lunes, 11 de noviembre de 2013

“Dostoievski: los años de prueba, 1850-1859” de Joseph Frank

Este es el segundo tomo de la extensa biografía que Joseph Frank dedica a investigar la vida, obra y milagros de Dostoievski. Hablamos de cinco tomos que suman un total aproximado de 3000 páginas. Obviamente no espero convencer a nadie de su lectura máxime cuando la broma sale por casi 200 euros pero aquí uno se ha propuesto leerlo y se niega a dejar de comentarlo.

Resumidísimamente este volumen se ocupa de los 10 años que Dostoievsky pasa en Siberia, primero en una prisión de trabajos forzados y más tarde, cuatro años más tarde, ocupando el más bajo escalafón del ejército. 

En prisión acabó por algo, claro. A principios de los años cuarenta el clima sociocultural ruso pasó del romanticismo al realismo social y, tal como Herzen escribió cinco años después de la publicación de la primera novela de Dostoievski (que recordemos [enlace] que había sido considerada por Belinski, el crítico literario más importante de la época, como “la primera tentativa de novela social”), las obras se vieron “imbuidas por inspiraciones y tendencias socialistas”. Estas tendencias, dice Frank, “habían requerido bastante tiempo para surgir en Rusia, y tal vez puede afirmarse que fueron inicialmente estimuladas por las escandalosas injusticias cometidas con la servidumbre, institución que durante largo tiempo perturbó las conciencias de los mejores miembros de la sociedad rusa culta, y suministró uno de los motivos para la abortada sublevación de los decembristas, en noviembre de 1825”. (1) Es decir, que la cosa venía de lejos y Dostoievski, que además de haber tenido contacto personal con las brutalidades infligidas a los campesinos estaba también muy afectado por la lectura progresista, humanitaria y vagamente utópica literatura socialista de autores como Victor Hugo, George Sand o Eugene Sue, entre otros, hizo algo más que limitarse a escribir novelas sociales de inspiración socialista o participar en un movimiento exclusivamente literario: “a partir del invierno de 1848 empezó a asistir regularmente a las reuniones del círculo de Petrashevski, formado por un grupo de hombres jóvenes que se reunían en la casa de Mijail Butashevich-Petrashevski para discutir todos los grandes temas del día que la amordazada prensa rusa tenía prohibido mencionar.

El zar Nicolás I ordenó la detención de círculo Petrashevski y con él al joven Dostoievski. Todos fueron juzgados y condenados a muerte, una pena de muerte que sería conmutada enseguida aunque igualmente, a modo de escarmiento, se organizó el fusilamiento. Sólo antes de apretar el gatillo, cuando los presos estaban frente al paredón, se les informó de que sus penas habían sido rebajadas en diferentes grados. Dostoievski, condenado inicialmente a ocho años de trabajos forzados, vio reducido este período a cuatro años, después de los cuales tendría que servir en el ejército ruso durante tiempo indeterminado. Así fue como acabó en Siberia. Dostoievski, en una la carta que escribió a su hermano Mijail el 22 de febrero de 1854, apenas una semana después de haber sido liberado del campamento de condenados, le cuenta, entre otras muchas cosas, detalles del lugar:

"Vivíamos apretujados, todos juntos en una sola barraca. Imagínate una construcción de madera, vieja y ruinosa, que se suponía debía haber sido derribada mucho tiempo atrás, que ya no era adecuada para usarse. En verano había una intolerable proximidad; en invierno, un frío insoportable. Todos los pisos estaban podridos. La mugre en los pisos tenía casi tres centímetros de espesor. Uno podía resbalarse y caer. Las ventanitas estaban tan cubiertas de escarcha que era imposible leer en ningún momento del día. Casi tres centímetros de hielo en los cristales. Goteras en el techo, corrientes de aire por todas partes. Nos hallábamos apiñados como sardinas en lata. En la estufa cabían seis leños, pero no había tibieza (el hielo dentro de la barraca casi no se derretía), sino sólo insufrible humo. Y esto duraba todo el invierno. Los reos lavaban en la barraca su ropa, y todo el lugar estaba salpicado con agua. No había espacio para darse la vuelta. Desde el anochecer hasta el amanecer era imposible no comportarse como cerdos porque, después de todo; 'somos seres humanos vivientes.' Dormíamos sobre tablas desnudas y se nos permitía únicamente una almohada. Extendíamos sobre nuestros cuerpos el abrigo de piel de oveja, durante la noche permanecían descubiertos nuestros pies. Temblábamos toda la noche. Pulgas, piojos, cucarachas, a montones. En invierno usábamos abrigos cortos de piel de oveja, con frecuencia de la peor calidad, que casi no proporcionaban ningún calor; y en nuestros pies, botas de media caña."

Gran parte del resto del tomo lo dedica Joseph Frank a relatar todo aquello que tuvo lugar en prisión y que perfectamente nos podemos imaginar. Podía ser un buen momento para hablar de “Apuntes de la casa muerta”, la novela donde Dostoievski pone en boca de una tercera sus propias experiencias, pero el autor del ensayo prefiere dejar para el tomo siguiente el análisis literario de la obra, ya que esta fue escrita algún tiempo después. Esto es debido a que otro de los castigos sufridos fue la prohibición de escribir ni una coma, por lo que producción fue casi nula, a excepción de un pequeño relato bastante mediocre y una comedia con muy poca gracia que escribió al final de este ciclo un poco de mala gana y tras haberse comprometido con la que sería su dinámica habitual: pedir un anticipo: “No se puede escribir lo que se quiere escribir, y se escribe algo sobre lo que ni siquiera se desea pensar, si no se necesitara dinero. Y debido al dinero me veo obligado a inventar relatos intencionalmente. Ser un escritor necesitado en un oficio asqueroso." Es importante destacar que lo que ocurre durante esos años es de una importancia vital, ya que es aquí dónde Dostoievski cambia de actitud -no podemos decir que radicalmente, ya que venía apuntando maneras- y sienta las bases del pensamiento que más adelante se reflejará en su obra. 

También tiene lugar su famosa conversión religiosa, un tema al que Frank dedica muchas páginas y que insisten en relacionar con los ataques epilépticos que desde su encierro se multiplicaron alarmantemente. Frank no cuestiona la verdad o falsedad de las creencias que intervienen en la conversión pero sí sostiene la teoría de que las “penalidades de la vida carcelaria, a pesar de lo bien que pudo haberse adaptado a ellas con el tiempo, lo sometieron precisamente al tipo de tensión que conduce a la desorganización de las funciones cerebrales” lo que unido a las teorías neuropsiquiatricas que analizan los mecanismos piscofísicos de los cuales se obtienen las conversiones, da una idea de qué es lo que el autor cree que le llevó al cambio a esa religiosidad, una religiosidad que, según Wrangel (compañero de armas) “parece haber sido muy personal, vagamente deísta y con una pincelada de panteísmo, pero al mismo tiempo centrada en Cristo”. (2)

En cualquier caso y cuestiones de fe al margen, Dostoievski sale de prisión convertido en otro hombre. Son demasiados temas y demasiado complejos como para poder resumirlos en mil palabras, que era la intención inicial de este post, pero quédense con la idea de un Dostoievski que pasa de occidentalista a eslavófilo por culpa de un contacto directo con los siervos, en los que encuentra a la verdadera madre patria:

“Pueden ustedes haber tenido contacto durante toda su vida con los siervos—dice el narrador de “La casa de los muertos”—, pueden haberse asociado con ellos día tras día durante cuarenta años, de manera oficial, por ejemplo, de acuerdo con las regulaciones administrativas, o, simplemente, en forma amistosa, como benefactores, o en cierto sentido, como padres; pero, a pesar de todo, jamás los conocerán realmente. Será una ilusión óptica y nada más. Sé que todos los lectores pensarán que exagero. Pero estoy cabalmente convencido de esta verdad. He llegado a esta convicción, no mediante libros, no mediante teoría abstracta, sino mediante la realidad, y he tenido abundante tiempo para comprobarla"

* * * * * * * * 

Este segundo tomo es, tal como ocurría en el anterior, un exceso de información imposible de resumir, ya que además de profundizar en la psique del escritor en busca de todo aquellos que de un modo u otro pudiese llevarlo a pensar de esta u otra manera, da muchísima importancia al contexto histórico. Esto se traduce en ciento de páginas de información sobre lo que ocurría dentro del marco social y político ruso. Así es como llega, en la última parte del libro, al conflicto surgido por culpa de Chernishevski con la publicación de su tesis doctoral –después de otros muchos artículos periodísticos— llamado “La relación estética entre el arte y la realidad” donde atacaba la llamada “religión del arte”: 

“Los idealistas estéticos (Hegel y F. T. Vischer) consideraban el arte como una función del deseo humano de enmendar las imperfecciones de la naturaleza en nombre del ideal. Chernishevski, aportando el punto de vista opuesto, afirmaba categóricamente que "belleza es vida", y que la naturaleza, lejos de ser menos perfecta que el arte, constituía la única fuente de placer verdadero, y era infinitamente superior al arte en todo sentido. De hecho, el arte existe únicamente porque le es imposible al hombre satisfacer siempre sus requerimientos reales. Por consiguiente, el arte es útil, pero sólo como un substituto mientras lo genuino se obtiene.”

Esta encendida polémica, este “reto a la hegemonía moral-espiritual de los intelectuales liberales de la pequeña nobleza”, mantuvo entretenido al mundillo literario durante toda la década de 1860-1869, y dando a luz una serie de obras de los escritores más notorios de la literatura rusa. “La víspera” y “Padres e hijos”, de Turguenev; “Los hombres superfinos y el bilioso”, de Herzen; “¿Qué hacer?”, de Chernishevski; y “Memorias del subsuelo”, de Dostoievski fueron el resultado de este combate. Al finalizar la década, el debate fue finiquitado por “Los demonios”. Pero de todo esto ya hablaremos más adelante, durante los tomos tres y cuatro de esta biografía.

* * * * * *

Resumiendo: independientemente del cariño que uno le tenga a Dostoievski y de lo más o menos que interesen sus obras, este volumen mantiene el nivel de calidad del anterior, que ya no es poco, y a pesar de lo aparentemente aburrido de la premisa de la que arranca (el pormenorizado relato de los diez años más improductivos del escritor) el resultado es un texto apasionante unas veces, repetitivo otras pero siempre interesante.

El tercer volumen se ocupará del regreso de Dostoievski a primera línea con obras como “Humillados y ofendidos”, “La casa de los muertos”, “Memorias del Subsuelo” o “Crimen y castigo”, novelas estás que habrá que ir leyendo unas y releyendo otras y comentando con la calma que merecen.


(3)



(1) Salvo que se indique lo contrario, todas las citas pertenecen a Joseph Frank.

(2) “Las memorias de Wrangel son más bien prosaicas. La mayor parte de lo que relata de Dostoievski se relaciona con los incidentes rutinarios que les acontecían en la vida diaria, lo cual ofrece un vislumbre de un Dostoievski ordinario que raramente encontramos en otras fuentes, y es útil para que ocasionalmente recordemos que él también se comportaba como cualquier mortal común.

(3) La imagen es robada. Está dibujada por Jorge González y será incluida en la edición de Memorias del Subsuelo que editará Sexto Piso en 2013.


55 comentarios:

  1. Por fin un post de verdad y no las tonterías de Olmeira, Condos y demás pisaverdes carentes de interés.

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  2. Vidas interesantes que dan para libros interesantes (mientras que las biografías de la mayoría de los escritores de hoy día se podrán resumir dentro de cien años con un solo tuit).

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    1. Querido Mike, tu vida daría para un solo plof.

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    2. ¿Proyecto Literario de Ostentosa Finura? ¿Pertinaz Libro de Odas Felicísimas? ¿Portentoso Ladrillo de un Omnímodo Fénix?

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    3. Exacto, exacto, todo eso... Qué mejor que una muestra de ingenio fecal.

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    4. ¿Dónde está la barrera del insulto en la moderación de este blog, Carlos? ¿"Fecal tu puta madre" se consideraría ya insulto, por la palabrota? Si es así no lo pongo, eh, que yo a un señor anónimo tan ducho en Dostoievski como el de arriba (aunque no se haya tomado el café esta mañana y solo acierte a responder a un comentario al segundo intento) le tengo mucho, mucho respeto.

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    5. Vaya, parece que cualquier cosa vale: pero ¿entonces quién querrá hablar de autores y literatura en lugar de participar en peleas de gallos faltones? Porque no hay color en cuanto a la diversión que proporciona cada actividad…

      [Aparte: para "ingenio fecal" este:

      http://www.sisabianovenia.com/LoLeido/Ficcion/QuevedoGracias.htm

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    6. Algo de razón tiene Mike, sobre los escritores de hoy día, aunque antiguamente también había escritores "de hoy día", que afortunadamente no recordamos. Pocos de los nuestros se recordarán..

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    7. En algo tendrá razón, seguro. Pero si desapareciera no lo echaríamos de menos. Parece que ya ha aprendido la lección y se ha ido.

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  3. Exacto, exacto, todo eso... Qué mejor que una muestra de ingenio fecal.

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  4. Tipo interesante, el bueno de Dosto. Pero claro, algunos dirán que así no tiene gracia escribir buenas novelas...

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  5. Por cierto, ahora vas a tener que dar siempre tantas explicaciones de dónde sacas las cosas? La lectura de tus entradas se puede hacer eterna, Carlinhos.

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    1. ? Yo creía que ya lo eran (eternas). Jeje. NO sé si lo dices por este post. Lo cierto es que este lo escribí hace como cuatro o cinco meses.

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    2. Ejem: "La imagen es robada. Está dibujada por Jorge González y será incluida en la edición de Memorias del Subsuelo que editará Sexto Piso en 2013", con enlace y todo. Y yo que creía que tu nuevo look era obra de algún/a admirador/a...

      Bueno, que solo con que metas hipervínculo ya estaría bien, que tampoco me importa demasiado que justifiques hasta la extenuación de dónde sacas lo que pones. Si alguien está muy interesado en eso que siga las migas, digo yo.

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    3. Ah, claro! No, lo que pasa es que cuando escribí la nota 3 el link todavía no existía. Ese lleva uno o dos días. Por eso estaba corrigiendo el texto y por eso lo publiqué ayer.

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  6. En qué editorial inmunda acabará publicando alguien como Miguel Alcáraz alias Mike Libros ?? Cuánta frustración. Qué nivel...

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    1. Espe, dile a tu amiga Ana que te invite a un relaxing cup, que estáis alteraditos por aquí.

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  7. Las novelas de Dostoievski son las visiones más profundas sobre la presiones que la sociedad ejerce en el individuo. Hace poco encontré una biografía, también extensa aunque no tanto, y él mismo era uno de sus personajes malditos condenado a cometer los mismo errores una y otra vez.

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    1. No sé cómo era esa bio (sé que hay más) pero esta es una auténtica maravilla. Vale cada euro invertido y se queda corta. Lleva su tiempo, pero vale MUCHO la pena.

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  8. Errata: "además de profundizar en al psique".

    Saludos.

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  9. Carlos,

    ¿has leído 'El maestro de Petersburgo' de Coetzee? Me parecería interesante conocer tu opinión al respecto.

    Sobre la biografía de Joseph Frank, creo que coincidimos en que quizá este segundo volumen es el que resulta menos interesante. Aún así, no deja de ser una buena lectura.

    El mamotreto con los artículos de prensa de Dostoievski que publicó -creo recordar- Páginas de Espuma también merece quince días de la vida de cualquier ser humano interesado en el ruso.

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    1. Bendito sea.

      No, no he leído el de Coetzee. El caso es que llevo toda la semana sin saber qué leer o sin acabar de encontrar algo que me apetezca de verdad. Empiezo y abandono un libro cada día. A ese le tengo muchas ganas, pero nunca me acuerdo de él. Lo busco (debe estar por casa, en alguna parte) y me pongo con él. YA.

      Gracias. 

      Al final este post, que publiqué por error (lo estaba corrigiendo; le dí a "publicar" cuando quería darle a "guardar"), me ha alegrado el día.

      P.D. Ayer me puse con el tercer tomo por pura desesperación.

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  10. Buen post, gracias.
    Por cierto, ya llegó el tonto de las erratas.

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    1. A mandar. Y eso que es la primera vez que comento una; consideraba que el autor podía agradecerlo.

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    2. No se enfade. Lo agradezco mucho. Estoy en el móvil. Es muy latoso editar. Luego lo cambio. 
      Muchas gracias a los dos.

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    3. Hombre, "mucho" tampoco, je. Es una chorrada.
      El post, cojonudo, por cierto.

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  11. Señor Tongoy, le agradezco entradas como ésta; he leído algunas obras de Dostoievski, pero sobre su vida poca cosa (me limitaba a las introducciones de Cátedra y a los apuntes de Nabokov).

    En cuanto a la corrección de erratas, doy fe de que se agradecen; de hecho, estoy pensando en pedirle a Álvaro que eche un vistazo a los apuntes de literatura que elaboro para 2º de Bachillerato.

    Un saludo

    Nadia

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    1. A mandar (again). 1,5 pavos las 2000 matrices, caracteres con espacios incluidos.
      En fin...
      Si llego a saber que andábamos picajosos porque hay tocapelotas continuos buscando erratas, me callo. No llevo mucho tiempo siguiendo este blog, lo lamento.

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    2. Ay, Álvaro, lo siento, era una borma, si yo estoy contigo. He nombrado mis apuntes porque se me cuelan muchos errores.

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    3. Como puedes comprobar en mi comentario anterior...

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    4. Jeje, me lo había tomado por donde amargan los pepinos porque este blog se caracteriza por mordiente (lo cual es parte de su encanto).
      De Dosto, por cierto, recomiendo sus cartas. Hay una que pone los pelos de punta, donde SUPLICA a su editor que por favor no le modifique un capítulo, que le encanta, que no se lo toque por lo que más quiera.
      Suplica, insisto.
      Me pregunto cuánto será suyo y cuánto del Gordon Lish que le tocara en gracia, de cuyo nombre no me acuerdo. Pero eso me lo pregunto continuamente desde hace años. Gajes del oficio.

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    5. ¿Recuerdas la novela a la que pertenecía ese capítulo? El editor podría el de la revista El Mensajero Ruso, en la que creo que publicó "Los hermanos Karamázov", pero no me hagas mucho caso. Lo mismo en próximas entregas de la biografía escrita por Joseph Frank se aclara esa cuestión.

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    6. Juraría que era de Crimen y castigo. Pero no me hagas mucho caso, tendría que mirarlo.

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  12. Álvaro, soy el de las erratas. Disculpa el comentario anterior. Con tus siguientes comentarios, no me queda más que retirar lo dicho. Siga con salud.

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    1. No hacía falta, qué tontería. La primera vez que comenté aquí, un anónimo me mandó a tomar por culo. Seguramente me gustó, porque me entró la risa. Y porque aquí sigo.
      Si comentas en este blog más vale tener la piel gruesa; es parte de la gracia. Entramos a La medicina a leer lo que no hay que leer en post y a ver peleas de gatos en comentarios. Así pasamos el rato.

      @Nadia, comprobado lo de Dosto:

      "He hecho también las enmiendas que usted me indicó y creo que con creces. A propósito, le agradezco a usted el haberme dado ocasión de volver a repasar el manuscrito. Puedo afirmar resueltamente que yo mismo, por mi parte, lo hubiera corregido.
      Ahora tengo que pedirle un gran favor: ¡por Cristo, deje usted todo lo demás tal y como está! Yo he hecho todo cuanto usted ha querido; todo está deslindado, definido y claro".

      La edición no me da ni pizca de confianza (llena de erratas, je), pero es la que he encontrado en internet: Diario de un escritor, de Longseller. Se refiere al capítulo IV de la cuarta parte de Crimen y castigo, lo de la resurrección de Lázaro.

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    2. Muchísimas gracias, Álvaro, y perdona que te haya puesto a buscar. Creo que a partir de ahora yo también me preguntaré si finalmente Dostoievski pudo dejar el capítulo intacto o fue alterado por el editor.

      Un saludo

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  13. Pues yo, en representación de los lerdos de este país (que somos legión), sin dudar del interés de este señor y sus escritos, seguiré buscando una lectura más afín a mis necesidades/capacidades/gustos y cuando la encuentre, si es que lo hago, pagaré por ella. Con dos cojones. Para que luego se quejen.

    Editores, las masas también existen! Y sabemos leer y manejamos dinero! Qué coño hay de lo nuestro?

    Quique

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  14. Pues lee mi libro, humilde bibliófilo.

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  15. Quique, tienes razón, estos bandazos extremos que da el Tongoy (del hiper insulso al mega tostón) dejan fuera al lector medio, con aspiraciones normalitas como nosotros.
    Voy a spoilear un poco al autor del blog con una de sus recomendaciones pendientes para noviembre: Asterios Polyp de David Mazzucchelli. Una verdadera gozada y fácil de encontrar (estaba en la biblio de mi barrio que nunca tienen nada).

    Gracias por el consejo, Tongoy, espero que lo comentes pronto.

    Abrazo

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  16. La clase media sois superaburrida y corrientucha. Viva Dostoievski!

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  17. Pues yo prefiero al Tongoy de la sangre, jeje. No, es broma, gran entrada. La mejor probablemente. Al leerte se me ha ocurrido una idea cojonuda. Acabo de ventilarme años después Todas las almas de Marías y estoy seguro de que si lo mandamos a Siberia un par de meses nos saldría un Dosto a la española. Porque la novela bien, la mejor de él, pero apesta a burgués.

    Y de Dosto, qué te voy a contar. Grande, grande, grande. El doble, una paja. El jugador da para una peli brutal. Memorias es Kafka. Crimen, genialidad que cansa y Pobres gentes, una metedura de pata de juventud pero ya me gustaría a mí a los 50. Yo sigo diciendo que como Noches blancas, nada. Es increíble. Top Ten. Pero dicen que El idiota es la mejor, pero ni idea. La empecé hace años pero no pasé de lo del tren. La tengo en la versión bíblica de Aguilar y se te quitan las ganas como no tengas la temporada de leer hasta las instrucciones de la nevera.

    Por cierto, hoy lo he visto. Sí, sí, Me ha pillado desprevenido. Decían que estaba de gira. Tiene cara de gallego en persona que conste, pero sólo verlo delante acojona. Y si está leyendo al lado de la estatua de Eminescu, ni te cuento. Sinceramente espero que no me lo presenten porque si no a ver qué carajo le dices a un tío que sabes que lo van a estudiar dentro de tres siglos.

    Un abrazo.

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    1. Le dices "hola". O "alo", para que te entienda.
      Pero te comprendo; yo también he sido un mitómano.
      Me alegra ver que tienes de nuevo el blog en marcha. Te leo desde la sombra; tardo una media de dos meses en animarme a dejar comentarios en cualquier lado.

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  18. Nos hemos acostumbrado a acercarnos de rodillas a Dostoievski como quien va a misa. A veces viene bien mover un poco la mira, olvidarse de primeras de sus preocupaciones teológicas y existenciales y leerlo con otro enfoque. Encaja muy bien en el patrón del género negro, por ejemplo. De hecho, creo que ese es uno de los motivos por los que sus contemporáneos devoraban sus historias y nosotros, tontos de baba, nos negamos a reconocerlo porque nuestros escrúpulos lectores nos lo impiden y en el fondo consideramos que con ese armazón no puede levantarse la gran literatura. Me parece que nadie puede negar cómo hacía avanzar muchas de sus tramas. ¿Qué es El jugador sino una historia de degradación como la de Perversidad, de Fritz Lang? Crimen y castigo inaugura la larga serie de relatos acerca del crimen perfecto cincuenta años antes de que se convirtieran en género. Los hermanos Karamázov es un whodunit como una casa. Otros contemporáneos suyos, como Chéjov, también seguían la misma estela. Recuerdo haber leído uno de sus cuentos primerizos –las cerillas suecas– y el planteamiento inicial era de un novedoso que asusta. Lástima que por aquella época el escritor no se tomara demasiado en serio sus historias y por ello cerró en falso el desenlace.

    Cuando leamos a Dostoievski así nos acercaremos más al verdadero espíritu de sus obras. Las otras facetas no se perderán; Svidrigailov volverá a suicidarse, la pesadilla del Gran Inquisidor seguirá allí, la ciudad de Roulettenbourg volverá a tentarnos, pero todo estará más integrado y posiblemente más cercano al espíritu de su autor.

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  19. Este post ya está agotado.

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    1. Pues nada, a dormir.

      Hay que bajar el ritmo.

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    2. ¿Y para cuándo los poetas?

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  20. "Como sardinas en lata" ya era un tópico en el XIX.

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  21. Esta es una de las razones por las que las listas de más vendidos de 1993 y de 2013 son tan distintas. Las verdaderas preguntas y las verdaderas respuestas surgen de la experiencia. Lo demás es jugar.

    Por cierto, por pura curiosidad, ¿has leído a Spanbauer? ¿«El hombre que se enamoró de la luna»?

    Saludos.

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    1. Yo sí, Amelia. Una especie de mezcla entre Brokeback Mountain, Brautigan y Jean Genet. Elementos más que suficientes para que a mí me pareciese un coñazo de órdago. ;-)

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    2. Devolví el libro, la primera vez que lo hago; soy fácil. Gracias por tu respuesta.

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  22. La generación de la precariedad: https://pbs.twimg.com/media/BZRmKT7IUAA9_Yh.jpg

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