lunes, 9 de noviembre de 2015

Resumen de lecturas OCTUBRE 2015

Con cierto retraso sobre la fecha prevista (estas cosas deberían salir el último día de cada mes pero el tiempo es el que es y no se puede estirar más) aquí les dejo un resumen de lo que fue, en lo que a lecturas se refiere, el mes de octubre. 


Brevísimo apunte sobre ‘La ley de la ferocidad’ de Pablo Ramos

Extracto de la “reseña” publicada la semana pasada: «Un hombre muere y su hijo le organiza un velatorio de dos días dos. Dos días con sus noches y sus sobremesas de morirte de asco. La novela es lo que el hijo hace durante ese período de tiempo, ese duelo, a saber: follar, beber… emborracharse hasta la inconsciencia, en ocasiones pasarse por allí, un ratito, a follar, también y a beber. A provocar, a molestar, a jugar al lobo feroz. Y es que la sombra de un padre pesa mucho. Especialmente cuando tu vida es una construcción diseñada para demostrar que eres mucho mejor que él. Y entonces, cuando ya los has superado, cuando ya no te puede escupir encima, cuando ya vas a tener tú la última palabra, va y se muere, el cabrón. Y ahí te quedas, sabiendo que no es tuya, sino suya, toda la plata que has ganado; que no son tuyos, sino suyos, todos los logros conseguidos. Que de no ser por él, por lo que tiene de marca a batir, nunca hubieras sido nada, si acaso otro puto padre de mierda».



‘Modelos animales’ de Aixa de la Cruz

Ya hemos hablado de este libro. Para los que sean más de resúmenes les diré que se trata de una colección de relatos. Otra colección de relatos. Nada especial, me temo. Correctos, fríos, a ratos interesantes a ratos no. «Modelos animales es otra colección de relatos, escrita con la habitual corrección de esta ya vieja legión de escritores que invaden el país (recientemente se han contabilizado más de cuarenta imprescindibles sin vello en la entrepierna) pero que, como los de la mayoría, carece de personalidad propia. Son relatos que solo tienen en común que los personajes que los pueblan no son felices: nunca están enamorados, nunca sonríen a la cámara. El que no se desangra está torturado, el que no envejecido, el que no colocado, el que no jodido y para una que tiene un hijo, momento feliz donde los haya, va y le sale vampiro. Hay una tristeza que no se sabe de dónde viene y que lo impregna todo y que caracteriza este libro que pueden leer con la tranquilidad de saber que pese a tanta desolación no sentirán ustedes absolutamente NADA». 



‘Deudas vencidas’ de Recaredo Veredas

Periódicamente me pongo al día en algún catálogo. Este mes le tocó a Salto de página. Primero fue Aixa de la Cruz, después fue Recaredo Veredas. Y ya. La idea era seguir un par de ellos más pero algunos libros te acaban con la paciencia. Deudas Vencidas es uno de esos. Hay una reseña a medio escribir en algún pendrive. Será cuestión de recuperarla, terminarla y publicarla. No se me ocurre mejor desahogo para el malestar de haber leído algo que nunca debió ser leído o, directamente, escrito. #literaturainútil



‘Trabajo sucio’ de Larry Brown

Ya ha sido comentado. Odio repetirme pero aquí va un extracto de la reseña que pueden leer ustedes si bucen en las entradas del mes de octubre: «Toda la novela uno preguntándose si lo hará o no lo hará (matarlo, digo) y si lo hace por qué lo hace y si no lo hace cómo puede ser tan hijo de puta. No se plantea realmente una cuestión ética, que es lo primero que espera uno encontrarse, porque no se trata de convencer a nadie a golpe de argumentos desde el momento en que no hay nada que argumentar ni nadie a quien convencer: vivir así no sólo no es vivir, sino que es peor que morir y si no se hace lo que se tiene que hacer es, o bien porque no se tiene corazón o bien porque se tiene demasiado.»



‘Señorita Google’ de Juan Vilá

No sé qué decir. Ya la reseña es una página en blanco sólo con el título, arriba, encabezando la nada más absoluta. Esto no será diferente. No mucho, al menos. Va de uno que se le liga a una, se van a la cama y lo pasan estupendamente. Entre coito y coito el macho se entera de que la hembra es una mona más lista que el ajo, una ejecutiva agresiva con gran futuro y pensando pensando y viendo que lo suyo es más de hacer el vago decide buscar la manera de hacerse con su amor incondicional. Después pasan cosas, como en la vida pero no son importantes y desde luego no valen el esfuerzo de más líneas. 



‘El sentido de un final’ de Julian Barnes

Novela sobre los recuerdos, sobre la amistad, la admiración…. La cosa empieza inmejorablemente bien con recuerdos de adolescencia de unos jóvenes que quieren comerse el mundo a dentelladas. La segunda parte todo se estropea y la que podía ser una gran novela termina siendo una novela corriente con querencia al olvido escrita desde la ancianidad más soporífera, con esa falta de pasión y esa apatía y esa mecánica tan propia de quienes escriben para cubrir una cuota anual. Pequeña decepción, ligero entretenimiento. Ideal para sobremesas de un domingo de resaca o para amantes de las memorias de viejos con mala conciencia. 



‘Mientras agonizo’ de William Faulkner

Mientras agonizo es fantástica. Y punto. Dos post atrás: «En Mientras agonizo, y sin ánimo de hacer la menor crítica, se concentra todo lo mejor que uno espera encontrar en una novela. Una historia, unos personajes, una estructura… Porque no se olvida, y esto es así, lo que en ella tiene lugar. Porque no se puede olvidar. Hay cosas que quedarán para siempre en la retina y cuando digo esto pienso en esa madre viendo a su hijo montar el ataúd en el que pronto viajará; esa lluvia torrencial; ese carromato con la carga inestable y a reventar de hijos y padres; ese madre que es un pez; ese río; esa testarudez. Esa épica de pobre, inolvidable. Y ese final. Ese final. Ese padre y ese final. Ese padre. Esa sonrisa de padre».



‘Warlock’ de Oakley Hall

Me quedan dos minutos para terminar esta reseña. A ver cómo se lo explico... 
Warlock es asombrosa, genial, adictiva. Inolvidable. Imprescindible.

Qué bien, me ha sobrado minuto y medio.
La semana que viene, ya sin estas prisas, la reseña. I promise.




NOVIEMBRE

Lo que tengo entre manos: Los diarios de Emilio Renzi, de Piglia y Los lanzallamas, de Rachel Kushner (aunque el de Piglia tiene todas las papeletas para ser abandonado).

Lo que querría leer, pero ya veremos: El periodista deportivo, de Richard Ford; Los interesantes, de Meg Wolitzer y Arde Madrid, de Kiko Herrero.

Lo que puede caer aun sabiendo que no debería: Yoro, de Marina Perezagua.

Lo que (se intuye) nadie en su sano juicio debería perderse, yo el primero: La muerte de mi hermano Abel, de Rezzori.










3 comentarios:

  1. Pues sí, ese padre de Mientras agonizo y esa sonrisa de "padre". Entre este post y dos anteriores han quedado algunas referencias claras solo comprensibles para quien lo haya leído

    Richard Ford es un 10, la serie de Bascombe mola aunque me gustó mucho también Canadá que es infinitamente peor.

    Meg Wolitzer está "bien", los Interesantes es un buen libro pero hay partes que dan ganas de arrancarlas; la idea es muy buena, lo mismo pasa con Belzhar que tardarán otros tres años en traducir.

    Los lanzallamas me gustó muchísimo, te leo siempre aunque rara vez comento y no sé qué pensarás de Wolitzer y de Kushner , no sé, no sé.....

    Lo de Barnes me lo esperaba y el resto lo tengo que investigar. Un abrazo!

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  2. Pues sí, ese padre de Mientras agonizo y esa sonrisa de "padre". Entre este post y dos anteriores han quedado algunas referencias claras solo comprensibles para quien lo haya leído

    Richard Ford es un 10, la serie de Bascombe mola aunque me gustó mucho también Canadá que es infinitamente peor.

    Meg Wolitzer está "bien", los Interesantes es un buen libro pero hay partes que dan ganas de arrancarlas; la idea es muy buena, lo mismo pasa con Belzhar que tardarán otros tres años en traducir.

    Los lanzallamas me gustó muchísimo, te leo siempre aunque rara vez comento y no sé qué pensarás de Wolitzer y de Kushner , no sé, no sé.....

    Lo de Barnes me lo esperaba y el resto lo tengo que investigar. Un abrazo!

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  3. "For Marina Perezagua, the literary genre known as short story should not be considered or referred to only as a fragment or part of a book, but as an independent piece that features the very literary and narrative essence as it becomes published autonomously from a novel.[2] Perezagua uses cruelty and unrest in her works and presents those concepts as a rejection of the absurd belief that they are essential for man, just as she often presents the beauty of brutality in her books.[3] Many critics and references to her works underline Perezagua’s instinctive nature of writing as the language used in her works does not involve sophisticated words and it does not seek to satisfy the reader, but sheds a narrative instinct in her words and books.[4]
    For Perezagua is essential to have a clear final previously planned for each work because it gives her certain control as she writes and allows her to "hold everything in every part, from the beginning, in every line".[5] As for the accuracy of the narrative, Marina considers that it needs to serve the imagination: "I am interested in scientific writing at the level of speculation and invention."[1] In her books miscegenation between good and evil, men and women, animals and people is commonly used. Marina says that the best creation is when you take the best of each specie or object and create a perfect fusion, following some guidelines and not randomly."
    (De su Wikipedia)

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