martes, 26 de diciembre de 2017

“Carter” de Ted Lewis (Trad. Damià Alou)

Una novela es buena cuando yo lo digo. Podemos buscar alguna forma de disculpar este, digamos, atrevimiento pero la realidad es una novela solo vale el esfuerzo de enfrentarla cuando lo hago público. Esto se traduce en que las novelas que he leído pueden ser buenas o pueden ser malas y poco más. Matizaría si no hiciese tanto frío pero básicamente es así. Por otro lado, todas las novelas que no he leído les pasa lo que al gato de Schrödinger: son ambas cosas a un tiempo. Es lo que las salva. Excepto las novelas que apestan, que son malas por definición. Podría poner ejemplos, pero de verdad que no acabo de entrar en calor.

Dicho lo cual, concluyo: Carter es una buena novela.

Podría dejarlo aquí. Perfectamente, ustedes lo saben. Uno busca una recomendación, entra en este blog, lee la frase anterior y ya tiene en qué invertir los veinte euros que se iba a gastar en el último de Javier Marías sin necesidad de hacer el ridículo. Y aún le sobra para tabaco. Hecho lo cual, yo les aseguro, porque soy infalible, que si ustedes tiran de butacón para leer este libro ya sólo querrán acostarme conmigo de puro agradecimiento. 

Me apetece cero, pero les cuento el argumento:

Un profesional del mamporro vuelve al hogar a enterrar a su hermano que murió en un accidente que sufrió por culpa de una cogorza que se agarró cuando una linda putilla le dijo que no quería casarse con él. O eso dice la engreída. Carter, que así se llama nuestro héroe, no se cree ni media y decide investigar el asunto. Se pueden imaginar: se encuentra mafiosos a cascoporro y estrechos lazos de negocios que le enfrentan también a sus jefes, que menos bonito le dicen de todo. Con la gente que lo quiere matar antes de llegar a la página doscientos se puede llenar un estadio. Lo sé: prometedor. Claro, qué puede salir mal si tenemos mafiosos, policías corruptos, prostitución, pornografía, asesinos a sueldo, resquemores varios y una mujer con bragas verdes: 

«Hubo un prolongado silencio en el que no ocurrió nada, excepto que abrí los ojos y me encontré con los suyos delante. No me miraba como si yo le gustara, pero tampoco tenía por qué gustarle. Las mujeres que llevan bragas verdes son así. Extendí un brazo y abrí la bata».

Carter es un poco Marlowe pero sin el romanticismo inimitable de éste. De ahí que esta novela sea buena pero no TAN buena. Quiero decir que puestos a comparar lleva todas las de perder pero si ya te has ventilado las de Chandler, por ejemplo, pues no te va a pasar nada por leer esta también. Mal no te va a hacer. Ahora bien, desgraciado, ay de ti que vayas por ahí sin la experiencia vital de haber leído TODO el puto MARLOWE. 

No jodamos con las prioridades o la tenemos.

Resumiendo: que bien. Originalidad cero, es verdad, y más con lo que ha llovido desde entonces, pero hay una realidad que se impone a las demás: ya no hay novelas como las de antes, escritores como los de antes (escritores como Chandler, escritores como Lewis), ni personajes como los de antes (personajes como Marlowe, personajes como Carter) y si las hay no las necesitamos, gracias, cierren la puerta al salir. 


2 comentarios:

  1. Libro: Cosecha Roja
    Autor: Dashiell Hammet

    ResponderEliminar
  2. está buena la novelita, excepto en dos cosas: cuando se pone a describir todas las maniobras del tipo entrando y saliendo de una calle a otra y luego metiéndose por el callejón no sé cuántos para ir a desembocar a la trasera de una casa que cruza hasta llegar a la siguiente esquina etc, y cuando al final no termina uno de saber qué mierda ocurrió realmente en esa última escena

    ResponderEliminar