
Hoy día las generaciones literarias surgen de forma espontanea, no requieren orden ministerial; es más, si usted acostumbra a buscar setas por el bosque no sería de extrañar que se encontrase con un par de ellas (de generaciones). El ministerio de educación recomienda en estos casos un consumo responsable puesto que una sola generación de estas puede perfectamente acabar con su vida. En el caso de la Generación Nocilla el parto tuvo lugar en 2007 y la culpa de todo dicen que la tuvo una mujer llamada Nuria Azancot que trabajaba para El Cultural y que le puso este nombre para… bueno, da igual, el caso es que se juntaron veinte (es un decir) escritores (también) y les pusieron un nombre. Luego a toro pasado dijeron todos que no les gustaba y que no lo compartían y tal y cual pero para la foto sí que estuvieron. Después empezó la oferta de nombres alternativos (Afterpop, La Luz Nueva, Mutantes) pero todo quedó más o menos en nada aunque sí es verdad que hay gente que escribe, tienen más o menos la misma edad y son amigos, vecinos o colaboradores (1). Bueno, hay mucha literatura al respecto y yo no estoy por labor de leérmela toda porque más o menos ya saben ustedes por dónde van los tiros y esto nada más que quería ser una introducción.

El caso es que en vista del fracaso estrepitoso que fue esto, alguien (no diremos quien ni lo insinuaremos todavía) tuvo la feliz idea de montar otra (generación literaria). La generación del NUEVO DRAMA, que hasta tiene web y todo (
esta). No sé en qué momento nace la idea ni si todos los que están son todos los que son pero el caso es que según el artículo que sale en el suplemento Tendencias (
este) el grupo estaría compuesto por aquellos (2) que integran una antología recientemente publicada por Libros del Silencio que lleva el nombre de “Mi madre es un pez”, cuyos editores fueron Sergi Bellver y Juan Soto Ivars y de la que ya hemos hablado largo y tendido en este blog (aquí).
Bueno, abreviando; ahora de lo que se trata es de saber de qué va todo esto, qué nos ofrece esta generación y en qué se distingue de las anteriores porque, vayan ustedes a saber, quizá estemos frente a una auténtica revolución literaria y nosotros con estos pelos. No se rían, lo digo en serio. El artículo que habla de esta nueva generación está lleno de fantásticos titulares que definen perfectamente su esencia y de los que voy a tener que tirar a falta de manifiesto oficial (aunque no sé porqué me tengo que comer yo todos estos marrones). Venga, los titulares y luego seguimos que me queda una última cosa que decir:
· “El Nuevo DRAMA tiene como fin «romper con la frialdad de la forma y la impostura de lo fragmentario por tendencia», es decir, hacer olvidar a la ya en retirada Generación Nocilla, renegando «de la versión más vacua de la posmodernidad », con la firme intención de «emocionar, decir, crear nuevos dramas»”.
· “«Nos gustaría restaurar el mobiliario de la literatura española», sentencia Bellver, ambicioso.”
· El Nuevo DRAMA quiere romper con los artificios literarios y contar historias.
Suficiente por ahora. Me quedo con “olvidar a la ya retirada Generación Nocilla” (y eso que los integrantes no llegan a los cincuenta tacos per cápita) y “romper con los artificios literarios y contar historias”. Es decir, lo que todos (o casi todos) sabíamos: que ya está todo inventado y que el nocilleo no da para más si acaso algún día dio para algo. Que el experimento ha fracasado, vaya, y que aunque ahora lo que hacemos es nada más (déjenme decirlo: y nada menos) que volver al status quo anterior no nos vamos a privar de ponerle nombre y así aprovechamos el desmarque para cepillarnos a unos cuantos no vayan a coparnos el mercado con sus excentricidades. Lo de siempre.

Pero, ¿quién abandera este Nuevo DRAMA? ¿A quién tenemos que agradecerle el nacimiento de esta formación? (No es un misterio, lo dicen en la web: Manuel Astur, Juan Soto Ivars y Sergi Bellver). En su momento, lo comenté más arriba, fue Nuria Azancot de El Cultural la que les puso a los nocillos el nombre en cuestión y yo pensé durante un fugaz instante que lo mismo había ocurrido ahora con Laura Fernández y el Tendencies 322 pero resultó que no. Dice Laura que han sido los propios autores (ver paréntesis anterior) quienes se han puesto el nombre. Pero lo mejor no es eso; lo mejor (y más divertido) es ver a algunos integrantes salir por patas antes de que empiece la fiesta porque no hace falta ser muy listo para ver que esto tiene un futuro muy poco prometedor porque una cosa es ponerle un nombre a un algo experimental (independientemente del resultado) y otra muy diferente seguir con lo de siempre y ponérselo también.
(1) A saber: según http://generacionnocilla.blogspot.com serían los siguientes: Vicente Luís Mora, Jorge Carrión, Eloy Fernández Porta, Javier Fernández, Milo Krmpotic, Mario Cuenca Sandoval, Lolita Bosch, Javier Calvo, Domenico Chiappe, Gabi Martínez, Álvaro Colomer, Harkaitz Cano, Juan Francisco Ferré, Germán Sierra, Fernández Mallo, Diego Doncel, Mercedes Cebrián, Robert Juan-Cantavella, Salvador Gutiérrez Solís, Manuel Vilas, Robert Juan-Cantavella y Vicente Muñoz Álvarez.
(2) A saber también: Katya Adaui · Manuel Astur · Javier Avilés · Jon Bilbao · Javier Calvo · Matías Candeira · Fernando Cañero · Celso Castro · Mercedes Cebrián · Paula Cifuentes · Fernando Clemot · Aixa de la Cruz · Mariana Enriquez · Alfonso Fernández Burgos · Rodrigo Fresán · Esther García Llovet · Óscar Gual · Manuel Jabois · Andrea Jeftanovic · Paula Lapido · Sergio Lifante · Berta Marsé · Eduardo Mendoza · Ricardo Menéndez Salmón · Javier Moreno · Alberto Olmos · Antonio Ortuño · Camilo de Ory · Carlo Padial · Gabriel Sofer · Jordi Soler · Juan Terranova · David Ventura