Jorge Carrión es escritor de libros de viaje y desde hace relativamente poco también de una novela tan inclasificable e interesante como es “Los Muertos”. Inclasificable por lo arriesgado de su estructura, que mezcla la ficción televisiva con el ensayo e interesante porque fue en su momento la culpable de un parto, el mío, que dio lugar a un hijo, un blog, pero no este, sino otro; un gemelo algo tardío. El blog de Oblomov Varese, también conocido como Oblomovka Herida. Servidor.
Efectivamente: yo, Tongoy, soy también Oblomov Varese. Míos son sus tíos, sus primos y sus padres; sus hermanos y la demente conocida como “Leidi Morgana”. Oblomov nace, como dije más arriba, tras haber leído esta novela. Mi simple deseo de comentarla hace posible la existencia de este personaje, esta pequeña marioneta que en mis manos toma forma de monje con tendencias suicidas. Su Oblomovismo fue sólo una forma de hacerlo diferente a mí; de justificar un cierto hastío y una pereza innata a la hora de escribir nuevas entradas en su blog. Oblomov es pues un ser irreal, tan de ficción como lo son las historias que nos ha contado a lo largo de estos dos meses. Oblomov no lee, yo leo; Oblomov no habla, yo hablo; Oblomov no escribe, yo escribo. Oblomov no es; simplemente.
Iba esta confesión a ser demorada más tiempo (meses, años, qué se yo) pero este Oblomov es agotador y terriblemente exigente por su rigor histórico. Parir una idea es por lo general complicado si uno busca ser mínimamente original pero se multiplica exponencialmente esa dificultad si él, Oblomov, es el creador de una de ellas, por su empeño de dotar de verosimilitud cada una de sus disparatadas aventuras familiares, por conciliar fechas y por asegurarse diligencia en el attrezzo. En ese sentido debo confesar que hay cierta iniciativa ajena a mi voluntad, puesto que sin desearlo me encuentro siempre con que sus historias toman el control sobre las mías. Este descubrimiento dota de un nuevo sentido muchas de las referencias veladas de sus entradas. Sirva como ejemplo aquella conocida como MARIONETISMO (1). Quizá ahora se entienda tanto su afán por darme protagonismo cómo el mío por dárselo a él.
Por vez primera me siento obligado a hablar del motor de la novela para hacerme entender. Carrión habla en ella de una situación un tanto peculiar: la llegada al plano real (nuestra realidad) de seres de ficción, protagonistas fallecidos de producciones americanas, que son tratados como humanos de segunda categoría. Pero no es esto lo quiero destacar de su libro con esta entrada sino el (falso) ensayo que tiene lugar al final de la primera temporada (esto es, al final de la primera de las dos partes que lo componen) en el que se subraya la importancia que tiene la muerte de un personaje de ficción para los televidentes. Si somos testigos de sus vidas, si sufrimos con sus desventuras, ¿no sería natural llorar su muerte, tal como en su momento hicimos todos con Bambi, King Kong o victimas similares de la vida (cruel)? En cuanto lo leí comencé a gestar la idea de crear un ser de ficción que, en la medida de lo posible, se hiciese querer. Quería ser dueño de mi propio hoax. Obviamente mi treta incluía una pequeña trampa, similar a las que pueblan los guiones de las series americanas, puesto que mi creación debía pasar por real, con la secreta intención de multiplicar el efecto de su muerte (2). El objetivo final de esta pequeña farsa era, como se habrá adivinado, crear una ficción real que me ayudase a reflejar y valorar en su justa medida la sugerencia que hace Carrión en “Los Muertos”. Espero haberlo conseguido.
Y esta es toda la verdad. Esto es todo lo que hay. La “Oblomovka Herida” es ahora la “Oblomovka Muerta” (chiste) y yo soy su propietario tal como lo fui desde el comienzo. Pido disculpas a todos aquellos (que sé que los hay) que sintiesen por el pobre Oblomov cierto cariño o gustasen de sus peculiares entradas y también a todos los que creyesen realmente en su suicidio. Me comprometo a mentir de vez en cuando en su memoria, incluyendo aquí entradas del tipo que hacía para él, pero me niego a reabrir su blog por ser a todas luces innecesario, amén de la escasa popularidad de la gozaba y que no quiero heredar. Al fin y al cabo ya sabemos que la cópula y los hoax son abominables pues multiplican el número de blogs.
(1) http://oblomovkaherida.blogspot.com/2010/09/marionetismo-ano-x-numero-121.html
(2) Encontrará ahora explicación el amigo lector a tanto fúnebre comentario de Oblomov a lo largo de su blogvida.