miércoles, 19 de octubre de 2016

“Informe sobre la víctima” de Marina Sanmartín

La novela que hoy nos ocupa y a la que, prometo, no dedicaré mucho tiempo (ya sabemos lo poco que nos gusta leer reseñas de más de 500 palabras), es otro ejemplo perfecto del quiero y no puedo pero he estado a punto o así lo he dado a entender desde la marginalidad más absoluta. Me explico: Goodreads, al margen de su mayor o menor credibilidad (cada uno según su credulidad), es un recurso tan bueno como cualquier otro al que recurrir para hacerse una idea de qué o cómo se corta el bacalao, y en este caso sirve para certificar lo que ahora ya es evidencia: a Marina Sanmartín Pla no la lee ni el Tato. Casi ni yo. Y no es normal, esto. La muchacha escribe, edita, tiene un blog, por lo que se le supone un cierto "reconocimiento". Entonces, ¿qué clase de gente la sigue? ¿Cómo se puede ser tan cabrón para conocerla y no leerla y recomendarla viva, apasionadamente? ¿Qué ha sido de la amistad? No tienen que hacerle un altar, pero léanla, por el amor de Dios, LÉANLA.

Dicho lo cual, expondré a continuación las razones para no hacerlo y ya lidian ustedes con la contradicción.

La historia:

La historia es un lío del demonio. A ver cómo se lo explico: estamos en el futuro, en un futuro que está ahí al lado, un futuro fácilmente reconocible o imaginable en el que lo mismo te encuentras inhibidores de fama, que biodiscos, que moderneces similares. Todo muy serie B, pero bien, tampoco es el tema. En ese futuro unos estudiantes llevan a cabo una suerte de investigación o tesis que indaga en los sucesos de un pasado que es nuestro presente. La novela es: uno, el trabajo de esos chicos que incluye entrevista con el único superviviente del hecho y por lo tanto recreación de aquello; dos, transcripción de las supuesta conversaciones privadas entre dos psicópatas y venerables ancianos autores del horror y tres, transcripción del Informe sobre la víctima, que es un texto que dejó escrito una de las protagonistas de la novela, hermana del entrevistado, pareja de una de las víctimas, etcétera, y sobre que el cae todito el peso de la narración en tanto en cuanto tal informe se vende como lo que NO ES o, si lo prefieren, NO ACABA SIENDO:

«[…] si bien es cierto que la redacción del Informe sobre la víctima nada tuvo que ver con la comisión de los asesinatos, hay que formular la cuestión siguiente: ¿Hubieran alcanzado los crímenes de la calle de los Tres Dientes la condición de mito de no haber existido el informe? ¿Es el acontecimiento por sí solo importante o banal, o depende de las facultades del narrador para perpetuarse?»

Insisto: toda la novela se construye sobre falsas expectativas. La importancia del informe, la importancia de los crímenes, la importancia, la importancia. Y uno avanza por esa razón, para saber; uno avanza porque espera un hecho insólito, una revelación, algo que justifique tanto misterio, tanto drama. Un acontecimiento que realmente marque un antes y después en la práctica de la criminología, la patología forense o el genocidio selectivo.

Y lamento estropearles el libro, PERO NO. Al final, lo de siempre: NADA. 

Y además se ve venir, que es lo que más jode.

Y yo llevo muy mal estos engaños. Soy la inocencia personificada. Me dices ven y voy. Me dices que este crimen será memorable y ME LO CREO. 

Ahora bien, no me lo dices dos veces.

La novela es, al final, otro caso en el que unos matan y otros mueren y unos terceros le sacan punta a la cuestión. El truco está en no decir prácticamente hasta el final cómo los unos ni de qué los otros, mantener el misterio de lo que se sabe inevitable y salpimentarlo con catastrofismos varios, estructura irregular, saltos en el tiempo, efectismo, historias que no llevan a ninguna parte y una ciudad a la que se le supone importancia sólo porque sí.

El resultado es mero entretenimiento sin clímax. Tal vez eso era lo que pretendía la escritora pero desde luego no era lo que yo esperaba encontrar.


32 comentarios:

  1. ¿Qué quieres que te diga, Tongoy? Te lo mereces. Es que no escarmientas, coño.

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  2. ¡Hola a todos!

    Como desde que messie ha suprimido los enlaces, no entra ni dios a mi blog -sí, lo confieso, yo he sobrevivido en la red siendo una especie de rémora de Tongoy, y Carlos... mi tiburón- no me queda más remedio (él se lo ha buscado) que recurrir a la propaganda, y, de esta forma, les invito a los lectores de esta regocijante carnicería que se den un bureo por ARQUETIPO´S y, a lo mejor, hasta pasan un ratejo entretenido.

    http://julianbluff.blogspot.com.es/2016/10/boodles-agatha-christie-y-p-g-wodehouse.html

    Yo también os quiero mucho. Como Tongoy. ;-)

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    1. Sorry, Bluff. Lo borré con intención de hacer otra y se me pasó. En nada vuelves, I promise.

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  4. Oye, Tongoy... has vuelto a criticar a una escritora pero no se ha montado la polvareda de las anteriores reseñas. ¿Qué opinas? ¿El público se ha cansado de gresca? ¿o es que Marina Sanmartín es de las que se pueden criticar impunemente por vaya usted a saber que oscuras razones?

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    1. Las feministas estamos cansás. Oye, ¿y Angelika Schrobsdorff?

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  5. ¿Para cuándo la reseña del libro de la novia del yayo Tizón? Esta es otra que acaba de llegar adonde la están encumbrando por méritos propios. ¡Ay!, Albertito Olmos. ¡Ay!, Albertito Olmos.

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    1. No, no, el de la novia de Tizón pinta mal desde el titulín. Y los empalagosos elogios de sus amigos le hacen más mal que bien. Déjala, no hace falta herir a nadie, yo sigo pidiendo a Ferrante.

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    2. "Por las noches, me dejo llevar por la calma nebulosa del espacio. Conecto la música de Jeff Bridges y me masturbo durante quince minutos. Pienso en Edgar Ramírez. El único ruido que oigo es el del vibrador, que a veces distorsiona la música. Suena a cortacésped. Me pregunto si seré la primera mujer en masturbarme en el espacio. Si habrá cámaras vigilándome. Si lo estarán retransmitiendo vía satélite en todas las televisiones de la Tierra". ("La acústica de los iglús").

      No me diga usted que perlitas como esta no merecen una reseña del señor Tongoy. El yayo ha metido mano en el librito a base de bien. Eso si no le ha hecho a la nena de negro literario. Exhala ese tufo cursi y amanerado de la prosa "poética" de don Eloy.

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    3. Yo la música de Jeff Bridges, la veo más para comer tacos de alambre. Pero vamos... ¡que allá cada uno con sus asuntos propios!.

      En cuanto al tal Ramirez (no tenía el gusto) ¿No se tratara de otro hijo secreto de Pajares, no?.

      Me comentan lo que les parece. Besines.

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    4. Juás juás, ¡por favor, despelleje de los iglús ya! Que están poniéndolos hasta en la sopa, y por las nubes...

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    5. Nunca he podido acabarme un libro de Tizón. Con esta chica me esta pasando un pico de lo mismo, de modo que ya veremos, igual se libra de la reseña.

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  6. Esto de los libros es curioso. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen, encumbran a quien quieren, se elogian entre ellos deciden que Sara Mesa es una pro mesa segura y la tenemos hasta en la sopa, este año, hasta en Ñ, amparada por varios más de su editorial. Lara Moreno, Luna Miguel, Marina Sanmartín, Kpoff, Milena Busquets, Marina Perezagua, Ivars, Muñoz Rengel, etc. ¿Son lo que intentan vendernos? Cansa mucho esto ya.

    Así que sigue así, Tongoy, que al menos quede claro que no nos dan gato por libre.

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    1. Es cierto que Tongoy ayuda mucho en encontrar los gatos dentro del negocio de las editoriales. Pero si hay alguna liebre (una buena de veras, en la autopublicación o en alguna de esas editoriales sin mucho glamour o con poco "caché literario", va a ser que al amigo Tongoy se le va a pasar. O mejor dicho, no se va a mojar. Es una pena.

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    2. Los hay, pocos, pero los hay.

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    3. ¿Un breve listado de liebres? Se agradecería. Si pasan de cinco me sorprenderá.

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    4. No, qué va, pero prefiero no pronunciarme so riesgo de que se me acuse de parcialismo, a pesar de que no tengo intereses en el ramo. Lo que es cierto es que es mejor no perder el tiempo con autores (as) a quienes de todos modos no íbamos a leer, como es el caso de la señorita de los iglús.

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    5. Pues lo lamento. Realmente me interesa. Siempre que aparece algún anónimo asegurando que hay autores escondidos que merecen la pena me suele dar rabia. Comprendo que no se pronuncien en este blog por si algún lector se los come vivos, pero agradecería de veras un pequeño listado.

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    6. Me interesa especialmente el mundo de la autopublicación. Me da la sensación de que ahí tiene que haber gente que merece la pena y que está a su rollo sacando sus cosas y totalmente al margen del circo, pero la autoedición está tan llena de ruido que es imposible encontrar algo...

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    7. Ahora resulta que los talentos están en la autoedición, todos ellos. No en Impedimenta, Candaya o Salto de Página, por nombrar tres indies sobresalientes en talento. No. En la autoedición. Y se quedan tan panchos. De verdad, los tenéis bien colganderos.

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    8. No exageres, nadie ha dicho que todos. El compañero Al solo ha escrito que le da la sensación de que ahí tiene que haber gente que merece la pena. Y habrá, como en todas partes, alguno habrá.
      Hay alguna otra editorial pequeña que está sacando cosas buenas (entre otras malas) pero aquí da miedo hablar.

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    9. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen, encumbran a quien quieren. Harto de tanto producto de marketing. Y no te olvides de Sergio del Molino, hasta en la sopa. Jordi Carrión, Luisgé Martín, Patricio Pron, Paul Neuman,Javier Calvo, Jon Bilbao, Menéndez Salmón, Pérez Zuñiga, Ronaldo Menéndez, Medel, Marta Sanz, etc. ¿Esto es lo que nos quieren vender? Qué cansancio.

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    10. Entre el Anónimo 22 de octubre de 2016, 0:12 y el Anónimo 26 de octubre de 2016, 18:23, habéis nombrado prácticamente a todos los que escriben y publican ahora mismo. Lo que podemos hacer es organizarnos todos los seguidores de Tongoy, y buscar a otros frustrados sin talento en la autopublicación y en Amazon, que es donde se acumula todo el residuo de la mediocridad de nuestro tiempo, ¡y montar una editorial! Podría llamarse Envidia & Frustración, o Verdadera Literatura de Mierda.

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    11. Aquí da miedo hablar porque como se recomiende a alguien inmediatamente lo atacarán los anónimos pensando que es el propio autor. En este blog no hay lectores a los que les apetezca no picar con libros malos y descubrir cosas decentes: parece que solamente comentan escritores con sus rencillas echando mierda a otros amparándose en el anonimato. Eso sí que da cansancio. ¿Hay alguien aquí a quien le guste leer, o solo escribir?

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  7. "La acústica de los iglús" es el libro de la temporada. Segunda edición. Y callando bocas.

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    1. Callando bocas, dice la novia de Tizón y cuyos amigos son todos los reseñistas del mundillo editorial, "libro de la temporada", dice Almudena (o alguien de su círculo). Hay que joderse...

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  8. Pero alma de cántaro, ¿qué bocas estás callando? Tienes a tus pies a todos los esbirros de tu novio (críticos y literatos), dándote cera y más cera. Si no te hubieras pegado al don ya veríamos quién te habría publicado y las ediciones que llevaría tu obra maestra. A veces (casi siempre) estamos mucho más guapos con la boquita cerrada.

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  9. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen, encumbran a quien quieren. Harto de tanto producto de marketing. Y no te olvides de Sergio del Molino, hasta en la sopa. Jordi Carrión, Luisgé Martín, Patricio Pron, Paul Neuman,Javier Calvo, Jon Bilbao, Menéndez Salmón, Pérez Zuñiga, Ronaldo Menéndez, Medel, Marta Sanz, etc. ¿Esto es lo que nos quieren vender? Qué cansancio.

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