lunes, 21 de noviembre de 2016

“También esto pasará” de Milena Busquets

El 16 de noviembre de este bendito año se publica en la edición digital de El País Semana una entrevista a Milena Busquets con motivo de, no sé, con motivo de su mera existencia, supongo, o tal vez el paseo que se está dando estos días por la Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa 2016). Hablan de su libro, este libro, un libro que fue publicado en enero del año pasado, esto es, hace la friolera de dos años. Los amantes de las novedades sabemos que el mercado editorial es desleal y tan altamente competitivo que la esperanza de vida de una novedad no alcanza los diecisiete minutos y medio. Superado ese plazo se entra directamente en la sección librerías de viejo y restos editoriales y hasta los de Amazon te ponen peros. 

Por alguna extraña razón, que voy a pensar que no tiene nada que ver con el sexo, a Milena Busquets y más concretamente a la novela que hoy nos ocupa, se le vienen concediendo aplazamientos desde hace 23 meses y siempre, o casi siempre, de manos de los mismos: los señores de El País. Hago historia (bendito Google) y me encuentro con lo siguiente:

El 14 de enero de 2015, víspera de la publicación de este engendro, publican una entrevista en la que destacan el siguiente subtítulo: “La autora novela la pérdida de su madre, Esther Tusquets, en la gran sorpresa de la Feria de Fráncfort”. Ya entonces se nos contaba que llovían hostias por hacerse con los derechos del libro porque como todo el mundo sabe Milena Busquets sólo escribe Putas Maravillas y esto no iba a ser la excepción. 27 países, cientos de idiomas, lluvias de millones. Milena Busquets lo petaba en Frankfurt. Se hablaba de Fenómeno Editorial. Pero la feria de Frankfurt es así. Se parece bastante a un mercado de fruta en el que uno compra partidas esperando sacarles el máximo beneficio. Por razones del todo desconocidas que — toda vez que he leído la novela y sabiendo como sé que la calidad no tiene absolutamente nada que ver con el éxito—, estoy convencido, guardan relación directa con la simpleza de ser hija de y amiga de y tener sobre el hombro, permanentemente, la mano de un Jorge Herralde de sonrisa bobalicona, Milena Busquets, el libro de Milena Busquets, cobra dentro y fuera de Frankfurt una importancia a todas luces injusta.

En 25 de enero de 2015 se etiqueta la infamia en cuestión como “El libro de la semana”, también en El País, y todo por culpa de Carlos Zanón, un ser humano al que desde ya he perdido el respeto por haber escrito una crítica (es un decir) en que habla mucho de su madre, la de Milena, ya saben, Esther Tusquets, la de Lumen, etcétera. La reseña de Zanón es una aberración sin límites que me niego a reproducir y que habla de ligereza (que no superficialidad) y no sé qué chorradas sobre una Bridget Jones culta. Habla de elegancia, de prestancia y otras pajas mentales de difícil cuando no imposible justificación. Entiendo que lo han comprado. Quiero pensar que es así. 

Tras un largo silencio — roto el 10 de diciembre de 2015 cuando El País Cataluña (sí, ellos también) se hace eco de la noticia de que el argentino Daniel Burman, coproductor de Diarios de motocicleta adquiere los derechos, suponemos que para hacer una película con la novela—, tras un largo silencio, decía, plagado de reseñas en blogs y suplementos de esos que dicen culturales (reseñas que ni le he leído ni tengo intención pero que advierto, ya, de entrada, son el objetivo primero del Gran Dedo Acusador a nada que encuentre en ellos el menor asomo de elogio), se publica, el 17 de agosto de 2016, un artículo/entrevista para contarle al público, ávido de milenadas, que la intelectual («Yo he jugado a Pokémon, pero a la semana me he aburrido y he preferido leer a Stefan Zweig») impartirá un curso de autoficción en Santander. Fue esa entrevista el origen de una pequeña polémica al asegurar, la infeliz, que el que la gente no leyese era responsabilidad (también) de los escritores. Gran verdad. Tras leer También esto pasará, yo ya no me vuelvo a fiar de Herralde, ni de Anagrama, ni de Zanón, y desde luego no me vuelvo a acercar a esta chica ni con un palo. Así se acaba con la literatura, amigos.

Y hasta hoy que vuelve Milena y vuelve El País, que parece que algo tengan, a dar la matraca con el librito dichoso que a estas alturas debe andar ya por la 458ª edición. Nuevamente nos recuerdan que hay quien pagó 500.000 € por él, que fue traducida a 33 idiomas y que ha cosechado un éxito de crítica y público como no se ha visto desde Indiana Jones y el templo maldito. Aprovecha Milena la ocasión que se le brinda para recordar a su querido público potencial que la novela no habla de su madre sino de ella, de su duelo, su inseguridad, y afición al sexo como una forma de protegerse ante el dolor por la ausencia de una madre, dolor que realmente no se refleja en ningún momento de esta novela o autoficción erótico-festiva. Un duelo a todas luces excesivo, se mire por donde se mire, pero que al menos le sirve para darse un homenaje tras otro, algo que desde aquí hemos defendido siempre a muerte.

Por lo demás, el libro no hay por dónde cogerlo.

Por si les interesa (que espero que no) la historia es la siguiente:

Milena es Blanca, la protagonista (autoficción, no sé si lo pillan). A Blanca se le muere su madre, una señora muy importante y muy imponente y muy de tenerla subida a un pedestal motivo por el cual se sumerge en una depresión terrible y cae en lo que cae siempre que sufre cualquier clase de dolor: le da por follar. Ya en el entierro hay un chico muy guapo que llama su atención aunque finalmente decide tirarse a su exmarido. Al primero. Bueno, y al segundo. Y a un amante casado que tiene para los tiempos muertos, para esos momentos en que una sólo quiere un aquí te pillo aquí te mato. Y porque esto es una fiesta y así nos lo quiere contar, decide quedar con todos en Cadaqués, en una casa con barquito que mamá tenía allí. También van sus hijos, claro, esas dos cosas que aparecen a ratos por la novela y duermen serenos y comen un poco como le daba a ella de comer su madre —que era no acercándose a la cocina—, motivo éste de desavenencias conyugales que derivaron en divorcio, etcétera. Se lleva, también, a dos amigas, protagonistas indiscutibles de su particular “Sexo en Cadaqués”: 

«Elisa es capaz de convertir cualquier tema, incluso el sexo con un novio nuevo, en algo sesudo e intelectual. Sofía, en cambio, lo convierte todo en algo frívolo y festivo que gira a su alrededor» o «Sofía se ha puesto su maravilloso vestido indio de color vino, largo hasta los pies, cubierto de diminutos espejitos redondos, que compró en un anticuario, y unos grandes pendientes de plata. Yo llevo mis pantalones fucsia de algodón descolorido que se me caen, una camisa raída de seda negra con pequeños topos verdes, unas chanclas y una pulsera antigua de mi madre, que a ratos amo y a ratos me pesa como si fuesen unos grilletes. Elisa va vestida como si fuésemos a bailar salsa. Y Úrsula se ha puesto una camiseta ceñidísima de color amarillo con unas palmeras plateadas y unos vaqueros morados dos tallas pequeños. Parecemos una banda de payasos. Afortunadamente, los niños, con sus polos, sus bermudas y sus chanclas, nos brindan cierta respetabilidad estival». 

Esta debe ser la ligereza que no superficialidad de la que hablaba Zanón en su spot.

La novela es un veinte por ciento moda, un veinte por ciento sexo, un diez por ciento mamá y otra cincuenta yo yo yo y mi desapego general del mundo, mi infantilismo, mi particular manera de ver la cosas. Mis Grandes Preocupaciones de mujer a la que no le gusta tener servicio pero no puede vivir sin él:

«De repente, veo que se me acerca a grandes zancadas el guapo desconocido. Está solo, camina un poco inclinado hacia delante, como suelen hacerlo los hombres altos y delgados, como si se protegiesen de un viento invisible, como si en las cumbres que ellos habitan soplase siempre el viento. Yo camino tan deprisa y estoy tan nerviosa que sin querer pierdo una chancla. La recupero justo a tiempo para ver que se ha dado cuenta y sonríe divertido. Otra vez, adiós a la femme fatale que me gustaría ser. Le sonrío y, al cruzarnos, susurra «Adiós, Cenicienta». Pienso que tal vez podría pararme y proponerle ir a tomar algo (y emborracharnos y contarnos nuestras vidas con entusiasmo y a trompicones, y rozarnos distraídamente las manos y las rodillas, y mirarnos a los ojos un segundo más de lo correcto y besarnos y follar precipitadamente en algún rincón del pueblo como cuando era joven, y enamorarnos y viajar y estar siempre juntos y dormir apretados y tener un par de hijos más y, finalmente, salvarnos), pero sigo caminando sin darme la vuelta. Si los hombres supieran la cantidad de veces que las mujeres nos pasamos esta película, no se atreverían ni a pedirnos fuego.»

Toda la puta novela es esto. No otra cosa. ESTO. Y unos diálogos que hacen daño a la vista y que reproduzco en extenso en el primer comentario del blog sólo para darme el placer de acabar de hundir este libro infame. También esto pasará es un ejemplo perfecto de basura literaria y representa lo peor de ese mercadeo editorial en el que sólo importan los contactos y en el que se toma por imbécil al lector a fuerza de insistir en las excelencias de una novela que no hubiera debido publicarse toda vez que no pasa de excreción literaria con forma de anuncio de fuet para adultos, con su sol, sus risas, sus paseos en barca, sus comidas improvisadas, sus cocktails, sus hamacas, sus arrumacos, sus besos robados, sus vestidos arrugados y sus pantalones dos tallas más grandes.

También esto pasará no puede ser peor ni queriendo. 

Yo puedo entender cualquier campaña de promoción -especialmente cuando ésta tiene categoría de novedad- en la que prácticamente todo es legítimo en la medida que criticable; lo que no puedo entender es aquella “campaña” que resucita una mala novela dos años después de su estreno por razones que se escapan a mi entendimiento (y al de cualquier otro) pero que desatan la peor y más sucia de las imaginaciones.

Desde aquí, mi más sincero DESPRECIO.



54 comentarios:


  1. «Sofía es una experta en hacer cócteles y a menudo se pasea por la ciudad con una exquisita bolsa de lona color crudo cargada con todos los enseres necesarios para prepararlos. Elisa ha traído sushi. Saco unos restos de queso reseco de la nevera y nos sentamos a la mesa. Brindamos por la vida, por nosotras y por el verano. Últimamente, todo el mundo parece empeñado en brindar conmigo, en convocar un futuro que no sé si llegará.
    —Bueno, chiquillas —les digo—. He decidido irme unos días a Cadaqués. Sexo, drogas y rock & roll. ¿Quién se apunta?
    Elisa me mira con cara de preocupación y Sofía aplaude con entusiasmo.
    —¡Eso, eso! ¡Vamos a Cadaqués! —exclama mientras Elisa empieza una erudita charla sobre el efecto de las drogas, Freud, el duelo, la figura materna y los grandes peligros que me acechan. La una se dedica a disfrutar del mundo y la otra a sufrirlo y analizarlo.
    —¿Te has fijado en que desde que sale con un cubano va vestida de cubana? —me susurra Sofía.
    —Es cierto…
    Elisa lleva una falda muy corta con vuelo de color blanco, una chanclas de tacón y una camisa de topos rojos. La larga melena oscura y ondulada suelta y las uñas de los pies pintadas de rojo. Se la ve feliz y pizpireta como una niña de cinco años. Todos parecemos más jóvenes cuando somos felices, pero en el caso de Elisa puede pasar de cinco a cinco mil años en dos minutos, casi nunca está en medio, será una anciana con cara de ardilla lista, pienso, mientras ella sigue hablando con la seriedad de una locutora de telediario.
    (sigue)

    ResponderEliminar

  2. —Con el trasero que tiene, sólo era una cuestión de tiempo que saliera con un cubano —añade Sofía en voz baja.
    El problema, me digo, es que bajo o más bien encima de ese hermoso culo cubano hay una mente brillante y superanalítica de filósofo existencialista francés que nunca descansa, lo cual le complica un poco la vida. La pobre siempre está haciendo equilibrios entre el culo cubano y la cabeza filosófica francesa.
    —Deberías venirte con el cubano —le digo cuando ha acabado.
    —Se llama Damián. Te lo he dicho mil veces —dice.
    —¡Ah, sí! Damián, Damián, Damián. Se me olvida cada vez. Perdona. Pero, después de todo, es cubano, ¿no? Y es el único que conozco.
    Elisa me mira muy seria, sin decir nada. Las relaciones con mis amigas, siempre muy apasionadas y bastante conflictivas, se apaciguaron durante la larga enfermedad de mi madre. Me pregunto cuánto tiempo tardarán en volver a la normalidad.
    —¡Oh, sí! ¡Venid, venid! —exclama Sofía—. Por cierto, ¿qué tal te va con Damián? ¿Estás contenta?
    —Sí. Pero es muy exigente sexualmente. La verdad es que estoy agotada —responde Elisa.
    Elisa es capaz de convertir cualquier tema, incluso el sexo con un novio nuevo, en algo sesudo e intelectual. Sofía, en cambio, lo convierte todo en algo frívolo y festivo que gira a su alrededor. Cada uno de nosotros tiene un tema principal, un hilo conductor, un estribillo, un perfume propio que lo envuelve, una música de fondo que lo acompaña siempre, inalterable, silenciada a veces, pero persistente e inevitable.
    —¿Y quién más va a subir? —pregunta Sofía.
    —Déjame pensar. ¡Ah, sí! Mis dos exmaridos.
    —¿Qué? —exclaman las dos a la vez.
    —¿Vas a ir con tus dos exmaridos a Cadaqués? Estás de broma, ¿no? ¿Tú crees que es normal? —dice Elisa.
    —No sé si es normal. Pero sois vosotras las que os pasáis el día repitiéndome que no puedo estar sola, que tengo que estar rodeada de la gente que me quiere. Pues creo que Óscar y Guillem me quieren.
    —A mí me parece muy bien —exclama Sofía—. La normalidad es un asco. ¡Brindemos por los anormales!
    —¡Por los anormales! —exclamo, y nos abrazamos.
    En cuanto Sofía se toma dos copas de más, empieza a besar y a declarar amor eterno a la persona que esté más cerca de ella.
    —Y también subirá Santi. Con su familia —añado.
    Esta vez, hasta Sofía me mira con cara de incredulidad.
    —Será divertidísimo, ya veréis.
    Las dos me miran con ojos como platos. Me echo a reír».

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cada día soporto menos que se "exclame" en los diálogos, y esta mujer exclama por los codos. Prefiero leer mil veces "dije","dijo" o "dice" con tal de no volver a toparme con esa horrible palabra.

      Eliminar
  3. En ninguno de los dos párrafos que trascribes hay un sólo error de sintaxis ¡ni uno solo!. Tampoco hay faltas de concordancia. Ni metáforas forzadas. Ni frases impostadas. Ni genialidades de 4º de E.G.B. Por mí, todos estos detalles representan ya algo más que suficiente para considerar que -entre todo lo que se publica aquí, "item más" y se comenta aquí- el libro de la señora Busquets es un auténtico bombazo.

    Carlos, vuelve a leerlo, cuando se te pase el berrinche. Consejo de amigo. (Sabes perfectamente que te lo digo de corazón) ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vuelve a leerlo? Es coña, no?
      SóLo por lo q se ha dicho de este libro (y no sólo en la contraportada) podría denunciar la estafa de la q fui víctima al comprarlo... y la de árboles q habrán muerto, dios
      Sinceramente, creo q esta vez Tongoy se ha quedado corto

      Eliminar
    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    3. "Está solo, camina un poco inclinado hacia delante, como suelen hacerlo los hombres altos y delgados, como si se protegiesen de un viento invisible"

      Solo he leído el principio de este párrafo y ya he encontrado que la señora Milena nos habla de un "viento invisible". Como si no lo fueran todos. Tan ridículo por obvio que no se lo pasaría ni a mi sobrina de doce años en una redacción para el colegio. Amén del melifluo tono cursi de lo que sigue. Es cierto que no hay incorrecciones como las que usted cita, señor Bluff, pero la literatura no es sólo corrección. En realidad es lo contrario, transgresión. De todos modos respeto que a usted le guste, sólo quería hacer esta observación desde el punto de vista de alguien a quién el libro se le caía de las manos. Qué mala pata que Tongoy lo haya reseñado tan tarde. Preferiría no haber caído en esto. Pero sí, convengo con usted, señor Julian en que esto tendrá su público. Pero no Tongoy. Ni aunque lo relea. Saludos y discúlpeme la intromisión.

      Eliminar
    4. Está usted muy atento, Sr. Bluff, a la ausencia de errores en los párrafos transcritos y, sin embargo, nos coloca un punto después de un signo de admiración.

      Eliminar
    5. ¡Madre mía! Pero que bestia soy. ;-)

      Eliminar
  4. ¿Por qué te enfadas tanto, Tongoy? ¿Esperabas a Humberto Eco? Yo lo leí y encontré lo que esperaba: un libro correcto, ligero, gracioso, un "chick-lit". Eso, sumado a sus nada despreciables enchufes, hacen "el libro de la semana" y del año y de la década.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues eso es precisamente lo que cabrea: que se encumbre un chick lit mierdoso a la categoría de libro revelación del año y de la década.

      Eliminar
  5. Vaya, hasta se me coló una H inexistente. Que no se entere Umberto, que me mata.

    ResponderEliminar
  6. Entre los vicios dañinos que no consigo quitarme es el de entrar en este blog. Qué jodidamente adictiva es la sensación de rabia por ver que hay tantos libros malísimos con tanto éxito, mientras que mi propia novelita, que no tiene la pobre ni un defecto de los que enervan al Sr. Tongoy, pasa sin pena ni gloria, ignorada por todo el mundo. Descripción corta: envidia. Descripción un poco menos corta: puta envidia. En fin, llevo notando en los últimos días como un cosquilleo que presiento que es la certeza de que esta semana voy a ponerme por fin a escribir mi siguiente novela. A ver si es verdad y me olvido de la anterior, y desconecto un poco de todo lo demás. Eso sí, si esta me sale medio bien, la pienso encerrar en una caja de plomo y que no la abran hasta dentro de un siglo por lo menos.

    ResponderEliminar
  7. Ay, es súper cool!!! Y estoy seguro de que los de Estrella se basaron en su vida para hacer sus anuncios tan mediterráneamente, ¿verdad?

    ResponderEliminar
  8. ¡Joder, por fin, Tongoy! Te juro que ya echaba de menos esta crítica y no podía entender cómo era posible que no la hicieras, cuando este engendro, como bien lo llamas, es la BASURA INFECTA más hedionda, infame y despreciable que se ha publicado nunca, pero lo más triste y sangrante de todo es el éxito mediático y difusión que ha alcanzado. Lectores y críticos alabándolo sin condición como si fuera el maná y no es más que pura mierda. Todo lo que has dicho o se pueda decir de él se queda corto: infantil, mal escrito, estúpido, vacío, superficial... el lloriqueo insustancial de una niña pija tonta como un cerrojo y sin puta idea de redactar mínimamente bien. Por favor, que todo el mundo se mantenga alejado de esta cosa. Por favor, leed y difundid esta reseña y detened la locura.

    ResponderEliminar
  9. ¿Una dama que está en un blanco pueblo mediterráneo con dos amigas locuelas y tres ex-amantes? Me suena de algo, pero no acabo de pillar de qué... Dame màs pistas ¿cantaban canciones de ABBA?

    ResponderEliminar
  10. Si ya es difícil soportar la banalidad, más lo es cuando viene envuelta en existencialismos de todo a un euro.A mí me gusta llamar a esta gente 'impostores'. Y no todos son escritores.

    ResponderEliminar
  11. Por favor:

    —Será divertidísimo, ya veréis.
    Las dos me miran con ojos como platos. Me echo a reír.

    Esto es una maravilla, joder, a ver si te enteras.
    Digno candidato a mejor reseña ever, aunque otros estuvimos antes por ahí...ahora has de rematar la semana Anagrama acometiendo otro terrible ochomil: Blitz de David Trueba. A ver si hay huevos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vamos camino de tener una relación enfermiza, Fran.

      Eliminar
  12. Mira esto: te vas a cortocircuitar http://www.jotdown.es/2015/07/milena-busquets-y-jenn-diaz-la-maternidad-se-ha-convertido-en-la-nueva-religion-del-momento/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Wow!!!!

      ¿Qué es importante en la infancia?

      Milena: Creo que lo fundamental es tener acceso fácil a los libros, y que después tus padres lean más o menos es secundario. El tener acceso a los libros, a viajar —al mundo— y que te quieran, con esas tres cosas ya eres indestructible.

      Jenn: De hecho, yo no he tenido nada de lo demás, ni libros, ni viajar…

      Milena: En cambio lo has tenido todo, el que te quieran es una herencia básica.

      Jenn: Bueno, yo como no he tenido acceso a todo eso, lo único que he podido hacer ha sido empaparme de ello.

      Milena: Igual no has tenido acceso a los doce años pero ahora cualquiera puede ir a París, no me digas que no has ido al Louvre.

      Eliminar
    2. Estas lo que son de verdad es un par de niñas pijas con ínfulas y buenos contactos que han encumbrado la bazofia que han escrito. Y claro, se lo han creído. Con vuestro permiso, me voy a vomitar.

      Eliminar
    3. Ah; nos hemos dejado a Zanón. Joderrrrr. Pues a este le invitaron a un par de presentaciones con canapés y le dijeron los de Anagrama que el próximo original que les enviase lo leerían (esta vez sí) antes de tirarlo a la basura.

      Eliminar
  13. leí todo kafka antes de los 16 y ahora me dedico sólo a cascármela22 de noviembre de 2016, 4:39

    yo comencé a leer el librillo este cuando salió pirateado en internet; recuerdo que lo descargué pensando que se trataba de la nueva novela de milena agus, de quien entonces recién había leido "mal de piedras", un libro que me encantó: total que empecé a leer a busquets y apenas ya en la cuarta o quinta página pensé: "esta hija de puta se aprovechó del exito de su primera novela para lanzar la mierda esta y metérsela doblada a todo el mundo", tras lo cual borré el libro de mi compu y descargué luego uno de curtis garland que al final me reconcilió con la literatura

    ResponderEliminar
  14. He buscado sus fotos en Google por si era un cañón que lo justificase todo, pero he encontrado un híbrido perfecto entre Uma Thurman y Quique San Francisco, lo cual resulta bastante interesante, todo sea dicho.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Cañón? Tongoy, llámale machista a este señor.

      Eliminar
    2. Jajajajaja, a mí me recuerda más al alien Roger de "American Dad". Lo que justifica todo en este caso, amigo Javier Ventura, es el apellido de esta insigne autora. Si no tuviera ese apellido a ver quién le habría publicado y promocionado esto.

      Eliminar
  15. Cuantos más como este, mejor. Hay dejar para la posteridad rastros así para que las generaciones futuras puedan formarse un idea clara de lo que somos/fuimos

    ResponderEliminar
  16. Pues en el artículo que publicó en elconfidencial.com el día 26/12/2015 Olmos dijo que no estaba tan mal.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ja, ja, ja... te veo venir, "Anónimo".

      Eliminar
    2. Olmos es así. Que le haya gustado define muy bien su situación actual de absoluto plegamiento.

      Eliminar
    3. El confidencial.Pequeña gran Gaceta que cuenta entre sus filas con ese gran crítico musical que no sabe de música y esos colaboradores que no saben escribir

      Eliminar
    4. Olmos es el escritor más tonto de España.

      Eliminar
    5. Sería interesante que Tongoy reseñara alguna de las dos novelas de Carlos Pardo. Tengo curiosidad por conocer su opinión.

      Eliminar
  17. El Mesías Eléctrico22 de noviembre de 2016, 13:05

    Hummm... ¿Por qué será que, tras dos o tres posts sin mucha repercusión vía tanganas barra querellas judiciales barra polvareda, Tongoy saca su bilis a pasear recurriendo a algo tan facilón como dar estopa a Milena Busquets? No seré yo quien defienda el libro en cuestión (entre otras razones porque no lo he leído), pero ensañarse con un chivo expiatorio tan indefenso como una de las musas de la Gauche Butifarra es, cómo decirlo, impropio de ti, capitán, oh, mi capitán.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De indefenso y fácil nada, no me jodas, que esta tía tiene detrás a todo el mundo editorial dándole coba y pocos admiten la causa real de su popularidad, que en absoluto se debe a sus méritos literarios.

      Eliminar
    2. Es una cuestión de equilibrio. Me refiero al criterio a la hora de reseñar. Tiene que haber de todo.

      Eliminar
  18. te tienes que leer Mierda Bonita, de Pablo Gisbert, publicada por La Uña Rota... y luego hablar un poco de este tipo de editoriales.

    ResponderEliminar
  19. MILENA es un nombre de tango

    ResponderEliminar
  20. Pues es mona, se parece a Uma Thurman.
    El libro estaría mejor si supiera soltarse de tanta cantilena pija. Prosa superficial que acusa todo el rato su origen Barcelona parte alta.
    Tantos aditamento no nos permiten saber si tiene o no talento. Debería destilar lo que escribe.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La hermana fea de Uma Thurman23 de noviembre de 2016, 12:45

      Tienes razón, Gloria. Pero me temo que si le quitas la cantinela pija a la cosa se quedaría en el chasis y, como bien dices, quizás no esté diseñado con ese bien aireado talento.

      Eliminar
  21. Pobre Milena. Después de esto, ya nada volverá a ser igual.

    ResponderEliminar
  22. Por qué seguis leyendo aquí estas patochadas? "La España vacía" y "Abuelo rojo, abuelo facha", esos son los libros de los que todo el mundo habla. No te enteras Tongo, deja las ficcioncitas de los cojones.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cómo eres, Soto, cómo eres. No desaprovechas ninguna oportunidad de sacar la cabecita, aunque sea como anónimo.

      Eliminar
    2. Jajaja, toda promoción es poca.

      Yo, lo siento, pero me apetece cero el libro de Soto. El otro.... pues igual. Hoy está a cuatro eurillos en Amazon para el kindle. Igual hasta me animo. O casi mejor no.

      Eliminar
    3. Muñoz Molina alabó La España vacía:
      http://cultura.elpais.com/cultura/2016/04/19/babelia/1461071676_157409.html

      Eliminar
  23. Gracias. Es justo lo que yo pensaba de esta novela y esperaba tu opinión, a ver si es que soy una puñetera envidiosa únicamente.

    Sin embargo, me queda la duda. Yo creía que los editores españoles y los periodistas y los críticos y más, habían alabado esta novela por algo parecido al respeto que hay que tener por cojones a la fallecida ayer: también había que callarse lo mala que es la novelita (¿tiene la extensión para llamarse así?) y darle pábulo a la hija en paro de la respetable editora fallecida de un modo tan espantosamente habitual, quien de este modo ha visto su vida resuelta.

    Pero ¿y los extranjeros? ¿También los editores extranjeros valoraron esta novela por quien era la madre fallecida de la autora? No. Yo creo que esta novela es pésima, desde luego no merece el éxito que ha tenido ni de lejos, parecen los diarios de un blog mal hilados en los que de vez en cuando se ha metido algún recuerdo de la madre muerta, pero escritos antes de que ella muriera, para venderla ad hoc. Pero los editores han sabido ver en esta novela cuál es su valor: la gente está muy sola y vive en un mundo de mierda y quiere encontrar un modo de ser feliz. Blanca se lo da. Solo es eso. Blanca es jodidamente feliz porque es jodidamente estúpida y jodidamente inconsciente y egoísta. Blanca es hedonismo puro.

    Y los occidentales solo hemos llegado a convertirnos en la civilización del ego mayúsculo, individualistas y egoístas. Esto es esta novela. Y por eso ha gustado tanto. Da igual que esté mal escrita, que no tenga personajes más que ella (ella, ella, ella, ella; o sea, el lector) y da igual que no haya trama y que el único tema universal que podría haberla salvado (el dolor por su madre muerta) esté tratado de forma repugnante. Muchos querrían poder tomarse la vida como Blanca. Sin que les importe una mierda que su madre muriera de esa forma, que les despidan del curro, que sus hijos estén currando en el Burguer de Alemania, que su propio padre tenga Alzheimer. Eso es esta novela.

    ResponderEliminar
  24. explorador del ártico en paro, gracias al calentamiento global26 de noviembre de 2016, 16:36

    yo he llegado a la siguiente conclusión: cualquier cosa escrita que se ponga entre dos tapas, se promocione a través de los canales adecuados, se exalte en el cultural, el blog de olmos y el facebook de algún otro personajillo ligado a los libros, cualquier cosa se venderá de forma inversamente proporcional a la distancia que exista entre dicho producto editorial y un buen pedazo de mierda: he ahí la clave del éxito

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te olvidas de que antes de todo eso, fue la fFeria editorial donde esta novela se vendió a un porrón de editoriales extranjeras. Lo único que explica ese éxito, además de que los editores huelen un éxito a la larga si ese éxito viene en lazo y con historia real detrás como es este caso por la muerte de la editora de referencia a la que explícitamente se acude sin pudor para promocionar la novela, es que a los lectores les gustaría una historia como esta: sexo, drogas y rock and roll para superar la pérdida.

      Eliminar
  25. Es como si esa voz, ese "ella, ella, ella" que remite a la radicalidad de un Yo burgués y mediocre fuera incapaz de describir antagonismos, alteridades, etc. Ello pone de manifiesto algo deficitario que se encuentra más allá de lo literario: la manera en cómo nuestras sociedades defienden un modelo de individuo atrincherado contra la otredad, contra lo desconocido, contra la muerte... al fin y al cabo contra la miseria con la que convivimos aquellas que renunciamos a la masturbación como modelo de progreso. Y creo que no te falta razón cuando afirmas que no hay personajes más que Ella, ese Yo que coloniza y silencia todo lo que no sea suyo y de su mismidad. Buena reflexión la tuya.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias. Eso es para mí lo peor de la novela, que se supone que la autora podría ser en cierto modo un modelo de cómo somos muchos de nosotros. Tiene una formación magnífica, pasó una infancia maravillosa, rodeada de libros, de cultura, de amor. Pero resulta que está vacía. Me niego a creer que somos a sí.

      Perdí a mi madre igual que ella. Su novela me repugna más incluso por eso. Es tan banal, tan estúpida, tan falta de sentimientos hacia su madre muerta, que lo que podría haberse convertido en una gran oportunidad para crear un texto literario universal sobre la pérdida de alguien a quien amas tanto, ha sido convertido por el pijerío y el hedonismo que irradia su escritura en un escupitajo contra la autora. Venga, da igual que se muera nuestra madre, que ya follamos y nos drogamos y nos compramos ropa y salimmos a ligarnos a otro más para seguir con nuestra vida. ¿Nos importó su muerte? Probablemente, pero eso no vende en nuestra sociedad, o al menos los editores de medio mundo creen que estamos hechos de mierda. Y, oye, han acertado.

      Eliminar
  26. aburrido en las cayman, sólo follo, bebo daiquiris y pierdo en el casino cada noche30 de noviembre de 2016, 3:04

    pues milena ya está en la fil de guadalajara (aquel amor que destrozó mi vida) y su libro ya ha sido calificado como "uno de los más grandes fenómenos editoriales de los últimos tiempos", no tardan en comenzar a compararla con houellebeqc y salman rushdie y roth y handke; es más, si no gana el nobel el próximo año, soy capaz de cortarme un huevo; después trump se divorcia de melania y se casa con milena y entonces sí, ya sólo le faltaría ser canonizada por paco

    ResponderEliminar