martes, 4 de junio de 2024

"Mañana y mañana y mañana" de Gabrielle Zevin

Los motivos no vienen al caso pero como últimamente, desmemoria mediante, parece que escribo para mi yo futuro, lo tengo que decir: básicamente he leído esto porque, tras haberlo contemplado y descartado en su momento (2023) resulta que la semana pasada se cruzó un par de veces de más en mi camino. Frente a esto, siempre valoro dos opciones: dejarlo 'runrunear' a su antojo y ya se cansará o: quitarme la espina. Decido quitarme la espina, claro. Pues bien, cuatro días me ha durado. Cuatro. Quinientas páginas, ojo. "El que ya no lee". Hay que joderse.

La historia es la de una amistad sin derecho a roce entre dos desde su más tierna infancia hasta que dejan de sentirse jóvenes, allá por los treinta y tantos. Les gusta jugar a videojuegos, juntos y separados y llegado el momento hacen uno. Les va bien, lo venden bien, se vende bien, se montan un chiringuito de tal y miel sobre hojuelas. ¿El tema? Ninguno: los sinsabores de la vida. Las idas y venidas de amor a la amistad y viceversa, una veces solos otras con terceros. "Entre mientras" la evolución del videojuego desde los noventa hasta prácticamente hoy.

Tengo que decir que me ha ganado un poco por el tema "maquinistas", un género que ya no frecuento mucho pero que recuerdo con una sonrisa que solo puede acabar en recaída. La historia de los dos: bueno, mejor llevada de lo que esperaba (las expectativas eran bajas) aunque la falta de interés por el día a día de ambos juega un poco en su contra.

Cuenta a su favor que es ágil y que, habiendo nacido más o menos en la misma época de los protagonistas, me puedo dar el lujo de sentir un poco en mis propias carnes los placeres de haber jugado al Maniac Mansion. Con eso quiero decir que más que una buena novela (entendiendo esto como algo que recomendar) ha sido un ejercicio de nostalgia que valoro y agradezco en lo que vale y que me ha cubierto un par de tardes de playa que tenía literariamente desprotegidas.

Recomendable en la misma medida que no. Es decir: depende de a quién y cuando. Si dudas, probablemente sí. Ahora bien: de usar y tirar.

lunes, 3 de junio de 2024

"Solo humo" de Juan José Millás

Hace un par de meses leí "Solo humo" de Juan José Millás ("el de La Ventana"). Lo sé porque lo anoté: empezado y terminado el 29/02/2024. Recuerdo que lo acompañé de una cerveza. Oye, muy bien. La cerveza, digo, porque el libro ya me puedes matar que no me acuerdo. Voy a la sinopsis…

«bla blabla blablablablabla […] En esta novela engañosamente ligera, Juan José Millás vuelve a algunos de los temas más representativos de su narrativa, como la identidad, el desdoblamiento, los recovecos más oscuros de la realidad cotidiana ―aquellos en los que se esconde lo extraordinario― y la paternidad, al tiempo que compone un himno a la imaginación y al poder transformador de la literatura».

Me encanta lo torpe que resulta eso de "novela engañosamente ligera". Suena a recurso desesperado para dar profundidad, entiendo que queriendo con ello poner valor, algo que ni lo es (profunda) ni lo tiene (valor).

Pero sí, YA ME ACUERDO, YA.

Esto iba de un chaval que se las arregla para medio meterse en la piel de su padre muerto. Bueno, "chaval". El caso es que su padre, al que le gustaba mucho leer, tiene una enorme librería y una vecina y no sabe qué le gusta más: si la una o lo otro. Un poco el intríngulis de la novela es ese. Como sea, el susodicho se enfrenta a la estantería de su padre total para elegir lo que éste leía antes de morir, que no era otra cosa que los cuentos de Grimm, que ya ves tú también. Esto le sirve a Millás para contarnos los cuentos de siempre malmetiendo a padre e hijo para que tengan un espacio donde charlar de sus cosillas mientras Cenicienta esto o Caperucita lo otro. Esto lleva a mezclar realidad y fantasía no sé si a partes iguales, lo que es seguro es que en exceso. Alguien tiene que decirlo: valiente recurso de mierda. (Y van dos). Hubiera querido ver yo a Millás enredando con Leopold Bloom por las calles de Dublín. Pero claro, uno escribe para quien escribe y así pasa lo que pasa: que elije los cuentos de Grimm. Lo mejor del libro es que gracias a Dios es corto y termina pronto. De hecho creo que no llegué a pedir la tercera.

Recuerdo que ya en su momento no me gustó especialmente, pero andado el tiempo descubro que en realidad pequé de generosidad. No tengo ni una sola razón para recomendar este libro. No me interesa el tema ni me llama la atención ese estilo "Talleres de escritura Millás" demasiado formal y falto de personalidad. Yo sé que la profesión va por dentro pero en ocasiones, como esta, no puedo evitar preguntarme qué sentido tiene perder el tiempo de esta manera, especialmente una vez alcanzada cierta edad. Lo digo por Millás, no por mí; al fin y al cabo yo me lo leo en un par de horas. No hubiera sido mejor, pregunto, esforzarse un poco más y escribir una novela que valiese la pena ser recordada, ya por él, ya por el lector. Digo, no sé. Que igual no. Quizá simplemente se trate de pagar la hipoteca. Es que me da a mí que Millás escribe como otros ejercen el funcionariado.

Quizá me equivoque, pero sería la primera vez.


jueves, 30 de mayo de 2024

“Mi año de descanso y relajación” de Ottessa Moshfegh

Ya en su momento intenté leer esta novela. No les voy a engañar: no fue bien. Recuerdo por entonces haberme sentido decepcionado por algo tan estúpido como alguien no queriendo hacer nada; alguien que malgastaba su tiempo y dinero en simplemente dormitar durante un año, viendo películas en bucle, películas que ni siquiera valían la pena, que eran meramente entretenidas, que además eran siempre las mismas, y en vhs; y yo qué sé. No recuerdo en ningún momento haberme preguntado "por qué". Supongo que lo pensé, simplemente no lo recuerdo. O sí lo hice y me respondí equivocadamente. Porque en este universo de tantas cosas por hacer, ¿por qué querría nadie hacer todo lo contrario?. Quiza si fueran películas nuevas o hubiera toneladas de libros sujetando las paredes, verdad, podría entenderlo, pero no, no había nada ahí, pensaba yo, nada más que una niña rica jugando a experimentar no sé que mierda existencialista.

Tal vez (¡'tal vez', digo!) tendría que haberle dado un par del vueltas al asunto. Me refiero a las razones de la protagonista para tamaño despropósito ¡en la flor de la juventud! Porque siempre hay una razón para todo, para esto también. Y no les quiero hacer spoiler: pero no es tan extraordinario. Es simplemente cuestión de poder (hace falta dinero, sin duda) y tener valor, pero no el suficiente. Y dejémoslo ahí.

No, quizá no sea La Gran Novela Americana del siglo XXI pero desde luego tampoco trata de una niña rica que quiere probar a pasar un año viendo películas en vhs. Hay una lectura adicional, absolutamente actual, que tiene mucho que ver con la soledad, la tristeza, la falta de esperanza por un futuro si no mejor más atractivo pero también con las cuentas de un pasado que pesa como una losa, con ser hijo, con tener una familia que sea un poco como no tenerla. Es un poco la historia de una desubicación total y la decisión de aislarse del mundo como una forma de no enfrentarse a él en tanto que la opción B requiere, lo decía antes, de un valor que no siempre se tiene.