miércoles, 26 de diciembre de 2012

“Lo que no está escrito” de Rafael Reig

"Lo que no está escrito" es la primera novela de Rafael Reig que disfruto. Guardo en el recuerdo, lejano, una lectura un tanto agónica de “Sangre a borbotones” y la sensación de estar tan de NO con “Todo está perdonado” que fue todo uno empezarlo y dejarlo. No me pareció entonces que mereciese una segunda oportunidad (sigue sin parecérmelo). No hace mucho supe, no sé cómo, de su cambio de registro en esta su nueva novela. Sospecho que fue en alguna entrevista o en alguna reseña o en algún algo promocional. Las promociones son divertidas: si el libro es de Pérez-Reverte, y viendo que vende cientos de miles de millones de ejemplares sólo en Teruel a cientos de miles de millones de ávidos turolenses, lo ofertado será más de lo mismo o los personajes tan revertianos como siempre o nuevamente el genio español demostrando el dominio del arte narrativo que lo ha encumbrado o ese tipo de cosas tan de no arriesgar. En cambio, si el autor no es mucho de ir por ahí reventando la taquilla -y a excepción de segundas partes- la oferta ha de ser un giro de alguna clase o un cambio de registro o una exploración de lo inexplorado anteriormente por el escritor. Este es el caso, lo cual puede dar una idea de lo anterior. O no. 

* * * * * * * 

La novela trata sobre un padre divorciado y pelín alcoholizado que se lleva a su temeroso hijo de acampada para estrechar lazos y esas cosas que hacen los padres divorciados nunca sabes si para tocarle los ovarios a la ex o porque realmente sienten necesidad de confraternizar con el infante y ayudarle a superar los traumas propios de su ausencia. Los que hayan leído "Sukkwan Island" de David Vann creerán estar teniendo un déjà vu. No se apuren: los parecidos acaban ahí. "Lo que no está escrito" trata un asunto muy diferente: trata sobre la imagen que nos hacemos de los demás y más concretamente de qué vemos cuando vemos lo que no vemos y cuando no vemos lo que tenemos que ver. 

Hay algo un tanto molesto en esta historia. Verán, el padre escribe una novelucha de ladrones y secuestros muy serie B que deja sobre la mesa de su ex mujer cuando va a recoger al chaval, una novela que ella irá leyendo ella a ratos en ausencia de ambos. Durante la lectura de la susodicha encuentra (busca, en realidad) parecidos razonables entre los personajes y lo que ella guarda en el recuerdo con su marido (esto no es exactamente así, pero me niego a destriparles la historia más allá de este apunte). Total, que viendo lo violento del asunto entra en pánico y llama al niño que nunca tiene cobertura, que como tópico ya le vale al Rafa. Mi problema (tardaba en llegar el momento, ya), por llamarlo de alguna manera, es que esa novelucha en segundo plano es tan ridículamente breve que resulta imposible creerse la supuesta extensión que se da a entender por las pausas que la buena de la ex mujer hace durante la lectura. Es decir, es como querer estirar el chicle de la intriga más allá de la física del propio chicle o lo de hacer que el Hobbit dure exactamente lo mismo que El Señor de los Anillos. Pues algo así, o lo mismo, pero aplicado a una novela de campo de padres, hijos y otras cosas del desquerer. Es una insignificancia, lo sé, pero una insignificancia que lastra continuamente la credibilidad de lo que ocurre durante la dichosa novela y cuestiona la validez del resultado final, porque no es lo mismo una novela redonda que un bonito óvalo. 

La novela de Reig plantea el interesante debate acerca de qué hacemos cuando leemos, en qué pensamos, cómo nos apropiamos de la narración y por qué unos vemos unas cosas dónde otros no ven nada o viceversa, y su lectura, gracias a esos capítulos breves en los que casi nunca dejan de ocurrir cosas es adictiva en la medida que lo es una novela de intriga de buenos y malos y personajes que caminan hacia lo incierto en un mundo violento, pero personalmente echo en falta una trama un poco más cuidada en el sentido de no permitir nunca que el lector vea los focos en el escenario o los cables de la luz tirados por el suelo o el micrófono asomando a la pantalla. Ese tipo de chorradas.


32 comentarios:

  1. De acuerdo contigo Carlos en la valoración que haces de esta novela. A mi también me cansó la reiteración de la estructura, que en un momento dado deja de avanzar y hace que los personajes dejen de ser interesantes para parecer un tanto tontorrones... algo para un novelista del nivel que se le supone a Reig es imperdonable... Es como un pastel en el horno que según se calienta se va desinflando, para que el final haga ¡pluf!

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    1. Hasta que te conocí yo era la persona que conozco que más leía. Maldita sea, Agapito, ni esto me queda, ya.


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  2. Tongoy, nos encanta tu nueva etapa (ya desde hace un añito o así) de lametraseros oficial. Como mola el arranque de esta "reseña" (no vamos a llamarlo crítica). Un clásico: "la anterior no la pude terminar, y cuán desanimado llego a esta nueva obra y, oh, el cambio de estilo (?) me hipnotiza". Sí, Sarita/Tongo/Confusa/Reig: es lo que tiene el Realismo Lírico Hispanicus Melancolicus: erotiza la piel del lector. Es como un depilado laser. Todo (lo no escrito y lo apenas leído) por un módico precio. Libro regalado, Reig que controla el cotarro de las amistades Kafka, y favores que conviene ir pagando.
    Le recomiendo,Reig, que la próxima reseña se ocupe de algo de Landero. También muy Realismo Lirísmo Hispanicus. Lágrimas bajo la lluvia.

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    1. ¿Ahora también soy Reig? Supóngame agotado, ya. Y cuatripolar como poco.

      Dos cositas, ano (sin ofender: ano, de anónimo, es cariñoso): 1. Regalo no fue, pero no hubiese estado de más, qué coño. Aprovecho para recordarle a Tusquets mi existencia y que si tiene a bien yo también, que la cosa pinta mal y hay que ir aprovisionando. 2. De Landero voy pasando muy mucho, si no le importa.

      No pillo lo de los favores (es usted de dar demasiado por supuesto) pero si refiere a los que me deben, venga, va, los perdono. Es Navidad.

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    2. ¿PERDÓN? ¡¡Guat de jéll!! ¿Cómo que "Sarita/Tongo/...? Tongoy, el libro de reclamaciones ya, que me nombra un anónimo y no he hecho nada.

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  3. Estimado Ano (con A mayúscula).
    Dear Sarita/Confu/Tongo/Reig: a ver si te crees que tú no eres ANO (de anónima, claro). Chascarrillo barato de muchas horas pasadas tecleando en la red..saritísima.
    Cada quién que gestione sus contradicciones propias. Hala, a seguir dándote la HOSTIA -con cariño, ano- en el Diario Kafka, en 2013, también.
    Saludos cordiales!

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    1. Feliz Año para ti también, mi buen amigo. Nos vemos por ahí.

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  4. Cierra la farmacia y tómate unas vacaciones, se te va agriar el carácter. Estoy en Suecia, la cadena de Hoteles Bergman me ha hecho una oferta que no pude rechazar aunque ya conocía el país pero no tan morosamente como lo estoy ahora, sin prisas ni más tensiones que las puramente cognitivas. Los espejos de cada habitación son importados de Holanda, famosa por sus pulidores de lentes y además conversan entre sí como la música de Bach que suena en Vineland. "Un verano con Mónica" y "Barco a la India", obras aparentemente menores, cuando se juntan en la imaginación se convierten y transforman en algo inefable. Lo digo para aviso de escritores heridos por flechas envenenadas

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    1. Pues no te falta razón. Ya no me va a quedar otra que cerrarlo unos días pero más que nada porque no tengo ningún otro libro que comentar. Estos días con tanta fiesta y tanta vacación y tanta leche no leo ni los posos del café del desayuno. Exagero, claro. Un poco. Entre eso y que los suplementos se convierten en escaparates navideños voy a hacer como los de Diario Kafka y me voy a echar un sueñecito de dos semanas.

      O no.

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    2. El anónimo de las 13:53 que parece el mismo que el de las 15:42 se me delantó, llevo toda la mañana buscando un cambio que le hice a la configuración y que no me dejaba poner comentarios. Cuando puse el mio no me dí cuenta que podía interpretarse en el mismo sentido que el de ese estúpido de las 15:42. La puya iba contra un payaso que vió Un verano con Mónica e hizo público que lo suyo es hablar por no callar

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  5. Si esta -según algunos- es una crítica sobona ¿qué esperan (estos algunos) que haga el monztruito que controla el blog cuando una novela le parezca chunga de verdad? ¿Qué se ponga a preparar nitroglicerina con el laboratorio quimicefa?

    Una de las reglas a oservar en este juego: en esto de los blogs, el comentarista debe procurar no ir más de listo que el anfitrión, salvo que lleve unas cartas del copón o se tire unos faroles ("bluffs") de puta madre y en este post, el que se los está echando, de momento, es el propio Tongoy. A mi juicio.

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    1. Pues sí se cree la genta que es sobona, sí (ver un poco más abajo). Por otro lado es perfectamente normal la sospecha. LO mejor de todo (lo más gracioso, al menos) es que confirma lo que Reig plantea en la novela: cada uno adapta la lectura a sus intereses particulares.

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  6. Creo que no leeré la novela, pero me ha gustado tu reseña, el modo de abordarla.

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  7. esta reseña, o cómo adular dando una colleja para (intentar) que no se note...

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  8. "..pero personalmente echo en falta una trama un poco más cuidada en el sentido de no permitir nunca que el lector vea..."
    Un taller de redacción no te vendría mal, amigo. Ese tipo de chorradas que hacen que el lector no se desespere.

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  9. Hace treinta años, cuando empezó a hablarse de los "talleres de escritura", yo lo pensé un instante y me dije que eso no podía ser bueno. Prefiero, aunque Hegel le reproche a Schelling haber hecho su aprendizaje a la vista del público, que el aprendiz vaya evolucionando poco a poco, incluso a golpes de risa, a esa uniformidad que da el pertenecer a una escuela de adocenados.

    La maldad de su recomendación dice mucho en su contra, anónimo , le sugiero que disimule usted mejor sus malos instintos si está decidido a usarlos en su favor.

    Le aclaro, por otra parte, que si le doy este consejo es porque no creo que sea usted capaz de llevarlo a puerto, de lo contrario no se lo daría. Es más fácil y recomendable que se haga usted un lavado de cabeza, basta frotar hasta que salga toda la porquería. Pero no cuente conmigo, estoy muy ocupado y no creo que pueda pagar mis honorarios.

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  10. Es posible que haya habido un malentendido, querido anónimo: no me refería a un taller de escritura, sino a un taller de redacción. Son cosas bien distintas, aunque hay mucha gente ahí fuera, en el mundo real, que las confunde. Por otra parte, queridísimo anónimo, su prosa es excelente, algo que no puede decirse de la del autor de este blog. No me fío de los críticos que tienen problemas con la sintaxis, es imposible que me convenzan de nada. Tal vez sea un prejuicio pequeñoburgués. Si no saben escribir, ¿cómo van a saber leer?

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    1. Pido perdón por inmiscuirme en tan elevado diálogo, pero es bien cierto que "por su sintaxis los conoceréis". Pero a todos: críticos, escritores, periodistas, traductores y demás profesionales de las letras.

      Carlos es un poco precipitado en su redacción, fiel reflejo de su estado de ánimo tras leer el objeto de cada reseña en cuestión y su impaciencia en darnos a conocer su opinión. Pero se le perdona por espontáneo... ¿o qué?. "Chorradas desesperantes" las hay a patadas por ahí. Y algunos hasta las aplauden y publican.

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    2. Cuando era joven conocí a una chica que quería ser actriz, pero no se acercaba a un libro ni a un teatro ni aunque sus padres amenazaran con quitarle la paga. Pero ella confiaba en su talento y su gracia naturales. "Yo es que soy muy espontánea", decía.

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  11. Sin duda que hay un malentendido pero no sé de quien. Vuelve usted a incurrir en su vicio. No es cierto que para saber leer bien haya que saber escribir. Yo hace mucho que cuando leo entiendo lo que me dice el autor, si tengo que ser riguroso confieso que a veces pueden escapárseme cosas ,¿ a quién no? pero de escribir no tengo ni idea, así que no puedo aceptarle su elogio, y no por falsa modestia sino porque desconfío de los motivos que lo dictan. Quizá haya usted oído hablar de la "filosofía" de la sospecha.

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  12. No era mi intención ofenderle con mi elogio, que tal vez haya sido excesivo. Lo retiro. Reformularé mi hipótesis para dejarla más clara: si no saben escribir, ¿cómo van a saber escribir? Hasta la próxima, ha sido un placer.

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  13. Y fíjense que pienso que nuestros dos amenos anónimos son un único anómimo que, al clásico modo platónico, se instruye y se interpela de un yo a otro (de momento creo que por aquí ha utilizado únicamente dos) tratando de hacernos más grata, una vez despegada de la antipática rotundidad del proclamador, su razonable, o incluso evidente, pragmática.
    ¡Un abrazo para todos!.

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  14. Julian bluff ¡Piensa! eso sería noticia de primera plana si fuera cierto. Pero hoy podemos aceptarla por ser 28-12.

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  15. Y a ustedes ¿no les ha dado por pensar que yo, y sólo yo, el mismo julian bluff que viste y calza, el único, el genuino, es en realidad quién se ha hecho pasar, cual chakespiriana farsa de este inocente día, por los dos anónimos?. Piensen... Piensen...

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  16. Te dejo por imposible, para ti la perrona. Si le pones un palo tendrás una piruleta hasta que te canses de ella. Eso sí , no la chupes...

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  17. Buenas, con permiso. De entrada quiero pedir disculpas por mi "ausencia" durante el debate (es evidente que si tengo que moderar mensajes no puedo estar del todo en off) pero es que me he cogido unos días de vacaciones para echar un cabo a los reyes magos, que me consta que este año van pillados por haberlo dejado todo para final. Espero que se entienda lo que acabo de decir. En mi cabeza suena coherente, pero nunca se sabe...

    Un debate interesante, por otro lado, pero aburrido como sólo pueden ser los debates que se centran en mi persona. Permítanme la falsa modestia; es navidad. Solo dos cosillas: Uno: que no se escribir es algo que viene de lejos, tampoco es que el anónimo venga a descubrir la pólvora. De hecho si no me da por escribir no es sólo porque no se me ocurra nada interesante que contar o porque no me parezca que la literatura merezca tanta dedicación. Y dos:... Mierda, se me olvidó lo que quería decir. Ah, sí, que tampoco sé leer. Ya, ya, entonces pá qué te metes, pensarán. Pues yo qué sé, porque hacer el gilipollas sí que se me da bien, supongo. Y que todo se mezcla.

    Gracias a todos por los comentarios. Siempre es un placer.

    Por otro lado veo que ni dios se ha leído el libro.

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  18. Pues soy de los que no comenta, pero eso de que "ni dios se ha leído el libro" me ha picado.

    A mí no me gustó mucho, y eso que sí me terminé "Todo está perdonado". Y la verdad es que lo que menos me molestó fue eso de que la novela dentro de la novela sea demasiado corta como para justificar el tiempo que la madre se pasa leyéndola. De hecho, creo uno podría suponer sin mucho esfuerzo que se han introducido elipsis. Que pare eso estamos los lectores, para poner de nuestra parte (¿y no es eso de lo que va?) :P

    Total, que me molestan mucho más otras cosas. Enumerando:

    Que la estructura le fuerza a hablarnos de la madre cada tres capítulos, incluso cuando no hay nada que contar sobre ella.
    Que el final resulte precipitado, cerrado un poco como si se hubiera cansado del tema (aunque claro, esto es una percepción muy subjetiva y difícil de justificar).
    Que los personajes se me queden colgando (igual hay demasiados para tan pocas páginas), especialmente el niño, que me ha resultado excesivamente infantil para su edad. Coño, incluso para un crío de 7 sería demasiado imbécil, que una cosa es ser niño y otra ser tonto.
    Y por último, que la novelilla de serie B no tenga mucho interés y resulte demasiado predecible.

    Total, que creo que es una buena idea echada un poco a perder. Porque si la novela del padre hubiera sido interesante y los personajes "reales" hubieran sido más "reales" y el juego de perspectivas hubiera llegado a decir algo... Dices que "plantea el interesante debate acerca de qué hacemos cuando leemos". Em, no. Dice que cada uno lee más de lo que hay, un poco lo que le da la gana, lo cual es verdad, pero vaya, que sin más, que de ahí no surge ningún debate, me parece a mí. Aunque podría haber surgido si se hubiera metido en más berengenales en esa línea, que haberlos haylos.

    Y bueno, ya.

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  19. Me gusta este comentario de Eee aunque yo no he leído la novela de Reig, ni entra en mis planes hacerlo. Hay una razón muy personal para explicarlo , que sin embargo se despliega hasta convertirse en abstracta. Me gusta el blog de Reig, me hace gracia, pero en las ideas que expone no encuentro nada original ni interesante. Se expresa bien, pero no dice nada que no sepamos ya ni su manera de decirlo le da una nueva "relevancia".

    Me da la impresión de que todos estos escritores "con Blog" o que escriben artículos en la prensa no perciben dos exigencias fundamentales que deben cumplirse para hacer "necesaria" la lectura de un libro.

    La primera es que las ideas que articulan la obra sean duras, fuertes, que al chocar contra la conciencia del lector dejen marca, introduzcan vectores nuevos en su pensamiento. Esto es muy difícil, no hablo de crear efectos a la manera de esos directores de cine con exito de taquilla.

    La segunda es aún más exigente, pues está implicita en la primera, el autor no debe permitirse ninguna complacencia con su obra, la más pequeña echa a perder el conjunto irremisiblemente.

    La misma idea de querer vivir de lo que se escribe tiene , desde hace muchos años, un elemento infamante que arruina casi todo lo que toca. Aquí el "casi" es importante. La generalización absoluta haría falso esto que digo, pero aceptando la existencia de excepciones estas son tan escasas, un puñado de escritores en todo el planeta, que no son suficiente contraejemplo.

    Hay una razón además de la económica para explicar esto de que un escritor que quiere vivir de su obra la convierta por ello mismo en una porquería; Vivir de la obra, encerrarse a producir, aislarse es casi siempre,( otra vez el "casi"), una garantía para caer en una sucia irrelevancia. Las obras que deben ser leídas no surgen de la cabeza del autor sino del conflicto del autor consigo mismo y con el mundo en el que vive. Es más creo que el "saber" escribir no tiene nada que ver con las horas de practicas que se hayan realizado sino con el atenerse rigurosamente al tema tratado. No dar puntada sin hilo, en eso consiste.

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  20. A mí me gustó "Todo está perdonado", a momentos incluso mucho; en otros momentos, en cambio, casi nada o muy poco. Pero sí que pensaba que se le podía dar otra oportunidad a Reig (aunque el tono graciosete que le caracteriza en Diario K no es lo que más me alienta a hacerlo, la verdad). pero ahora, después de leer tu reseña, me queda la duda:¿leer o no leer? (lo de gastarse los chines o no gastárselos está fuera de toda duda: lo siento, señor Rafa...). En fin, lo dejaremops macerar un rato, a ver qué pasa. Feliz año 13, por cierto.

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