jueves, 11 de agosto de 2022

Se busca: Género: Terror

Un día es una determinada luz la que te lleva a Grecia y al helenismo, a Tucídides, Homero, Heródoto o a sus primos hermanos y al siguiente son Faverón, con esa atmósfera increíble de "Vivir abajo" o Layla Martinez, con suya (mucho más discreta) en "Carcoma", quienes nos recuerdan que el terror SIGUE AHÍ, pese a qué, como explica muy bien Jesús Palacios en un artículo (Terror para el siglo XXI), es un género que amenazaba y supongo amenaza suicidio por culpa del buenismo actual, señal de los tiempos, por otro lado: "El género era mirado con desconfianza por editores, críticos y lectores de un nuevo siglo empapado de sensibilidad liberal, social y reformista, cuyo “buenismo” se sitúa en las antípodas del universo de muerte, crueldad, oscuridad y paranoia que resulta esencial en buena parte, si no toda, de la literatura de terror".

Pese a que me considero "fan" del género lo cierto es que no paso de mero observador. Lo fui, quizá, de una forma breve y leve durante la primera y segunda adolescencia. Nada serio. Y hasta hoy. A excepción de King (pero eso ya no tiene nada que ver con el género; es pura nostalgia de "aquellos maravillosos años") y el cine, los acercamientos han sido más bien casuales. Envidio mucho y sinceramente a esos seres humanos que realmente saben del tema, entendiendo como tales a todos aquellos capaces de recomendar, sin mirar, cinco…, no, diez novelas relativamente actuales (quiero decir: no jodan con Carmilla). No es mi caso, insisto: si me preguntan podría citar al viejo (King) o a John Connolly (permítanme este clavo ardiendo). Bueno, y "La joven ahogada" de Caitlin R. Kiernan, una novela que por alguna razón (probablemente personal) me impresionó como pocas (lo cual me recuerda lo rebuena que era la colección Insomnia de Valdemar, que terminó demasiado abruptamente cuando me quedaba por leer, únicamente, John muere al final de David Wong (pero "algún día", "lo juro")).

Pero si reviso mi historial de lecturas, entonces sí: Lehane (por Shutter Island, ojo), Joe Hill, Angela Carter (esa cámara sangrienta…), los geniales relatos de Graham Masterton recogidos en El hijo de la bestia, Ligotti, Le fanu, Jack Cady, Laird Barron o, tirando para casa, cosillas sueltas de Mariana Enriquez, Schweblin, Jasso, Bueso y Biurrum, por llamarle terror a cualquier cosa. Y poco más. Se mire por donde se mire: una mierda. Porque hablamos de, ¿cuánto?, ¿un dos por ciento? Por favor, que hablamos de diez años. Por favor, ¡que hablamos de fanatismo! Si es que NO TENGO VERGUENZA.

Y por eso, esto. Porque en algún momento (a más tardar esta misma tarde, cuando retome donde lo dejé, la semana pasada, el libro de Faverón), habría que ir mirando de ponerle remedio a tanta supina ignorancia, es por lo que voy a hacer aquello que, conociéndome, debería ser LO ÚLTIMO: rescatar lecturas pendientes (1) y pedir (con la boca pequeña de puro pánico) nuevas y renovadas recomendaciones con las que afrontar el crudo otoño que, al menos aquí, dicen que arranca mañana.

Solo un consejo: no me tomen demasiado en serio a mí, ni se tomen demasiado en serio a ustedes mismos: no quiero/busco/espero obras maestras: quiero/busco/espero solo género en vena; mero divertimento. QUÉ SI NO.








(1) A saber: Nuestra parte de noche, de Marina Enriquez; Después, de Stephen King; Un verano tenebroso, de Dan Simmons; La feria de las tinieblas, de Ray Bradbury o La casa al final de Needless Street, de Catriona Ward.

8 comentarios:

  1. Dilatando mentes y biblioteca de carfax, para mi....

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  3. ¿Terror actual y funny? Cualquier cosa de Grady Hendrix...

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  4. Ese de Hendrix suena divertido. Me lo anoto. Gracias.

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  5. Blackwood, Machen. Las mexicanas Amparo Dávila y Guadalupe Dueñas.

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  6. Trilogía transilvana. No es de miedo pero es ma-ra-vi-llo-so.

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  7. Yo no tenía muchas esperanzas en La joven ahogada, pero también me atrapó. La casa al final de Needless Street tiene su intríngulis, pero me temo que te decepcione.

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  8. Nuestra parte de noche de Mariana Enriquez. Uno de los libros más extraños que he leído en los últimos años. Aunque no sé si entraría en esa categoría.

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