuentro ;)

    En cualquier caso: Feliz 2016

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